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VAQUEO y SALTEO

  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20230602

PANANCERA

PANANCERA

PANANCERA

La panancera era una antigua red muy fina de seda que se empleaba para cazar aves y  que se colocaban en sus pasos habituales, más recientemente se emplearon otras similares denominadas redes invisibles o japonesas, en la actualidad prohibidas todas ellas por las recientes normativas de caza.

            La panancera se empleó para cazar diferentes especies de aves entre ellas las cochas perdices cuando llegaban a finales de otoño a sus territorios de invernada.

            La red de la panancera podía ser una malla simple o bien doble, conocida esta última como “mallón.” En realidad, la panancera doble lo que tenía eran tres redes a modo de trasmallo, una más tupida en el centro con agujeros en forma de rombo y las de agujeros más grandes se sitúan a los lados y se les llaman “orillas”. Estas pananceras se podían empalmar uniéndose las unas a las otras.

            Cuanto más extensas fueran las mallas, más difíciles de colocar eran pero más posibilidades de capturas tenían. Lo más habitual era que tuvieran unos 10 a 15 m de largas por 3 o 4 de altas y los agujeros de la red solían ser pequeños.

            Para colocarlas, se elegían pasos querenciosos de las aves y eran las horas del amanecer y el ocaso las más adecuadas por estas prácticas.

            Se podían instalar de manera fija o accionable, lo que se hacía con una cuerdas que pasaban por unas argollas metálicas por las que introducían las cuerdas. Para que las cuerdas corrieran bien al accionarlas, las solían untar con jabón.

            Existían otros modelos de redes adaptadas cada una de ellas a las especies y al uso que le daban, entre ellas: el “esparavel” y el “trasmallo” para las codornices, la “araña” para los mirlos, el “redejón” para las perdices, el “ensetado” para zorzales, "albanegras" para liebres y conejos…

            Estos utensilios dejaron de utilizarse desde hace tiempo y su uso es ilegal porque no ofrecían un modelo selectivo de capturas y en ellos caían todo tipo de aves ya fueran insectívoras o granívoras.



                ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                          Manuel Moreno 

Junio - 23

20230601

HOMBRE RECOLECTOR

HOMBRE RECOLECTOR

 
Escena cinegética en una pintura rupestre.

HOMBRE RECOLECTOR / HOMBRE CAZADOR / HOMBRE AGRICULTOR 

 

Desde los orígenes de la humanidad el hombre ha practicado los tres oficios anteriores como una forma de subsistencia, aunque los tres pudieran aparecer casi simultáneamente. 

Cada oficio dio lugar a una opción de alimentación: 

·        El vegetariano que se alimentaría de hierbas, frutos y demás vegetales. 

·        El carnívoro que se alimentó de carne. 

·        El omnívoro que comía de todo.  

Tres opciones que le dieron a las tribus la posibilidad de dividir las fuentes para obtener alimento, lo que los convirtió en no competidores y facilitó la pacífica convivencia entre ellos. 

 

HOMBRE RECOLECTOR 

Este hombre, que era nómada, se desplazaría en función de las épocas y las zonas en donde encontraba el alimento que gratuitamente le daba la naturaleza. 

Centraría sus mayores preocupaciones en buscar las zonas y las fechas en las que crecía el alimento y en distinguir el que le hacía bien y el que le perjudicaba o le dañaba porque era tóxico. 

Pero en sus desplazamientos, observaría muchas cosas: 

·        Lugares, territorios, paisajes, relieves, vegetación, arboleda… 

·        Tipos de terrenos diferentes, cambiantes según la época del año y el lugar, en donde crecían los frutos que recolectaba. 

·        Animales que eran competidores suyos, buscando también el mismo alimento que él.  

·        Animales que cazaban a otros y que se alimentaban de ellos… 

·        Donde había agua…

Con el paso del tiempo, sólo tuvo que ir viendo lo que sucedía a su alrededor e irse transformando poco a poco según sus necesidades. 

 

HOMBRE AGRICULTOR 

El hombre, en su forma inteligente de ver el mundo, observaría como las semillas que él o los otros animales abandonaban en el campo, podían quedar enterradas por las lluvias o por los mismos animales y que estas semillas, al cabo de un tiempo, volvían a germinar y producían nuevas plantas.  

Fruto de esta observación surgió la agricultura. Otra forma más de asegurar y enriquecer su existencia, ya como especie dominante. 

Sembraría semillas y ya no tendería que desplazarse.

Al empezar a producir las semillas que él sembraba, vendrían otros animales atraídos por ese alimento y se vio en la necesidad de tener que defenderlo. Surgió así una forma de caza, la caza defensiva.

 

HOMBRE CAZADOR 

Al mismo tiempo, posiblemente, se haría cazador.  Después, la actividad venatoria se volvería una caza de subsistencia para obtener más recursos. 

Se haría más territorial, defendiendo los territorios o zonas donde se criaban los animales que cazaba. 

Al ser más fuerte que otros animales carnívoros, les quitaría las piezas que ellos eran capaces de capturar y que, en cambio, él no podía hacerlo, no podía capturar a esas piezas de caza. 

Practicaría al principio una caza defensiva para proteger sus frutos o las zonas donde crecían. 

Sólo tenía dos pies y no podía correr tan rápido como algunos de ellos o no podía volar para cazar como las aves rapaces. Era más inteligente pero más débil físicamente.

Por la observación de los animales cazadores, surgió la imitación de técnicas de caza que él intentó aplicar. 

Observaría también como los animales ostentaban mejores cualidades que él mismo para cazar y empezó a ponerlos a su servicio con la domesticación. Debió ser una gozada cuando domesticó al perro y al caballo.

Al domesticarlos surgió otra necesidad, la de tener que alimentarlos por su cuenta. 

Al controlar el fuego, surgieron nuevas posibilidades de defensa para él y la posibilidad de cocinar algunos alimentos. 

Todo evolucionaría poco a poco, pero sin pausa, descubriendo él mismo, cosas nuevas cada poco tiempo e imitando también las novedades descubiertas por las tribus vecinas. 

“La necesidad hace el oficio” y el cazador en poco tiempo mejoró sus técnicas, se hizo más fuerte y dominante. 

La caza ya no sólo era defensiva o para su subsistencia, sino que fue una herramienta para ejercer su supremacía sobre las demás especies. 

Luego la caza, de una forma u otra, ha sido algo consustancial al ser humano desde sus orígenes y le ha acompañado siempre. 

 

¿POR QUÉ LA CAZA ACOMPAÑA AL HOMBRE DESDE SUS ORÍGENES? 

Que la caza es una de las primeras actividades que practicó el hombre desde sus orígenes más remotos es algo que nadie puede negar. 

Que a pesar de controversias y del paso de los años se viene practicando de forma casi ininterrumpida a lo largo de la historia es otra evidencia constatable empíricamente. 

En cada periodo de la historia, predominaría una razón u otra, pero se practicó y se practica porque: 

- La caza sirvió y sirve al hombre:

- Como medio para subsistir. 

- Como un entrenamiento físico. 

- Como actividad de ocio. 

- Como actividad de relación social y de prestigio. 

- Como actividad para equilibrar las poblaciones animales. 

- Como técnica para defenderse y defender sus alimentos.

- Como la única forma de explotación posible para determinados territorios.

- Como una forma de gestionar convenientemente el medio natural. 

            - Ha sido y es una actividad:

                        - económicamente rentable. 

                               - de gran diversidad de técnicas y especies. 

                               - deseada por parte considerable de la población. 

- rentable socialmente y practicada por diversos estatus sociales. 

- que se puede practicar en casi todas las partes del mundo. 

- que forma parte de la cultura de los pueblos.

- que ha favorecido la salud de las poblaciones animales.

- Nunca llegaron a agotarse las piezas de caza. 

- El medio natural ha atraído siempre al hombre. 

- Se ha practicado como algo más que un deporte. 

- El hombre es un predador carnívoro y herbívoro. 

- La caza ha favorecido siempre un equilibrio entre la muerte y la procreación. 

- La caza permite a los portadores de genes su regeneración. 

- La caza se ha cuidado, ha evolucionado y se ha ido adaptando a cada tiempo. 

- La caza ha sido útil y perdurable, no para descastar sino para encastar. 

- La caza es un recurso renovable ya que la fauna cinegética es regenerable. 

- La caza ha sido selectiva con la pieza, con el momento, con la cantidad… 

- La caza ha practicado un ecologismo científico y racional y no un ecologismo de colorines (verde, rojo, azul...) 

- Se ha mantenido en buen estado el medio donde crece la fauna cinegética. 

- Un territorio de caza es la despensa que defiende un carnívoro, son sus recursos. 

- Muchos de sus conocimientos no se han perdido, se han transmitido a las generaciones posteriores oralmente o por escrito. 

 

 

La caza es una actividad útil y necesaria para el medio ambiente y para la propia humanidad desde sus orígenes, que ha evolucionado con el paso del tiempo, adaptándose a cada momento y que contribuye a una existencia armónica del ser humano en este planeta. 

Y es que la caza ha permitido al hombre desde sus más remotos orígenes encontrar las proteínas que necesitaba para sobrevivir. Las leyes de la naturaleza son prácticas pero rígidas. Para que un ser pueda seguir viviendo, han de morir otros. Existe la muerte como herramienta. En la naturaleza es donde primero existe la muerte como herramienta de renovación. Renovarse o morir. Morir renovándose. Esa crudeza de la naturaleza no es fácil de entender, pero así es. La naturaleza no entiende de esnobismos ni de sensiblerías.

La caza ha contribuido a la continuidad y supervivencia de las especies y a la renovación de sus individuos de una manera efectiva, es la cruda realidad, carente de todo tipo de sensiblería y vanas contemplaciones. Porque la caza es un recurso frágil, escaso y muy valioso, sometido a leyes implacables de la naturaleza en la que el hombre ha de mantener una actitud firme y nada arbitraria para apoyarlas y ratificarlas. 

 

CONCLUSIÓN 

Los seres vivos se pueden clasificar en dos grandes grupos: 

·       - vegetales. 

·       - animales:  

·      -  herbívoros 

·      – carnívoros 

·      – omnívoros. 

Todos estos seres, pueden convivir gracias al equilibrio de la cadena trófica que, aunque nos sitúa en compartimentos diferentes, en donde unos se alimentan de otros, pero para que se mantenga la diversidad, han de existir todos y cada uno de ellos, hasta llegar a la cima de la pirámide donde se sitúa el hombre.  

Pues bien, si algún escalón o nicho desaparece, pueden desaparecer con él toda la columna entera que lo sustenta o al menos, los demás se resienten considerablemente ya que disminuyen sus posibilidades de conseguir alimento.   

Por todo ello, debe haber poblaciones herbívoros, carnívoros y omnívoros inter-relacionados entre sí ya que su existencia, organizada en la pirámide ecológica, es la que ha mantenido la vida desde sus orígenes.

Los esnobismos de la sociedad humana actual, sólo contribuyen a fomentar el delicado equilibrio de esa pirámide ecológica.

Digo esto, porque parece haberse impuesto la creencia en las generaciones actuales, que ahora todos debemos hacernos vegetarianos, veganos, crudivegano, ovolactovegetariano, flexitariano…  ¡Ojo con las modas oportunistas! Que la naturaleza no entiende de esnobismos ni de síndromes “bambi” . Ni los entiende ni los permite. Aunque el hambre es más poderosa que todos esos idealismos.

Y es que la diversidad, ya desde los orígenes de la vida en este planeta, facilitó la convivencia pacífica entre unos y otros, además de su perdurabilidad. 

Los recursos alimenticios, por desgracia, son finitos y cada día crece considerablemente la población mundial pero no así la cantidad de recursos agrícolas o ganaderos. 

 

Si todos los humanos del planeta nos hiciéramos vegetarianos al unísono en un momento de la vida, desequilibraríamos enormemente esa pirámide, acabaríamos en breve con parte de los recursos alimenticios de la humanidad y ésta, rápidamente lo acusaría.  
 

 ¡Caza disfrutando, disfruta cazando! 

 

 

 

Manuel Moreno

Junio - 23 


CAZA MAYOR HOY

 
Relieve de una finca de montería.
Embalse del Guadalmena


LA CAZA MAYOR HOY

Dentro de la caza mayor, aquí nos vamos a centrar en lo que hace referencia a la montería y sus especies. España es un país ideal para la explotación de cérvidos en general, según se desprende de la abundancia natural de venados, gamos, corzos... y de su ancestral existencia en nuestras sierras.

En la actualidad goza de gran aceptación una  de nuestras tradicionales modalidades de caza mayor, se trata de la montería. A pesar del halagüeño porvenir  y de sus buenas condiciones con respecto al hábitat para la cría y explotación de los animales de esta especie, sería ingenuo pensar que el  nivel de nuestras explotaciones cinegéticas ha tocado techo o ni tan siquiera ha llegado a conseguir altas cotas de producción, dentro de sus posibilidades. Se hace necesario un replanteamiento del sistema en general y buscar un modelo de explotación más adecuado.

La cruda y dura realidad es que no podemos, en estos momentos,  ofrecer ni la cantidad ni la calidad de dichas especies, para que económica y cinegéticamente España resultase ser un prototipo de buena gestión. El mejor argumento para mantener, mejorar y favorecer la caza es hacerla rentable económicamente.

El considerar que el tratamiento de la caza mayor deba seguir haciéndose como antaño, no deja de ser un argumento retrógrado y de todo punto inadmisible, dado que el hombre desde que está sobre la tierra, ha basado su desarrollo en una actualización y adaptación en todos los sentidos a los tiempos en los que vive.

Sería algo más que anecdótico e incluso, si se me permite, bastante pintoresco, el intentar emular, ya casi en el siglo XXI a los primitivos pobladores de nuestros montes en temas de caza.

Valga la hipérbole para resaltar el desfase y la poca actualización que en términos generales están viviendo nuestras explotaciones agropecuarias, como fiscalmente suelen denominarse.

Por más que nos gustase y aún a pesar nuestro, el primitivo animal salvaje que se desarrollaba en la intacta naturaleza no es el actual animal salvaje de hoy y por desgracia, la intacta naturaleza hace tiempo que dejó de serlo. Hoy la desnaturalizada naturaleza es incapaz de ejercer sus fueros de selección y perfeccionamiento originarios y además, testarudamente nos empeñamos en mantener el mismo modelo de explotación, modelo que ahora con los condicionamientos actuales, nos conduciría irremediablemente a un proceso que bien podríamos calificar de degenerativo.

Si no cazamos persiguiendo a la carrera o con lanzas, sino con modernos y potentes rifles ayudados por precisas y sofisticadas miras, ¿por qué no  utilizamos también los prodigios de la técnica para conseguir un mayor desarrollo en calidad y cantidad? Bien es cierto y justo es reconocerlo, que algunos propietarios de este  tipo de explotaciones, se han  preocupado y siguen intentando esforzarse por mejorar, pero por desgracia, no es la norma general.

Analicemos, aunque sólo sea de forma somera, algunas de las circunstancias de la actual situación:

    

          1. EL HABITAT

        

Encinas, pinos, quejigos, alcornoques y robles.
Encinas, pinos y robles.

Quizás deslumbrados por la belleza natural de nuestras sierras, nos hemos quedado en la puerta, sin ver lo que hay dentro.

Muchos somos los que conocemos el aspecto exterior de nuestros montes,  pero pocos los que conocen la riqueza y  las carencias que éstos encierran.

Necesitamos conocer el estado real del enfermo y posteriormente decidir qué terapia es la más aconsejable.

Se hace necesario, como punto de partida, realizar un estudio concienzudo, que aprovechando los avances que la moderna tecnología pone a nuestra disposición, resulte esclarecedor de la situación actual.

Muchos son los sectores de  nuestra sociedad  que bien desde una óptica de rentabilidad económica o desde otra, la conservacionista y de equilibrio  del medio ambiente, coinciden y abogan por la necesidad de realizar estudios técnicos  para mejorar estas explotaciones.

   

     ¿Qué aspectos resultan importantes y debemos conocer?

Todos los que nos puedan aportar alguna luz de solución, pero básicamente es conveniente  que en este estudio  se aprecien aspectos como:

    a) Análisis geológico, geofísico e hidrogeológico del suelo y del subsuelo.

    b) Análisis hidrogeológico y disponibilidad de las aguas.

    c) Análisis de la vegetación más representativa y objeto del consumo de los animales.

    d) Analítica de algunos desmogues para comprobar qué sustancias han absorbido.

    e) Estudio de las vísceras de los animales muertos.

    f) Estudio de plagas o epidemias que afecten a la vegetación y a las reses.

    g) ¿Qué variedades de sembrados pueden realizarse con éxito?

    h) Conocer la densidad y la proporción entre edades y sexos, así como la apreciación de la población total. Estudio de la fauna cinegética existente actualmente en comparación con los parámetros óptimos y deseables, a conseguir.

    i) Características de la finca y el entorno que permiten otras  explotaciones y su grado de compatibilidad.

    j) Otras varias:

*  Una visión  general del estado  de la finca,  que en este caso,  muy bien puede facilitarla el experto de campo, el guarda. El mismo será el que nos dé su  lectura particular  de los signos por él apreciados en el campo y que posteriormente  habrán de ser interpretados por el responsable de la investigación.

*  Se hace necesaria una división en sectores o pequeñas manchas de  la finca, dentro de cada una de las cuales, se realizarán estudios  pormenorizados que nos retraten tanto las carencias como las potencialidades del hábitat.

  

     ¿Qué utilidad puede tener este estudio?

Pues ocurre otro tanto que con las huellas o signos  que podamos interpretar del campo,  así como de la lectura que cada uno pueda hacer de lo observado. Es una fuente de informaciones.

Las posibilidades son amplias y este estudio nos aportará información  sobre:

- Qué tenemos de forma natural y qué es lo que nos falta respecto  a los nutrientes que precisan los animales.

- Qué preparación previa del suelo o subsuelo, incluso modificaciones  ambientales, deben realizarse (pantanos, sondeos, roturaciones...

- Qué zonas son las más adecuadas para sembrar.

- Qué variedades hemos de utilizar en los sembrados.

- Qué tratamientos hemos de seguir sobre la vegetación o sobre los   animales.

- Qué zonas conviene clarear, talar, limpiar,...

- Con qué tipo de abonos debemos tratar en cada zona.

- Cuáles son las posibilidades reales de producción de alimento de la finca.

- Cuál es la población máxima que permite la finca sin tener que sobrealimentar.

- Qué tipo de caza podemos practicar con éxito sin deteriorar el equilibrio.

- Dónde conviene hacer nuevas instalaciones de graneros, comederos, carriles, observatorios, capturaderos... y que tipo o forma debe tener la construcción.

- Además de otras muchas que nuestra creatividad nos  pudiera suscitar.

   

 Aunque lo ideal es que las propuestas de mejora, abarquen tanto a la finca como al ganado, algunos propietarios consideran, con no poco acierto,  que los recursos económicos que se empleen, para mejorar, deben recaer  sobre la finca  directamente, que en definitiva allí  quedan, más que sobre las reses, ya que éstas pasan y lo otro perdura. Pues bien, he aquí, que esta inversión no sólo recae fundamentalmente sobre la finca, sino que este planteamiento nos va a permitir establecer el orden prioritario de las actuaciones que hemos de emprender, con una positiva y bien argumentada visión de futuro, redundando en definitiva en beneficio de la caza.

   

 

          2. LOS  SUELOS
La tierra que conforma la cubierta y el relieve de una finca de montería.

        Los suelos, sobre todo en las zonas de la sierra, cada día se están quedando más áridos y la climatología en general tampoco contribuye positivamente a la existencia, de forma natural, de recursos para la alimentación de los animales.

Algunas zonas de nuestra sierra son ya pobres en sustancias minerales (oligoelementos y  macro-elementos) tan necesarios para la nutrición básica de estos animales.

Pero, para una adecuada nutrición, ¿Cuáles son las sustancias necesarias que tiene el suelo de nuestra finca y cuáles le faltan?

El desconocimiento de la respuesta a esta pregunta, hace que cuando hemos sobrealimentado, lo hayamos hecho dando "palos de ciego".

El no facilitar las sustancias necesarias  para la nutrición básica,  hace que en ocasiones nos encontremos con fincas en las que los animales están gordos, pero en cambio no están bien nutridos y por lo tanto el desarrollo de su trofeo es incompleto.

 La situación de incultivo de la mayoría de los suelos, aun teniendo en su composición las sustancias precisas,  hace que éstas no puedan ser absorbidas por mucha vegetación o lo han sido en  muy poca cantidad y por lo tanto por los animales que allí viven, mostrando carencias de este tipo.

El no afrontar de forma tajante y contundente  la erosión de los suelos es otra circunstancia que devalúa progresiva e irremediablemente la riqueza de los mismos.

De estas reflexiones podrían salir algunas actuaciones en concreto que  pudieran solucionar, en parte, alguno de los problemas planteados, pero teniendo en cuenta las siguientes consideraciones:

 - Una absorción de productos aditivos por el suelo sólo puede  realizarse por medio de filtración de humedades (lluvias, riego artificial...)

 - Si falta el elemento agua, es decir, la fuente para la imprescindible reacción físico-química, deben proyectarse  macro- espacios  (comederos, donde a los animales se les facilita continuamente durante todo el año los elementos  necesarios de proteínas y grasa, minerales -cal, fósforo...-  y vitaminas.  Esto puede realizarse por medio de:

                a) Plantaciones artificiales con riego por aspersión.

    b) Ofreciendo en las instalaciones elementos adquiridos del exterior (heno, alfalfa, maíz, sal, piedras vitamínicas...)

- La base, por lo tanto, es el agua disponible (humedad relativa, precipitaciones, temperatura media, agua superficial y del subsuelo) y solamente una valoración de los datos climáticos  con un estudio exhaustivo del elemento agua, incluso con proyectos de captación almacenamiento de transporte, dará la contestación a la cantidad de fauna cinegética soportable en cada finca y la forma de su realización, indicada en los apartados a) y b) anteriores.

 - El análisis físico-químico del hábitat existente sólo puede mejorarse después de considerar lo expuesto anteriormente.

   

 

          3. POSIBILIDADES NUTRICIONALES

 

La cubierta vegetal es alimento y cobijo para las reses.
Vegetación de una mancha de montería

Algunos propietarios preocupados por el tema  han buscado algún producto que contenga nutrientes básicos, sin conocer las necesidades de su caso en concreto, dando esto como resultado la superabundancia de algunas sustancias y la carencia total de otras, quedando por tanto incompleta la nutrición básica. De esta manera estaremos malgastando nuestros esfuerzos económicos.

La actual comercialización de los desmogues contribuye a perjudicar el equilibrio natural, ya que antes cuando no se comercializaban y quedaban  diseminados por el campo, los venados ingerían parte de estas cuernas royéndolas y de esta forma obtenían las sustancias que ya habían transformado el año anterior y que estaban acumuladas en esos desmogues.  Será cuestión de valorar en cada caso si no merece la pena sustituir los desmogues por otra sustancia más rentable.

Para que la nutrición básica de estos animales sea correcta, deberemos facilitarles en cada momento de su crecimiento, la posibilidad de disponer de una forma u otra, (natural o artificialmente), de las cantidades apropiadas de agua, energía, vitaminas, proteínas y minerales, que deberán constituir la fuente de reservas para su adecuado desarrollo.

Pensemos que un trofeo muy bueno, en circunstancias naturales plenamente favorables, puede llegar a costarnos alrededor de los 10 a 13 años de vida del animal, si pretendemos rentabilizarlo, hemos de procurar bajar este tope.

Una adecuada nutrición puede dar lugar a productos de mejor calidad en  menos tiempo, posibilitando también que haya mayor cantidad.

   

        

          4. LAS  MANCHAS  DE  VEGETACION

        

Árboles, plantas y arbustos forman la cubierta vegetal o monte.
Vegetación de finca montera

La vegetación para este tipo de animales  constituye un factor importantísimo, tanto desde el punto de vista de su capacidad nutriente, como desde el de facilitarles abrigo y cobijo.

Resulta algo más que interesante, el conocer las posibilidades nutrientes de las variedades de vegetación existentes en la finca y también la analítica de las sustancias nutrientes que son capaces de contener y por tanto transmitir mediante su consumo.

Cuando estos animales, antiguamente, vivían en zonas donde no había alambradas, ellos podían recorrer libremente grandes distancias para encontrar el tipo de vegetación que necesitaban en cada momento. Es decir, aunque las variedades de vegetación que necesitaba para su  desarrollo, no las encontrase en su entorno próximo, tenía la posibilidad de ir en su busca.

 Hoy en día, la existencia de alambradas, limita considerablemente esta posibilidad, por eso hemos de cuidar la cantidad y la calidad de vegetación precisa para estos menesteres.

 Se cree que el organismo del animal es capaz de transformar algunas sustancias que encuentra en su dieta en otras similares a las que necesita y que no existen  en su entorno. Para que pueda darse esta filigrana de la naturaleza, el animal necesitará una tranquilidad que sólo puede disfrutar cuando se encuentra cómodamente emboscado. Pero el que determinadas carencias pudieran subsanarse de esta forma, constituye un  factor que retrasa, o cuando menos ralentiza, la evolución  natural del desarrollo de estos animales.

Aunque no existe problema de comunicación entre los individuos de la especie, dentro de las grandes manchas de vegetación, ya que este tipo  de animales utilizan la comunicación química, es conveniente que el espacio esté dividido en sectores claramente diferenciados, primero para facilitar su estudio y posteriormente para que las posibles acciones de mejora  que podamos emprender, resulten más practicables.

El que las manchas de vegetación espesa, no sean excesivamente  grandes, facilita las potencialidades de defensa contra posibles incendios y favorece la tarea a la hora de montear.

También el suelo deberá estar racionalmente distribuido en lo que respecta a las zonas dedicadas a sembrados y próximo a ellos existirán zonas de monte espeso que propicie el encame de las reses. Esta misma racionalidad hemos de utilizarla a la hora de establecer otras zonas como barbechos,  encinares en forma de dehesa, monte bajo, mondas o cortafuegos...

   

          5. LAS  INSTALACIONES

        

La construcción de modernas instalaciones supone la posibilidad de emprender modernas actuaciones de mejora, teniendo en cuenta que se adapten al entorno natural, que permitan su utilización sin perjuicio para la fauna cinegética (nidos, accesos, manipulación...) y que prevean la evacuación de residuos. Siempre que se decida construir una instalación, habrá de tenerse en cuenta el uso concreto que se le va a dar y las posibilidades de fácil transformación de las mismas para otros usos futuros.

La forma de distribuir en el terreno los comederos, bebederos, observatorios, graneros, capturaderos, enrejados en los carriles, pastores eléctricos...  obedecerá a  un planteamiento conjunto y globalizado de la totalidad de la finca. 

Además de la ubicación, la forma de la construcción permite que se puedan o no aplicar distintos tipos de productos y la posibilidad de emprender actuaciones o tratamientos muy concretos en los que la  configuración de  las construcciones nos permita manipular lo más cómoda y seguramente a los animales. El capturar y manipular algunos individuos sólo es admisible en los casos imprescindibles y para los que no existe otra posibilidad.

Incluso la ubicación de cada instalación y sobre todo de las viviendas, deberá responder a una argumentación lógica y prevista con anterioridad, obedeciendo a criterios prácticos que faciliten, por el lugar de su construcción, una serie de alternativas por sí mismas o de forma pasiva.

De todas formas, del estudio realizado y de los proyectos de mejora planteados será  de donde salga no sólo el lugar, sino la forma y el tipo de instalaciones que tendremos necesidad de construir.

   

          6. LAS  VALLAS

        

No debemos, ni queremos entrar ahora en una valoración de si las vallas o cercados sí o no. La auténtica realidad es que existen de forma generalizada y esta circunstancia será tenida en cuenta a la hora de establecer una serie de medidas para conseguir mejoras en general. 

El que la  mayoría de los cotos estén cercados, impide el tránsito de forma  natural de las reses de unas zonas a otras, dificultando por tanto que los animales encuentren en cada momento las sustancias necesarias para  su equilibrada alimentación y correcta nutrición.

No sólo es ésta la única deficiencia que se desprende de los cercados, podríamos enumerar la consanguinidad, las densidades inadecuadas, los biotopos incompletos que obedecen a lindes artificiales...

Pero todo lo que tiene el empleo de las vallas no van a ser dificultades, también tiene otros aspectos positivos,  que por supuesto deben ser considerados y utilizados.  Por ejemplo, el cercar las zonas de sembrados, para que constituyan un auténtica despensa de alimentos, el poder construir capturaderos selectivos que nos permitan el tener a los animales clasificados, atendiendo a distintos criterios de  actuación... pero sobre todo, la mayor ventaja es que podemos plantear un plan a largo plazo,  con la seguridad de que la mayoría de los animales que comienzan pueden llegar a terminar,  ya que les resulta casi imposible salir de los cercados. 

En definitiva,  las  vallas existen de forma  generalizada y hemos de procurar utilizarlas inteligentemente  para beneficio de la caza.

   

          7. LA  SITUACION  HIGIENICA

        

La higiene, tanto de la vegetación (plagas que  afecten a los árboles y plantas), como de la población animal (enfermedades, parásitos...) deberá ser controlada para que no constituya un perjuicio para el desarrollo de las reses.

Hasta hace  muy poco tiempo, estos animales no tenían más enfermedad que la producida por el plomo de las escopetas. Hoy ya tienen varias, en  algunas fincas se han observado ciertos individuos afectados por unos  tumores en las vísceras y gran cantidad de parásitos. Esperemos que no  llegue a ser nada considerable y dentro de poco lo podamos relatar como una anécdota.

Aunque la mayor mortandad de estos animales no suele darse por problemas de higiene, sino que se suele dar, sobre todo, por la  superpoblación de un cercado que no disponga de alimentos naturales  suficientes y en el que el responsable de la explotación,  no haya procurado paliar  la  situación; es preciso que los problemas de higiene y salud estén controlados.

En gran cantidad de fincas, para asegurar el abastecimiento de agua en el  estío, han sido construidos pequeños pantanillos, que se convierten a finales del verano, en un foco con múltiples posibilidades de contagio de  enfermedades y parásitos, por descender el nivel de sus aguas y quedar al descubierto todo un lodazal, que es utilizado como bañas y bebederos.

 A estos pantanillos, suelen acudir animales de todo tipo, algunos  enfermos mueren allí mismo y las  posibilidades de contagio se multiplican considerablemente.

Esta situación deberá ser tenida muy en cuenta, tomando las medidas oportunas para que la situación higiénica de los animales sea  la  deseada y de esta forma el suministro de agua, no se transforme en un medio de difusión de enfermedades y parásitos.

   

          8. INVESTIGACION

        

Hemos de señalar que en este apartado debería existir no sólo el  esfuerzo por parte de los particulares en realizarla, sino que la Administración debería contribuir de forma conjunta y coordinada para buscar nuevas propuestas de mejora.

Lógicamente en investigación son  los  científicos  los que tienen la palabra y el campo de  acción  para desarrollar innovaciones que contribuyan a la mejora de la especie y  por tanto de la calidad de los trofeos.

De todas formas, cualquier persona preocupada por el tema, con ingenio es capaz de establecer iniciativas que puedan ser perfeccionadas con posterioridad.

De entre los muchos intentos que he oído en este tema, se me ocurre comentar a continuación, bajo el título de experiencias, algunas hipótesis que bien podrían ser viables para realizar una experiencia. Algunas de  ellas, nos consta, han vislumbrado atisbos de realidad al constituir la  experimentación de algún particular en concreto.

Jaras, lentiscos, retamas... componen el monte.
Aquí pueden convivir en armonía ciervos, gamos, cabras y jabalíes.

   

   

          9. E X P E R I E N C I A S

   

     * Sobrealimentar un grupo de venados selectivos.

Después de la montería, se deberán encerrar en un cercado no excesivamente amplio, pero que disponga de agua, vegetación y encames suficientes, un grupo de los mejores venados selectivos. Se les facilitará comida y con una sobre-alimentación, fundamentalmente a base de productos que mejoren en el siguiente año el crecimiento de la cuerna.

Se soltarían en el resto de la finca en las fechas posteriores a la berrea, cuidando de que en el resto de la finca existan grandes machos "campeones". De no ser así soltaríamos sólo a los mejores, nunca a los defectuosos.

De esta forma, "aseguraríamos" parte del éxito de la montería, en la  calidad, sobrealimentando sólo a un reducido número de animales y también una selección de la especie.

     

     * Introducir ejemplares seleccionados.

Ateniéndose a criterios de selección de la especie, se podrían introducir en la finca un número no superior al 2 % de ejemplares machos de la población existente. Si observamos que las hembras tienen poca rentabilidad reproductora, podríamos plantear la introducción de algunas de ellas.

El objetivo es mejorar la calidad de la especie, introduciendo sangre selecta.

   

     * Sobrealimentar varetos seleccionados.

Capturaremos un grupo de varetos de aquellos que desde el principio manifiestan cualidades positivas tanto de su morfología como de su trofeo, se introducirán en un cercado y se les procurará nutrir básicamente.

Se soltarían del cercado después de la berrea.

De esta forma, conseguiremos un ahorro de hasta 3 ó 4 años de vida de animal en el desarrollo del trofeo. Un vareto correctamente nutrido, puede convertirse al año siguiente en un venado de 10 puntas perfectamente.

   

     * Sobrealimentar gabatos desde los 40 ó 50 días de vida.

Capturar gabatos con esa edad, después de que hayan sido amamantados y sobrealimentarlos añadiéndole compuestos alimenticios ricos en calcio.

Conseguiremos individuos bien nutridos desde los primeros momentos de su vida, abreviando el tiempo que dura su desarrollo.

        

     * Separar las hembras de los machos selectivos.

Para esta experiencia se puede aprovechar el periodo que dure un régimen cinegético especial (3 a 5 años), en el que sólo convivirán con las hembras los grandes machos considerados como de mejor raza.

De esta forma aseguraremos una descendencia muy clasificada.

   

     * Practicar la inseminación artificial.

En la cría intensiva de otras especies, esto es una práctica muy frecuente, pero aquí todavía no parece estar muy extendida.

Desde el punto de vista de la genética sería incluso posible la implantación de embriones en hembras campeonas.

   

     * Revolver el polvo de desmogues triturados con el alimento.

Triturar los desmogues del año, hasta reducirlos a polvo y mezclarlo con alimento o con sal común, lo que se le facilitaría al ganado en las fechas de febrero, en comederos elevados a 1 m. del suelo.

Esta actuación puede facilitarle a los animales el aporte de sustancias que a partir de ahora va a necesitar para favorecer el desarrollo de su cuerna.

   

     *  La decornación parcial de algunos ejemplares antes  de la berrea.

Esta práctica consiste en cortar la cuerna recién descorreada, por encima de la luchadera a aquellos ejemplares que todavía son jóvenes y que no nos van a ser útiles, por ahora, ni desde el punto de vista de la  reproducción, ni desde el de la montería, puesto que aún no tienen trofeo de calidad.

Durante el periodo que dura la formación de la cuerna, los venados van acumulando en la misma su reserva de hormonas virilizantes, que después, una vez llegada la fecha de la berrea, bajarán al organismo y  propiciarán el celo. La decornación paraliza esta actividad.

Al cortarle la cuerna se consiguen mejoras como:

        - Que el animal realizará una berrea con muchísima menor intensidad y por lo tanto su desgaste físico será  menor, posibilitándole abordar los tiempos venideros  con una mayor reserva de nutrientes en su organismo,  contribuyendo a un desarrollo mejor y más temprano.

        - Otra será, el que los individuos que padreen, generalmente serán aquellos machos seleccionados y considerados campeones, purificando la especie.

        - Otra ventaja es que ante la posibilidad de tener que dar una  montería este año, estos ejemplares, no van a ser cazados por la  inexistencia de trofeo (claro está, a los que se les ha practicado la decornación). Se supone que el hecho de que la decornación se le practique por encima de la luchadera es para evitar un proceso de atrofia que posteriormente podría impedir el que las sustancias virilizantes  acumuladas en la cuerna, bajasen al organismo y propiciasen el celo.

        - Además las cuernas que se han cortado en ese momento, si que están cargadas de esas  sustancias, que desde hace siglos, civilizaciones como la china, la india, la egipcia... han utilizado para el  tratamiento de la impotencia sexual del hombre, así como para trastornos cutáneos y enfermedades en general de la piel, dada su riqueza en esteroides y andrógenos. Cuando  menos, a nosotros, nos servirá para elaborar con sal  común, un buen compuesto alimenticio para los machos.

   

        * Practicar sólo la modalidad de rececho selectivo.

Durante un periodo de varios años, sólo se practican modalidades de  caza selectiva,  pudiendo ofertarse la  caza de trofeos de mucha calidad, con la idea de molestar lo mínimo posible a los animales de la finca.  Esta práctica suele hacerse en  fincas que tienen animales de varias especies como gamo, corzo, muflón...

De esta forma la población total de los animales  de la finca, no sólo crece en cantidad sino en calidad, obteniéndose similares resultados económicos.

   

     * Propiciar que se adelante el periodo de la berrea.

A finales de agosto, principios de septiembre, cuando la cuerna ya está terminada, se les pone sal común revuelta con polvo de haber triturado los restos de las cuernas a las  que se les practicó la decornación. Poner grabaciones sonoras de la berrea del año anterior. Construir sobre los comederos una red de micro-difusores o aspersores, que hagan que aumente el grado de humedad y puedan procurar que el periodo de celo se adelante.

Si conseguimos adelantar las fechas de inicio de la berrea, las crías nacerán en fechas más tempranas, disponiendo de mayor y mejor calidad de alimento para su desarrollo.

No cabe duda que algunas de estas experiencias, puedan resultar hasta pintorescas y sin duda producto de un derroche de imaginación, pero en definitiva, eso es lo que nos proponemos y casi seguro, de algunas de ellas, puedan surgir otras más profundas y más practicables.

   

          9. OTRAS  EXPLOTACIONES  COMPATIBLES

        

Lamentablemente una  finca de caza mayor es hoy en  día una explotación que ocupa grandes extensiones de terreno y con poca o baja rentabilidad económica. Por tanto, el tener en cuenta, otras formas compatibles en la explotación, constituye un factor a considerar, a la hora de poder abaratar costos y conseguir una mayor rentabilidad de la totalidad de la explotación.

No debemos dejar de lado,  el hecho de que algunas actuaciones de  mejora,  puedan ser vendibles en alguno de  sus aspectos, pero de todas formas hoy en día, son varias las fincas que alternan  una explotación de caza  mayor,  con otras actividades como viveros, granjas cinegéticas, apicultura, explotaciones de animales estabulados de pura raza, ganadería de bravo...

Este aspecto,  en los tiempos actuales,  constituye la clave para la supervivencia primero y después para  la  rentabilidad de cotos de caza mayor,  que diariamente elevan su calidad y prestigio.

 Lo ideal sería no tener que plantear esta posibilidad, pero hay que buscar la rentabilidad económica y la especialización del personal.  De no  existir  explotaciones   compatibles,  habría ocasiones en las que  el personal dedicado  habitualmente a estos trabajos  quedaría sin ocupación, por falta real de tareas y no podríamos utilizar nuevamente sus servicios, por tener éste, que buscar otras ocupaciones laborales. Y buscando explotaciones compatibles, aseguramos, que la experiencia adquirida diariamente por las personas que trabajen  en nuestra explotación,  va a ser utilizada en  beneficio del lugar donde  la  adquirieron,  ya que estos trabajadores tendrán aquí su empleo, durante la mayor parte del año.

   

 

          10. DENOMINACION  DE  ORIGEN

        

Fincas de caza mayor de la Sierra de Andújar.
Sierra de Andújar

En otras actividades  económicas,  se ha comprobado, como el estilo corporativo,  ha permitido  solucionar  gran  cantidad de problemas y  convertir explotaciones anticuadas  y decadentes, en modernas, pujantes y prestigiosas entidades.

El que los esfuerzos se  malgasten de  forma individual, nos paraliza y cuando menos, nos estaciona en la evolución y desarrollo de una colectividad.

Desde  las Instituciones  deben  abordarse  planteamientos y propuestas encaminadas a aunar esfuerzos,  que se traduzcan beneficiosamente en una mejora del entorno para la colectividad.

La "denominación  de origen"  conllevaría la coordinación de criterios,  entre  los miembros,  a la hora  de comercializar los productos y en el terreno de la investigación, podrían abaratarse los costos económicos, de forma considerable.

Algunos propietarios  plantean la dificultad que tienen para poder vender todos los años la caza a precios  rentables, de esta forma,  también  se  encontraría seguramente,  mejor  solución al problema,  eso sí,  siempre  que  fuésemos  capaces  de conseguir calidad en la zona.

No significa esto,  que la fórmula de  las denominaciones de origen pueda ser  la solución para  abordar nuestra problemática, pero sí sería aconsejable,  tanto económica como socialmente elaborar planes de actuación conjunta desde esta óptica.

Existen zonas en  las que sus afinidades  nos  apuntan la necesidad de tener que emprender alguna labor en este sentido.

 En definitiva, el planteamiento de este artículo no persigue dar soluciones concretas a cada una de las circunstancias analizadas; lo que  pretende, es plantear la necesidad de nuevos argumentos y sobre todo de un enfoque actual, que suponga, primero la  adaptación real a los tiempos en que vivimos y después, el procurar utilizar los recursos de los que disponemos, ofreciendo soluciones nuevas, ingeniosas y congruentes con  las ideas de progreso y respeto  por  la Naturaleza.

 

    

¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

 

Manuel Moreno

Septbre - 96

Noviembre - 24

 

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