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VAQUEO y SALTEO

  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20251101

DE COMO CONSERVAR LA CAZA

Agua corriente, fuente de vida

DEL MODO DE CONSERVAR LA CAZA MUERTA.

 Empezaremos por la caza menor y después continuaremos con la mayor.

   


      Primero eviscerar la caza

Lo primero, tanto en una como en la otra, es eviscerar las piezas de caza, ya que las tripas y el bandullo es lo primero que corrompe la carne.

Si se trata de perdices, palomas o tórtolas, para todas ellas hay un método de sacarle las tripas sin necesidad de rajar. Describiré como lo he hecho con las perdices y en los demás casos será de forma similar.

Se prepara un palito delgado de jara o algo similar que tienen un abultamiento donde le salen las ramitas laterales, después se le deja ese abultamiento y se corta el palito a una distancia de unos 20 cm.

Se introduce por el orificio anal y se le da un par de giros hacia un lado, después se extrae suavemente y debe salir la tripa vuelta, ahora con los dedos terminaremos de extraerla entera y ya queda eviscerada la perdiz.

He visto a algunos cazadores que lo hacen con una de las plumas más largas de la perdiz, una vez que le han doblado en el extremo del cañón por donde están incrustadas en el ala. Se hace de la misma forma que con el palito.

Si se quieren colocar por pares, se arrancan dos plumas largas de las alas, se raspan con la uña y machacan un poco para que queden más flexibles,  se anudan por extremo terminal de las plumas y luego se pasan por los orificios de las narices de las perdices, se vuelven a anudar las plumas y esta pareja de perdices quedan apicoladas y apareadas por pares, es decir, unidas de dos en dos por los picos.

En el caso de conejos y liebres, se hace una rajita en el abdomen de unos 8 o 10 cm. se coge el conejo por la cabeza con la mano izquierda y por la patas traseras con la mano derecha , dejando la rajita por la parte exterior y se sacude con fuerza hacia afuera, y saldrán las tripas enteras, hemos de asegurarnos que no ha quedado dentro el mondongo, en caso de que haya quedado dentro, lo sacamos con los dedos y el conejo ha quedado destripado. Conviene revisar la parte entre los jamones, donde suele quedar la vejiga de la orina y un trozo de tripa con algunas cagarrutas, que también hay que extraerlas.

        

        Segundo limpiarla  y desangrarla bien

Conviene desangrar la cavidad torácica y dejar la membrana del diafragma cortada. Por último se le extrae la hiel de las asadurillas y el conejo o liebre ha quedado perfectamente hateado.

Si hay algún conejo o liebre que por la fuerza de la boca de los perros o porque se le haya reventado el mondongo por el tiro, hay que limpiarlo bien con agua y será de los primeros en consumirse para evitar que se corrompa la carne.

Si queremos dejarlo con la piel y preparado para colgarlo, se puede apiolar por las patas que se hace así:

Se pelan y desgarran dos dedos interiores de una pata y después se hace lo mismo con el dedo interior de la otra pata y se pasa una uña del dedo pelado por entre el hueso y el tendón de la otra pata, después se vuelve a hacer lo mismo con el segundo dedo por el que ya hemos introducido y así quedan entrelazados y apiolados conejos y liebres.

Si quisiéramos desollarlo, le haríamos una rajita a la piel, perpendicular a la columna, a la altura de los riñones, cogemos con una mano la piel por un lado de la raja y con la otra por el otro lado de la raja, tiramos con fuerza para ambos lados y sale toda la piel con mucha facilidad. Ahora, sólo nos queda sacar las patas traseras y el rabo y por la otra parte las manos y la cabeza, cortándole las orejas. Si no pensamos aprovechar la cabeza, se corta por el cuello y ha quedado desollado el conejo.


        Protegerla y Hatearla

Siempre debe protegerse del sol, de las moscardas y se procurará que no se venteen en exceso. Tradicionalmente, había cazadores que solían meterle a los conejos unas ramitas de romero o de cualquier planta aromática, son costumbres que no sirven para nada y no las aconsejo.

Se dejan enfriar y cuando la carne está fría se pueden meter en bolsas para conservar la carne y se congelan.

Las perdices y conejos congelados pueden aguantar hasta cuatro o cinco meses en el congelador sin perder sabor. A medida que los tengamos más tiempo congelados  la carne tiende a deshidratarse y merma el sabor que ésta tenía en los primeros días. Y si no se protege con bolsas de congelación la carne se quema, como dicen los entendidos.

En tiempos pasados, como no había congeladores, se enterraba la caza en el suelo o se metía en fresqueras construidas para ello. Pero la conservación duraba poco tiempo así y se tuvieron que idear otros métodos alternativos como el ahumado, salazones, cecinas, escabeches, marinados, secados al sol después de salados y conservados en aceite o en manteca.

He comido exquisitas perdices cocidas en adobo o escabechadas y conservadas en botes al baño maría que, es otro sistema muy eficaz de conservación.

Con respecto a la caza mayor, nos encontramos con los mismos problemas y además, las piezas son más grandes, por eso, lo primero es destriparlas pronto y evitar que les dé mucho tiempo el sol y que no estén en contacto con las moscas.

En el caso de los jabalíes machos, lo primero que debe hacerse es castrarlos para evitar que la carne sepa a montuno.

Una vez desbandullados o destripados, se suelen poner boca abajo para que terminen de desangrarse y se limpien mejor.

A los cervunos se les suele sacar también la tráquea y a los cerdosos se les hace el "envero" en el esófago.

A todas las piezas de caza mayor se les cortan las patas por las articulaciones de la rodilla o del garrón. También se les quita la cabeza y se les abre la cavidad torácica, rompiendo la membrana del diafragma para que se desangren mejor.


            Conservarla

Hoy en día, casi todo pasa por el envasado al vacío y por la congelación pero siguen empleándose otros sistemas tradicionales que permiten una durabilidad mayor de estas carnes de caza.

Cuando los trozos de carne son más gruesos, su interior se conserva mucho mejor y permite una congelación por más tiempo.

En el caso de las carnes de caza mayor, surgió otro método muy eficaz para su conservación con especias como la pimienta y el pimentón dando lugar a unos exquisitos embuchados. También el adobo inmerso en aceite frito o en manteca.

Y curiosamente las cecinas, en el caso de la carne de ciervo, en la parte de Sierra Morena, donde se hacen los típicos tasajos. Que son unas tiras carne que se ha tenido 24 horas en salmuera y después se dejan secar para consumirlas más tarde. Dura así mucho tiempo, ya que es una especie de deshidratación natural de la carne y al estar sazonada con sal no le atacan los insectos.

Y el método más popular, es la elaboración de diferentes chacinas aliñadas con sabrosas especias: salchichones, chorizos, morcones...

Como se puede comprobar una vez más, la necesidad ha propiciado que el hombre, haciendo uso de su inteligencia e ingenio, haya aplicado útiles soluciones al problema de la conservación de las carnes de caza.

 

              ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                                         Manuel Moreno 

                                                                                          Noviembre - 25

CURRUCUNEO Y LA RONDA

 CURRUCUNEO 

RONDA

Currucuneo en las marismas.
Biblioteca Nacional de España



CUCURRUNEO


El cucurruneo es una modalidad de caza que se practicó en la zona de las marismas del Guadalquivir y hay referencias escritas de ella desde la época de los Reyes Católicos.



Pequeños podencos eran empleados en la caza del currucuneo y se les llamaba alcahuetes.
Los alcahuetes solían ser pequeños podencos.

Modalidad de caza practicada en la época de los reyes católicos en el coto de Doñana para cazar marranchones de jabalí. La forma de practicarse es muy parecida a la ronda extremeña. En la mayoría de las ocasiones se hacía de forma furtiva, según consta en una cédula de los Reyes Católicos que promulgaron con la idea de proteger las especies cinegéticas en las zonas próximas al palacio y coto real que ellos tenían en la sevillana finca de la Loma del Grullo.

Esta modalidad de caza se tenía que hacer en las noches de luna llena y se empleaban perros de presa como los alanos que se soltaban cuando la piara de jabalíes era descubierta por unos podencos entrenados expresamente para ello y que se conocían con el nombre de alcahuetes.

El alcahuete o "alcagüete" entrenado para ladrar sólo a los jabalíes y no a otras especies se le llamaba "maestro"

        

            Cita textual:

            “a fuerza de constancia pudo adquirir un alcahuete para satisfacer su apetito de echar una montería al currucuneo, método muy practicado en el coto de Oñana por los cazadores corsarios para coger a hurtadillas los cochinos javatos cuya venta en Sevilla les producía buena ganancia.

Alcahuete, perro de currucuneo.
Podenco andaluz
                

Es el currucuneo una montería que debe hacerse en noches de luna, y mediante unos podencos llamados alcahuetes, adiestrados a tal modo que laten cuando encuentran un javalí, pasando en silencio sobre las demás piezas: a la señal del alcahuete sueltan los cazadores dos o más alanos que se precipitan sobre la fiera haciendo presa en las orejas y otras partes la sujetan y humillan dando lugar a que se acerquen los monteros, quienes cogiéndola por los cuartos traseros la levantan impidiéndole dañar, mientras uno le clava el cuchillo de monte”

 


BELMONTE Y CLEMENTE, F.:  

Carta en que se describen unas cacerías memorables… del Lomo del Grullo. Sevilla.1888. Pág. 12.


Como se podrá comprobar, 

guarda bastante relación con 

la ronda extremeña 

y con las monterías de Monte de Benamahoma  

que ya aparecen relatadas 

en el Libro de la Montería.


El currucuneo viene a nuestras páginas


por ser considerada una forma de caza singular.



LA RONDA  EXTREMEÑA


La Ronda Extremeña es una modalidad de caza a caballo, practicada en las dehesas extremeñas, consistente en cazar jabalíes por la noche y con el aire de cara, ayudados de perros buscas y presas y sin más armas que un cuchillo de monte. 

Dicen que esta modalidad la inventaron los frailes franciscanos descalzos de un convento de Lauriana que, ayudados de sus perros de presa, conseguían mantener a raya a los jabalíes que venían por la noche a devorar sus huertos. Tal vez, esto solo sea una leyenda. Hay una referencia que puede ser más exacta y, sin duda, más antigua de G. Argote de Molina (1582) en la sierra de Gibraltar.

Para cazar en la ronda, los perros de viento o buscas no deben conejear, es decir, latir a liebres ni conejos.

La mancha debe ser lo más llana posible, adehesada y con poca vegetación, cerca de las sierras con monte donde se encamen los cerdosos.


    Al marrano

hay que agarrarlo 

antes de que entre 

en 

las zonas de monte.


Las manchas, no deben tener animales domésticos ni cervuno en la medida de lo posible para que las ladras a parado siempre se hagan sobre los guarros.

Se cazará a caballo. Caballos que, antes los había de los que venteaban a los cochinos y se hará con la luz de la luna.

No son buenos días los de lluvia o de viento, ya que los perros no cazan bien ni se oyen las ladras a parado.

 Las fechas más propicias son las de otoño en zonas de montanera y, en el “tiempo de los panes” o sea durante el verano, en los rastrojos.

No se debe hablar o hacerlo lo mínimo y lo más silenciosamente posible.


    Con el aire siempre en la cara.


Los perros de presa, (los alanos) irán atraillados y, solo se soltarán cuando los buscas estén latiendo de parada.

En el remate se entrará siempre en silencio y se procurará que el jabalí agarrado no se acaballe.

Se debe llevar un botiquín de emergencia para curar o coser a los perros heridos.

Conviene que en la ronda participen los menos cazadores posibles, pero tampoco es sensato hacerlo uno solo.

Puntualizando, diremos que la ronda fue una modalidad de caza que se practicó, solamente en algunos municipios de ambas provincias extremeñas y no, en toda Extremadura. Hoy en día, dada la abundancia de cervunos y de animales domésticos, ya no se dan las mejores condiciones para seguir practicando este tipo de caza.

 

    “… Se le da el nombre de Rondas en Extremadura a la forma de cazar jabalíes de noche, a caballo, con perros y sin más armas que un buen cuchillo…”

COVARSÍ, A.: Narraciones de un montero.  Badajoz 1898. Pág. 141.


 

    “…Estos cultivos eran devorados con fruición por los jabalíes sobre todo en la” época de los panes” o sea cuando los sembrados de trigo están secos y en faltando plantas verdes las encontraban en la huerta. Como defensa de mieses y hortalizas, surgió esta forma de cazar, ya que los frailes tenían perros de presa para su guarda, que utilizaron para agarrar los cochinos, adaptando este sistema de caza, al darse cuenta de que, sujetos aquellos por los perros -que pronto aprendieron los que debían hacer-, podían matarse con cierta facilidad a cuchillo… Otros afirman que esta modalidad nació en Montijo y de allí se extendió a otros pueblos cercanos de la Sierra de San Pedro. No se rondó más que en los sitios indicados, siendo desconocida la práctica de esta forma de cazar en el resto de Extremadura y de España…” 

CUELLAR GRAGERA, A.: Estampas de caza mayor. Ed. Al-Andalus. Sevilla 1954. Pág. 78 y 79.



LA MONTERÍA EN MONTE DE BENAMAHOMA 


            En la parte acrecentada del Libro de la Montería de G. Argote de Molina en su capítulo XXVII dice que en la tierra de Gibraltar en el bosque de duque de Arcos llamado Benamahoma:

 

    “… matanse  en el los javalies de esta manera, echan ventores: que hallen el jabali fuera de la porquera de noche a las diez de la noche, al tiempo que andan comiendo en los Alcornoques y en la Enzinas y hallandole los ventores, comienzan a decir en el que por otro nombre llaman latir, los monteros llevan dos o tres Lebreles o Alanos de Traylla, en oyendo los ventores largan la traylla, y los Alanos parten a toda furia, a donde estan los sabuesos diciendo en el javali, y el javali los sale a rescibir en sintiendo los Y danse dos encuentros, como si fuesen dos hombres de armas, de manera, que por lexos que queden los monteros: con el silencio de la noche, conoscen luego que se han encontrado, y van alla a priessa, adonde hallan a los lebreles agarrados de las orejas, y los ventores de las pospiernas o donde mejor pueden y llega el Montero con una Daga, y alçale una mano, y mete la Daga junto al espalda hasta la cruz, porque en aquel derecho esta el Coraçon, y luego cae muerto el javali: y desta forma de monteria es gran Montero don Joan Ponce de Leon…” 

ARGOTE DE MOLINA, G.: parte acrecentada del Libro de la Montería. 1582. Capít. XXVII.

 

    Sobre la disquisición de 
que fue primero la ronda, 
la montería de Monte de Benamahoma
o el cucurruneo, 
ni quito ni pongo coma, 
que cada uno saque 
sus propias conclusiones...


  NOTA: 

        En los textos que repoduzco de otros autores, en algunos de ellos, aparecen faltas de expresión, de acentuación o de ortografía en general, y ello se debe a que reproduzco siempre el texto tal cual lo he encontrado y es por lo que siempre aparecerá entrecomillado.


 ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!    

 Manuel Moreno

Noviembre - 25

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