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VAQUEO y SALTEO

  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20241101

APIOLAR UN VENADO

APIOLAR UN VENADO


            “… un venado … se apiola de los pies y manos cortando el cuero a lo largo desde encima de las corvas a las uñas para desollarle las canillas y en estandolo se desgobierna y saca entera dejando en el pellejo de las piernas las uñas y pesuños y sacadas entrambas canillas se da dos nudos con el pellejo de entrambos pies que llaman apiolar que quedan fortisimos y hazen lo mismo desnudándole las manos desde las rodillas a las uñas dejándoselas con los pesuños sacándole las canillas, para apiolarle dandole otros dos nudos…” 

PEDRAZA GAITÁN, P.: Libro de la Montería, Manuscrito del S. XVII-XVIII, Capt. IX.


 Esta es una forma muy antigua de apiolar un venado que aparece en la versión de Libro de la Montería de Pedraza Gaitán.


 Existen otras formas, en concreto, la que emplean los arrieros antiguos por la zona de Sierra Morena, que la ejecutan de la siguiente manera:


 - A los venados y cervunos en general, una vez que se han destripado o desbandullado, se le dislocan las articulaciones de las rodillas. 

- Después se les ensarta un ojal que se les hace en el labio inferior con un trozo de jara a una rajita que se les practica en la piel de la barriga, (paralela a la raja longitudinal para destriparlos) 

      

  Este mismo procedimiento o muy similar, lo refieren así Carlos Hidalgo y Antonio Gutiérrez (1845) en su Tratado de la caza:

         "Lo primero que debe hacerse después de muerta alguna res siendo macho, es castrarlo, para evitar que su carne sepa á bravio; en seguida se abre por el vientre en canal, empezando desde la cola hasta el cuello; se estrae perfectamente todo el bandullo, se vuelve la res boca abajo para que dé toda la sangre que tenga y quede perfectamente limpia; hecha esta operación y cuando la res sea ciervo, gamo ó corzo, se desjarreta de ambas manos por la articulacion de la rodilla, y de una pierna por el corbejon: se le saca la lengua, se le hace un agujero en ella y se pasa por la lazada del corbejon de la otra pata que no se corta y en la que solo se hace una cisura con este objeto; y atravesándole después un palo por la abertura de la lengua, queda enlazada la cabeza de la res con el cuarto trasero. De esta suerte, se coloca atravesada en la caballería con el lomo sobre la albarda; se cubre con una manta, y se conduce á la casa ó rancho, en donde se la estrae en seguida toda la asadura. "

 

Se hace así, para poderlos cargar más fácilmente a lomos de las caballerías y que moleste menos la cuerna en el transporte por las veredas enmontadas de la sierra.

  “… tras esto cortan el cuero de los pies traseros, 

desconcertándolos por las coyunturas, 

para descubrir los nervios, 

para colgarle ellos: 

y esto se llama apiolar… “


ARGOTE DE MOLINA, G.: Acrecentado al Libro de la Montería. Capit. 44. Como se ha despedazar un venado. Ed. Sevilla.



 “CAPÍTULO XLIV

De cómo se ha de despedazar el venado.

Para despedazar el venado se degüella,  lo primero; después cortan con el cuchillo de monte los cuernos, y esto llaman descocotar; tras esto cortan el cuero de los piés traseros, desconcertándolos por las coyunturas para descubrir los nervios, para colgarle dellos; y esto se llama apiolar.

Luégo le cuelgan de un estaca, ó le desuellan en tierra: lo primero por las piernas, desde el jarrete hasta lo hueco, y siguen abriendo el pellejo por la barriga hasta desnudarle de todo punto; ábrenle luégo por delante, y sácanle la vejiga; tras esto la panza y tripas. Rompen luégo el pecho hasta el pescuezo, y recogen la sangre derramada; sacan después el asadura, livianos, hígado y corazón. Y tras esto le cortan la cabeza por el cogote; y últimamente le hacen cuartos, dejando los riñones en los cuartos traseros. Y no solamente pertenece saber hacer este oficio á los Monteros, pero también á los Príncipes y caballeros.

Siendo Gobernadora de Flándes la Serenísima Reina de Hungría, María, hermana del Emperador, estando en el año de 1549 la Corte en Holanda, y allí el Rey, Nuestro Señor, siendo Príncipe, y Emanuel Philiberto, su primo, Príncipe de Saboya, y de los españoles, D. Juan de Benavides, que fué Marqués de Cortes, y Paredes y Joan Ramos, sus ballesteros, salieron al lugar de la Haya los Príncipes á montería de gamos, una mañana al amanecer, sin haber dado á la Reina noticia de su salida, la cual, como lo supo, tornó caballos y alcanzólos, y fuéronse juntos á la montería; y como viesen un gamo blanco muy grande en la floresta, de que allí hay cria, hirióle la Reina con una jara, y Joan Ramos le lanzó un lebrel del Príncipe, llamado Ibroña, con la trailla, el cual se agarró del gamo por el pescuezo, y dió con él en el suelo, y la Reina María se apeó luégo; y alzando las puntas de las faldas y las mangas del jubón, sacó un cuchillo de monte déla cinta, y por sus manos abrió el ciervo y lo degolló, y le sacó las entrañas y lo aderezó con tanta destreza, desenvoltura y arte, como el más ejercitado Montero.”

Libro de la Montería por GONZALO ARGOTE DE MOLINA.


 

 De una u otra forma, apiolar un venado tiene la utilidad de prepararlo para poder transportarlo por los caminos de la sierra a lomos de caballerías como se ha venido haciendo desde siempre.

Ya en el Libro de la Montería se relata como un hombre solo podía cargar un venado por pesado de fuera a lomos de una caballería, ayudándose con un palo cortado a modo de horca que denominaban horcón, también aparecía escrito "orcón"

Esta rudimentaria herramienta era un palo largo de gran tamaño, que tenía en uno de sus extremos, en forma de Y, y que servía para ayudarse y poder cargar mercancías sobre carros o caballerías con parihuelas.  También podían servir para ayudarse a cargar sobre una caballería las piezas grandes de caza.

 

… se cortan dos orcones para cargarle 
puniendo el caballo de parte debajo de la res 
travesado enfrente de ella y 
el un orcon de la otra parte del caballo 
que estribando en el suelo 
haga frente en el albarda y 
quede firme para que no se pueda desviar el caballo 
cuando le cargue el venado, 
que para hazerlo meterá el otro orcon por las manos y los pies y 
estando firme en el suelo le levantara 
sobre la cabalgadura encima de la albarda, y 
quedara el venado sentado derecho 
sin poder ir a un lado ni al otro 
por estar metido el orcon entre los vrazos y piernas 
sobre el caballo en el qual en levantándole por abajo con el orcon 
se le hechara encima con facilidad por estar de parte debajo y 
no poder yr a una parte ni a otra. 
Echado encima, cinchara el venado al caballo con igualdad 
asegurándose muy bien de un lado y otro 
para no tener que hacer hasta descargarle…”

ALFONSO XI.: Libro de la Montería, Manuscrito del s. XIV.


.

El término apiolar también se usa contextualmente como sinónimo de las piezas que se han abatido. CobrarHatear. 

En la caza menor, es unir las perdices por los picos.  Apicolar.

Los conejos y las liebres se apiolan cruzando los tendones y los huesos de dos dedos de una pata y otro dedo y tendón de la otra (engarronar). Esto de uno en uno y sirve para colgarlos por ellas. También se dice de las aves (perdices, zorzales…)  cuando se agrupan de dos en dos, pasándoles una pluma por orificios de las narices para colgarlas. También engarronar, apicolar y empiolar.


    “… Para coger y colgar con facilidad las liebres y conejos muertos, se les enlazan las piernas, que es lo que los cazadores llaman apiolar. Esto consiste en desgarrar los dos dedos laterales de una pala hasta la primera articulación; separar luego del hueso el tendón del centro; romper por la primera coyuntura el hueso de la otra pata, dándole vueltas hasta que rompa el pellejo y que salga la punta de él, la cual se mete después por el hueco que queda entre el hueso y el tendón de la otra pata, tirando hasta que pase por él toda la articulación rota, con lo cual quedan enlazados…”

HIDALGO, C.  y GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, A.: Tratado de Caza. Madrid 1845 Pág. 179.

 

    Una vez más y, 

con mucho ingenio, 

el hombre consigue superar dificultades 

que se le han presentado 

en sus quehaceres diarios, 

también en el mundo de la caza.


                 ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                          Manuel Moreno 

Noviembre - 24


 

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