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20251201

CONDICIONES DE UN BUEN RECLAMO

 

Condiciones de un buen reclamo
Reclamo de perdiz cantando


CONDICIONES QUE DEBE REUNIR UN BUEN RECLAMO. 

 

En primer lugar, nos vamos a fijar en las condiciones que diferencian a un buen macho de una hembra y así nos aseguramos de que nuestro reclamo será macho: 

·        Nos fijaremos en la cabeza y observaremos el ojo, las cejas anchas y el tamaño de la cabeza que, deben ser grande, ya que las hembras la tienen más pequeña. 

·        Las plumillas de los “tufos” deben ser de un solo color, solo amarillas. 

·        Las plumas del “collar” negras zaínas. 

·        El pico ha de ser grueso y encorvado, pero no picudo, ya que las hembras lo tienen fino y sin curvatura. 

·        La gola debe ser siempre redondeada, las picudas son signo de hibridación. 

·        El volumen ha de ser grande y la postura engallada: “un tío de buena planta”, ya que las hembras son pequeñas y suelen andar como aplastadas. 

·        El comportamiento ha de ser noble, agresivo, desafiante, altivo y confiado; lo contario son características de las hembras algo más miedosas. El macho es más tranquilo, sin movimientos bruscos. Debe mirar de frente. Que intente picar en la mano cuando se la acercamos. Que sea manso. 

·        Las patas deben ser de rojo intenso, cortas y recias con los dedos largos, sobre todo el dedo central que es un signo para delatar a las hembras que lo tienen más corto. Suelen tener espolones y la anchura y el grosor de ellos es grande en los machos y algo más pequeño en aquellas hembras que los tienen. 

·        La longitud de la caña de la pata en la hembra es menor que la del macho. 

·        Las plumas han de ser de colores vivos e intensos, sedosas, especialmente en los espejuelos. Bien colocadas y no erizadas.  Además, es señal de buena salud.  

·        En el canto, la hembra no suele dar de pie ni piñonear, tampoco hacen el claqueo y en general el canto es más aflautado, aunque también hay machos de canto aflautado y suelen ser muy efectivos. 

Las hembras suelen ser huidizas, esquivas, desconfiadas, broncas y muy observadoras, además, de menor tamaño que el macho. 

Todo esto no quiere decir que no haya reclamos estupendos, aunque presenten alguna condición contraria a las enumeradas anteriormente. Esto es en teoría. 


CONDICIONES DEL BUEN RECLAMO

Todo reclamo macho de perdiz, para ser bueno, debe reunir las condiciones siguientes:  

“1.- Que sea voluntario para salir cantando en el campo.  

2.- Que sea constante en sus trabajos.  

3.- Que reciba con suavidad a las perdices del campo que se le aproximen. 

4.- Que siempre siga cuchicheando y besando en voz baja, por más que sienta los tiros.  

5.- Que no le intimiden los bichos ni estorbos que suelen encontrarse en el campo.  

6.- Que en todos los puestos que se le den se porte bien.” 

GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, A.:  Tratado de caza del macho y hembra de perdiz reclamo, 1886. Madrid. Cpít. V 


Muchísimas razones más, podríamos añadirle a este supuesto reclamo perfecto. Es muy difícil que un pájaro reúna todas las condiciones que le pedimos, pero cuantas más tenga, mejor será. Más bondadoso y de mejor calidad será su trabajo. 

Reclamando desde arriba

PRUEBA PARA DESCUBRIR ESTAS CONDICIONES

Lógicamente para descubrir estas condiciones se debe hacer una prueba en la que hace falta emplear bastantes conocimientos y tiempo de observación. 

La prueba consiste en observar si reúne las seis condiciones antes descritas y hacer un uso suave y oportuno del amplio repertorio de tipos de cantes existentes, sin manifestar excesivos defectos. 

Además, el resultado final de la prueba que hagamos a nuestro posible reclamo va a depender también en un alto porcentaje de nuestro conocimiento sobre el tema. Un cazador novel no será capaz de hacer una valoración tan profunda y precisa como la de un cazador veterano y experimentado. 

Hay expertos que aconsejan que la prueba se haga en dos días y en diferentes cazaderos. Y otros consideran que estas pruebas son menos confusas en los meses de principio de otoño. 

Aconsejan que estas pruebas se hagan en la sierra donde suele haber más rapaces y fauna de todo tipo que afecta directamente al reclamo. 

Se debe preguntar el precio antes de salir a probarlos, ya que si la prueba va bien el precio se incrementará bastante. 

Saber en qué momento del celo se encuentra cuando se prueba es fundamental, pues si el pájaro está muy encelado tenderá a cantar más que si no lo está.  

Al igual que conocer la edad exacta del reclamo es muy importante para la prueba, ya que los de segundo celo suelen tener comportamientos muy irregulares que pueden incitarnos a pensar de manera equivocada. Y el tercer celo el más difícil porque incluso los mejores reclamos, suelen manifestarse temerosos en esa época. A partir del cuarto año ya se le pueden pedir todos los tipos de cantes a un reclamo y sus mejores condiciones, que si no las tiene difícilmente aparecerán ya.

Y, aun así, no podemos asegurar que un pájaro que superó la prueba satisfactoriamente luego no vaya a presentar defectos que durante la prueba no se percibieron y es porque dependiendo de las circunstancias sus comportamientos suelen ser también bastante diferentes en unas y otras. 

Parafraseando el símil taurino, la faena del buen reclamo debe ser: 

“Templar y mandar” 

Y es que la función de un reclamo es discutir con suavidad con los de su especie, pero sin apabullar. Que el campo crea que vencerá al intruso. Si el intruso es muy potente, el del campo se amilanará y no se atreverá a entrar a la pelea en la plaza.  

Tener un pájaro de “larga hebra” como se dice en el argot es bastante difícil y, a veces, la mayoría de los considerados como los mejores que hay, son sólo “medias cucharas” en la mayor parte de las ocasiones. 

Hay quien opina que al reclamo de campo también le afecta la época en la que fue enjaulado la primera vez. Es decir, en la época en que se ha cogido de pollo. Afirmándose que no se deben coger pollos del campo para reclamo más tarde de septiembre. 

Antonio González en su tratado de caza del macho y hembra de perdiz reclamo nos dice al respecto: 

“Los reclamos machos responden, en lo general, según la época en que se haya cogido de pollo, condición indispensable para que puedan llegar á ser de punta. 

Pollos de perdiz
Perdiz con su pollada

Responden, sin embargo, en una pequeña proporción los enjaulados cuando no son machos hechos, por la circunstancia natural de que, siendo el requisito más indispensable la suavidad en los pájaros de jaula, estas cualidades se encontrarán en los pollos cogidos hasta la época en que entran á fijarse en las hembras, con preferencia á los que, una vez dentro del propósito de manifestarse enamorados y complacientes con sus compañeras, despiertan condiciones que descomponen su naturalidad para ser aplicado á este objeto, muy diferente al que vino al mundo. Cogido de polluelo, aun dentro del mes de Septiembre, puede domesticársele con más probabilidades de mansedumbre que no si se da lugar á que entre la época en que aspira á salir de esa situación inocente que tan proverbial es en la temprana edad. Su condición es el ser tímido generalmente como no proceda de una raza de las que resultan con cuero de sangre, así como los cogidos después del mes de Octubre, que resultan fuertes y broncos. De esta alternativa resulta la disyuntiva de que la educación del pollo necesite mayor esmero, alentándole en su timidez, en cambio de necesitar aplacar el ímpetu de los cogidos en edad madura.
 

El pequeño responderá, si se cría con esmerado cariño; en cambio que el de mayor edad será eventual responda por su precisa condición. En el primer caso será muy conveniente cansarlo muy poco en el celo de aquel año: en el caso segundo, será muy oportuno dejarlo sin sacar. El pollo necesita alguno que otro ensayo en el año que ha sido enjaulado, dándole resistencia y costumbre para entrar en la pelea consiguiente á que se le destina; y el pájaro viejo, ó sea el cogido en mayor edad, precisa dominar los ímpetus que ha empezado á desarrollar paulatinamente, al conocer las impresiones que forzosamente experimentan en la transición que media al pasar de pollos á machos.” 

Y es que la mansedumbre debe ser otra cualidad que debe ostentar el buen reclamo, ya que ello contribuirá a que sea más suave y tranquilo en la jaula, lo que ayuda a que las montesinas no recelen de la jaula. 

El cazador que haya cazado en el periodo en el que las perdices se encuentran todavía formando bandos, que es el periodo de cambio o transición a que se hace referencia, se habrá percatado de dos hechos primordiales que corroboran lo antes dicho:  

·        Primero, que, en estas fechas, los machos ya empiezan a ir buscando a las hembras con la intención de emparejarse. 

·        Segundo, el interés que empiezan a manifestar por picarse entre ellos exponiendo así su forma natural de defensa y la predisposición instintiva para la lucha que propiciará las encarnizadas peleas del celo posterior.  

Sabidas estas circunstancias y particularidades, no hay duda para asegurar que los reclamos machos de campo deben ser cogidos de pequeños. Y más exactamente antes de que acabe septiembre, ya que después empiezan a prepararse las hormonas para lo que se ha dado en llamar la “picaílla de San Martín” allá por mediados de noviembre.  

 


Condiciones de un buen reclamo
Reclamos de perdiz en el terrero


UTILIDAD DE LA PERDIZ CON RECLAMO MACHO. 

“Su empleo se fundamenta en la conveniencia de reducir la presencia de machos viejos de la especie con escasa capacidad de reproducción, pero muy avezados en las lides del apareamiento, por lo que desplazan a otros machos que en principio tendrían mayor valor para la reproducción.” 

 


DEFECTOS DE UN RECLAMO MACHO DE PERDIZ 

Son varios los comportamientos que el reclamo puede tener en la jaula y que son considerados como motivo de penalización al valorar su calidad: 

·        Que alambree. 

·        Que se rebote. 

·        Que de saltos y pechugadas. 

·        Que de vueltas como queriendo salirse. 

·        Que se aplaste. 

·        Que haga calladas largas sin motivo.

·        Que regañe en exceso. 

·        Que reciba mal o que no reciba. 

·        Que no haga el entierro. 

·        Que no salga de nuevo después de haberle tirado. 

No todos los días del año se comportan igual, ni en todos los cazaderos se dan las mismas circunstancias. Lo dicho más arriba, hace referencia a lo que se considera o no correcto. A menudo un reclamo manifiesta abiertamente cualquiera de los defectos señalados antes y después no se le vuelve a ver esa conducta nunca más. 

 

 “Al final, el toro y el perdigón en la plaza dicen lo que son” 

 

  ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!            

Manuel Moreno  

 Diciembre - 25 


20241101

CHIFLETERÍA

 

Reclamo de fuelle.
Chifla 

CHIFLETERÍA

Chiflar es emitir un sonido agudo, bien con la boca (silbar) o bien soplando sobre un artilugio elaborado a modo de pito, silbato o reclamo, normalmente para las aves.

 

A la práctica de esta actividad, en el argot de la caza, se la conoce también como “chifleo o chifla”, al instrumento con el que se hace, se le nombra como “chifle, chifladera, chiflador, chiflete, chiflato, chiflo o chifla”, al que la practica se le llama “chiflero o chifletero” y a la técnica en general en la que se empleaban todo tipo de instrumentos de chifleo se la conoce como “chifletería o chifleteía”

Aunque este término chifletería en la zona de Aragón también es un chisme, un cuento, una habladuría; en lo referente a la caza, tiene otro significado relacionado normalmente con el reclamo de las aves y sus técnicas para atraerlas.

Reclamos de chifletía
Reclamo de fuelle accionado con una cuerda y otro de silbato

Este vocablo, escrito unas veces como chifletería y otras como chifleteía, se documenta por primera vez en 1784, en la “Introductio in oryctographiam, et zoologiam Aragoniae” de I. Jordán de Asso y del Río, refiriéndose a un tipo de ave limícola y al sonido que emite.

Después tenemos noticias de este término en 1843, en “La aviceptológia ó Manual completo de caza y pesca” de Tenorio, J.M., en donde su significado es definido claramente como una técnica empleada para capturar aves atrayéndolas imitando su voz o la de otros pájaros.

A continuación reproduzco un fragmento de este libro:

 “De los reclamos de chifletía.

Chiflar es imitar soplando sobre una máquina cualquiera un ruido que imite el grito de algún pájaro, ó su vuelo» ó el quejido del mochuelo, y algunas veces gritos ideales que no dejan de escitar la curiosidad de los pájaros y convidarlos á satisfacerla.

De todos los reclamos de chillido ninguno mas usado ni mas cómodo que la yedra. La hoja de esta se prepara de modo que represente bastante bien un cono con la punta hacia abajo. Se sujeta con los tres primeros dedos de una mano, observando que la punta de este cono llene el intervalo que dejen las estremidades de los tres dedos reunidos entre si.

Aunque no sea tan difícil chiflar como reclamar, también se necesita esperiencia para hacerlo bien. Por el chillido se trata de imitar el temor de los pájaros, su deseo de venganza, el grito de alarma, en una palabra, pedir socorro como en un caso apurado. Fácil es recordar los gritos del grajo cuando después de haber oido el mochuelo oye los gritos imitados de otro pájaro. Se les vé saltar mil veces como enloquecidos de rama en rama, de los árboles á la tierra, venirse sobre la choza y mostrar un valor enérgico en sus ojos llenos de fuego.”

TENORIO, J. M. La aviceptológia ó Manual completo de caza y pesca” Madrid. 1843 Capítulo VIII. Pág. 23.

 

Reclamo de fuelle.
Chifla de zorzal.

Después en la pág. 77 vuelve a hacer una nueva referencia , esta vez referida a las características de los lugares donde se debe realizar esta práctica:

 

 “ARTICULO IV. De la elección de localidad para preparar un chifleo. Jamás deben elegirse para este reclamo los lugares elevados muy frecuentados y rodeados de ecos.”

TENORIO, J. M. La aviceptológia ó Manual completo de caza y pesca” Madrid. 1843 Art. IV. Pág. 77.

 


Más tarde, en 1864, aparece un texto anónimo, que fue publicado por una Sociedad de Cazadores con el título deTesoro del pajarero, ó arte de cazar”, en donde estos términos vuelven a aparecer definidos de la misma forma e incluso, en este libro se dedican varios fragmentos a ello:

    • “En la pág. 38 dice: El chifleo solo se puede hacer ventajosamente en el otoño, porque en la primavera y verano están los pájaros demasiado ocupados en sus amores ó en la cria de sus hijuelos para que puedan hacer caso del reclamo.

Del modo de preparar un chifleo. Este modo de cazar se emplea principalmente para el mirlo y el tordo, pero se cogen tambien gran número de otros pájaros, como grajos, picos, pinzones, currucas, petirrojos, etc.

    • En la pág. 44 dice: Si se quiere repetir esta caza varias veces, es preciso cambiar de sitio cada dia y á mucha distancia; ó. si se ha de hacer en el mismo paraje hay que dejar trascurrir lo menos quince días de un chifleo á otro, porque de no ser así, los pájaros se acostumbran á oir el chiflido y no hacen caso de él.
    • En la pág. 57 dice: Reclamos de chifletía. Entre pajareros se entiende por chiflar, el imitar, soplando sobre una hoja de yedra ó una lámina muy delgada de metal ó marfil, el grito de algún pájaro [...] Las máquinas para chiflar se hacen de diversos modos, pero de todos estos reclamos el mas usado es la hoja de yedra.”

ANÓNIMO (SOCIEDAD DE CAZADORES) “Tesoro pajarero o el arte de cazar” Madrid. 1864

 

Reclamos de pito
Pavicas o reclamo de fuelle

       

Muy diversos han sido los materiales empleados para la construcción de estos objetos con los que se chiflaba, desde hojas de diferentes plantas, como la de la hiedra, a trozos de cañas, maderas, huesos, tubos metálicos con o sin fuelle… Así como la gran variedad de diseños con los que se han elaborado. En zonas de las marismas del Guadalquivir se aprovechaban los huesos largos del fémur de pavos, cigüeñas, avutardas y de otras aves para la construcción de chifles y chifletes.

Tan arraigada estuvo la práctica de la chifletería en algunas zonas, como por ejemplo en la de Marmolejo, en la que era costumbre antiguamente, incluir en la dote del ajuar de los varones que se iban a casar, una chifla de zorzal ya que su uso era muy generalizado.

En la finca del Barco en la zona de Cardeña-Montoro existe una armada de montería todavía nombrada como “el chifle”, ya que en esa zona debió emplearse asiduamente.

En otras zonas, los reclamos de fuelle, elaborados con un hueso de grulla y una bolsita de cuero en la que se introducían cerdas de las caballerías eran denominados "pavicas".

En otros casos la bolsa de cuero adoptaba la forma de fuelle y se accionaba con una cuerdecilla.

Reclamos de chifletía
Reclamo de fuelle


Y es que antaño el ingenio del cazador, en su lucha contra el hambre, debió desarrollarse tanto como para que se le ocurriera todas estas técnicas tan antiguas, porque ya se sabe:

“El hambre es tan maestra, que hasta las fieras adiestra”


   NOTA: 

        En los textos que repoduzco de otros autores, en algunos de ellos, aparecen faltas de expresión, de acentuación o de ortografía en general, y ello se debe a que reproduzco siempre el texto tal cual lo he encontrado y es por lo que siempre aparecerá entrecomillado.


¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

 

Manuel Moreno

Noviembre - 24


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