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| Trampa para aves "Calzadera armada" |
LA AVICEPTOLOGÍA
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!
Manuel Moreno
Noviembre – 24
¡Caza disfrutando, disfruta cazando! Aquí vas a encontrar artículos específicos de caza redactados de manera didáctica y un Vocabulario Cinegético.
Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...
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| Trampa para aves "Calzadera armada" |
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!
Manuel Moreno
Noviembre – 24
PEDRAZA GAITÁN, P.: Libro de la Montería, Manuscrito del S. XVII-XVIII, Capt. IX.
Esta es una forma muy antigua de apiolar un venado que aparece en la versión de Libro de la Montería de Pedraza Gaitán.
Existen otras formas, en concreto, la que emplean los arrieros antiguos por la zona de Sierra Morena, que la ejecutan de la siguiente manera:
- A los venados y cervunos en general, una vez que se han destripado o desbandullado, se le dislocan las articulaciones de las rodillas.
- Después se les ensarta un ojal que se les hace en el labio inferior con un trozo de jara a una rajita que se les practica en la piel de la barriga, (paralela a la raja longitudinal para destriparlos)
Este mismo procedimiento o muy similar, lo refieren así Carlos Hidalgo y Antonio Gutiérrez (1845) en su Tratado de la caza:
"Lo primero que debe hacerse después de muerta alguna res siendo macho, es castrarlo, para evitar que su carne sepa á bravio; en seguida se abre por el vientre en canal, empezando desde la cola hasta el cuello; se estrae perfectamente todo el bandullo, se vuelve la res boca abajo para que dé toda la sangre que tenga y quede perfectamente limpia; hecha esta operación y cuando la res sea ciervo, gamo ó corzo, se desjarreta de ambas manos por la articulacion de la rodilla, y de una pierna por el corbejon: se le saca la lengua, se le hace un agujero en ella y se pasa por la lazada del corbejon de la otra pata que no se corta y en la que solo se hace una cisura con este objeto; y atravesándole después un palo por la abertura de la lengua, queda enlazada la cabeza de la res con el cuarto trasero. De esta suerte, se coloca atravesada en la caballería con el lomo sobre la albarda; se cubre con una manta, y se conduce á la casa ó rancho, en donde se la estrae en seguida toda la asadura. "
Se hace así, para poderlos cargar más fácilmente a lomos de las caballerías y que moleste menos la cuerna en el transporte por las veredas enmontadas de la sierra.
desconcertándolos por las coyunturas,
para descubrir los nervios,
para colgarle ellos:
y esto se llama apiolar… “
ARGOTE DE MOLINA, G.: Acrecentado al Libro de la Montería. Capit. 44. Como se ha despedazar un venado. Ed. Sevilla.
“CAPÍTULO XLIV
De cómo
se ha de despedazar el venado.
Para despedazar el venado se
degüella, lo primero; después cortan con el cuchillo de monte los
cuernos, y esto llaman descocotar; tras esto cortan el cuero de los piés
traseros, desconcertándolos por las coyunturas para descubrir los nervios, para
colgarle dellos; y esto se llama apiolar.
Luégo le cuelgan de un estaca,
ó le desuellan en tierra: lo primero por las piernas, desde el jarrete hasta lo
hueco, y siguen abriendo el pellejo por la barriga hasta desnudarle de todo punto;
ábrenle luégo por delante, y sácanle la vejiga; tras esto la panza y tripas.
Rompen luégo el pecho hasta el pescuezo, y recogen la sangre derramada; sacan
después el asadura, livianos, hígado y corazón. Y tras esto le cortan la cabeza
por el cogote; y últimamente le hacen cuartos, dejando los riñones en los
cuartos traseros. Y no solamente pertenece saber hacer este oficio á los
Monteros, pero también á los Príncipes y caballeros.
Siendo Gobernadora de Flándes
la Serenísima Reina de Hungría, María, hermana del Emperador, estando en el año
de 1549 la Corte en Holanda, y allí el Rey, Nuestro Señor, siendo Príncipe, y
Emanuel Philiberto, su primo, Príncipe de Saboya, y de los españoles, D. Juan
de Benavides, que fué Marqués de Cortes, y Paredes y Joan Ramos, sus ballesteros,
salieron al lugar de la Haya los Príncipes á montería de gamos, una mañana al
amanecer, sin haber dado á la Reina noticia de su salida, la cual, como lo
supo, tornó caballos y alcanzólos, y fuéronse juntos á la montería; y como
viesen un gamo blanco muy grande en la floresta, de que allí hay cria, hirióle
la Reina con una jara, y Joan Ramos le lanzó un lebrel del Príncipe, llamado
Ibroña, con la trailla, el cual se agarró del gamo por el pescuezo, y dió con
él en el suelo, y la Reina María se apeó luégo; y alzando las puntas de las
faldas y las mangas del jubón, sacó un cuchillo de monte déla cinta, y por sus
manos abrió el ciervo y lo degolló, y le sacó las entrañas y lo aderezó con
tanta destreza, desenvoltura y arte, como el más ejercitado Montero.”
Libro de la Montería por GONZALO ARGOTE DE MOLINA.
De una u otra forma, apiolar un venado tiene la utilidad de prepararlo para poder transportarlo por los caminos de la sierra a lomos de caballerías como se ha venido haciendo desde siempre.
Ya en el Libro de la Montería se relata como un hombre solo podía cargar un venado por pesado de fuera a lomos de una caballería, ayudándose con un palo cortado a modo de horca que denominaban horcón, también aparecía escrito "orcón"
Esta rudimentaria herramienta era un palo
largo de gran tamaño, que tenía en uno de sus extremos, en forma de Y, y que
servía para ayudarse y poder cargar mercancías sobre carros o caballerías con
parihuelas. También podían servir para
ayudarse a cargar sobre una caballería las piezas grandes de caza.
ALFONSO XI.: Libro de la Montería, Manuscrito del s. XIV.
.
El término apiolar también se usa contextualmente como sinónimo de las piezas que se han abatido. Cobrar. Hatear.
En la caza menor, es unir las perdices por los picos. Apicolar.
Los conejos y las liebres se apiolan cruzando los tendones y los huesos de dos dedos de una pata y otro dedo y tendón de la otra (engarronar). Esto de uno en uno y sirve para colgarlos por ellas. También se dice de las aves (perdices, zorzales…) cuando se agrupan de dos en dos, pasándoles una pluma por orificios de las narices para colgarlas. También engarronar, apicolar y empiolar.
“… Para coger y colgar con facilidad las
liebres y conejos muertos, se les enlazan las piernas, que es lo que los
cazadores llaman apiolar. Esto
consiste
en desgarrar los dos dedos laterales de una pala hasta la primera articulación;
separar luego del hueso el tendón del centro; romper por la primera
coyuntura el hueso de la otra pata, dándole vueltas hasta que rompa el pellejo
y que salga la punta de él, la cual se mete después por el hueco que queda
entre el hueso y el tendón de la otra pata, tirando hasta que pase por él toda
la articulación rota, con lo cual quedan enlazados…”
HIDALGO, C. y
GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, A.: Tratado de Caza.
Madrid 1845 Pág. 179.
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Manuel Moreno
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| Chifla |
A
la práctica de esta actividad, en el argot de la caza, se la conoce también
como “chifleo o chifla”, al
instrumento con el que se hace, se le nombra como “chifle, chifladera, chiflador, chiflete, chiflato, chiflo o chifla”,
al que la practica se le llama “chiflero
o chifletero” y a la técnica en general en la que se empleaban todo tipo de
instrumentos de chifleo se la conoce como “chifletería
o chifleteía”
Aunque este término chifletería en la zona de Aragón también es un chisme, un cuento, una habladuría; en lo referente a la caza, tiene otro significado relacionado normalmente con el reclamo de las aves y sus técnicas para atraerlas.
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| Reclamo de fuelle accionado con una cuerda y otro de silbato |
Este
vocablo, escrito unas veces como chifletería y otras como chifleteía, se documenta por primera vez
en 1784, en la “Introductio in oryctographiam, et zoologiam Aragoniae” de I. Jordán de Asso y del Río,
refiriéndose a un tipo de ave limícola y al sonido que emite.
Después
tenemos noticias de este término en 1843, en “La aviceptológia ó Manual
completo de caza y pesca” de
Tenorio, J.M., en donde su significado es definido claramente como una técnica
empleada para capturar aves atrayéndolas imitando su voz o la de otros pájaros.
A
continuación reproduzco un fragmento de este libro:
“De los reclamos de chifletía.
Chiflar es
imitar soplando sobre una máquina cualquiera un ruido que imite el grito de
algún pájaro, ó su vuelo» ó el quejido del mochuelo, y algunas veces gritos
ideales que no dejan de escitar la curiosidad de los pájaros y convidarlos á
satisfacerla.
De todos los
reclamos de chillido ninguno mas usado ni mas cómodo que la yedra. La hoja de
esta se prepara de modo que represente bastante bien un cono con la punta hacia
abajo. Se sujeta con los tres primeros dedos de una mano, observando que la
punta de este cono llene el intervalo que dejen las estremidades de los tres
dedos reunidos entre si.
Aunque no
sea tan difícil chiflar como reclamar, también se necesita esperiencia para
hacerlo bien. Por el chillido se trata de imitar el temor de los pájaros, su
deseo de venganza, el grito de alarma, en una palabra, pedir socorro como en un
caso apurado. Fácil es recordar los gritos del grajo cuando después de haber
oido el mochuelo oye los gritos imitados de otro pájaro. Se les vé saltar mil
veces como enloquecidos de rama en rama, de los árboles á la tierra, venirse
sobre la choza y mostrar un valor enérgico en sus ojos llenos de fuego.”
TENORIO, J. M. “La aviceptológia ó Manual completo de caza y pesca” Madrid. 1843
Capítulo VIII. Pág. 23.
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| Chifla de zorzal. |
Después
en la pág. 77 vuelve a hacer una nueva referencia , esta vez referida a las
características de los lugares donde se debe realizar esta práctica:
“ARTICULO IV. De la elección de localidad para
preparar un chifleo. Jamás deben elegirse para este reclamo los lugares
elevados muy frecuentados y rodeados de ecos.”
TENORIO, J. M. “La aviceptológia ó Manual completo de caza y pesca” Madrid. 1843 Art.
IV. Pág. 77.
Más
tarde, en 1864, aparece un texto anónimo, que fue publicado por una Sociedad de
Cazadores con el título de “Tesoro del pajarero, ó arte de cazar”, en donde estos términos vuelven a
aparecer definidos de la misma forma e incluso, en este libro se dedican varios
fragmentos a ello:
Del modo de preparar un chifleo. Este modo de cazar se emplea principalmente para el mirlo y el tordo,
pero se cogen tambien gran número de otros pájaros, como grajos, picos,
pinzones, currucas, petirrojos, etc.
ANÓNIMO (SOCIEDAD DE CAZADORES) “Tesoro pajarero o el arte de cazar” Madrid. 1864
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| Pavicas o reclamo de fuelle |
Muy
diversos han sido los materiales empleados para la construcción de estos
objetos con los que se chiflaba, desde hojas de diferentes plantas, como la de
la hiedra, a trozos de cañas, maderas, huesos, tubos metálicos con o sin
fuelle… Así como la gran variedad de diseños con los que se han elaborado. En
zonas de las marismas del Guadalquivir se aprovechaban los huesos largos del
fémur de pavos, cigüeñas, avutardas y de otras aves para la construcción de
chifles y chifletes.
Tan
arraigada estuvo la práctica de la chifletería en algunas zonas, como por
ejemplo en la de Marmolejo, en la que era costumbre antiguamente, incluir en la
dote del ajuar de los varones que se iban a casar, una chifla de zorzal ya que
su uso era muy generalizado.
En
la finca del Barco en la zona de Cardeña-Montoro existe una armada de montería
todavía nombrada como “el chifle”, ya
que en esa zona debió emplearse asiduamente.
En otras zonas, los reclamos de fuelle, elaborados con un hueso de grulla y una bolsita de cuero en la que se introducían cerdas de las caballerías eran denominados "pavicas".
En otros casos la bolsa de cuero adoptaba la forma de fuelle y se accionaba con una cuerdecilla.
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| Reclamo de fuelle |
Y
es que antaño el ingenio del cazador, en su lucha contra el hambre, debió
desarrollarse tanto como para que se le ocurriera todas estas técnicas tan
antiguas, porque ya se sabe:
“El hambre es tan maestra, que
hasta las fieras adiestra”
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