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20251201

CONDICIONES DE UN BUEN RECLAMO

 

Condiciones de un buen reclamo
Reclamo de perdiz cantando


CONDICIONES QUE DEBE REUNIR UN BUEN RECLAMO. 

 

En primer lugar, nos vamos a fijar en las condiciones que diferencian a un buen macho de una hembra y así nos aseguramos de que nuestro reclamo será macho: 

·        Nos fijaremos en la cabeza y observaremos el ojo, las cejas anchas y el tamaño de la cabeza que, deben ser grande, ya que las hembras la tienen más pequeña. 

·        Las plumillas de los “tufos” deben ser de un solo color, solo amarillas. 

·        Las plumas del “collar” negras zaínas. 

·        El pico ha de ser grueso y encorvado, pero no picudo, ya que las hembras lo tienen fino y sin curvatura. 

·        La gola debe ser siempre redondeada, las picudas son signo de hibridación. 

·        El volumen ha de ser grande y la postura engallada: “un tío de buena planta”, ya que las hembras son pequeñas y suelen andar como aplastadas. 

·        El comportamiento ha de ser noble, agresivo, desafiante, altivo y confiado; lo contario son características de las hembras algo más miedosas. El macho es más tranquilo, sin movimientos bruscos. Debe mirar de frente. Que intente picar en la mano cuando se la acercamos. Que sea manso. 

·        Las patas deben ser de rojo intenso, cortas y recias con los dedos largos, sobre todo el dedo central que es un signo para delatar a las hembras que lo tienen más corto. Suelen tener espolones y la anchura y el grosor de ellos es grande en los machos y algo más pequeño en aquellas hembras que los tienen. 

·        La longitud de la caña de la pata en la hembra es menor que la del macho. 

·        Las plumas han de ser de colores vivos e intensos, sedosas, especialmente en los espejuelos. Bien colocadas y no erizadas.  Además, es señal de buena salud.  

·        En el canto, la hembra no suele dar de pie ni piñonear, tampoco hacen el claqueo y en general el canto es más aflautado, aunque también hay machos de canto aflautado y suelen ser muy efectivos. 

Las hembras suelen ser huidizas, esquivas, desconfiadas, broncas y muy observadoras, además, de menor tamaño que el macho. 

Todo esto no quiere decir que no haya reclamos estupendos, aunque presenten alguna condición contraria a las enumeradas anteriormente. Esto es en teoría. 


CONDICIONES DEL BUEN RECLAMO

Todo reclamo macho de perdiz, para ser bueno, debe reunir las condiciones siguientes:  

“1.- Que sea voluntario para salir cantando en el campo.  

2.- Que sea constante en sus trabajos.  

3.- Que reciba con suavidad a las perdices del campo que se le aproximen. 

4.- Que siempre siga cuchicheando y besando en voz baja, por más que sienta los tiros.  

5.- Que no le intimiden los bichos ni estorbos que suelen encontrarse en el campo.  

6.- Que en todos los puestos que se le den se porte bien.” 

GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, A.:  Tratado de caza del macho y hembra de perdiz reclamo, 1886. Madrid. Cpít. V 


Muchísimas razones más, podríamos añadirle a este supuesto reclamo perfecto. Es muy difícil que un pájaro reúna todas las condiciones que le pedimos, pero cuantas más tenga, mejor será. Más bondadoso y de mejor calidad será su trabajo. 

Reclamando desde arriba

PRUEBA PARA DESCUBRIR ESTAS CONDICIONES

Lógicamente para descubrir estas condiciones se debe hacer una prueba en la que hace falta emplear bastantes conocimientos y tiempo de observación. 

La prueba consiste en observar si reúne las seis condiciones antes descritas y hacer un uso suave y oportuno del amplio repertorio de tipos de cantes existentes, sin manifestar excesivos defectos. 

Además, el resultado final de la prueba que hagamos a nuestro posible reclamo va a depender también en un alto porcentaje de nuestro conocimiento sobre el tema. Un cazador novel no será capaz de hacer una valoración tan profunda y precisa como la de un cazador veterano y experimentado. 

Hay expertos que aconsejan que la prueba se haga en dos días y en diferentes cazaderos. Y otros consideran que estas pruebas son menos confusas en los meses de principio de otoño. 

Aconsejan que estas pruebas se hagan en la sierra donde suele haber más rapaces y fauna de todo tipo que afecta directamente al reclamo. 

Se debe preguntar el precio antes de salir a probarlos, ya que si la prueba va bien el precio se incrementará bastante. 

Saber en qué momento del celo se encuentra cuando se prueba es fundamental, pues si el pájaro está muy encelado tenderá a cantar más que si no lo está.  

Al igual que conocer la edad exacta del reclamo es muy importante para la prueba, ya que los de segundo celo suelen tener comportamientos muy irregulares que pueden incitarnos a pensar de manera equivocada. Y el tercer celo el más difícil porque incluso los mejores reclamos, suelen manifestarse temerosos en esa época. A partir del cuarto año ya se le pueden pedir todos los tipos de cantes a un reclamo y sus mejores condiciones, que si no las tiene difícilmente aparecerán ya.

Y, aun así, no podemos asegurar que un pájaro que superó la prueba satisfactoriamente luego no vaya a presentar defectos que durante la prueba no se percibieron y es porque dependiendo de las circunstancias sus comportamientos suelen ser también bastante diferentes en unas y otras. 

Parafraseando el símil taurino, la faena del buen reclamo debe ser: 

“Templar y mandar” 

Y es que la función de un reclamo es discutir con suavidad con los de su especie, pero sin apabullar. Que el campo crea que vencerá al intruso. Si el intruso es muy potente, el del campo se amilanará y no se atreverá a entrar a la pelea en la plaza.  

Tener un pájaro de “larga hebra” como se dice en el argot es bastante difícil y, a veces, la mayoría de los considerados como los mejores que hay, son sólo “medias cucharas” en la mayor parte de las ocasiones. 

Hay quien opina que al reclamo de campo también le afecta la época en la que fue enjaulado la primera vez. Es decir, en la época en que se ha cogido de pollo. Afirmándose que no se deben coger pollos del campo para reclamo más tarde de septiembre. 

Antonio González en su tratado de caza del macho y hembra de perdiz reclamo nos dice al respecto: 

“Los reclamos machos responden, en lo general, según la época en que se haya cogido de pollo, condición indispensable para que puedan llegar á ser de punta. 

Pollos de perdiz
Perdiz con su pollada

Responden, sin embargo, en una pequeña proporción los enjaulados cuando no son machos hechos, por la circunstancia natural de que, siendo el requisito más indispensable la suavidad en los pájaros de jaula, estas cualidades se encontrarán en los pollos cogidos hasta la época en que entran á fijarse en las hembras, con preferencia á los que, una vez dentro del propósito de manifestarse enamorados y complacientes con sus compañeras, despiertan condiciones que descomponen su naturalidad para ser aplicado á este objeto, muy diferente al que vino al mundo. Cogido de polluelo, aun dentro del mes de Septiembre, puede domesticársele con más probabilidades de mansedumbre que no si se da lugar á que entre la época en que aspira á salir de esa situación inocente que tan proverbial es en la temprana edad. Su condición es el ser tímido generalmente como no proceda de una raza de las que resultan con cuero de sangre, así como los cogidos después del mes de Octubre, que resultan fuertes y broncos. De esta alternativa resulta la disyuntiva de que la educación del pollo necesite mayor esmero, alentándole en su timidez, en cambio de necesitar aplacar el ímpetu de los cogidos en edad madura.
 

El pequeño responderá, si se cría con esmerado cariño; en cambio que el de mayor edad será eventual responda por su precisa condición. En el primer caso será muy conveniente cansarlo muy poco en el celo de aquel año: en el caso segundo, será muy oportuno dejarlo sin sacar. El pollo necesita alguno que otro ensayo en el año que ha sido enjaulado, dándole resistencia y costumbre para entrar en la pelea consiguiente á que se le destina; y el pájaro viejo, ó sea el cogido en mayor edad, precisa dominar los ímpetus que ha empezado á desarrollar paulatinamente, al conocer las impresiones que forzosamente experimentan en la transición que media al pasar de pollos á machos.” 

Y es que la mansedumbre debe ser otra cualidad que debe ostentar el buen reclamo, ya que ello contribuirá a que sea más suave y tranquilo en la jaula, lo que ayuda a que las montesinas no recelen de la jaula. 

El cazador que haya cazado en el periodo en el que las perdices se encuentran todavía formando bandos, que es el periodo de cambio o transición a que se hace referencia, se habrá percatado de dos hechos primordiales que corroboran lo antes dicho:  

·        Primero, que, en estas fechas, los machos ya empiezan a ir buscando a las hembras con la intención de emparejarse. 

·        Segundo, el interés que empiezan a manifestar por picarse entre ellos exponiendo así su forma natural de defensa y la predisposición instintiva para la lucha que propiciará las encarnizadas peleas del celo posterior.  

Sabidas estas circunstancias y particularidades, no hay duda para asegurar que los reclamos machos de campo deben ser cogidos de pequeños. Y más exactamente antes de que acabe septiembre, ya que después empiezan a prepararse las hormonas para lo que se ha dado en llamar la “picaílla de San Martín” allá por mediados de noviembre.  

 


Condiciones de un buen reclamo
Reclamos de perdiz en el terrero


UTILIDAD DE LA PERDIZ CON RECLAMO MACHO. 

“Su empleo se fundamenta en la conveniencia de reducir la presencia de machos viejos de la especie con escasa capacidad de reproducción, pero muy avezados en las lides del apareamiento, por lo que desplazan a otros machos que en principio tendrían mayor valor para la reproducción.” 

 


DEFECTOS DE UN RECLAMO MACHO DE PERDIZ 

Son varios los comportamientos que el reclamo puede tener en la jaula y que son considerados como motivo de penalización al valorar su calidad: 

·        Que alambree. 

·        Que se rebote. 

·        Que de saltos y pechugadas. 

·        Que de vueltas como queriendo salirse. 

·        Que se aplaste. 

·        Que haga calladas largas sin motivo.

·        Que regañe en exceso. 

·        Que reciba mal o que no reciba. 

·        Que no haga el entierro. 

·        Que no salga de nuevo después de haberle tirado. 

No todos los días del año se comportan igual, ni en todos los cazaderos se dan las mismas circunstancias. Lo dicho más arriba, hace referencia a lo que se considera o no correcto. A menudo un reclamo manifiesta abiertamente cualquiera de los defectos señalados antes y después no se le vuelve a ver esa conducta nunca más. 

 

 “Al final, el toro y el perdigón en la plaza dicen lo que son” 

 

  ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!            

Manuel Moreno  

 Diciembre - 25 


20251101

CURRUCUNEO Y LA RONDA

 CURRUCUNEO 

RONDA

Currucuneo en las marismas.
Biblioteca Nacional de España



CUCURRUNEO


El cucurruneo es una modalidad de caza que se practicó en la zona de las marismas del Guadalquivir y hay referencias escritas de ella desde la época de los Reyes Católicos.



Pequeños podencos eran empleados en la caza del currucuneo y se les llamaba alcahuetes.
Los alcahuetes solían ser pequeños podencos.

Modalidad de caza practicada en la época de los reyes católicos en el coto de Doñana para cazar marranchones de jabalí. La forma de practicarse es muy parecida a la ronda extremeña. En la mayoría de las ocasiones se hacía de forma furtiva, según consta en una cédula de los Reyes Católicos que promulgaron con la idea de proteger las especies cinegéticas en las zonas próximas al palacio y coto real que ellos tenían en la sevillana finca de la Loma del Grullo.

Esta modalidad de caza se tenía que hacer en las noches de luna llena y se empleaban perros de presa como los alanos que se soltaban cuando la piara de jabalíes era descubierta por unos podencos entrenados expresamente para ello y que se conocían con el nombre de alcahuetes.

El alcahuete o "alcagüete" entrenado para ladrar sólo a los jabalíes y no a otras especies se le llamaba "maestro"

        

            Cita textual:

            “a fuerza de constancia pudo adquirir un alcahuete para satisfacer su apetito de echar una montería al currucuneo, método muy practicado en el coto de Oñana por los cazadores corsarios para coger a hurtadillas los cochinos javatos cuya venta en Sevilla les producía buena ganancia.

Alcahuete, perro de currucuneo.
Podenco andaluz
                

Es el currucuneo una montería que debe hacerse en noches de luna, y mediante unos podencos llamados alcahuetes, adiestrados a tal modo que laten cuando encuentran un javalí, pasando en silencio sobre las demás piezas: a la señal del alcahuete sueltan los cazadores dos o más alanos que se precipitan sobre la fiera haciendo presa en las orejas y otras partes la sujetan y humillan dando lugar a que se acerquen los monteros, quienes cogiéndola por los cuartos traseros la levantan impidiéndole dañar, mientras uno le clava el cuchillo de monte”

 


BELMONTE Y CLEMENTE, F.:  

Carta en que se describen unas cacerías memorables… del Lomo del Grullo. Sevilla.1888. Pág. 12.


Como se podrá comprobar, 

guarda bastante relación con 

la ronda extremeña 

y con las monterías de Monte de Benamahoma  

que ya aparecen relatadas 

en el Libro de la Montería.


El currucuneo viene a nuestras páginas


por ser considerada una forma de caza singular.



LA RONDA  EXTREMEÑA


La Ronda Extremeña es una modalidad de caza a caballo, practicada en las dehesas extremeñas, consistente en cazar jabalíes por la noche y con el aire de cara, ayudados de perros buscas y presas y sin más armas que un cuchillo de monte. 

Dicen que esta modalidad la inventaron los frailes franciscanos descalzos de un convento de Lauriana que, ayudados de sus perros de presa, conseguían mantener a raya a los jabalíes que venían por la noche a devorar sus huertos. Tal vez, esto solo sea una leyenda. Hay una referencia que puede ser más exacta y, sin duda, más antigua de G. Argote de Molina (1582) en la sierra de Gibraltar.

Para cazar en la ronda, los perros de viento o buscas no deben conejear, es decir, latir a liebres ni conejos.

La mancha debe ser lo más llana posible, adehesada y con poca vegetación, cerca de las sierras con monte donde se encamen los cerdosos.


    Al marrano

hay que agarrarlo 

antes de que entre 

en 

las zonas de monte.


Las manchas, no deben tener animales domésticos ni cervuno en la medida de lo posible para que las ladras a parado siempre se hagan sobre los guarros.

Se cazará a caballo. Caballos que, antes los había de los que venteaban a los cochinos y se hará con la luz de la luna.

No son buenos días los de lluvia o de viento, ya que los perros no cazan bien ni se oyen las ladras a parado.

 Las fechas más propicias son las de otoño en zonas de montanera y, en el “tiempo de los panes” o sea durante el verano, en los rastrojos.

No se debe hablar o hacerlo lo mínimo y lo más silenciosamente posible.


    Con el aire siempre en la cara.


Los perros de presa, (los alanos) irán atraillados y, solo se soltarán cuando los buscas estén latiendo de parada.

En el remate se entrará siempre en silencio y se procurará que el jabalí agarrado no se acaballe.

Se debe llevar un botiquín de emergencia para curar o coser a los perros heridos.

Conviene que en la ronda participen los menos cazadores posibles, pero tampoco es sensato hacerlo uno solo.

Puntualizando, diremos que la ronda fue una modalidad de caza que se practicó, solamente en algunos municipios de ambas provincias extremeñas y no, en toda Extremadura. Hoy en día, dada la abundancia de cervunos y de animales domésticos, ya no se dan las mejores condiciones para seguir practicando este tipo de caza.

 

    “… Se le da el nombre de Rondas en Extremadura a la forma de cazar jabalíes de noche, a caballo, con perros y sin más armas que un buen cuchillo…”

COVARSÍ, A.: Narraciones de un montero.  Badajoz 1898. Pág. 141.


 

    “…Estos cultivos eran devorados con fruición por los jabalíes sobre todo en la” época de los panes” o sea cuando los sembrados de trigo están secos y en faltando plantas verdes las encontraban en la huerta. Como defensa de mieses y hortalizas, surgió esta forma de cazar, ya que los frailes tenían perros de presa para su guarda, que utilizaron para agarrar los cochinos, adaptando este sistema de caza, al darse cuenta de que, sujetos aquellos por los perros -que pronto aprendieron los que debían hacer-, podían matarse con cierta facilidad a cuchillo… Otros afirman que esta modalidad nació en Montijo y de allí se extendió a otros pueblos cercanos de la Sierra de San Pedro. No se rondó más que en los sitios indicados, siendo desconocida la práctica de esta forma de cazar en el resto de Extremadura y de España…” 

CUELLAR GRAGERA, A.: Estampas de caza mayor. Ed. Al-Andalus. Sevilla 1954. Pág. 78 y 79.



LA MONTERÍA EN MONTE DE BENAMAHOMA 


            En la parte acrecentada del Libro de la Montería de G. Argote de Molina en su capítulo XXVII dice que en la tierra de Gibraltar en el bosque de duque de Arcos llamado Benamahoma:

 

    “… matanse  en el los javalies de esta manera, echan ventores: que hallen el jabali fuera de la porquera de noche a las diez de la noche, al tiempo que andan comiendo en los Alcornoques y en la Enzinas y hallandole los ventores, comienzan a decir en el que por otro nombre llaman latir, los monteros llevan dos o tres Lebreles o Alanos de Traylla, en oyendo los ventores largan la traylla, y los Alanos parten a toda furia, a donde estan los sabuesos diciendo en el javali, y el javali los sale a rescibir en sintiendo los Y danse dos encuentros, como si fuesen dos hombres de armas, de manera, que por lexos que queden los monteros: con el silencio de la noche, conoscen luego que se han encontrado, y van alla a priessa, adonde hallan a los lebreles agarrados de las orejas, y los ventores de las pospiernas o donde mejor pueden y llega el Montero con una Daga, y alçale una mano, y mete la Daga junto al espalda hasta la cruz, porque en aquel derecho esta el Coraçon, y luego cae muerto el javali: y desta forma de monteria es gran Montero don Joan Ponce de Leon…” 

ARGOTE DE MOLINA, G.: parte acrecentada del Libro de la Montería. 1582. Capít. XXVII.

 

    Sobre la disquisición de 
que fue primero la ronda, 
la montería de Monte de Benamahoma
o el cucurruneo, 
ni quito ni pongo coma, 
que cada uno saque 
sus propias conclusiones...


  NOTA: 

        En los textos que repoduzco de otros autores, en algunos de ellos, aparecen faltas de expresión, de acentuación o de ortografía en general, y ello se debe a que reproduzco siempre el texto tal cual lo he encontrado y es por lo que siempre aparecerá entrecomillado.


 ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!    

 Manuel Moreno

Noviembre - 25

20251001

CETRERIA

 

Sesión de cetrería con público.
Cetrero con un gran duque

CETRERÍA


Con el nombre de cetrería se reconoce a la modalidad de caza en la que se emplean aves rapaces adiestradas para capturar piezas silvestres de caza menor.

 

Es una modalidad de caza practicada con aves rapaces adiestradas desde muy antiguo, como así lo corroboran varios tratados manuscritos que hablan sobre ello.

 

Según las rapaces empleadas, se clasifica la cetrería en dos grandes grupos:

 

Adiestramiento de rapaces en la cetrería
Rapaz en su fase de placeo

1º.- La azorería (bajo vuelo), que emplea un azor o un gavilán, tiene dos variedades:

 

a)      La empuesta, que consiste en dejar salir al ave de presa del puño cuando ella quiera.

 

b)      La mano por mano, en la que el ave adiestrada sale del puño del cetrero en persecución directa a por la caza levantada al salto con perro o sin él. A veces, el auxiliar es el hurón y el ave cetrera se suelta (a toro suelto o a la inglesa)  parándose ésta, sobre los puntos más elevados de los alrededores, desde donde se lanza a por el conejo cuando éste es expulsado de su madriguera.

 

El halcón es la rapaz más rápida

2º.- Y la halconería (alto vuelo) que emplea halcones y águilas, más impresionante y prestigiosa. La halconería, a su vez, tiene dos variedades:

 

a)      La altanería suele practicarse con halcones que se les suelta y van cogiendo altura poco a poco y después, con la ayuda de un perro o no, se bate el terreno para levantar las piezas de caza que el halcón se lanzará en picado desde arriba a gran velocidad para trabarlas (capturarlas) o acuchillarlas.

 

b)      La mano por mano, al igual que en el bajo vuelo pero en este caso el lance suele ser más largo, el ave cetrera sale del puño del cetrero en persecución directa de la pieza al ser descubierta. A veces, la pieza se esconde y el cetrero ha de dirigir a su ave hacia la zona donde se encuentra la presa escondida para levantarla.

 

Hay algunas ocasiones, en las que para motivar al ave cetrera, se les suelta de forma artificial una pieza llamada escape, para que éste la reconozca y acuda a capturarla. Esta fórmula podía formar parte eventualmente del entrenamiento del ave durante su adiestramiento inicial pero en la actualidad se ha convertido en una práctica asidua y cotidiana desvirtuando la caza con piezas salvajes.

 

A cada ave cetrera le corresponde un tipo de pieza que el nicho ecológico le ha otorgado a cada una, pudiendo variar el tipo de pieza, incluso de los machos a las hembras. Es lo que se conoce como raleas; siendo las “malas raleas” el resto de especies. Por ejemplo:


-          Al halcón le corresponden las palomas.

-          Al azor le corresponden las perdices.

-          Al gavilán los pájaros pequeños.

 

Volatería era un sinónimo antiguo de cetrería, hoy ya casi no se usa.

 

También se confirman dos procedencias de la cetrería bien distintas:

 

        1ª.- Una meridional, de origen mongol y árabe.

 

        2ª .- Y otra septentrional, de origen germano.

 

"…los falcones neblís crian et nacen en la alta Alemania, en una comarca que es llamada Asuega; otrosí en Noruega et en Pruza, et de allí los compran los mercadores, et los traen en las contres de Alemaña, cuando vienen en Frandes, et tráenlos á Brujas, et de allí los lievan por todas las tierras, á París et en Bretaña, et en Henaut, et Inglaterra, et dellos traen en España á los reyes et á los señores que lo encomiendan á los mercadores, cuando alla van á Brujas, et gelos traen (...)

Otrosí, hay falcones neblís, que crian en el Condado de Saboya, en las montañas que son et parten el dicho Condado de Saboya et la tierra del Señor de Milana (...)

Et todos estos falcones salen muy buenos, ca se toman muy lejos de la tierra donde nascen, ca segund todos cuidan, ellos vienen de Nuruega et Pruza et Asuega et de cabo de la alta Alemania, do criaron et nascieron, et vinieron con el paso de las aves, ca en España no fué home que fallase nido de falcón neblí…” 

Infante DON JUAN MANUEL.: El Libro de la Caza, s. XIV.

Cetrero con águila americana harry.
Cetrero con harris o peuco


 

Los tratados árabes de caza clasifican a las rapaces cetreras en dos grandes grupos:

 

-los de ojos amarillos son: gavilán, azor, águilas;

 

-los de ojos negros son las falcónidas: peregrino, laniero, sacre y esmerejón.




El origen de la cetrería se encuentra en la relación de simbiosis establecida desde muy antiguo entre el hombre y la aves de rapiña. Y digo simbiosis y no parasitismo, porque cada uno aportaba algo. El hombre en su deambular diario pastando sus rebaños, observó que ahuyentaba a su paso a las piezas de caza que allí se encontraban, coyuntura que era empleada por las aves rapaces que cazaban en los alrededores para hacer sus capturas.

Se supone que, en un principio, el hombre le arrebataría la presa al ave cazadora, pero poco a poco, ideó la forma de hacerlo de una manera más fácil y fue cuando surgió el adiestramiento.

El hombre que, hasta ahora, solo tenía dos piernas para perseguir a sus piezas de caza, puso a su servicio las alas de las aves cetreras, mucho más eficaces para esta tarea.

 Más tarde, esta forma eficaz y elegante de apoderarse de las piezas de caza silvestres, fue adoptada por las clases sociales más elevadas, imprimiéndole a la actividad un sello de nobleza y distinción.


Habituarse a estar en el posadero forma parte del adiestramiento de rapaces.
Gran Duque en su posadero

La caza distinguió entre cazadores cetreros y cazadores monteros como las modalidades venatorias de más categoría y prestigio.

Pronto se crearía una vasta disciplina de conocimientos en torno a esta actividad: técnicas de crianza, adiestramiento, cuidados, veterinaria, psicología del aprendizaje animal… así como todo el utillaje que ha de elaborarse para el uso y disfrute de estas tareas.

En la mayoría de las aves cetreras, las hembras suelen ser de un tamaño algo mayor que los machos, aproximadamente una tercera parte. A la hembra se le llama prima y al macho torzuelo



Y ambos pueden ser parentales o improntados, modificando este hecho su conducta posterior. Un ave parental es aquella que después de su nacimiento lo único que ha visto, en la primera parte de su vida, es a sus verdaderos  padres de los que copian parte de su conducta. En cambio, el ave improntada, después de su nacimiento sólo vio al ser humano, por eso después lo considerarán como a uno de los suyos, no asustándose de ellos, e incluso, no pían para pedir alimento.

El amansamiento es una fase esencial en el adiestramiento de rapaces.
Pareja Obregón con un Gran Duque

El adiestramiento comienza con el amansamiento, para lo cual las aves deben acostumbrarse a la presencia humana, obviamente será más fácil para las improntadas que para las parentales. Se le coloca una caperuza o capirote y se las habitúa a tenerlas posadas sobre el puño del cetrero que debe estar protegido por un guante denominado lúa.

Las aves de cetrería estarán retenidas por las patas donde llevarán atadas las pihuelas, sujetas por el tornillo o quita-vueltas a una correa.

Al principio del adiestramiento, el tornillo estará atado al posadero por una correa de poco más de un metro que se llama lonja. Una vez que el ave se va amansando, se puede emplear una cuerda más larga denominada fiador. Y más tarde, se va a emplear el troler que es un cable tenso entre dos posaderos con una anilla que corre por él y es adonde se ata la lonja.

Terminará el amansamiento con el placeo que consiste en sacar al ave a lugares muy concurridos, con muchas personas para que el animal se acostumbre y no se asuste.

Estas técnicas de adiestramiento aparecen reflejadas en multitud de tratados de cetrería escritos en diferentes idiomas y por supuesto en español. A parte del ya citado Libro de la Caza del infante don Juan Manuel, entre los más antiguos en castellano están:

-     el Libro de la Caza de las Aves, que hizo Pero López de Ayala en el Castillo de Olidos, en Portugal, en el mes de junio, año del Señor de mil y trescientos y ochenta y seis años, era de César de MCCCCXXIV años,

-     está también el Tratado de Cetrería de Juan Sahagún del s. XVII,

-    el manuscrito titulado Libro de Cetrería de don Luis Zapata de 1583,

además del manuscrito Libro de Cetrería y Montería de Juan Vallés Mossén de 1496 que es también uno de los más antiguos. Está formado por seis libros dedicando los cuatro primeros a la cetrería.

-   Siendo, entre los más actuales, muy reconocida la obra de Félix Rodríguez de la Fuente o más recientemente los estudios de Javier Ceballos Aranda, Jorge Hernández Justribó, Marino García Montijano y muchos otros más.

Pareja Obregón cetrero

Dada la importancia cultural de la cetrería, 
en el 2011 se la consideró 
por la UNESCO
Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, 
es el primer BIC reconocido 
en todas y cada una de las 
Comunidades Autónomas de España. 
Y se considera de la misma forma 
en gran parte de otros países del mundo.

 


 ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!              

Manuel Moreno

Octubre - 25 


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