MONTERÍA DE BUITRÓN
Esta modalidad de montería a buitrón se practicó en varias zonas de España, cobrando especial mención en las montañas de Galicia, dado lo abrupto de su terreno y la idiosincrasia de sus gentes que, ya practicaban una técnica parecida para capturar a los caballos que criaban en libertad en sus montañas.
Se reunía gran cantidad de personas para hacer estas cacerías, construyendo unas empalizadas o enramadas, formando unos extensos ensetados con estacas de considerables altura al que le cosían y entretejían ramas de monte. Estas construcciones se iban estrechando poco a poco para conducir a las reses hacía una zona donde el terreno hacía un rehoya, que podía ser natural o excavada en la tierra por los propios vecinos de donde los venados, gamos y jabalíes no podrían escapar fácilmente.
Desde los montes cercanos conducirían a las reses, monteándolas de una punta a la otra del monte y entrando en forma de rondón hasta conseguir llevarlos al final de las empalizadas en donde se encontraba una honda rehoya del terreno, cuyos bordes estaban protegidos con puntiagudas y afiladas estacas. Allí, las reses que en su huida terminaran entrando y serían rematadas con lanzas.
Esta técnica es muy similar a la descrita como montería de redes.
En el Libro de la Montería en la versión de Gonzalo Argote de Molina, se dedica el capítulo XXXI a la montería a buitrón.
Como detalle curioso, parece ser que las monterías de redes eran practicadas exclusivamente por los reyes y grandes señores, mientras que éstas de buitrón eran protagonizadas por los lugareños y aldeanos de la zona.
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!
Manuel Moreno
Junio - 25
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