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  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20230731

FURTIVOS DE SIERRA MORENA

FURTIVOS DE SIERRA MORENA

El furtivo de trofeos.
Perfil del furtivo de Sierra Morena.                                             Trofeo Caza

     Al tratar el tema del furtivismo lo que más me preocupa es el enfoque que debo dar al tema para que no resulte ser una apología del mismo,

 ya que es lo más lejano a mis pretensiones por dos motivos:

             Primero, porque ante la situación actual debemos adoptar medidas y  normas que aseguren la continuidad de la caza para las generaciones venideras.

            Y segundo, porque soy un amante de la caza, respetuoso con el medio ambiente y con la colectividad en general.

Furtivo es un término que desacredita a aquél que lo ostenta, aunque también es cierto que cazadores hay menos de los que así se denominan y furtivos más de lo que parece. Pero para centrarnos en el tema, distinguiremos entre el cazador que comete eventualmente un acto aislado de furtivismo y aquél que caza por sistema de forma furtiva.

 

Furtivo con nocturnidad.
Viejo furtivo y la noche.      Trofeo Caza

Descripción del furtivo

Suele ser una persona hábil, indómita, rebelde, astuta, desconfiada, sagaz, ruda y sobre todo un gran experto del monte, en particular, de la zona donde actúa con mayor frecuencia. Es un conocedor de los viajes de las reses, tiene la capacidad de aguantar las inclemencias del tiempo y soportar las duras condiciones del terreno, haciendo así lo que hacen los demás, pero con más riesgo.

Ante todo, es irrespetuoso con las leyes de la colectividad y hasta llega a ser un transgresor de las normas de la propia naturaleza.

Es innegable que la personalidad de estos hombres provoca en algunos, cierta secreta admiración, aunque en voz alta sea detestado por la mayor parte de la sociedad.

El furtivo, valiéndose de innumerables tretas y ardides, caza de forma clandestina.

Para la mayoría es considerado como un elemento más de la tradicionalmente llamada contracaza, ya que, en vez de aumentar las potencialidades cinegéticas de un coto, lo que hace es disminuirlas.

Para el viejo furtivo la noche siempre fue la fiel aliada, incluso puede pernoctar algunos días, abrigado por la espesura del monte, cobijándose bajo el negro manto de la oscuridad, que encubrirá gran parte de sus fechorías.

Este predador humano estudia los movimientos no sólo de los animales objeto de su caza, sino de los guardas y demás miembros de la guardería a los que ha de saber burlar y controlar.

Sin dejar de reconocer que en la mente de cualquier cazador pueden existir los conocimientos de un furtivo, les diferencia que la nobleza del auténtico cazador le hace a éste reprimir sus deseos y respetar las normas en pro de la caza, en cambio, el otro, las transgrede, sin pensar en las consecuencias futuras, sino en satisfacer sus propios intereses.

Los bajos precios de la carne y las fuertes sanciones -o la posibilidad de verse procesado-, contuvieron en su momento los deseos de los más prudentes. Sin embargo, para otros, eso no ha sido suficiente para que depongan su actitud.

Otra circunstancia que, en la actualidad mantiene viva la realidad y existencia del furtivismo es el elevado precio de los buenos trofeos de caza.

La eterna paradoja para el furtivo es el estar continuamente dentro y fuera de la ley.

La creencia y el sentimiento de invulnerabilidad que tiene el que ha actuado en varias ocasiones en el monte sin ser cogido, es un aliciente que este mismo personaje interpreta como una superioridad manifiesta por su parte ante el resto de la sociedad, máxime cuando se mueve en un medio natural en el que se cree capaz de defenderse como nadie. Esto le supone un reto personal y una posibilidad de sobresalir ante los demás, conductas muy arraigadas en su comportamiento.

Furtivo, caza a hurtadillas.
Esa caza a hurtadillas.    Trofeo Caza

            Ese riesgo, esa forma de cazar a hurtadillas, con la inseguridad de que alguien pueda detenerlo, ese gusto por lo prohibido concuerda con su carácter tosco y para la mayoría supone un aliciente añadido a las dificultades que pueda presentarle el lance de la caza. En definitiva, para él, es su gesta épica y venatoria, que en el secreto público de su tertulia puede darle cierto “prestigio y notoriedad.”

Le agrada que su “hazaña” sea adulada en secreto, pero con el reconocimiento público, ya que esto le supone un ensalzamiento de sus cualidades y una forma de sentirse superior a los demás. También esto favorece el concepto de su autoestima personal.

Antiguamente existía la figura del cazador furtivo -al que aún hoy hay muchos que se aferran para justificar su actitud-, que por haber vivido siempre en el monte, no había podido tener otra profesión y en determinadas temporadas se veía obligado a cazar furtivamente para llenar su estómago y el de los suyos. Pero hoy esto es más bien una excusa y la gran mayoría de los furtivos que existen los podríamos calificar de viciosos y amigos de lo ajeno. En su día a día, a menudo utilizan la mentira que aflora con lógica facilidad. Estas personas tienen una habilidad especial para disfrazar la realidad y en su código moral no suelen tener conciencia de delincuente, ya que, para ellos, aunque esta actividad esté perseguida y penada, en absoluto les resulta delictiva.

 

Artes prohibidas de caza.
Perchas, costillas, lazos y cepos.      Trofeo Caza

El guarda y los furtivos

Aunque en esencia la labor del guarda sigue siendo la misma de antaño, los métodos y sobre todo los recursos se han adaptado a la situación actual.

Las telecomunicaciones, los prismáticos, las acciones coordinadas de varios guardas de cotos de una zona y sobre todo la actuación sincronizada con los miembros de la benemérita, juegan un papel fundamental y decisivo en la lucha actual contra todo tipo de furtivismo.

 

El uso de todos estos instrumentos ha dado lugar a la creación de un código especial para comunicarse los guardas entre sí, sin que puedan ser interceptados sus mensajes por los furtivos que en algunas ocasiones también hacen usos de estos aparatos. Paralelamente los furtivos con su reducido entorno inmediato han desarrollado también su propio código de comunicación.

El guarda memoriza perfectamente la forma del terreno y, aunque sea de noche, es capaz de localizar por donde va o viene tal vehículo, diferenciándolos por el ruido, la velocidad o un sinfín de insignificantes matices, que sólo con la continua observación diaria ha sido capaz de aprender.

Los perros de los guardas, a menudo, son capaces de transmitir a sus respectivos dueños tal cantidad de mensajes en este aspecto, que sólo ellos saben descifrar.

La dotación de vehículos todoterreno agiliza enormemente los movimientos de los agentes de la guardería y permiten cubrir mayores zonas en menos tiempo. Pero es, sobre todo, la lectura de las huellas, así como el comportamiento de los animales y otros signos, lo que hace que el guarda sea capaz de localizar el punto exacto en donde puede encontrarse el intruso en un momento dado. El furtivo es consciente de esto y a veces, hace rastros falsos para despistarle y desplazarlo de esta forma a otras zonas de la finca.

Trofeo en el monte para limpiarse.
Trofeo de venado sujeto a un árbol para descarnarse.                                 Trofeo Caza

          Mil y una argucias intimidatorias y las más insospechadas tretas son intercambiadas en un diálogo sordo entre el guarda y los furtivos.

Los papeles están bien claros desde el principio, el guarda intentará disuadirlos con todos los medios a su alcance, mientras que, para los furtivos, el quitarle al guarda cualquier pieza de caza que ellos persigan, se convierte en un reto.

Dependiendo del medio de transporte utilizado por los furtivos, en cada caso tendrán unas entradas y salidas a la finca, más o menos predeterminadas. Cuando van a pie, suelen tener un lugar de entrada y otro diferente para la salida, ya que, a la entrada, lo que pretenden es sorprender al ganado en sus querencias habituales, pero a la salida, y si van cargados, necesitan aprovechar los accidentes del terreno de la forma más favorable posible. Aunque una vez que se han percatado de sus posibilidades, al repetir suelen tener itinerarios muy concretos, que los guardas conocen a la perfección y es donde fijan los apostaderos para cogerlos “in fraganti” al retorno.

Cuando utilizan una técnica mixta, es decir, disponen de un vehículo nodriza que los va repartiendo por el campo, tienen fijado “a priori” un punto de encuentro para el regreso. Si es de día suele ser un punto elevado del terreno, desde donde el que espera pueda controlar posibles movimientos en contra suya. Si es de noche suelen escoger una vaguada, en la que las luces del vehículo que los recogerá se pierden desde lejos y apenas se aprecie la rápida maniobra.

Trampero y furtivo.
Trampas del furtivo      Trofeo Caza

 

De furtivo a guarda

  El cazador ahora es cazado. Una medida que se emplea con bastante frecuencia es colocar al furtivo de guarda. Esta es una práctica que, en la mayoría de las ocasiones, ha cosechado buenos resultados, consiguiendo al mismo tiempo dos mejoras:

-                     La inserción social de algunas de estas personas que, al encontrar su empleo como guardas, han dejado de ser furtivos.

-               Que desaparezca un problema para la caza y la producción de esa finca.

  El binomio guarda/furtivo es una realidad paradójica en la que persiguiendo distintos fines se llega a hablar un lenguaje común, el del monte.

 

                Tipos de furtivismo

En el panorama cinegético actual hay diferentes formas de furtivismo, desde el que va a furtivear porque su bajo poder económico no le permite otra forma de practicar su afición de cazador, hasta el que comercia con la carne o como el que sólo va en busca del trofeo para él o para venderlo.

Existen personas que de forma esporádica actúan como furtivos, para así complementar su sueldo. Es otra forma de furtivismo.

Hay otros, que han caído ya de tal manera en el vicio, que no quieren hacer otra cosa, adoptando como suyo este modelo de vida marginal.

Por ser el campo de acción del furtivo tan amplio podríamos establecer diversas clasificaciones, según el aspecto a que atendiésemos para realizarlas; bien por el lugar de sus actuaciones, o sobre las especies en las que incide o respecto a los medios empleados o por el método utilizado en cada caso… Intentaremos establecer una clasificación de tipo general que englobe al mayor número posible de factores.

Furtivo y perro es poco frecuente.
El furtivo sólo emplea perro muy ocasionalmente.           Trofeo Caza

 

Furtivo carnicero:  Será el que sólo tiene como objetivo conseguir la carne de los animales que captura. El más antiguo de este tipo es el conocido como el “morralero”, al que sólo le preocupa encontrar su saco de carne. No suele ser muy selectivo en las piezas objeto de su caza y acostumbra a hacer grandes distancias a pie utilizando veredas y caminos por medio del monte, donde en ocasiones pernocta. A menudo utiliza un arma clandestina que casi siempre tiene escondida en el monte, para así ahorrar el peso en el transporte, evitar sospechas o que puedan retirársela.

Alterna el uso de armas de fuego con las trampas, ya sean lazos o cepos y escoge casi siempre el anochecer para hacer sus fechorías, ya que así dispondrá de toda la noche para trasladarse con menor riesgo de ser visto desde lejos. No le gustan los días de niebla porque pueden depararle alguna inesperada sorpresa.

Habitualmente actúa en solitario y hatea sus piezas utilizando una técnica muy concreta dentro de la espesura de algún matorral, deshuesándolas y aprovechando sólo la carne pulpa.

Al igual que el resto de los furtivos, en su código moral no suele tener conciencia de delincuente.

Aprovechando el trajín y el bullicio de una montería suelen actuar un tipo de furtivos que antaño eran llamados lo “retranquistas”. Eran muy frecuentes cuando las fincas eran abiertas y esperaban en la linde.

Hoy en día han optado por avanzar en el terreno e introducirse en la macha. Práctica muy peligrosa.

Por lo general tienen dos formas muy concretas de actuación:

-          Una, incluyéndose por libre como un cazador más, ocupando la postura que les viene en gana, situándose alrededor de las armadas.

-          Otra, es esconderse en un lugar previamente estudiado del monte, desde donde puedan observar algunas posturas para después escoger la pieza que más le conviene de las que han abatido los monteros. Y es en el momento mismo en el que los monteros abandonan el puesto y llegan las caballerías, cuando ellos actúan.

Este tipo de furtivos hicieron verdad el paradójico refrán de que: “Algunos venados muertos corren más que los vivos”.


                Los furtivos de medallas:  También se les denomina furtivos de trofeos, ya que lo que persiguen no es la carne, sino el valor del trofeo. Variedad de furtivo que se ha puesto hoy en día muy en boga, porque el valor de un buen trofeo en el mercado puede alcanzar precios muy superiores a lo que les rentaría la carne del animal.

Anhelado trofeo.
Trofeo que persigue el furtivo.

               Es el más moderno de todas las variedades de furtivos, suele actuar con un sofisticado y caro equipo logístico. Y dadas las prestaciones de su equipo, actúa con gran rapidez, recogiendo sólo el trofeo y dejando en el monte el cuerpo entero del animal. Actúa desde las carreteras o carriles que circundan o atraviesan un gran coto, con rifles de gran precisión y generalmente dotados de silenciador, si lo hace de noche suelen llevar equipos de visión nocturna o incluso un potente faro, de ahí que se les conozca también como “fareros”.

Es el furtivo de mayor poder adquisitivo y a menudo el de menos técnica. Se le podría denominar también furtivo del asfalto, tanto por el origen de su procedencia como por el ámbito de actuación.

El calibre 22 con silenciador ha sido desde siempre un arma habitual para él y que maneja con bastante eficacia, ya sea desde el mismo vehículo o a pie, aunque a veces, también utilice lazos y trampas. Lo más frecuente es que use las armas de fuego, sin olvidar a los modernos arcos y ballestas.

Dentro del grupo suele haber un estratega, que frecuentemente es el que dirige al grupo, y casi siempre, éste es el que va al campo, mientras que los demás cumplen las funciones de apoyo para él.

En ocasiones, uno de los miembros del pequeño grupo – el conductor-, va sembrando el cazadero de otros compañeros que después serán recogidos por él mismo en el lugar y a la hora convenida, después de tomar todas las medidas de precaución.

Otras veces, hacen grandes trayectos a pie en busca de un gran trofeo, al que una vez conseguido, suelen cortar la cabeza y esconder atado con un alambre al troco de un árbol en un matorral espeso, para recogerlo después otro día cuando ya esté descarnado. Así, no tendrán que responsabilizarse de la muerte del animal si son cogidos llevando el trofeo, ya que en ese momento no portarán armas de fuego y podrán alegar que lo encontraron tirado en el campo en estado de descomposición. Cuando va acompañado suelen utilizar señales y sonidos previamente acordados para comunicarse.

           Uno de los sonidos más antiguos y utilizados para comunicarse entre ellos, fue el canto del cuco, de ahí que a esos habitantes de una zona de Sierra Morena se les llamó “cucones”. Y es que imitaban con tal precisión el canto del cuco, que hasta los mismos montaraces animales no se espantaban por no observar nada de extraño en este ruido.

          Otra variedad de este tipo de furtivo es el “cochinero” que, subyugado por las excelencias del jabalí, va en su busca donde quiera que el navajero se encuentre.

           Un argumento que esgrimen en apasionada defensa es que el jabalí nunca pertenece a ninguna finca en concreto, sino que es de la sierra, ya que este indómito animal no se siente nunca apresado por las alambradas.

De entre los distintos tipos de furtivos es el más noctámbulo y acostumbra a utilizar, además de las armas de fuego, una amplia gama de trampas como peligrosos cepos y lazos, y hasta videocámaras o transmisores electrónicos.

Furtivo y su vigilancia permanente.
Furtivo atalayando al anochecer.                   Trofeo Caza

Furtivos fareros o “gamusineros”: Estas es una modalidad muy antigua, la dedicada a cazar perdices como a otras pequeñas aves mientras éstas pernoctan en sus dormitorios naturales.

En las primeras lluvias intensas del otoño, las perdices huyen de las zonas laboreadas de la campiña, porque se le pegan unas bolas de barro en las patas y esto les hace más vulnerables a sus depredadores. Algunos furtivos aprovechan esta coyuntura, para capturar pájaros de perdiz, que posteriormente venderán en la mayor parte de los casos como reclamos. Suelen ayudarse de una luz y una red para capturar vivos los pájaros mientras estos duermen.

También se les denomina “fareros” a los que, ayudados por un potente faro halógeno, desde un vehículo en marcha disparan por la noche sobre todo tipo de especies que se les pueden cruzar en el camino. Estos últimos son de épocas más recientes.

Otra forma singular de furtivismo con los “carrileros o lebreros”, que recorren por las noches los carriles de la campiña con un vehículo y atropellan o disparan sobre las liebres que escogen los carriles para trasladarse.

La liebre al ser encandilada por las luces corre en línea recta delante de cualquier coche que le siga y si, además, se le hacen continuos cambios con las luces, difícilmente dejará el carril, facilitando esto el que pueda ser atropellada o golpeada con una chapa que cuelgan al coche por la parte trasera.

En algunas zonas de Andalucía actúan con unas motos todoterreno, a la cuál suben a un podenquillo en su parte delantera y posteriormente bastará un simple frenazo para propulsar al perro sobre la liebre o el conejo perseguido.

Furtivos huroneros o mineros: Este tipo de furtivos toma su nombre del hurón, al que introducen dentro de las madrigueras para sacar a los conejos, después de haber zapeado la zona para encerrarlos y taponado con cogollos de monte las bocas de las mismas. Durante el día preparan el terreno y por la noche, -preferiblemente las de luna llena- actúan con toda tranquilidad.

Lo más frecuente es que además del hurón utilicen unas redes que ponen en las bocas de las madrigueras, aunque a veces, cuando es de día, las sustituyen por armas de fuego.

Le dan en su jerga el nombre de “minero”, para así despistar en las conversaciones que puedan mantener en público.

Tramperos: Es una modalidad de furtivismo que actúa tanto en la caza menor como en la mayor, haciendo uso de un amplio y curioso repertorio de utensilios (perchas, lazos, cepos, losas, redes, reclamos…) para desarrollar su misión. Los más frecuentes en esta modalidad eran los que se dedicaban a poner grandes cantidades de “costillas” (cepos para pajarillos), en una amplia zona de terreno que revisaban cada uno o dos días para recoger sus capturas.

Las “costillas” solían tener como cebo una aceituna de acebuche, aludas, orovivos, bolitas de arrayán, migas de pan…

Los tramperos también actúan sobre las especies piscícolas con diferentes procedimientos, pero el más curioso era el de embarbascar las aguas de una charca, con paja de garbanzos o con una infusión de torvisco y ruda (plantas tóxicas). A veces, también lo conseguían explotando dentro del agua un pequeño cartucho de dinamita.

Escopeta y luz para la noche.
Vieja escopeta con linterna adaptada.    Trofeo Caza

Furtivos de especies protegidas: Tanto de aves como de mamíferos. La mayor parte de sus capturas se producen en época de cría en la que los pollos están todavía pequeños (especialmente los de aves de cetrería). Otras, su botín lo constituyen los huevos de estas especies, de ahí que en argot se les denomine “recoveros”.

El estar perseguida y penada con fuertes sanciones económicas la naturalización de cualquier especie protegida, ha hecho que los profesionales de la taxidermia se nieguen a realizar estos trabajos y ello, por suerte, ha contribuido a la práctica desaparición de este tipo de furtivismo.

Utilizaban diferentes técnicas según persiguieran a una especie u otra de aves o mamíferos.

Otra peculiar actuación que llevaban a cabo en los nidos de rapaces consistía en coser o rodearles con un alambre el pico de los polluelos y después revisar el nido para quitarles los conejos, perdices y liebres que les traían sus progenitores para alimentarlos. Posteriormente los descosían para alimentarlos con las vísceras de los animales que les recogían, volviendo a cerrárselo nuevamente.

Podríamos seguir analizando otros tipos de actividades furtivas más concretas, pero ya cada uno responde a formas aisladas y muy específicas que resultarían poco significativas desde un punto de vista general. Por ejemplo, los furtivos de guante blanco, los que actúan con anestésicos y otras incalificables que resulta hasta desagradable enumerarlas. 

Hemos encontrado la referencia de una forma furtiva de cazar en la época de los reyes católicos de curioso nombre, el “currucuneo”, que relata como conseguían hacerse con los lechones y jabatos en la zona de las marismas del Guadalquivir.

        “a fuerza de constancia pudo adquirir un alcahuete para satisfacer su apetito de echar una montería al currucuneo, método muy practicado en el coto de Oñana por los cazadores corsarios para coger a hurtadillas los cochinos javatos cuya vente en Sevilla les producía buena ganancia.

        Es el currucuneo una montería que debe hacerse en noches de luna, y mediante unos podencos llamados alcahuetes, adiestrados a tal modo que laten cuando encuentran un javalí, pasando en silencio sobre las demás piezas: a la señal del alcahuete sueltan los cazadores dos o más alanos que se precipitan sobre la fiera haciendo presa en las orejas y otras partes la sujetan y humillan dando lugar a que se acerquen los monteros, quienes cogiéndola por los cuartos traseros la levantan impidiéndole dañar, mientras uno le clava el cuchillo de monte”

BELMONTE Y CLEMENTE, F.: Carta en que se describen unas cacerías memorables… del Lomo del Grullo. Sevilla.1888. Pág. 12.

               

        ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

 

Manuel Moreno 

Fotos: Ángel Cañones

Andújar y octubre 1994

Publicado en Trofeo en el nº 314 julio 1996

Agosto - 23

 

 

20230704

POLLO ALAMBRADO

 POLLO ALAMBRADO

Pollo alambrado, necesidad y picaresca.

             El hambre es una herramienta tan poderosa, que permite, usándola racionalmente, llegar a adiestrar a los animales más huraños y fieros, al tiempo que en el hombre agudiza su ingenio hasta límites insospechados.

            Entre los antiguos pobladores de la sierra, hubo muchas personas a las que les costaba encontrar el sustento diario, y esa circunstancia, no pequeña, dio lugar a que la gente se viera obligada a desarrollar su ingenio hasta cotas inimaginables. La imperiosa necesidad, la intensa observación y la agudeza de ingenio les empujaron a crear técnicas que hoy nos pueden resultar sorprendentes.

            Desde los aledaños del nido de las grandes águilas, estos habitantes de la sierra, las veían diariamente ir y venir al nido llevando colgado de sus patas conejos, liebres y otros animales menores con los que, indudablemente podrían mitigar su hambruna. Imaginamos la situación, el entorno y la habilidad de estas personas. De este cúmulo de circunstancias nació la idea del pollo alambrado, que traigo a estas páginas, porque además de ser un ejemplo de subsistencia, también puede ser un ejemplo de explotación racional del medio. Ya que nunca se les ocurría matar al pollo ni a la madre y sí, seguían alimentándolo con las partes menos nobles (tripas, pellejos...) de las piezas que les traían sus padres a los pollos.

            Esta antigua práctica entre los serreños consistía en atar con cuerda o alambre el pico del pollo de un águila que aún estaba en el nido, para evitar que éste, se comiera las presas que su madre le traía para alimentarlo. Después, le quitaban temporalmente la cuerda o el alambre, y para que éste comiese, le echaban las vísceras de los animales que ellos mismos le quitaban y, una vez que había comido, le volvían a atar el pico; así, el pollo seguía viviendo y ellos se beneficiaban de las piezas cazadas por la madre. Un ejemplo de simbiosis de subsistencia.

            Esta práctica se realizaba en la época de la posguerra civil española, más conocida como "año del hambre" y aunque hoy no sería aceptable bajo ningún concepto, sí que formó parte de la realidad de las personas de aquel tiempo.

           

                      ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                          Manuel Moreno

julio - 23


20230703

LA MISMIDAD DE LA CAZA

Antiguo dibujo de una acción de caza sin armas de fuego.o
Antiguo dibujo de caza y los instrumentos empleados. Biblioteca Nacional de España

LA MISMIDAD DE LA CAZA.

     A continuación, expondré una serie de frases que resumen a otros tantos razonamientos empleados por Ortega y Gasset, en su famoso prólogo sobre la caza a la obra del Conde de Yebes, “Veinte años de caza mayor” donde Ortega pretendió dar caza a la caza.

     Que la caza sea un deporte es indiferente a la caza.

     La caza no es una persecución razonada.  (Kurt Lindner)

     Es característico de la caza, no haber apenas variado en su estructura general desde los tiempos más antiguos.

     No es matar el propósito exclusivo de la cacería.

     Hay cazas que consisten en “cazar vivo”.

     La caza se fue haciendo más deportiva a medida que el arma se fue perfeccionando y desapareció toda urgencia de acabar, fuera como fuera, con el animal.

     Desnivelar excesivamente la pieza y el cazador, aniquila la esencia de la caza y la transforma en pura matanza y destrucción.

     Descastar o destruir por un procedimiento incontrastable y automático no es cazar.

     Cazar es otra y más delicada cosa.

     El mayor peligro para la existencia de la caza es la razón.

     La caza no es faena exclusivamente humana, sino que se extiende por casi toda la escala zoológica.

     La caza es una faena entre dos animales, uno cazador y otro el cazado.

     Torear no es cazar.

     En la caza el cazador pretende apoderarse del cazado.

     Caza es lo que un animal hace para apoderarse, vivo o muerto, de otro que pertenece a una especie vitalmente inferior a la suya.

     Esa superioridad no puede ser absoluta.

     El cazado ha de tener su chance, su lance, que pueda evitar su captura.

     No es esencial a la caza que sea lograda.

     Toda la gracia de la cacería está en que sea siempre problemática.

     La elegancia del cazador deportivo es renunciar libremente a la supremacía de su humanidad.

     A medida que el cazador lo es más acendradamente, va eliminando especies de su órbita venatoria hasta quedarse con muy pocas (las que conservan más juego propio frente al hombre)

    La espera incesante de una agresión y el contramedio de evasión que la pieza posee, la convierten permanentemente en pieza de caza.

    La escasez de piezas de caza es esencial a la cacería.

    La abundancia de la caza le resta importancia especialmente al acto de la búsqueda de la pieza.

    La cacería es una serie de operaciones técnicas.

    La faena fundamental de todo cazar: hacer que haya pieza.

    El acto inicial de toda cacería consiste en lograr descubrir la pieza y levantarla.

    Lograr la presencia de la pieza de caza es ya un triunfo y una buena fortuna de muy escasa frecuencia.

    El momento culminante del proceso venatorio: por fin la pieza se presenta a distancia adecuada. Hay que jugarse el lance. Tal vez no volverá a repetirse en todo el día. De ahí la emoción.

    En muchas tribus primitivas, la mejor y mayor parte de la pieza cobrada, corresponde no al que mata, sino al que primero vio al animal, que lo descubrió y lo levantó.

    Respirar no es cazar aire.

    Va aneja a la idea de cazar la idea de privilegio.

    Obermainer afirma que ya antes de Altamira, cada horda humana acotaba una región.

    La ocupación de cazar se ha hecho en demasía artificiosa y ha perdido su más exquisito sabor: el selvatismo bronco de los parajes y la ilusión de andar en faenas y lugares donde no llega la civilización.

    La razón humana va ahogando la posibilidad de que haya caza y cacería.

    Los bisontes y los cencerros de las vacas mansas del Misisipi.

    De pronto, en este prólogo, se oyen ladridos.

    En la caza se enfrentan dos sistemas de instintos: los agresivos del cazador y los defensivos de la pieza.

    El tema principal de la cacería resulta ser el inicial: detectar la pieza.

    Para contrarrestar ese supremo instinto del animal que es hacerse invisible, el hombre, que, no cuenta con otro instinto opuesto, decide utilizar al perro. Antes le había dado una solución mágica y, por tanto, solución ninguna.

     Es el deporte el esfuerzo realizado por complacencia en él mismo y no en el resultado transitivo que ese esfuerzo rinda.

     Al deportista, no le interesa la muerte lo que le interesa es todo lo que ha tenido que hacer antes de lograr la pieza, esto es, cazar.

     No se caza para matar, se mata para haber cazado.

     La caza es el enfronte de dos sistemas de instintos.

     El furtivo caza mejor que el aficionado porque le funcionan mejor los instintos predatorios.

     Caza y ética o caza y razón.

     Esto fue lo que dijo, y ahora, que cada uno saque sus conclusiones.

 

                      ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                          Manuel Moreno

julio - 23

 

20230701

DICHOS Y SENTENCIAS

DICHOS y SENTENCIAS

  

Manuscrito. Biblioteca Nacional de España.
Biblioteca Nacional de España


“Cazador no mates, caza”

 

 

“El animal cazado debe disponer
de la posibilidad de burlar al animal cazador”

 

"A la eventualidad o chance,

por parte de la pieza, de escapar al cazador

corresponde, por parte de éste,

la eventualidad de ‘rentrer bredouille’.

Toda la gracia de la cacería está

en que sea siempre problemática."

 

Prólogo de José Ortega y Gasset a Veinte años de Caza Mayor.

 

 

Partida de caza.
Ganchillo en La Cabrera

1.- AVES:

 

·         A ave de paso, cañazo.

·         A la torcaz, hasta que no le veas el collar, no le has de tirar.

·         A pájaro ido, palos en el nido.

·         Águila no caza moscas. “Aquila non capit muscas”.

·         Alto a la codorniz o nada harás. Pues si bajo, a la tierra pegarás.

·         Aunque la garza vuela muy alta, el halcón la mata.

·         Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.

·         Ave de mucha pluma, tiene poco que comer.

·         Ave que no has de guisar, déjala volar.

·         Ave que vuela a la cazuela.

·     Ave torzuela, ni mata ni vuela.

·         Cuando el grajo vuela bajo, hace un frio del carajo, y cuando vuela a trompicones hace un frio de coj...nes.

·         Cuando vayas de palomas, echa pan, aunque no comas.

·         El águila no debe bajar a comer tripas.

·         El avefría al pañuelo y la alondra al espejuelo.

·         El macho digno de otra suerte desafía a la muerte. (perdiz)

·         Es gran bobada poner cebo al ave cazada.

·         Golondrina anticipada, primavera muy templada.

·         Golondrina que alto vuela, no teme que llueva.

·         Golondrina que, con el ala roza la tierra, lluvia recela.

·         La avefría al pañuelo y la alondra al espejuelo.

·         Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.

·         Monte arriba y monte abajo tira bajo.

·         Mucha pluma en el sombrero poca carne en el puchero.

·         No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.

·         Quién pájaros quiera cazar, no ha de vocear.

·         Si quieres hacer pajarillo, el dedo fuera del gatillo.

·         Si tordos quieres cazar el sol fuera tiene que estar.

·         Torcaces y bravías de mis amores, no disparo si no veo vuestros colores.

·         Vale más pájaro de lugar, que águila real sin cazar.


Monteros antiguos.
José Moreno y otros amigos


2.- CAZADOR:

·         A cazador nuevo, perro viejo.

·         A puerta de cazador, nunca gran muladar.

·         Al buen cazador, burro cojo y buen ojo.

·         Al cazador, leña, y al leñador, caza.

·         Al mejor cazador se le escapa una paloma.

·         Al mejor cazador se le va una liebre.

·         Buen cazador, mal labrador.

·         Cazador absoluto, buenas piernas y pocos cartuchos.

·         Cazador aprovechado, compra las liebres en el mercado.

·         Cazador con levita, ¡quita, quita!

·         Cazador con perro, escopeta y zurrón, no reñirán sus hijos por la partición.

·         Cazador de escopeta, galgo y hurón, no reñirán sus hijos por la partición.

·         Cazador de jilguero y pescador de caña, cocina nada o ahumada.

·         Cazador de pajarillos, no ha menester bolsillos.

·         Cazador de palomas, no las sigas aunque no comas.

·         Cazador de ribera, a joder la cartuchera.

·         Cazador en enero, cazador de cuerpo entero.

·         Cazador furtivo, de joven corriendo, de viejo perdido.

·         Cazador furtivo, y ladrón, iguales son.

·         Cazador joven y fino, aburre hasta al vecino.

·         Cazador lacero, amigo del carcelero.

·         Cazador por camino, no gana para vino.

·         Cazador que no tira y no corre, ningún conejo coge.

·         Cazador que tira y no persigue, poco o nada consigue.

·         Cazador y mentiroso, se tolera si es gracioso.

·         Cazadores, sastres y zapateros, los más embusteros.

·         El cazador que persigue a un elefante no se detiene a tirar piedras a los pájaros.

·         El cazador y el mentiroso, perdidos son, si no son memoriosos.

·         El cuidado del cazador levanta la caza.

·         El mejor cazador puede ser cazado.

·         El mejor cazador, miente más que caza.

·         Hasta al mejor cazador se le escapa la liebre.

·         La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.

·         Mal cazador, buen mentidor.

·         Mal haya cazador loco que gasta su vida tras un pájaro por matar otro.

·         Ni caza de cazador, ni dinero de jugador.

·         Para ser buen cazador: paciencia, reflejos y buen humor.

·         Para ser cazador fino: precaución, cabeza y buen tino.

·         Pescador de caña y cazador de escopeta, al final de la semana ni una peseta.

·         Reunión de cazadores, reunión de embusteros.

·         Sed de cazador y hambre de pescador.

·         Si el cazador no corre la mano izquierda, la perdiz se va a la mierda.

·         Si el cazador respira, la liebre se retira.

 

 

Junta de montería antigua.
En la junta

3.- COMIDA:

·         A carne dura, diente de perro.

·         Ave de mucha pluma, tiene poco que comer.

·         Ave que no has de guisar, déjala volar.

·         Ave que vuela a la cazuela.

·         Buen pan de hogaza, buena huerta y carne de caza.

·         Cara es la plaza, pero más la caza.

·         Caza que mucho hierve, sabor pierde.

·         Comida de cazadores, postre de mentiras.

·         Cuando hay carne de lomo, de toda como.

·         De la caza mayor, salvo el lobo, toda la carne al adobo.

·         Desollar, partir y aderezar, más trabajo da que cazar.

·         El que mata, remata y requetemata, en vez de carne come metralla.

·         La mujer que prepara y guisa la caza, más que el marido la trabaja.

·         La munición potente y fuerte, en los dientes, el comensal la siente.

·         Liebre asada y perdiz cocida, carne perdida.

·         Más mató la receta que la escopeta.

·         No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.

·         Perdiz escabechada, mejor que asada.

·         Pieza que no has de comer, déjala correr.

·         Quien llega el tordo a probar, ya no lo dejará volar.

·         Si el que los mata, los tuviera que pelar, menos patos traería en el morral.

·         Tordo y jerez, comida de rey es.

  

Caza menor a principios de s. XX.
Echando un zapeo de conejos


4.- CONEJOS:

·         A conejo ido, palos al cubil.

·         A galgo viejo échale liebre, no conejo.

·         Al abad viejo, pollos y conejo.

·         Al conejo romero y tomillo al cordero.

·         Al conejo, nada de mira, juzga y tira.

·         Conejo cerca de su agujero, no lo verás en tu puchero.

·         Conejo que bien corre, no lo asan.

·         Conejos y liebres vendo, porque los prendo.

·         Cuando se escapó el conejo, vino el consejo.

·         Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.

·         Del conejo lo que mira al cielo, de la perdiz lo que mira al suelo.

·         Del conejo, la cabeza, pal cazador.

·         El conejo ido, el consejo venido.

·         El conejo y la perdiz donde nacen van a morir.

·         El conejo y la perdiz, tienen el mismo perejil.

·         El conejo, por san Juan, y la perdiz, por Navidad.

·         El que asa dos conejos, alguno deja de quemar.

·         La colmena y el conejo, en el monte viejo.

·         La perdiz al ojeo, el conejo con “perreo”

·         Más conejos se cazan charlando en la taberna que en el monte con la escopeta.

·         Más vale un conejo en la mano que la promesa de un marrano.

·         Para cazar conejo, el cazador cojo y el perro viejo.

·         Para la caza del conejo, cazador cojo y perro viejo.

·         Sabe más un conejo que seis doctores viejos.

 

 

Consejillo de ministros.
Junta de rehalas

5.- GALGOS:

·          To” el día sin ver “ná” y cuando sale la liebre, el galgo se pone a “cagá”.

·         A galgo viejo, echadle liebre, no conejo.

·         A la corta o a la larga, el galgo a la liebre siempre alcanza.

·         A la larga, el galgo a la liebre mata.

·         Carrera que no da el galgo en el cuerpo la tiene.

·         Cuando cabalga el galgo, buena es la caza.

·         Cuando el galgo se estiraza, mal día de caza.

·         Cuando salta la liebre, no hay galgo cojo.

·         De casta le viene al galgo el ser rabilargo.

·         El galgo de buena raza, hasta la muerte caza.

·         El que tiene un galgo se cree que tiene algo, y no sabe que sólo tiene un perro con rabo largo.

·         El que tiene un galgo, tiene algo.

·         En enero, ni galgo lebrero, ni azor perdicero.

·         Eres como el galgo de Lucas que cuando salta la liebre se pone a mear.

·         Galgo que sigue a dos liebres, sin ninguna vuelve.

·         Hidalgo que no tiene galgo, fáltale algo.

·         Que, al galgo más lebrero, se le va la liebre en enero.

·         Siempre atrás como las bolas del galgo.


Monteros a lomos de caballerías.
Camino del puesto


6.- HURÓN:

·         El amo del hurón caza por dos.

·         El dueño del hurón caza la parte mayor.

·         Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.

“El predator no solo es el guardián

de los pastos y de los frutos

 sino que actúa como un verdadero forjador,

como una formidable fuerza selectora que,

implacablemente,

va mejorando las condiciones

anatómicas, fisiológicas y psíquicas

de todas sus presas.

El propio cazador

ha de adaptarse también,

incesantemente,

a las depuradas cualidades conquistadas

por el vegetariano.”

 

Prólogo del Dr. Félix Rodríguez de la Fuente a la Enciclopedia de la Caza.

 


Rehalas abrevándose.
Refrescando a los perros



7.- LIEBRES: 

·         A carrera larga, la liebre siempre es del galgo.

·         A cazador de tenazón, de vejez se le mueren las liebres.

·         A liebre corredora, escopeta de embusteros.

·         Al mejor cazador, se le va la liebre.

·         De septiembre a noviembre, no hay quien conozca a la liebre.

·         Después de ida la liebre, palos en la cama.

·         Después de que se escapa la liebre de nada vale darle palos a la cama.

·         Donde menos lo esperas, salta la liebre.

·         El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.

·         En enero, ni galgo lebrero, ni azor perdicero.

·         La liebre a la carrera y la mujer, a la espera.

·         La liebre, del que la espanta, y la perdiz, del que la mata.

·         Liebre acurrucada en su colchón, si no es de cerca, no la pasa el perdigón.

·         Liebre movía, caza “pa to'l   día.

·         Liebre que has de matar hacia abajo la verás bajar.

·         Liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.

·         Liebre que se ha de ir hacia arriba la verás subir.

·         Liebre que se te ha de ir, cuesta arriba te va a salir.

·         Los cazadores atrapan las liebres con los perros.

·         No se caza liebres tocando almireces.

·         Por enero y febrero, las liebres junto al comedero.

·         Por enero, se han de buscar las liebres en los chapuceros.

·         Por los perros pequeños, la liebre es hallada, por los grandes, tomada.

·         Que, al galgo más lebrero, se le va la liebre en enero.

·         Quien a dos liebres sigue, tal vez caza una y muchas veces, ninguna.

·         Quien va a caza de liebres, tres trae consigo: una de hambre, otra de cansancio y otra de frío.

·         Si el cazador respira, la liebre se las pira.

·         Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.

·         Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.

 

Monteros antes de salir para el puesto.
Junta de Montería

8.- MONTERÍA:

·         “Hay que vé, los chismes que necesita un señorito pá matá un venao(M. Aguayo)

·         A la montería lo único que le sobra es la “t” para ser una monería.

·         A la res bien herida, dale tiempo y gánale la partida.

·         A las reses hay que dejarlas cumplir.

·         Al jabalí en sus últimos instantes asegura, si no, de matar tus perros él procura.

·         Andar entre el monte, es cosa seria.

·         Arrieros somos... y en el camino nos encontraremos.

·         Bala que zumba, no mata.

·         Carita de vivir y culito de morir.

·         Cazar no es matar. “Venari non est occidere”

·         Con la escopeta se encañona, con el rifle se apunta.

·         De la paletilla a la cabeza, apuntarás al guarro con destreza.

·         Dos cosas bien contrarias una de otra ha de tener el buen montero, unos pies de plomo y otros de pluma.

·         El águila no debe bajar a comer tripas.

·         El buen cazador ha de andar más con los ojos que con los pies.

·         El joven tira, el viejo mira.

·         El pelo que pierde el cazador, lo oye el ciervo, lo huele el jabalí y lo ve el muflón.

·         El primer tiro lo haces cuando quieres y el segundo cuando puedes.

·         El que de lejos tira, de lejos mira.

·         El que no sea capaz de entrar a rematar en los agarres, que se quede en casa y no montee.

·         El tiro en montería no es apuntar a un blanco lejano, se debe tirar cerca.

·         En la caza mayor, hay que saber esperar.

·         En la caza mayor, primero se apunta y después se tira.

·         Esto es un engaña-muchachos.

·         La cercanía da emoción en el amor y en el toreo, y aumenta la intensidad del lance en la caza.

·         La que más vale es la caza en pequeño, pocos tiros y muchos lances.

·         La zarabanda produce fiebre de cañón.

·         Las discusiones, en el monte.

·         Las reses, por donde van de buenas, van de malas.

·         Los mejores cochinos se matan “con el culo”

·         Montero con levita... quita, quita.

·         Monteros, sastres y zapateros, los más embusteros.

·         Muchas hieren, pero una mata.

·         Nada hay más "abrigao" que una mata en un "collao".

·         Niño: “alza, punto de mira y codillo”.

·         No es mejor montero el que más mata, sino el que es un señor de la sierra.

·         Príncipes, grandes señores, si honra queréis ganar, habéis de saber cazar.

·         Qué difícil es echar lumbre en el campo mojado.

·         Que la experiencia se alcanza con desvelo y trabajo.

·         Que las puertas del campo son muy anchas y el que no las procura estrechar se hallará burlado por la caza.

·         Se cobra más apuntando bien que tirando mucho.

·         Se mata porque se caza, no se caza porque se mata.

·         Siempre que mato reses cervunas, me causa después lástima verlas muertas. (A. Covarsí)

·         Topar con un zorro a principio de cazadero, es mal agüero.

·         Y si las reses corren, tú déjalas correr y apunta bien, que más corren los galgos de plomo.

 

Reclamo macho de perdiz.
Después de un buen puesto de pájaro.

9.- PERDICES:

 ·         A la perdiz que encocora, cambio de puesto y hora.

·         A veinte de enero, pájaros al colgadero.

·         Al cuco y al caracol, lloviznas y sol.

·         Al cuco, San José (19) da el habla y San Pedro (29) se la quita.

·         Al hombre y al perdigón, desde muy chico la educación.

·         Al pollo, el primer tiro, certero.

·         Cantó al alba la perdiz, más le valiera dormir.

·         Carambola en pares, hace a los pájaros cobardes.

·         Cazar antes de San Antón, es molestia para el cazador y para el perdigón.

·         Cazar con muchos compañeros, es castigar al cazadero.

·         Cazar temprano, es perder el tiempo en vano.

·         Celo mojado es aprovechado; el bochornoso, apresurado.

·         Con tiempo de heladas, lo más probable es no hacer nada.

·         Cuando canta la abubilla, es que buena está la orilla.

·         Cuando el pájaro cobarde entre primero, mátalo delantero.

·         Cuando el pájaro se junta, el cazador apunta.

·         Cuando el puesto está recién hecho, poco provecho.

·         Cuando en marzo se arrulla la perdiz, año feliz.

·         Cuando florece el gamón, muere el perdigón.

·         Cuando no llueve en enero, la perdiz tiene mal tempero.

·         Cuando no maya el perdigón es porque no está en sazón.

·         El buen perdigonero, mirando mañana y tarde al jaulero.

·         El celo de la perdiz, con cantos ha de venir.

·         El macho hembrero es el que llena el morral primero.

·         El perdigón termina cuando la higuera germina.

·         El primer año cantan, el segundo, se espantan y al tercero matan.

·         El primer año, cantan (los reclamos); el segundo, espantan, y el tercero, matan.

·         El reclamo y el caballo, ni forzarlo, ni prestallo.

·         El seseo es un canto que ahuyenta, y es feo.

·         El toro y el perdigón, en la plaza dicen lo que son.

·         En abril, mucho cantar y poco venir.

·         En enero, busca la perdiz su compañero.

·         En San Antón, la perdiz con el perdigón.

·         Enero empezado, pájaro colgado.

·         La perdiz y el conejo, en el monte viejo.

·         La perdiz, de primer celo canta, de segundo espanta y de tercero, mata.

·         La picadilla de San Miguel (29 de septiembre), quince días antes y quince días después.

·         Llegando enero, pájaros al colgadero.

·         Lo ideal, solo dos para cazar.

·         Los machos, a mediados de enero, no se juntan en el mampostero.

·         Mojados han de venir, los pollos para servir.

·         Más vale un reclamo malo que dos medianos.

·         No es cazador honroso el que tira a grupo numeroso.

·         Pájaro cobarde y con los demás reunido, pájaro perdido.

·         Pájaro no saludable, no puede ser cazable.

·         Pájaro quincena es mejor reclamo que canto de sirena.

·         Pájaro salvaje que cuchichea, del campo no se menea.

·         Pájaros de un solo celo, para cantar, pueden ser los mejores.

·         Para el perdigón no es tiempo bueno, si no canta el mochuelo.

·         Para el tollo oscuridad, para el colgadero, claridad.

·         Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.

·         Para San Antón, la perdiz al jaulón.

·         Para trabajar la hembra, pájaro fogoso; para el macho, valiente y cariñoso.

·         Perdiz para venir a pie, pendiente ha de subir.

·         Perdiz que se recela, no entra a la espera.

·         Perdiz viuda, a los tres días es segura.

·         Perdiz, que pisa la plaza una vez, ya no se la vuelve a ver.

·         Pollos que han de acaudillar, en S. Miguel a cantar.

·         Por el pico muere la perdiz.

·         Por noviembre busca las perdices donde siembren.

·         Por S. Antón cada perdiz apareada con su perdigón.

·         Por San Antón (17), cada perdiz con su perdigón.

·         Por San Antón pares son.

·         Por San Antón, busca la perdiz al perdigón.

·         Por San Antón, cuelga el perdigón, y si no quiere cantar, cuélgalo por San Sebastián. (día 20).

·         Por San Antón, cuelga tu perdigón... al sol.

·         Por San Antón, ponle la sayuela al perdigón.

·         Precipitación y errar, resabiar.

·         Puesto repetido, puesto perdido.

·         Puesto sin monte alrededor, no es el mejor.

·         Quien mata perdices en enero, las mata el año entero.

·         Reclamo, capote y escopeta, prevista y a la vista.

·         Repostero en sitio despejado, espantajo asegurado.

·         Si el pájaro es cobarde y cantador, puede ser el mejor.

·         Si el pájaro que no sale al momento, pierde demasiado tiempo.

·         Si la perdiz toca la guitarra, el agua no marra.

·         Si la perdiz vuela a trompicones hace un frio de coj...nes.

·         Si la tarde está tranquila y hace calor, no es la mejor.

·         Si quieres ser buen cuchichero, lleva al puesto nervios de acero.

·         Tiempo revuelto y mojado, el rato bueno es aprovechado.

·         Zarza en flor, macho en sazón. (Perdiz)


 

Antigua rehala.
Rehalas antiguas



10.- PERROS: 

·         “Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro” Lord George Byron.

·         A diente de perro, no hay pan duro.

·         A muestra de perro, tiro mortal.

·         A perro con hueso en la boca, ni su amo lo toca.

·         Al perro de rastro, pies de plomo.

·         Aullar contra el ciervo, es perder voces y tiempo.

·         Blanco o negro, el perro siempre es perro.

·         Can de buena raza, si hoy no, mañana caza.

·         Cazador sin perros, poeta sin versos.

·         Cazar con perro bien enseñado es multiplicar el placer de la caza.

·         Cazar sin perro, tumbos de cerro en cerro.

·         Cuando el perro se estiraza, mal día de caza.

·         Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro.

·         Del perro y del cura, la mejor postura.

·         El cazador, a sus perros, le perdona hasta los yerros.

·         El hocico de un perro y el culo de una mujer, más frío no puede ser.

·         El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.

·         El perro de buena raza, hasta la muerte caza.

·         El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza, no las siente.

·         El perro es la más útil y la más completa conquista del hombre.

·         El perro que más corre no es el que más caza.

·         El perro que no es de raza, si no tiene hambre no caza.

·         El perro viejo, el hurón mozo y el cazador cojo.

·         En cojera de perro y lágrimas de mujer, no se debe creer.

·         Ir de caza sin perro, es grande yerro.

·         Los perros mordían más que la envidia.

·         Los perros sólo ladran a quien no conocen.

·         Mal se caza con perros desganados.

·         Más hace el lobo callando que el perro ladrando.

·         Mientras menos perros, menos pulgas.

·         Muerto el perro, se acabó la rabia.

·         Nadie como el perro, simboliza el sentido de la amistad.

·         No hay perro malo con afición.

·         No hay tal caza como con perros viejos.

·         Perro agostizo, no merece bautizo.

·         Perro cobarde, no come carne.

·         Perro de buena raza, hasta la muerte caza.

·         Perro mestizo, no merece bautizo.

·         Perro que se adelanta, la caza espanta.

·         Perro viejo, no ladra en vano.

·         Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.

·         Si compras perro lebrero, pruébalo en enero, y si pieza no trae a la mano, que lo mantenga su amo.

·         Si quieres buenos perros, apártalos de la madre y que ella venga a escogerlos.

·         Si quieres que te siga el can, dale pan.

·         Yerro es ir de caza sin perro.

 

Peros acollarados.
Camino de la suelta


11.- TIEMPO:

·         Los días de ventarrón, para cazar, malos son.

·         A tres de abril, el cuclillo ha de venir, y si no viniere a ocho, o es preso o es morto.

·         Agua de abril, hasta el veinte, para todo es conveniente.

·         Al abril alabo, si no vuelve el rabo.

·         En abril, el galgo es mastín, y en mayo, el mastín es galgo.

·         De marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.

·         En diciembre y en enero la liebre está en el venero.

·         En diciembre, siete galgos a una liebre, y en mayo, setenta liebres a un galgo.

·         En enero, busca la liebre en el reguero.

·         En enero, al perro le sudan las narices.

·         En enero, no hay galgo lebrero ni buey carretero.

·         En marzo asoma la cabeza el lagarto y en abril, acaba de salir.

·         No hay enero sin lebrón ni mayo sin perdigón.

·         El tordo y el barbo, en el mes de mayo.

·         Si marzo se va y el cuco no viene, o se ha muerto el cuco o la fin viene.

·         San Raimundo (día 15) trae a la golondrina del otro mundo.

·         Si compras perro lebrero, pruébalo en enero, y si la liebre no trae a la mano, que lo mantenga su amo.

·         Si el cuatro de abril el cuco no ha venido, o es muerto o se ha perdido.

·         A 15 de marzo, da el sol en la sombra y canta la alondra.

 

Mujer montera.
Viendo el croquis de la mancha


12.- VARIOS:  

·         A la caza "corría", no vayas a otro día.

·         A pajarillo chico, chico nido.

·         A peor cazador, mejor mentidor.

·         A veces, caza quien no amenaza.

·         A veces, cazar pensamos, cazados quedamos.

·         A veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.

·         Aire gallego, ni cazador ni conejero.

·         Al acebuche no hay madera que le luche, si no es la encina, que se le encarama encima.

·         Al amo del hurón, doble ración.

·         Al cazador leña y al leñador caza.

·         Algunos venados muertos corren más que los vivos.

·         Antes de cerrar el ojo, abre bien uno y otro.

·         Antes de la edad de piedra tuvo que haber una edad de madera, que por lo mismo no ha dejado restos.

·         Apresúrate lentamente.

·         Buen cazador, mal labrador.

·         Caza y pesca, alejan de la familia y producen gresca.

·         Cazadores, sastres y zapateros, los más embusteros.

·         Cazar no es matar. “Venare non est occidere”

·         Cazar y no coger es como leer y no entender.

·         Come con el guarda, bebe con el guarda, no te fíes del guarda.

·         Con el cielo gris ni conejo ni perdiz.

·         Con maña, caza la mosca a la araña.

·         Con prisa, ni a torear ni a cazar.

·         Con su maña, caza a la mosca la araña.

·         Con zapatos, no cazarán ratones los gatos.

·         Cuando el lobo va a hurtar, lejos de casa va a cazar.

·         Cuando habla la ignorancia, la sabiduría calla.

·         Cuánto y cuánto chiquillo para cazar un grillo.

·         De buena traza, buena caza.

·         De la caza el ejercicio, bueno para diversión y malo para oficio.

·         De la caza, el ejercicio es bueno para la diversión y malo para el oficio.

·         De la paletilla a la cabeza, apuntarás al lobo con destreza.

·         De mala mata, nunca buena caza.

·         Del cuero salen las correas.

·         Desdichado de aquel que no tiene quien lo envidie.

·         Después de conejo ido, palos a la madriguera.

·         Dios nos libre del agua atormentada y de la escopeta cargada.

·         El aceite es armero, curandero y relojero.

·         El águila no caza moscas.

·         El amo del hurón, caza por dos.

·         El año de la sierra, no lo traiga Dios para la tierra.

·         El dueño del hurón, caza la parte mayor.

·         El gamo en octubre a las gamas cubre.

·         El hambre es tan maestra, que hasta a los animales adiestra.

·         El lobo ataca con el diente y el venado con el cuerno.

·         El lobo viejo caza a la espera.

·         El mayor peligro para la existencia de la caza es la razón, ya que la caza no es faena exclusivamente humana.

·         El mejor cazador, miente más que caza.

·         El novato, tiro a tiro y paso a paso y al veterano haz caso.

·         El perro viejo no tiene dientes, pero tiene colmillo.

·         El que anda en silencio, cazar espera.

·         El que busca la caza por la traílla y la sabe concertar, es dueño de la vida de los animales.

·         El que sigue la caza, ése la mata.

·         El único que falla es el que tira.

·         En buen cazadero, no vayas primero si antes no has sido morralero.

·         En caza y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.

·         En la caza y en los amores, mil sinsabores.

·         En la sierra, hay quien hace un reloj de palo y no falla un segundo.

·         En noche pasada no hay tierra cazada.

·         En septiembre y a primero, entra el “venao” en el “picaero”.

·         Es normal en el ser humano la vocación, la ilusión felicitaria de la caza.

·         Esposa de cazador y en otoño, de su marido, hasta el moño.

·         Estirar la pierna hasta donde alcance la manta.

·         Familia que caza unida, familia bien avenida.

·         Fue a cazar con trabuco y volvió con un pajarruco.

·         Gato con guantes no caza, pero amenaza.

·         Gato con guantes, no caza ratones.

·         Gato que duerme, no caza ratones.

·         Gato que mucho maúlla, poco caza.

·         Gato que no caza ¡qué pinta en casa!

·         Guarda viejo, furtivo a sueldo.

·         Guerra, caza y amores, por un placer mil dolores.

·         Habla de la caza y cómprala en la plaza.

·         Hablar de caza y comprarla en la plaza.

·         Hablar de caza y tenerla en casa.

·         Hace paz o tregua el que caza no lleva.

·         Hay, pues, en la caza como deporte una libérrima renuncia del hombre a la supremacía de su humanidad.

·         Ido el conejo, ¿me das consejo?

·         La buena caza para la buena panza.

·         La cacería, más quiere hora que día.

·         La caza en una faena entre dos animales, uno es cazador y el otro el cazado.

·         La caza es cazar la suerte.

·         La caza es un asunto más peliagudo de lo que al pronto puede parecer.

·         La caza mayor es del que la hiere; la menor, del que la cobra.

·         La caza no es una lucha.

·         La caza y los negocios quieren porfía.

·         La caza, en la plaza.

·         La dedicación es el privilegio y el tormento de nuestra especie.

·         La escopeta, la mula y la mujer, la que no te la ha hecho te la tiene que hacer.

·         La manera más certera de tirar es verle el ojo al animal.

·         La mejor escopeta, ni la mitad acierta.

·         La muerte del animal es la forma más natural de tenerlo y cobrarlo.

·         La mujer, a la espera, y la liebre, a la carrera.

·         La percha es del perchero y el zorzal, del que llega primero.

·         La pesca y la caza, en la plaza.

·         La porfía mata la caza.

·         La zarza es la única planta que agarra después de seca.

·         Levanta uno la caza y otro la mata.

·         Levantando el mojón, continua el “cuchareo”.

·         Los espárragos de abril, para mí y los de mayo, para mi caballo.

·         Los gatos hartos de sardinas no cazan ratones.

·         Los hijos de los cazadores no se pelean por la herencia.

·         Mal cazador, buen mentidor.

·         Mal se caza con perros desganados.

·         Más caza el sordo que el distraído.

·         Más mató la receta que la escopeta.

·         Mientras unos golpean la mata, otros cogen la caza.

·         Misa de cazadores; rezos al trote.

·         Muchas plumas en el sombrero, poca carne en el puchero.

·         Nadie sabe dónde está, porque está donde no está nadie.

·         Ni buen médico, ni buena caza, sino buena hogaza.

·         Ni caza junto al río, ni viña a pie del camino.

·         Ni moza de plaza, ni rico de caza.

·         Ni todos los que tienen libros son lectores ni todos los que tienen escopeta son cazadores.

·         No es esencial a la caza que sea lograda.

·         No es lo mismo hacer algo simplemente, que dedicarse a algo.

·         No ha sobrado nunca la caza.

·         No hará casa con azotea, quien en cazar o pescar se emplea.

·         No todos los que tienen libros son lectores, ni los que tienen escopeta, cazadores.

·         No vendas la piel del oso antes de haberlo cazado.

·         Odia el delito, compadece al delincuente.

·         Para cazar, andar y callar.

·         Para octubre, la escopeta encera y saca al perro de la perrera.

·         Piedra y palo en mata, levantan la caza, las voces la agazapan.

·         Pólvora, poca y perdigones hasta la boca.

·         Por el pino, la tórtola ha cogido su camino.

·         Prefiero en mi casa tomate o calabaza, que en la de otros becada de caza.

·         Puesto muy de mañana, botica cercana.

·         Quien caza despacio, caza seguro.

·         Quien caza hambre atrasa.

·         Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.

·         Quien ceba todo el año y no ceba en mayo, para otros es el provecho y para él, el daño.

·         Quien diga que un cazador no miente, miente.

·         Quien lejos tira, de lejos mira.

·         Quien levanta la liebre para que otro la mate, es tonto de remate.

·         Quien pájaros quiera cazar, no ha de vocear.

·         Reclamos con pito, poco ahíto.

·         Sastres, cazadores y zapateros, los más embusteros.

·         Se caza más hablando que disparando.

·         Se mata porque se caza, no se caza porque se mata.

·         Si cazares, no te alabes; si fallares, no te enfades.

·         Si cazares, no te alabes; si no cazares, no te enfades.

·         Si la pieza luchase contra el cazador, eso no sería caza.

·         Si la víbora viera y la alicántara oyera, no habría hombre que al campo saliera.

·         Si no sabes el nombre, desaparece también el conocimiento de las cosas.

·         Si quieres conejo muerto, apunta con ojo tuerto.

·         Si quieres ser cornudo, vete de caza a menudo.

·         Si te pica un "alisón" coge el pico o el azadón.

·         Si te pica un setón coge la pala y el azadón.

·         Tener miedo, al miedo.

·         Tres buenos matan la caza: buen andar, buen buscar y buen tirar.

·         Uno levanta la caza, y otro la mata.

·         Vísteme despacio, que tengo prisa.

·         Vos cazáis y otro os caza; más valiera estar en casa.

 




Caballos y rehalas.
Vamos de montería


13.- ZORROS: 

·         A raposo durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.

·         A zorros astutos también se les caza.

·         Astucia de zorro, mejor que olfato de buen cazador.

·         Cuando la zorra anda a caza de grillos, mal para ella y peor para sus chiquitillos.

·         Mañana de zorras, mal día de caza.

·         No es la primera zorra que uno ha desollado.

·         Raposa que mucho tarda, caza aguarda.

·         Topar con un zorro a principio de cazadero, es mal agüero.

·         Zorra dormilona, su cara lo pregona.

·         Zorra que duerme de día, de noche anduvo de cacería.

·         Zorra vieja, en el lazo se mea.

·         Zorrilla que mucho tarda, caza aguarda.

·         Zorro dormilón, no caza gallinas.

·         Zorro viejo, huele la trampa.

·         Zorros en zorrera, el humo los echa fuera.

 

 

Venado en el agua.
Venado nadando en el pantano


 

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¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

 

 

Manuel Moreno 

  Andújar - 2006 

Octbre-23 

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