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VAQUEO y SALTEO

  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20241102

AVICEPTOLOGÍA

Trampa para aves "Calzadera armada"

LA AVICEPTOLOGÍA

José Mª Tenorio
1843



La aviceptología es un manual completo de caza y pesca que se encuentra estructurado en tres grandes bloques o tratados:
    1º.-  Trampeo de aves.
    2º.-  Crianza de aves de canto.
    3º.-  Pesca.

Esta obra fue publicada en Madrid en 1843 y su autor es José Mª Tenorio y se la reconoce como el arte del cazador de pájaros o chucero.
Diferencia al trampero o chuchero del criador de pájaros al que llama pajarero.

Hace una descripción minuciosa de todos los artilugios o trebejos como él le llama, que son necesarios para la captura de aves. Ilustra el texto con algunos dibujos esquemáticos de algunos útiles y herramientas.
La obra está dividida en tres tratados.



    - TRATADO PRIMERO

La primera parte de  este tratado primero está dividida en 12 capítulos en los que habla de: 
Definición de aviceptología.
Cualidades del chucero.
Trebejos del cazador de pájaros.
Nudos que emplea el chucero.
Reclamos naturales.
Reclamos artificiales de silbato (para alondras, perdices...)
Los reclamos de lengüeta.
Los reclamos de chifletía.
La vaca artificial.
La choza ambulante.
El reverbero para los patos.
Los espejuelos de las alondras.


La segunda parte de este primer tratado habla de:
- Las trampas que no tienen resorte ni peso por móvil.
    De los lazos:  El colete de estaca.
                       El colete suspenso.
                       El espigado.
                       Los coletes rastreros.
                       Red de mallas.
                       El arrizado.
                       La rastra o gran red.
                       Una especie de red rastrera.
                       Red para codornices.
                       La rafla.
                       Ensetado o red barredera.
                       Del brazo.
                       
    Del reclamo de silbato: El arte de chiflar.                              
    La liga o liria.
    Las varetas de liga.
    Selección del lugar de chifleo.
    Choza y plan de esta caza.
    Las perchas.
    El arbolillo.

- Las trampas de resorte:
        La raqueta o salta-regla.
        La calzadera del resorte.
        Retallo.
        La uña de Elvalski.
        Del armadijo Arnault.
        Del armadijo de varal.
        Trampa mejicana.
        
- Las trampas que tienen un peso por móvil:
        Pananceras.
        Caza del mirlo con la araña.
        Armadijo sin fin.
        Trampa para aguzanieves.
        Los hoyuelos.
        
La tercera parte habla de:
- Como criar el ruiseñor. 
- Los pájaros de pajarera.


    - TRATADO SEGUNDO

La primera parte habla de:
   - La montería o caza mayor, repartida en 12 capítulos sobre su práctica.

La segunda parte habla de:
    - La caza menor y sus especies a lo largo de 6 capítulos.


    - TRATADO TERCERO

De la pesca o el pescador práctico, refiriéndose a los artilugios empleados.



Se termina el texto de este libro con un bando del Ayto. de Madrid sobre Caza y Pesca sobre los derechos de los propietarios y del público en general.

Puedes ver el texto completo pinchando en el siguiente enlace.

                        


¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

Manuel Moreno   

 Noviembre – 24

20241101

APIOLAR UN VENADO

APIOLAR UN VENADO


            “… un venado … se apiola de los pies y manos cortando el cuero a lo largo desde encima de las corvas a las uñas para desollarle las canillas y en estandolo se desgobierna y saca entera dejando en el pellejo de las piernas las uñas y pesuños y sacadas entrambas canillas se da dos nudos con el pellejo de entrambos pies que llaman apiolar que quedan fortisimos y hazen lo mismo desnudándole las manos desde las rodillas a las uñas dejándoselas con los pesuños sacándole las canillas, para apiolarle dandole otros dos nudos…” 

PEDRAZA GAITÁN, P.: Libro de la Montería, Manuscrito del S. XVII-XVIII, Capt. IX.


 Esta es una forma muy antigua de apiolar un venado que aparece en la versión de Libro de la Montería de Pedraza Gaitán.


 Existen otras formas, en concreto, la que emplean los arrieros antiguos por la zona de Sierra Morena, que la ejecutan de la siguiente manera:


 - A los venados y cervunos en general, una vez que se han destripado o desbandullado, se le dislocan las articulaciones de las rodillas. 

- Después se les ensarta un ojal que se les hace en el labio inferior con un trozo de jara a una rajita que se les practica en la piel de la barriga, (paralela a la raja longitudinal para destriparlos) 

      

  Este mismo procedimiento o muy similar, lo refieren así Carlos Hidalgo y Antonio Gutiérrez (1845) en su Tratado de la caza:

         "Lo primero que debe hacerse después de muerta alguna res siendo macho, es castrarlo, para evitar que su carne sepa á bravio; en seguida se abre por el vientre en canal, empezando desde la cola hasta el cuello; se estrae perfectamente todo el bandullo, se vuelve la res boca abajo para que dé toda la sangre que tenga y quede perfectamente limpia; hecha esta operación y cuando la res sea ciervo, gamo ó corzo, se desjarreta de ambas manos por la articulacion de la rodilla, y de una pierna por el corbejon: se le saca la lengua, se le hace un agujero en ella y se pasa por la lazada del corbejon de la otra pata que no se corta y en la que solo se hace una cisura con este objeto; y atravesándole después un palo por la abertura de la lengua, queda enlazada la cabeza de la res con el cuarto trasero. De esta suerte, se coloca atravesada en la caballería con el lomo sobre la albarda; se cubre con una manta, y se conduce á la casa ó rancho, en donde se la estrae en seguida toda la asadura. "

 

Se hace así, para poderlos cargar más fácilmente a lomos de las caballerías y que moleste menos la cuerna en el transporte por las veredas enmontadas de la sierra.

  “… tras esto cortan el cuero de los pies traseros, 

desconcertándolos por las coyunturas, 

para descubrir los nervios, 

para colgarle ellos: 

y esto se llama apiolar… “


ARGOTE DE MOLINA, G.: Acrecentado al Libro de la Montería. Capit. 44. Como se ha despedazar un venado. Ed. Sevilla.



 “CAPÍTULO XLIV

De cómo se ha de despedazar el venado.

Para despedazar el venado se degüella,  lo primero; después cortan con el cuchillo de monte los cuernos, y esto llaman descocotar; tras esto cortan el cuero de los piés traseros, desconcertándolos por las coyunturas para descubrir los nervios, para colgarle dellos; y esto se llama apiolar.

Luégo le cuelgan de un estaca, ó le desuellan en tierra: lo primero por las piernas, desde el jarrete hasta lo hueco, y siguen abriendo el pellejo por la barriga hasta desnudarle de todo punto; ábrenle luégo por delante, y sácanle la vejiga; tras esto la panza y tripas. Rompen luégo el pecho hasta el pescuezo, y recogen la sangre derramada; sacan después el asadura, livianos, hígado y corazón. Y tras esto le cortan la cabeza por el cogote; y últimamente le hacen cuartos, dejando los riñones en los cuartos traseros. Y no solamente pertenece saber hacer este oficio á los Monteros, pero también á los Príncipes y caballeros.

Siendo Gobernadora de Flándes la Serenísima Reina de Hungría, María, hermana del Emperador, estando en el año de 1549 la Corte en Holanda, y allí el Rey, Nuestro Señor, siendo Príncipe, y Emanuel Philiberto, su primo, Príncipe de Saboya, y de los españoles, D. Juan de Benavides, que fué Marqués de Cortes, y Paredes y Joan Ramos, sus ballesteros, salieron al lugar de la Haya los Príncipes á montería de gamos, una mañana al amanecer, sin haber dado á la Reina noticia de su salida, la cual, como lo supo, tornó caballos y alcanzólos, y fuéronse juntos á la montería; y como viesen un gamo blanco muy grande en la floresta, de que allí hay cria, hirióle la Reina con una jara, y Joan Ramos le lanzó un lebrel del Príncipe, llamado Ibroña, con la trailla, el cual se agarró del gamo por el pescuezo, y dió con él en el suelo, y la Reina María se apeó luégo; y alzando las puntas de las faldas y las mangas del jubón, sacó un cuchillo de monte déla cinta, y por sus manos abrió el ciervo y lo degolló, y le sacó las entrañas y lo aderezó con tanta destreza, desenvoltura y arte, como el más ejercitado Montero.”

Libro de la Montería por GONZALO ARGOTE DE MOLINA.


 

 De una u otra forma, apiolar un venado tiene la utilidad de prepararlo para poder transportarlo por los caminos de la sierra a lomos de caballerías como se ha venido haciendo desde siempre.

Ya en el Libro de la Montería se relata como un hombre solo podía cargar un venado por pesado de fuera a lomos de una caballería, ayudándose con un palo cortado a modo de horca que denominaban horcón, también aparecía escrito "orcón"

Esta rudimentaria herramienta era un palo largo de gran tamaño, que tenía en uno de sus extremos, en forma de Y, y que servía para ayudarse y poder cargar mercancías sobre carros o caballerías con parihuelas.  También podían servir para ayudarse a cargar sobre una caballería las piezas grandes de caza.

 

… se cortan dos orcones para cargarle 
puniendo el caballo de parte debajo de la res 
travesado enfrente de ella y 
el un orcon de la otra parte del caballo 
que estribando en el suelo 
haga frente en el albarda y 
quede firme para que no se pueda desviar el caballo 
cuando le cargue el venado, 
que para hazerlo meterá el otro orcon por las manos y los pies y 
estando firme en el suelo le levantara 
sobre la cabalgadura encima de la albarda, y 
quedara el venado sentado derecho 
sin poder ir a un lado ni al otro 
por estar metido el orcon entre los vrazos y piernas 
sobre el caballo en el qual en levantándole por abajo con el orcon 
se le hechara encima con facilidad por estar de parte debajo y 
no poder yr a una parte ni a otra. 
Echado encima, cinchara el venado al caballo con igualdad 
asegurándose muy bien de un lado y otro 
para no tener que hacer hasta descargarle…”

ALFONSO XI.: Libro de la Montería, Manuscrito del s. XIV.


.

El término apiolar también se usa contextualmente como sinónimo de las piezas que se han abatido. CobrarHatear. 

En la caza menor, es unir las perdices por los picos.  Apicolar.

Los conejos y las liebres se apiolan cruzando los tendones y los huesos de dos dedos de una pata y otro dedo y tendón de la otra (engarronar). Esto de uno en uno y sirve para colgarlos por ellas. También se dice de las aves (perdices, zorzales…)  cuando se agrupan de dos en dos, pasándoles una pluma por orificios de las narices para colgarlas. También engarronar, apicolar y empiolar.


    “… Para coger y colgar con facilidad las liebres y conejos muertos, se les enlazan las piernas, que es lo que los cazadores llaman apiolar. Esto consiste en desgarrar los dos dedos laterales de una pala hasta la primera articulación; separar luego del hueso el tendón del centro; romper por la primera coyuntura el hueso de la otra pata, dándole vueltas hasta que rompa el pellejo y que salga la punta de él, la cual se mete después por el hueco que queda entre el hueso y el tendón de la otra pata, tirando hasta que pase por él toda la articulación rota, con lo cual quedan enlazados…”

HIDALGO, C.  y GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, A.: Tratado de Caza. Madrid 1845 Pág. 179.

 

    Una vez más y, 

con mucho ingenio, 

el hombre consigue superar dificultades 

que se le han presentado 

en sus quehaceres diarios, 

también en el mundo de la caza.


                 ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                          Manuel Moreno 

Noviembre - 24

CHIFLETERÍA

 

Reclamo de fuelle.
Chifla 

CHIFLETERÍA

Chiflar es emitir un sonido agudo, bien con la boca (silbar) o bien soplando sobre un artilugio elaborado a modo de pito, silbato o reclamo, normalmente para las aves.

 

A la práctica de esta actividad, en el argot de la caza, se la conoce también como “chifleo o chifla”, al instrumento con el que se hace, se le nombra como “chifle, chifladera, chiflador, chiflete, chiflato, chiflo o chifla”, al que la practica se le llama “chiflero o chifletero” y a la técnica en general en la que se empleaban todo tipo de instrumentos de chifleo se la conoce como “chifletería o chifleteía”

Aunque este término chifletería en la zona de Aragón también es un chisme, un cuento, una habladuría; en lo referente a la caza, tiene otro significado relacionado normalmente con el reclamo de las aves y sus técnicas para atraerlas.

Reclamos de chifletía
Reclamo de fuelle accionado con una cuerda y otro de silbato

Este vocablo, escrito unas veces como chifletería y otras como chifleteía, se documenta por primera vez en 1784, en la “Introductio in oryctographiam, et zoologiam Aragoniae” de I. Jordán de Asso y del Río, refiriéndose a un tipo de ave limícola y al sonido que emite.

Después tenemos noticias de este término en 1843, en “La aviceptológia ó Manual completo de caza y pesca” de Tenorio, J.M., en donde su significado es definido claramente como una técnica empleada para capturar aves atrayéndolas imitando su voz o la de otros pájaros.

A continuación reproduzco un fragmento de este libro:

 “De los reclamos de chifletía.

Chiflar es imitar soplando sobre una máquina cualquiera un ruido que imite el grito de algún pájaro, ó su vuelo» ó el quejido del mochuelo, y algunas veces gritos ideales que no dejan de escitar la curiosidad de los pájaros y convidarlos á satisfacerla.

De todos los reclamos de chillido ninguno mas usado ni mas cómodo que la yedra. La hoja de esta se prepara de modo que represente bastante bien un cono con la punta hacia abajo. Se sujeta con los tres primeros dedos de una mano, observando que la punta de este cono llene el intervalo que dejen las estremidades de los tres dedos reunidos entre si.

Aunque no sea tan difícil chiflar como reclamar, también se necesita esperiencia para hacerlo bien. Por el chillido se trata de imitar el temor de los pájaros, su deseo de venganza, el grito de alarma, en una palabra, pedir socorro como en un caso apurado. Fácil es recordar los gritos del grajo cuando después de haber oido el mochuelo oye los gritos imitados de otro pájaro. Se les vé saltar mil veces como enloquecidos de rama en rama, de los árboles á la tierra, venirse sobre la choza y mostrar un valor enérgico en sus ojos llenos de fuego.”

TENORIO, J. M. La aviceptológia ó Manual completo de caza y pesca” Madrid. 1843 Capítulo VIII. Pág. 23.

 

Reclamo de fuelle.
Chifla de zorzal.

Después en la pág. 77 vuelve a hacer una nueva referencia , esta vez referida a las características de los lugares donde se debe realizar esta práctica:

 

 “ARTICULO IV. De la elección de localidad para preparar un chifleo. Jamás deben elegirse para este reclamo los lugares elevados muy frecuentados y rodeados de ecos.”

TENORIO, J. M. La aviceptológia ó Manual completo de caza y pesca” Madrid. 1843 Art. IV. Pág. 77.

 


Más tarde, en 1864, aparece un texto anónimo, que fue publicado por una Sociedad de Cazadores con el título deTesoro del pajarero, ó arte de cazar”, en donde estos términos vuelven a aparecer definidos de la misma forma e incluso, en este libro se dedican varios fragmentos a ello:

    • “En la pág. 38 dice: El chifleo solo se puede hacer ventajosamente en el otoño, porque en la primavera y verano están los pájaros demasiado ocupados en sus amores ó en la cria de sus hijuelos para que puedan hacer caso del reclamo.

Del modo de preparar un chifleo. Este modo de cazar se emplea principalmente para el mirlo y el tordo, pero se cogen tambien gran número de otros pájaros, como grajos, picos, pinzones, currucas, petirrojos, etc.

    • En la pág. 44 dice: Si se quiere repetir esta caza varias veces, es preciso cambiar de sitio cada dia y á mucha distancia; ó. si se ha de hacer en el mismo paraje hay que dejar trascurrir lo menos quince días de un chifleo á otro, porque de no ser así, los pájaros se acostumbran á oir el chiflido y no hacen caso de él.
    • En la pág. 57 dice: Reclamos de chifletía. Entre pajareros se entiende por chiflar, el imitar, soplando sobre una hoja de yedra ó una lámina muy delgada de metal ó marfil, el grito de algún pájaro [...] Las máquinas para chiflar se hacen de diversos modos, pero de todos estos reclamos el mas usado es la hoja de yedra.”

ANÓNIMO (SOCIEDAD DE CAZADORES) “Tesoro pajarero o el arte de cazar” Madrid. 1864

 

Reclamos de pito
Pavicas o reclamo de fuelle

       

Muy diversos han sido los materiales empleados para la construcción de estos objetos con los que se chiflaba, desde hojas de diferentes plantas, como la de la hiedra, a trozos de cañas, maderas, huesos, tubos metálicos con o sin fuelle… Así como la gran variedad de diseños con los que se han elaborado. En zonas de las marismas del Guadalquivir se aprovechaban los huesos largos del fémur de pavos, cigüeñas, avutardas y de otras aves para la construcción de chifles y chifletes.

Tan arraigada estuvo la práctica de la chifletería en algunas zonas, como por ejemplo en la de Marmolejo, en la que era costumbre antiguamente, incluir en la dote del ajuar de los varones que se iban a casar, una chifla de zorzal ya que su uso era muy generalizado.

En la finca del Barco en la zona de Cardeña-Montoro existe una armada de montería todavía nombrada como “el chifle”, ya que en esa zona debió emplearse asiduamente.

En otras zonas, los reclamos de fuelle, elaborados con un hueso de grulla y una bolsita de cuero en la que se introducían cerdas de las caballerías eran denominados "pavicas".

En otros casos la bolsa de cuero adoptaba la forma de fuelle y se accionaba con una cuerdecilla.

Reclamos de chifletía
Reclamo de fuelle


Y es que antaño el ingenio del cazador, en su lucha contra el hambre, debió desarrollarse tanto como para que se le ocurriera todas estas técnicas tan antiguas, porque ya se sabe:

“El hambre es tan maestra, que hasta las fieras adiestra”


   NOTA: 

        En los textos que repoduzco de otros autores, en algunos de ellos, aparecen faltas de expresión, de acentuación o de ortografía en general, y ello se debe a que reproduzco siempre el texto tal cual lo he encontrado y es por lo que siempre aparecerá entrecomillado.


¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

 

Manuel Moreno

Noviembre - 24


20241002

La DIANA, o Arte de la Caza

 

Diana Cazadora                                        BNE

LA DIANA, O  ARTE DE LA CAZA

1765


Es una colección de poemas didácticos de más de 2.000 versos sobre temas cinegéticos que su autor, Nicolás Fernández de Moratín dedica al infante Luis Antonio Jaime de Borbón hijo de Felipe V, amigo de la infancia, al que agasaja con este canto a la caza y a los lugares en los que la practicaba en los portillos segovianos cercanos a Peñalara.

En esta obra, inspirada en el clásico Virgilio, su autor expone consejos, advertencias  y enseñanzas cinegéticas, gráficamente descritas:

Cubrirás con el punto la cabeza

del ave que está enfrente y repinada;

descerraja al pausar; tira a la pieza

pronto y a tenazón, si va emboscada;

si lleva el curso rápido y ligero,

dispara el tiro un poco delantero.

 

Moratín ensalza la importancia de la actividad de la caza, estableciendo que ésta fue anterior a la agricultura.

En este estudio de las causas de la materia venatoria, relata cómo fue Diana la que mejoró los procedimientos venatorios, relacionándolo todo con la mitología, otorgándole a Marte el poder que le infundió fuerza al jabalí o haciendo corresponder la metamorfosis de Acteón con la agilidad del ciervo.

También hace una llamada a la moderación, señalando que lo mejor es el término medio, para no incurrir en una nefasta ambición venatoria que pudiera conducirnos a desafortunados accidentes de caza, como los acaecidos a Juan I de Aragón o al hijo de D. Pelayo que acabaron con sus vidas.


Se puede consultar la obra completa en el siguiente enlace:

http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000091987&page=1

 

En cuanto a la estructura de la obra, hay que señalar que comienza con un prólogo en el que manda un argumentado mensaje a la crítica de la época y a los ignorantes que censuran lo que no entienden y que según sus palabras:

“… ni aun son dignos del desprecio.”

El poema está dividido en 6 cantos:

-                  Canto I: Está dedicado a la antigüedad, origen y excelencias de la caza.

-                  Canto II: Peligros de la Caza: Pertrechos necesarios, instrumentos, animales y su enseñanza.

-                  Canto III: Cura de Caballos: Pesquería y Astrología como necesaria a los Cazadores.

-                  Canto IV: La Volatería o Caza de las Aves.

-                  Canto V: La Caza de las Fieras y su naturaleza.

-                  Canto VI: Batida General.

 

“…

Quedo en el bosque, recobrando aliento,

De mi cantar un poco fatigado,

A la sombra de una Haya recostado.”

 


 

¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

 

Manuel Moreno

Octubre - 24

20241001

NOCHARNIEGO

 
El nocharniego era llamado también perro de los senderos.
Relieve que reproduce la imagen del nocharniego.

NOCHARNIEGO


El nocherniego o nocharniego, como también le dicen, es el llamado "perro de los senderos", empleado en tiempos pasados para cazar liebres.

El nocherniego pudo ser el conocido "perrigalgo" o "regalgo", que no es ni más ni menos, que un cruce de galgo con otras razas como el podenco o el mastín. Este cruce también ha sido empleado para la rehala.


“… el perro de senderos y éste (perro de engarbo) en algo se parecen al podenco aunque no es éste tan grande, mas el perro de senderos o nocharniego es tan grande y le parece mucho; ha de ser largo de viento y muy corredor porque siendo pesado aprieta poco la liebre que le huye… Suélense hallar estas partes en perros bermejos, caídos de arca, cogidos de cinta, delgados de cola, ni tan delgada como galgos, ni tan recia como podencos, que difieren del uno y otro mirados bien, aunque imitan más al podenco que al galgo.”

 

BARAHONA DE SOTO, L.: Diálogos de la Montería. s. XVI. Ed. Junta Andalucía 2018. Pág. 468. ISBN 978-84-9959-309-8.


Por la descripción que nos hace el cordobés Barahona de Soto, me inclino a pensar que el cruce era entre galgo y podenco. En donde cada uno aportaba las mejores cualidades de su raza. El podenco, su excelente olfato y extraordinaria afición por la caza y el galgo, por su magnífica movilidad y potencia en la carrera.

Y con respecto a los conceptos de:

    - nocturno, que es lo que significa nocherniego, y

    - perro de senderos, que hace referencia al lugar donde se le  veía trabajar, 

creo que es debido a la relación entre este tipo de perro y la costumbre que tienen las liebres de trasladarse por las noches por todo tipo de caminos, veredas o carriles. Además, a finales de verano las liebres también se trasladan de las zonas bajas a las zonas altas desplazándose por estas vías de comunicación. 

De ahí, que a este tipo de perros, se les viera desarrollar su actividad, cazando liebres con gran éxito en estos lugares y a esas horas poco frecuentes.

Lo de perro de engarbo, denominación a la que también hace referencia en la cita anterior, me inclino a pensar que tiene que ver con las demostraciones que hacían de su buen olfato para detectar a las aves durmiendo engarbadas o enramadas en las ramas de los árboles próximos. 

Esto se puede comprobar y deducir fácilmente si leemos el artículo de este blog titulado: "Encaramo y engarbo"

Los caminantes que frecuentaban estos parajes, pronto observarían estas circunstancias y las exitosas faenas llevadas a cabo por este tipo de perros y es lo que les valió la referencia y la fama que alcanzaron en algunas zonas de nuestra geografía, denominándoseles  a estos nocharniegos como "perro de senderos o de engarbo"



 ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

 

                                                                                                  Manuel Moreno 

            Octubre - 2024

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