V.C.
podrás acceder a todas las palabras del
Vocabulario Cinegético
que comiencen por esa letra.
NOTA DEL AUTOR
Cómo se expresa una persona, un colectivo o un pueblo, es un indicador claro del grado de su profundidad en el conocimiento mismo de un tema y de su cultura en general.
Los cazadores, al acumular años de experiencia, conseguimos por añadidura
en nuestro bagaje cultural, ampliar un repertorio de conocimientos, que todos
ellos y gracias a la caza, constituyen un vasto patrimonio, tan amplio como
complejo.
Ese rico patrimonio, no sólo es valioso en sí mismo, sino que da valía a
quien lo utiliza; porque con ello, se evidencia notoriamente la complejidad y
profundidad de su propia formación.
Conociendo como caza un pueblo, nos podemos hacer una idea del grado de su
riqueza cultural y conociendo como se expresa en ese tema, no sólo se evidencia
la riqueza cultural, sino que, además, se pone de manifiesto la evolución y
madurez social alcanzada.
La lengua es algo más que una herramienta cultural que sirve para
comunicarnos. Algo más, porque tiene vida propia y no es una herramienta
inerte, sino que está viva.
La vida se percibe por el movimiento, por la ausencia de quietud plena,
porque el que está vivo puede moverse, transformarse, cambiarse, aunque su
esencia se mantenga.
El lenguaje de los cazadores también está vivo. Su esencia se mantiene
desde tiempos ancestrales, pero en él hay movimiento; porque hay términos,
utensilios, prácticas, modalidades que se abandonan y otras que surgen
novedosamente.
En estos tiempos en los que el transporte favorece la comunicación entre
las personas, es fácil que uno esté hoy monteando en la Sierra de Andújar y
mañana esté recechando en los Pirineos, y en cada zona se habla de una forma.
En resumen, el lenguaje cambia como consecuencia de la evolución de las
personas y de la actividad a la que sirve, en este caso concreto, a la
caza.
El lenguaje de los cazadores está lleno de múltiples términos
específicos que definen con precisión y claridad el concepto al que se le
aplican.
Muchos de estos términos, son portadores de una musicalidad especial para
los artistas del verso y la rima.
Otros, son eufemísticamente complacientes con su significado o, rotundos y
onomatopéyicamente sonoros. También los hay, ingeniosamente irónicos,
líricamente expresivos, o elegante y etimológicamente correctos.
Aparecen otros veteranos, ancestralmente arcaicos y por supuesto, no falta
la savia nueva de los neologismos con las incorporaciones más recientes.
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

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