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VAQUEO y SALTEO

  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20250701

REDEJÓN, ALBANEGAS Y OTRAS

 

¡Viva la Caza!

REDEJÓN, ALBANEGAS Y OTRAS  

  

 El hombre ha empleado redes para distintos usos, que van desde la defensa de cultivos, la pesca, para el anillamiento de aves, para mimetizarse, (como la red de camuflaje) e incluso se han utilizado con fines científicos, para capturar y traslocar animales de un lugar a otro, o combatir epidemias, etc.  

Existe una gran diversidad de formas y tamaños, de malla grande o pequeña, de hilo fino o grueso, se colocaban en horizontal o verticalmente.  

Estos aparejos eran elaborados con hilos o cuerdas que, se trababan entre sí en forma de mallas y, han tenido diferentes aplicaciones en la vida cotidiana. Se empleaban una gran diversidad de técnicas para capturar una amplia gama de animales. Conozcamos algunos de los variados tipos de redes que existen y sus usos específicos en la caza.  

   

Redes para liebres y conejos:  

Albanegras: Se llamaban así, a unas redes en forma de tubo y embudo que se colocaban en las veredas de conejos o liebres, sostenidas por estacas, de modo que quedasen bien abiertas las bocas y la parte inferior bien apegada al suelo. Después se soltaban perros que cazarían el terreno de los alrededores hacia los lugares donde se habían situado las trampas y allí caerían conejos o liebres. También albanegas.

 

Mangas. Eran las redes colocadas en forma de corredor o galería que se iba achicando hasta llegar a una bolsa estrecha sin salida. Eran redes abiertas por debajo, que extendidas y sujetas con unas estaquillas en las veredas de liebres y conejos, servían para cazarlos.   

  

“… últimamente, se cazan con perros podencos y unas redes llamadas albanegras ó mangas por tener esta figura; lo que se hace colocando dichas redes en las veredas, sostenidas con dos palos y en disposición que quede bien abierta la boca y la parte inferior extendida sobre el suelo…”  

  

HIDALGO, C. y GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, A.: Tratado de caza. Madrid 1845. Pág. 139.  

  

En el diccionario histórico de la lengua española también aparece albanega:   

"Manga cónica, hecha de red y cerrada por el extremo más angosto, de que se usa para cazar conejos u otros animales cuando salen de la madriguera."  

  

 Diccionario Histórico de la Lengua Española.  

  

“Hay otra red que se llama albanega, de hilo bramante delgado: es de vara y media de largo…, y sirve para cazar liebres y conejos”.   

  

MARTÍNEZ DE ESPINAR, A.:"Arte de Ballestería", lib. 1, cap. 20, ed.  1644, f.55.  

 

¡Viva la Caza!

 

Red vertical era una red de 40 o 50 metros de longitud y una altura de 60 o 70 cm. que se colocaban con estacas en los alrededores de las madrigueras en forma de U y formando bolsa en donde quedaban presos los conejos que se zapeaban sin ayuda de perros. Se empleaban cuando había que defender los cultivos próximos. 

Capillo. - Red que se colocaba sobre las bocas de las madrigueras cuando se introducía el hurón. También se decía capotillo. 

Capillo de corredera era un tipo de red pequeña que se empleaba para cazar el conejo con hurón en las madrigueras. Estas redes llevaban, por la parte exterior de la boca, un cordel corredizo cruzado entre la boca de la malla, cuyos extremos se aseguraban a una estaca o algo fijo y se colocaban en las bocas de la madriguera. Al salir el conejo y tropezar violentamente con la red, ésta se cerraba sobre sí misma, porque se escurría la malla por el cordel y el conejo quedaba embolsado dentro de la misma. También se llamaban reteles.  

Retel es también un arte de pesca que consiste en una red, sujeta a un aro, en forma de bolsa y que se usa para la pesca de cangrejos de río similar a la empleada en la caza de conejos.  

  

Redes para perdices:  

Redejón era un aro con red, de gran tamaño y un mango largo, a modo de cazamariposas que se empleaba para cazar perdices y otras aves por la noche con las cencerrillas. También se conoce por rastra o gran red.  

  

Buitrón. - Red amplia colocada sobre las matas del monte bajo y sujetos los faldones con piedras, dejándole unas entradas o puertas hacia las que se conducen las perdices apeonando para ser capturadas.  

Esta práctica solía hacerse con tiempo lluvioso en el que un cazador se metía en una especie de buey artificial para que las perdices no recelasen en exceso y poder irlas conduciendo hacia la zona donde estaba instalada la red. También llamada buitrino.   

  

“… ¿Y de qué manera será ese buitrino? Ese se entiende que ha de ser una red de siete brazos de largo y hasta cuatro de ancho, y ésta ha de ser tendida por cima de las ramas del monte, el cual se debe procurar para esta paranza muy bajo aunque la tierra sea espesa por donde ellas vinieren, porque no quede demasiado en hueco la red, en la cual se deben poner unos cantos por las orillas cerca unos de otros porque mejor la cierren y no se puedan salir las perdices, y el cabo de esta red quede muy cogido, casi como la boca de una manga de pescar, y no más alta del suelo que hasta la rodilla… Volver luego al compañero, ó tocando su cencerrillo [¿ir?] desviándose de ellas; y váyanlas los dos guiando á la par el uno del otro, la distancia que buenamente les pareciere, requedándolas cada cual por su parte yéndolas guiando por entre los alares al buitrino, que luego comenzarán á guiar.”  

  

 BARAHONA DE SOTO, L.:Diálogos de la Montería. s. XVI. Ed. Sociedad de Bibliófilos Españoles. Madrid 1890. Pág. 383.  

  

Otra forma singular era el miriñaque o meriñaque elaborada con una estructura de aros de mimbre que se cubría con red y se empleaba para cazar aves.  

  

Redes para codornices:  

Red sacadera, tiene un mango y está elaborada de forma y modo similar a las empleadas en la pesca, pero ésta se emplea para la captura de codornices.  

Red codornicera  era una red que se extendía por encima de las mieses para capturar codornices en celo, auxiliándose con un reclamo sonoro. Se emplean de diferentes tamaños que van desde el 5x8 m. hasta otras de mayor envergadura de 20x10 m. que también se usan para anillamiento de aves.  

Gran red era una red de gran tamaño y ésta solía emplearse para cazar codornices.  

  

Redes para palomas:  

Son famosas las redes palomeras de Etxalar para cazar palomas, actividad que también se desarrolló de forma similar en Francia o en Italia donde se les llamaban “paielles” y eran unas redes horizontales que se extendían en el suelo y se cebaban con bellotas para atraer a las palomas.  

Cepos con red son un artilugio mecánico cubierto con una red para capturar vivas perdices, palomas y otras aves que piquen en el cebo ofrecido.  

  

¡Viva la Caza!

Redes para zorzales:  

En Baleares se emplean las “filats a coll” que son unas redes enganchadas a unas cañas largas, de unos siete metros de longitud, y se utilizan para cazar zorzales.  

Red tordera, era una red vertical que se empleaba para cazar tordos y estorninos.  

 

Redes para pajarillos:  

Red de libro para capturar pájaros, estas redes necesitan de un permiso especial y se emplean para silvestrismo. También se llamó red de suelo o abatible. 

Red invisible es una red vertical para la caza de pajarillos o red japonesa o red de niebla o también red de neblina empleadas para fines científicos.  

Red pajarera es una red disuasoria para proteger los cultivos de las aves o para impedir el paso de pájaros a diferentes estancias de las viviendas.  

Red de viento o red de aire era la que se montaba en alto, cerca de un árbol o colgándola del mismo, y se colocaba en las entradas a los dormitorios de las aves.   

 Brescianela era una modalidad de red vertical de origen italiano y que se empleaba en las zonas bajas próximas a las campiñas y zonas no muy pobladas de vegetación. Requería la instalación de una choza para ocultarse, que recordaba a la de la roquita, y precisaba de unos árboles donde tender y soportar una red fija.  

 

Roquita italiana era una técnica de caza que montaba redes en un terreno circular rodeado de seto o vegetación y con una pequeña choza situada en alto, donde se escondía el cazador y desde donde accionaba los mecanismos. 

 

Salabarda era una especie de red de cono montada sobre un solo mango o pértiga que se empleaba por la noche. Similar al redejón.  

 

Parapeto eran amplios lienzos de redes horizontales abatibles para atrapar pájaros en los terrenos de prados despejados próximos a setos y arboledas; se colocaban en forma vertical y el cazador, cuando consideraba oportuno, tiraba de una cuerda –denominada tirarred- desde una choza oculta. Es de origen italiano.  

 

En Marruecos, son empleadas unas redes con pértigas para que varios cazadores realicen una captura sincronizada de aves en los habituales pasos que éstas toman en sus movimientos migratorios.    


Estandarte. - eran redes montadas a modo de pendón o bandera que se manejaban con largas pértigas en los pasos estrechos de las aves.  

 

Rastra era lo mismo que el redejón, pero ésta solía montarse sobre dos largas pértigas y así la podía llevar un hombre solo.   

  

Redes para caza mayor:  

Hay constancia escrita del uso de redes para la caza mayor, concretamente en las llamadas monterías de redes. También se le llamaba mangas a este tipo de redes y a otras empleadas con este fin. Y manguero era la persona que, antiguamente en las monterías de redes, se encargaba de colocarse en las mangas para rematar con venablos a las reses capturadas en la trampa.  

  

“… puniendo una red de venados en el lugar por donde han de hacer la salida y a los lados como mangas unos lienços y cordeles de cada parte que llaman filopos que cierran en forma de mangas el campo… de suerte que, levantándose los venados, aunque vayan a la parte de los filopos vuelvan huiendo dellos derechos a la red donde mueran…”  

  

  

PEDRAZA GAITÁN, P.: Libro de la Montería, Manuscrito del S. XVII-XVIII, Tratado III Capt. IIII.  

  

  

En el manuscrito citado, también se refiere a las monterías de buitrón donde se usaban redes para cazar, venados, gamos o jabalíes. También la montería de las telas, frecuentemente practicadas por la corte en la zona de Aranjuez. 

  

  

¡Viva la Caza!

Otros tipos de redes:  


o   Albitanas. - eran redes que llevaban a ambos laterales los trasmallos y que tenían los agujeros más anchos que la del centro.  

  

o   Araña. Era una red extendida para dejarla caer sobre los pájaros que comían distraídamente el cebo que se les había puesto en el suelo.  

  

o   Arrizado. - eran dos telas de red articuladas y al tirar de una cuerda atrapaban a los pájaros que habían entrado en la plaza donde se les había cebado para que comiesen.  

  

o   Astilleras.- eran redes articuladas que se colocaban en primavera en las playas para atrapar aves con motivo de sus movimientos migratorios.  

  

o   Diluvio o red de cono. - Red terminada en forma de cono o nasa para la captura de gorriones y estorninos.  

  

o   Ensetado.- era una red que tenía tres paños, a los dos de los extremos se le llamaban orillas y al del centro red barredera. Era similar al trasmallo.


  o   Esparavel.- era una red codornicera que también se empleaba para las perdices.

  

o   Larga. - era un conjunto de varias redes horizontales puestas una al lado de la otra sobre el suelo y dirigidas desde la misma garita.  

  

o   Orilla. Era un conjunto de dos redes horizontales pequeñas instaladas una junto a la otra y, como en la larga, se manipulaba desde la misma garita.  

  

o   Pananceras.- Telas de red accionadas a distancia con una cuerda. Las había simples o de mallas dobles.  

o   Rafla.- Servía para cazar pájaros en sus setos de dormideros y se precisaban cuatro cazadores, dos para suspender la red en el aire, uno que iluminaba y otro para asustar y conducir los pájaros hacia la red.  

“En cuanto se pueda se ha de procurar colocar la rafla hacia la parte que el viento combata el matorral, porque los pájaros siempre duermen con la cabeza al viento.”  

  

o   Red triangular. - como su nombre indica era una red en forma de triángulo que tenía atados los vértices traseros a unas cuerdas y el vértice delantero a un contrapeso de piedra que era lanzado por el cazador mientras pisaba las cuerdas de los otros dos vértices. A veces, una cuerda de los traseros también llevaba contrapeso de piedra.  

  

“Esta red es triangular; á tino de sus estremos se ata un peso cualquiera destinado á estender la red sobre la caza mientras el perro la tiene parada. En los otros ángulos hay un cordel largo. En el brazo izquierdo se tiene la red doblada, y cuando se conoce ha llegado el momento de echar un lance se pisan los cordeles teniendo el otro con la mano izquierda y con la derecha se arroja el peso á toda la distancia posible para que quede la red estendida sobre la caza. Esta red solo es buena para la caza de codornices gordas que se paran mejor que las jóvenes.”  

  

TENORIO, J. Mª.: “La aviceptológia ó Manual completo de caza y pesca”.Madrid. 1843. Pág. 62.  

  

o   Trasmallo. - conjunto de tres redes montadas una junto a la otra de forma que la del medio tenía la malla más densa que las laterales produciéndose una bolsa cuando chocaban con ellas las aves y quedando así atrapadas. Se empleó también para la pesca.  

   

En varias ocasiones hemos podido ver videos grabados en países del norte de África y otros países de oriente medio que capturan, utilizando las redes, métodos no selectivos de captura de aves que, con la actual normativa europea, aquí sería impensable su práctica, ya que constituyen una verdadera masacre. Son métodos que conviene evitar ya que no favorecen la caza sostenible y de conservación.  



 ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                              Manuel Moreno 

                                                                                                                        Julio - 25

MONTERIA DE BENAMAHOMA

 MONTERÍA DE BENAMAHOMA

Grabado del bosque de Benamahoma.
Grabado                              Biblioteca Nacional de España

El bosque de Benamahoma se ubica junto a la sierra gaditana de Grazalema.

La casa del Ducado de Arcos, que a pesar de tener este nombre, no vivía en Arcos, tenía su residencia en la sevillana Marchena, era la propietaria de estos montes gaditanos. 

En la zona de la actual localidad gaditana de El Bosque, los duques tenían una casona de caza denominada  "Casona de Retiro" que pomposamente era llamada por otros "palacio", pero en realidad era una casa de campo grande que había sido el germen de este pueblo.

El actual nombre del pueblo de El Bosque le viene del anterior "bosque de Benamahoma" y la fundación de la actual localidad tiene su origen en la caza, dado que las cacerías que organizaba el duque, necesitaban de gran cantidad de ojeadores y trabajadores en general para sus monterías. Y como no era posible que todos se alojasen dentro de la residencia del duque, pues se fueron haciendo construcciones aledañas dando lugar a un poblado que, inicialmente y en honor al origen del duque llamaron Marchenilla, también Guadalupe y vulgarmente El Broque.

Se cree que la idea de realizar esta construcción fue del duque Luis Cristóbal nieto de D. Rodrigo Ponce de León, al que los Reyes Católicos habían donado este ducado en 1490 por su participación en la guerra de Granada.

Hay constancia escrita de que, ya por aquellas fechas, estos territorios estaban abundantemente poblados de venados, lobos, jabalíes y zorros. Era una zona casi selvática, con abundante fauna y vegetación convertida en cazadero de los duques de Arcos.

El duque solía organizar, para él y sus invitados, monterías a la antigua usanza y también otras monterías que realizaba con otra técnica algo diferente y que Gonzalo Argote de Molina recoge en su añadido al "Libro de la Montería" de Alfonso XI editado en Sevilla en el 1582 y que en su capítulo XXVII narra de este modo:

"De la montería que se usa en el Andalucía, en el monte de Bena Mahoma bosque del Duque de Arcos.

En la sierra de Gibraltar está el bosque del Duque de Arcos, llamado Benamahoma; mátanse en él los jabalíes desta manera: echan ventores que 

Texto de Libro antiguo de la Montería.
Biblioteca Nacional de España
hallen el jabalí fuera de la porquera, de noche, á las diez de la noche, al tiempo que anda comiendo en los alcornoques y en las encinas, y en hallándole los ventores, comienza á decir, en el que por otro nombre llaman latir: los Monteros llevan dos ó tres lebreles ó alanos de trailla; en oyendo los ventores, largan la trailla, y los alanos parten á toda furia, adonde están los sabuesos diciendo en el jabalí, y el jabalí los sale á rescebir en sintiéndolos. Y danse dos encuentros, como si fuesen dos hombres de armas, de manera que por léjos que queden los Monteros, con el silencio de la noche, conoscen luégo que se han encontrado y van allá apriesa, adonde hallan los lebreles agarrados de las orejas, y los ventores de las pospiernas, ó donde mejor pueden; y llega el Montero con una daga, y álzale una mano y mete la daga junto al espalda hasta la cruz, porque en aquel derecho está el corazón, y luégo cae muerto el jabalí; y desta forma de montería es gran Montero D. Juan Ponce de León, Veinte y Cuatro de Sevilla, cuyo mayorazgo es en Pilas, que le acaesció acometer jabalí de cinco mil onzas, metido ya en la porquera, entrando en ella á gatas, y matarle desta manera, con ser tan valiente, que había dado treinta y dos heridas á dos alanos, de cuya forma de montería usaban el Duque de Arcos D. Luis, y el Conde de Feria D. Pedro, y Don Alonso Enriquez, Señor de Montanchez."

Como se puede deducir del texto anterior, esta forma de cazar guarda una similitud extraordinaria con la narrada por A. Covarsí en sus tierras extremeñas y que nombra como la "ronda".

 

              ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                                         Manuel Moreno 

Julio  - 25

20250601

ÁGUILAS CON BÚHO

 

El búho real es una rapaz de gran tamaño
Búho real o Gran Duque

CAZA DE ÁGUILAS CON BÚHO 

 

Afortunadamente hoy en día, tanto las unas como los otros, están protegidos por ley, pero eso no siempre fue así. Entre otras cosas, porque a estas especies se las consideraba como animales dañinos para el hombre, ya que vivían a su costa y de lo que a éste pertenecía. 

Águilas, búhos, linces, lobos, garduñas, comadrejas, tejones, turones, gatos monteses... eran considerados alimañas, bestias perniciosas que había que aniquilar y, como tales, fueron un estorbo para los intereses de la sociedad de algunas épocas.  

Se cazaban en todas las fechas del año, se destruían sus nidos y cobijos, la persecución era para limpiar el campo de su presencia. 

Tal era el nivel de aversión hacia algunas especies que, desde los ayuntamientos, se proclamaban bandos o edictos para sensibilizar a la población en su lucha y se ofrecían recompensas por sus capturas: 

·        En las Actas Capitulares de Andújar en 1650, se indica que para protegerse de los daños del lobo se dispuso elaborar una lista de los cazadores existentes en la ciudad y obligarles a cada uno a presentar cada año un lobo, y al que no lo hiciese, se le impondría una multa. 

·        Ya desde 1742, en las Ordenanzas Municipales de Baños de la Encina, en la que refiriéndose al lobo se dice:  

“El peligro para el ganado menor, sobre todo en la época paridera, que representa la proliferación de lobos en territorio serrano, se previene con la creación de corrales destinados preferentemente al ganado cabrío y lanar”. 

·        Martínez Reguera (1881) indica: 

 “el decreto de 4 de mayo de 1834, ordenando se abonen ochenta reales por cada loba preñada muerta, sesenta por cada loba vacía y 40 por cada lobo, por cuyo motivo los cazadores que encontraban un elemento de subsistencia con la matanza de estos carniceros, la han abandonado por otra más productiva.” 

“En Montoro (Sierra Morena de Córdoba) y otros pueblos limítrofes en cuyo presupuesto olvidan la consignación correspondiente, o la hacen mezquina e inaceptable, han acostumbrado los cazadores de lobos a irlos exhibiendo a los ganaderos y agricultores, entre quienes recolectan las expresiones de su gratitud, cuya propina eventual y voluntaria no estimulaba a los cazadores”. 

·        El Reglamento de la Ley de Caza en 1903 prescribía en el Art. 69 que los ayuntamientos pagasen como recompensa por matar: 

“Un lobo 15 ptas. Una loba 20 ptas. Un lobezno o un zorro 7,5 ptas. Una zorra 10 ptas. 

Una garduña, un gato montés, un lince, un turón o una cría de zorro 3,75 ptas. cada uno. 

Por cada ave de rapiña de tamaño igual o superior al milano 4 ptas. Se pagaron 2 ptas. por cada una de los demás rapaces, y se pagaba 1 peseta por cada cría de ave rapaz.” 

 

·        La Administración creó las Juntas de Extinción de Animales Dañinos. El reglamento de estas Juntas tenía como fin organizar, impulsar y fomentar por todos los medios posibles la persecución y total extinción de los animales dañinos (artículo 1, Decreto de 11 de agosto de 1953).  

“Se establecían premios para fomentar su captura, que consistían en 800 Ptas. por loba; 500 Ptas. por lobo y 200 pesetas por el lobezno.” 

 

La lucha contra estos animales pretendió, no la reducción parcial de sus poblaciones, sino la aniquilación total de ellas, para lo que se empleó hasta el veneno, y a punto estuvieron de conseguirlo. 

Se emplearon a fondo en esta idea. Surgieron los alimañeros. Personas que se dedicaban a capturarlas y después las exhibían ante los ganaderos y responsables de la administración por lo que eran recompensados con una cuantía económica. Unas veces portaban ejemplares muertos a lomos de bestias de carga con las que recorrían los pueblos ganaderos, aldeas, cortijadas, majadas y hateriles; en otras ocasiones, los presentaban en los ayuntamientos en los que ya tenían estipulada una cuota por cada ejemplar. 

Y esta visión del problema no solo existió en España, sino que era compartida por una gran parte del mundo “civilizado” y como prueba de ello en 1887, en Francia, M. A. de la Rué publicó una obra titulada “Les animaux nuisibles et sa destruction” en la que se daban métodos y las estrategias para luchar contra estas especies catalogadas como dañinas y perniciosas.

En otras partes, la tendencia era similar. En España, Rodríguez Ramos, M. en 1900 publicó en Madrid “La destrucción de los animales dañinos” 

La idea de considerar a estos animales como dañinos, se mantuvo en el tiempo y en el espacio durante largos periodos desde el s. XVIII hasta el s. XX y en varios países del mundo. 

La majestuosidad del águila imperial.
Águila imperial en el Parque de Monfragüe

Se analizó el comportamiento de los animales y se idearon curiosas técnicas para su captura, entre ellas, la de las águilas con búho que nos ha resultado muy peculiar e ingeniosa. 

Se observó que la relación entre las unas y los otros era de rechazo permanente. Al ser las dos rapaces competidoras, se odiaban mutuamente y entre ellas luchaban para expulsarse de sus territorios de caza.  

Los búhos habitan en casi todas las zonas de la tierra y se cree que su existencia es muy anterior a la de las águilas, las cuáles vinieron a hacerle la competencia.  

Las águilas construyen nidos, en cambio los búhos utilizan otros que encuentran. Los búhos atacan a las águilas con las que se tropiezan por la noche. Unas disponen de una visión de grandísima calidad durante el día, los otros la tienen para la oscuridad, pero cazan percibiendo los sonidos de su alrededor y se orientan mejor gracias a su finísimo oído situado de forma asimétrica a ambos lados de la cabeza. 

Ambos, águilas y búhos son especies que se sitúan en los escalones más elevados de la pirámide ecológica, ya que tienen pocos depredadores naturales. 

Si un águila, mientras estaba campeando, descubría la imagen de un búho; rápidamente se lanzaba a por él. 

Era tal el poder de atracción que, en ocasiones, el reclamo era un ejemplar de búho naturalizado, e incluso se habla de que, algunas reproducciones artificiales también funcionaban. 

Comportamiento, que fue observado por el hombre y que aprovechó para utilizar la figura de un búho como reclamo que, colocado en una zona despejada, fuese fácilmente visible y descubierto por las águilas, atrayéndolas de esta forma hacia sus proximidades.  

Después, para culminar el lance, que casi siempre se producía al vuelo, las capturaría empleando redes que se interponían entre el reclamo y la pieza, o también, de forma más expeditiva con armas de fuego. Cuando se empleaban redes, el águila era capturada casi siempre viva e ilesa. 

Lógicamente el cazador habría de ocultarse entre la vegetación o construyendo en las proximidades una huta o chamizo al efecto para no ser descubierto y, desde donde debía efectuar el disparo o accionar los mecanismos, si la captura la hacía con redes. 

No fue una técnica de caza muy practicada y extendida, sino que fue, por su peculiaridad y extravagancia, una modalidad minoritaria y dichosamente no tuvo muchos adeptos. 

Lo cierto es que muchas especies, por estos motivos, estuvieron y aún están al borde de la desaparición de algunos territorios.

 

De lo que se deduce que: 

los resultados de las intervenciones humanas en la Naturaleza 

hay que analizarlos a corto y a largo plazo 

y medirlas muy bien 

para no contribuir a un desequilibro, 

porque lo que hoy puede verse 

como algo útil y efectivo, 

mañana puede acarrearnos indeseadas consecuencias. 

 

¡Caza disfrutando, disfruta cazando! 

 

Manuel Moreno 

Junio - 25 

 

MONTERÍA DE BUITRÓN

 MONTERÍA DE BUITRÓN

 

Ilustración de un manuscrito de Monteria.
Montería a buitrón BNE

Esta modalidad de montería a buitrón se practicó en varias zonas de España, cobrando especial mención en las montañas de Galicia, dado lo abrupto de su terreno y la idiosincrasia de sus gentes que, ya practicaban una técnica parecida para capturar a los caballos que criaban en libertad en sus montañas.

Se reunía gran cantidad de personas para hacer estas cacerías, construyendo unas empalizadas o enramadas, formando unos extensos ensetados con estacas de considerables altura al que le cosían y entretejían ramas de monte. Estas construcciones se iban estrechando poco a poco para conducir a las reses hacía una zona donde el terreno hacía un rehoya, que podía ser natural o excavada en la tierra por los propios vecinos de donde los venados, gamos y jabalíes no podrían escapar fácilmente.

Desde los montes cercanos conducirían a las reses, monteándolas de una punta a la otra del monte y entrando en forma de rondón  hasta conseguir llevarlos al final de las empalizadas en donde se encontraba una honda rehoya del terreno, cuyos bordes estaban protegidos con puntiagudas y afiladas estacas. Allí, las reses que en su huida terminaran entrando y serían rematadas con lanzas.

Esta técnica es muy similar a la descrita como montería de redes.  

En el Libro de la Montería en la versión de Gonzalo Argote de Molina, se dedica el capítulo XXXI a la montería a buitrón.

Como detalle curioso, parece ser que las monterías de redes eran practicadas exclusivamente por los reyes y grandes señores, mientras que éstas de buitrón eran protagonizadas por los lugareños y aldeanos de la zona.

 

 

              ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                                         Manuel Moreno 

                                                                                          Junio - 25

20250501

BOZERÍA Y CLAMOROSA

 BOZERÍA Y CLAMOROSA

            Dado que la ortografía en los antiguos manuscritos no era uno de los puntos fuertes del texto escrito, es frecuente ver escrita la palabra bozería/vocería de las amabas formas, e incluso de otras, pero parece ser que sus significados eran diferentes. Queda claro que el concepto vozería y armada son diferentes.
 

            He visto escrito el término vocería para referirse al ruido de voces y gritos de la montería que es la zambra o zarabanda.

Vocería también se empleaba como sinécdoque por montería. Y como sinónimo, el término clamorosa dado el clamor que producía. Clamorosa es un antiguo nombre que se dio a la montería por el gran aparato de hombres, armas, caballerías, trompas, rehalas... que se empleaban en las cacerías de reses y que producía un clamor significativo.

Y también he visto escrito bozerías, boçerías y bocerías con ambos significados, aunque me inclino, en parte, a pensar como Domingo Pliego que dice que las bozerías eran unas construcciones o cercas de piedra que se colocaban en la cuerda de las montañas con unos portillos para obligar a que las reses tuvieran que pasar por allí. Aunque su argumentación etimológica no me termina de convencer. La referencia de la existencia de las bozerías o vozerías aparece ya en el Libro de la Montería.

 

Por tanto, parece más correcto pensar que vocería es un grupo de personas que, en la montería antigua, entraban al monte dando voces y haciendo ruido para levantar la caza y dirigirla hacia las armadas. Antiguamente vozería y la componían los monteros de a pie, los guías y perreros. También ojeadores.

 

“… no por esso debe dejar el cavallero que corre el monte de ordenar, y poner sus armadas, y vozería, y los renuevos, y atalayas, y enviar las buscas por la orden que se ha dicho…”

VALLÉS, MOSSÉN, J.: Libro de la acetrería y montería. S. XVI. Libro Quinto Capit. XVI.

 

“… y repartida la gente por los diferentes puestos, se comenzó la caza con grande estruendo, grita y vocería, de manera que unos a otros no podían oírse, así por el ladrido de los perros, como por el son de las bocinas…”

 

CERVANTES SAAVEDRA, M.: Ingenioso Hidalgo D. Quijote de la Mancha. Capít. XXXIV.

 

Aunque se ha empleado este significado también para bozería, en realidad, no es exactamente así. Ver bozería.

 

“Vocería o vocerío es el lugar donde ante el posible paso de las reses se colocan los ojeadores para dirigir a las mismas hacia las armadas, que son los grupos de cazadores situados en una línea de terreno, en una zona o mancha de caza, esperando, acechando las reses que levantan los ojeadores y los perros.”

PALLEJA, J. de.: Enciclopedia Universal d la Caza. Barcelona. 1969. I Págs. 84 y II Pág. 504.

 

CASARIEGO, J.E.: Vocabulario de castellano medieval en el Libro de la Montería. Págs. 318 y 325.

 

 

Las bozerías eran líneas de ojeadores, que solían colocarse en los pasos más escarpados e iban acompañadas en ocasiones de cercados permanentes, construidos de piedra seca para estrechar el paso de las reses y obligarlas a pasar por un punto determinado, donde ocasionalmente se colocaban algunos cazadores. Aunque lo normal era colocar las bozerías rodeando todo el monte menos la zona a donde se colocaban las armadas que era hacia donde se procuraba dirigir la caza. Bocerías. Boçerías.

Las vocerías eran líneas de ojeadores solamente.

 

“En las monterías de oso, la bozería iba por las cumbres o cimas de los montes, por donde el oso intentaría romper para escapar, de manera que los voceadores, o batidores, tenían que enfrentarse a las duras cuestas a primera hora de la mañana. En las de puerco, las bozerías se desarrollaban por zonas menos escabrosas, aunque a menudo se combinaban las batidas de oso y de puerco.”

DOMINGO PLIEGO.: 2011.

 

DEL PINO, J.L.: Caza y cazadores en la Castilla Bajomedieval. Universidad de Córdoba.1996.

 

                Aquí están parte de los datos que he recopilado y cada uno que concluya lo que considere más apropiado.
 

 

              ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                                         Manuel Moreno 

                                                                                          Mayo - 25


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