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VAQUEO y SALTEO

  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20240701

MANUSCRITOS DE CAZA VIII - ORIGEN Y DIGNIDAD DE LA CAZA

MANUSCRITOS DE CAZA VIII
ORIGEN Y DIGNIDAD DE LA CAZA
Juan Mateos. 1634.

Origen y dignidad de la Caza. Juan Mateos. BNE
Biblioteca Nacional de España

"De Las Caças, y Monterías muchos han escrito lo que han estudiado: yo escriuo solamente lo que he hecho, y lo que he visto; y lo que he visto hazer. En aquellos Escritores es eloquente la noticia; en mi sera prouechosa la experiencia: yo doi a leer mis ojos, y mis manos, no mi presuncion, como, muchos, que solo saben lo que se persuaden que sabcn entre los que saben menos que ellos. De mi padre Gonzalo Mateos heredé, y aprendí esta profesion, en que he gastado todo el espacio, de mi vida. Mucho deuo a las ocasiones que he tenido en el servicio del Señor Rei don Felipe Tercero, que está en gloria, y en mayor numero a las que he tenido en el de la Magestad del Rei N. S. D. Felipe Quarto, que Dios guarde, pues con tanta destreza, valor, agilidad, y afición he monteado; que puedo, y deuo dezir he aprendido de su Magestad mas que seruidole. "


    Con estas palabras tan explícitas comienza Juan Mateos este Tratado de Montería que dedicó al conde duque de Olivares.

      Juan Mateos que procedía de alta cuna, ya que su padre también fue un cortesano al servicio de la corona, nos asegura que sus escritos se basan en su experiencia propia y lo que aprendió de su padre, lo que nos cuenta es por que lo ha comprobado empíricamente.

            Después de la carta del conde duque que aparece en los preliminares, el autor expone una breve selección de vocabulario de monte  que usan los monteros y ballesteros y que, según dice, lo incluye para la mejor comprensión (inteligencia) de este tratado.

    Este libro está catalogado como otra de las grandes obras venatorias que han sido fuente inagotable de conocimientos para los más doctos cazadores.

              Se vendió el libro a ciento treinta maravedíes y medio y no más.


           Y lo firma en Madrid a veinte de Julio de mil y seiscientos y treinta y quatro años.



Origen y dignidad de la Caza. Juan Mateos. BNE
Biblioteca Nacional de España
   

El autor expresa sus conocimientos con gran dominio de la materia y con toda la autoridad que le otorgan sus vivencias: 


  "...sabrán concertar las reses,

 no disputarlas; 

porque yo quiero hazer Caçadores,

 y no estudiantes, 

y enseño a que obren, 

y no á que arguyan..."




Está dividido el libro en 71 capítulos en los que explica todos los pormenores de cómo se ha de cazar el venado, el gamo, el jabalí, el lobo o las zorras en todos los tiempos del año; anécdotas y sucesos de caza que él ha presenciado. En el capítulo 9 trata de los cazadores que tiene Felipe IV. En el capítulo 40 explica como han de ser servidos los reyes y príncipes. Y en los demás capítulos analiza con esmero y detenimiento todas las particularidades de las diferentes formas de cazar la caza mayor.


Pincha en este enlace y podrás descargar la versión original de la obra.

Origen y Dignidad de la Caza.


Tanto su padre, Gonzalo Mateos al servicio del rey Felipe III como él, Juan Mateos al servicio de Felipe IV fueron tenidos en alta estima por su inteligencia y conocimientos en el arte de la ballestería y de la montería. Juan Mateos ostentó el cargo Montero de a Caballo y de Ballestero de S.M. Felipe IV, circunstancia por la que muchos le asignan como segundo apellido el Ballesteros.


Biblioteca Nacional de España


        Además de este tipo de instrucciones, a lo largo del libro, da toda clase de recomendaciones para desarrollar con eficacia la actividad venatoria. Por ejemplo, en el capítulo 4 nos cuenta como han de rastrearse las reses cuando van heridas y seguirlas hasta conseguir su cobro.



       Los conocimientos adquiridos

 por la propia experiencia 

suelen ir acompañados 

de un halo de autoridad que, 

en el caso de los conseguidos por otras vías, 

están siempre más sujetos a la duda.



            ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!


Manuel Moreno

Julio - 24


TIRO EN MONTERÍA

TIRO EN MONTERÍA


Km./h.

10

20

30

40

50

cm./0,1 seg.

27,7

55,5

83,3

111,1

138,8

                 Distancia que puede recorrer un venado en la carrera.


                 Introducción

            El tiro de caza en montería, es la combinación de una técnica depurada, una gran dosis de experiencia, junto con un alarde de reflejos y salpicado, todo ello, con una pizca importante de fortuna.

            Una técnica depurada, porque el montero no sólo ha de reunir conocimientos de como ha de preparar, apuntar y ejecutar cada lance sino que, además, debe poseer un conocimiento exhaustivo del comportamiento de sus armas y municiones.

            Una gran dosis de experiencia, porque por muchos conocimientos teóricos que tengamos de un tema, éstos quedan completamente huérfanos al carecer de la experiencia necesaria que es la que, en definitiva, le aporta la razón de su existencia.

            Un alarde de reflejos, por la gran cantidad de operaciones y cálculos que hay que coordinar, en un periodo tan reducido de tiempo, que resulta prácticamente casi inapreciable para nuestra percepción.

            Y una pizca importante de fortuna, porque la suma de todas las condiciones anteriores nos llevan a una situación en la que sólo nos queda el acertar, quizás, por eso, cuando nos despedimos, ya en la armada, de los puestos que se van colocando delante de nosotros, la despedida entre monteros, en ese momento, sea la palabra  ¡suerte!, y no el típico ¡adiós!, del lenguaje cotidiano. 

            Aquí, nos vamos a referir al tiro de caza en montería, pero disparando siempre sobre reses en movimiento, ya que cuando, en montería, tiramos sobre reses paradas el tipo de tiro que hacemos se parece más a un tiro de rececho que al tiro de montería.

En la caza mayor, 

primero se apunta 

y después se tira.

            Por razones éticas y prácticas el cazador procura, cada vez más, el tirar para no tener que rastrear.

            El cazador actual no sólo se preocupa por hacerse con su pieza de caza, sino que al mismo tiempo procura abatirla de forma que la muerte le sobrevenga de una manera instantánea, para ocasionarle el menor sufrimiento posible. Ciertamente, con una carabina del calibre 22, puede matarse un venado si se le da en un órgano vital pero, de no ser así, puede sólo quedar herido o, quizás, muera; pero la agonía durará bastante tiempo, esto, no es bien admitido desde el punto de vista ético del cazador actual. Por eso, para cazar un venado, por ejemplo, es preciso que el cazador utilice el arma y el cartucho más adecuados, aunque sin pasarse, porque lo que tampoco se pretende es matar mosquitos a cañonazos. Además, el utilizar calibres excesivos repercute de forma negativa en la anatomía del cazador y dificulta las condiciones generales el tiro.

            En algunos países de Europa, sobre todo, en la caza menor se usan armas que por aquí no son frecuentes como el drilling o el trilling, dotadas con cañones de diferente calibre.

            Antiguamente, se oía con bastante frecuencia el dicho de que "a la caza hay que dejarla cumplir" tal vez, amparándose, por una parte, ya en un comportamiento ético del cazador, o bien, por otra, en las limitaciones propias de las armas utilizadas en aquellas épocas. De cualquier forma, el mensaje de esta sentencia sigue cobrando actualidad, porque el hacer un tiro de caza con pocas o nulas posibilidades de acertar, es más bien un tiro al blanco que un tiro de caza.

            Cada pieza y cada lance de caza requieren una técnica específica para hacer adecuadamente el tiro, y si a ello, añadimos que una misma pieza de caza en diferente cazadero exige un tratamiento distinto, nos encontramos con que existe una gran cantidad de variables que intervienen en el acto del tiro de caza, de entre ellas analizaremos las más significativas y procuraremos razonar la solución más rentable.

            Hoy en día, las nuevas técnicas aplicadas a balística aportan complejas opciones y presentan diferentes ofertas de solución para una misma situación problemática.

 

Venado en terreno despejado
Venado en el claro

                 Consideraciones iniciales

             Analicemos, ¿Qué es lo que produce la muerte en las piezas de caza al recibir el impacto?

            Lo más sencillo de entender son las lesiones físicas que produce el proyectil al atravesar el cuerpo de la pieza, destrozando músculos, venas, huesos, órganos vitales,...

            Lo que puede resultar un poco más complejo de entender es el shock, que se produce, fundamentalmente en el sistema nervioso y en el resto del organismo de la pieza al tener que soportar la fuerza del impacto.

            Imaginemos  una charca de agua en reposo, cuando lanzamos una piedra dentro de ella, podemos observar unas ondas en el agua, que si la charca no es demasiado grande, llegan hasta los bordes de la misma. Algo similar, pero con muchísima más violencia, es lo que produce el shock en el cuerpo de las piezas de caza al recibir un impacto. La diferencia está en que en la charca, las ondas se destruyen mansamente en los bordes de la misma, mientras que en las piezas de caza, donde impactan estas ondas es en las ramificaciones más pequeñas de los sistemas circulatorio y nervioso de los animales, y especialmente con una contundencia extraordinaria en la zonas periféricas del impacto. De ahí, que al abrir una res encontramos bastante ensangrentada toda la zona de alrededor del impacto.

            Cuanto mayor es la velocidad y la masa del proyectil, mayor fuerza impacta en la pieza, pero lo rentable es compensar estos dos aspectos, porque cada uno de ellos conlleva sus ventajas e inconvenientes, entre otros destacaremos principalmente el retroceso y el peso del arma.

            Hoy, casi todos los fabricantes de cartuchos procuran, para la montería, que el proyectil adopte la forma de seta, nada más introducirse en el cuerpo del animal, así puede transmitir una mayor cantidad de la fuerza que lleva, ocasionando mayores destrozos físicos y un shock más fuerte.

            El resultado de las lesiones físicas 

y el shock que produce un disparo 

es lo que denominaremos 

como letalidad del disparo.

            Se dice con frecuencia, que el tiro de caza consiste en "tirar al lado de la pieza", debido fundamentalmente a que disfrutamos de unos sentidos que nos ofrecen ciertas limitaciones o imperfecciones, como veremos más adelante, para realizar una función tan compleja y precisa como es el tiro de caza.

            La sensibilidad de nuestra percepción visual, es limitada, hasta el punto de no poder apreciar diferencias por debajo de la quinta parte de un segundo. Pensemos, por ejemplo en el funcionamiento del cine, que se realiza emitiendo fotogramas encadenados, siendo nuestra limitación visual, conocida como el fenómeno de persistencia de impresiones luminosas en la retina, la que le aporta la sensación de movimiento apreciada por nosotros en una proyección cinematográfica.

            Y es que cualquier ojo completamente sano, no es capaz de apreciar diferencias que duren por debajo de dos décimas de segundo; tiempo en el cual las condiciones de un tiro de montería varían significativamente, como veremos más adelante.

            Por todo lo anteriormente expuesto, vamos a analizar minuciosamente algunas de las variables más representativas que tienen una influencia notable en el tiro de montería, para señalar los aciertos y errores que solemos cometer en ese momento.

 

Venado en el monte
Venado enmontado

 

     Trayectorias

            Las trayectorias que debemos tener en cuenta en el tiro son dos: la de la pieza y la del proyectil. Deben ser dos trayectorias convergentes, pero esa convergencia inminente, aún no se ha producido en el momento de apretar el gatillo, por lo tanto, el punto de convergencia será la gran incógnita que hemos de calcular.

            La trayectoria de la pieza  es doble, porque no sólo se refiere a la trayectoria en la que avanza, sino también a la línea ondulante que describe el animal en su carrera.

            Con respecto a la trayectoria del proyectil, tenemos la costumbre de tener muy en cuenta el punto entrada pero nunca el de salida y los dos son fundamentales, pues para que el tiro sea efectivo, entre ambos, deben encontrarse los órganos vitales.

            Un ejemplo muy gráfico que nos permite imaginarnos con bastante aproximación lo que debemos hacer, será imaginar un cable tenso que uniría la boca del cañón del rifle con el punto por donde teóricamente la bala debe clavarse en el suelo después de atravesar el cuerpo del animal. Conociendo elementalmente la ubicación de los órganos vitales, vamos a reconocer de inmediato cual es el punto vital más adecuado que nos ofrece la res según su postura y trayectoria.

           

    Velocidad

            La velocidad a analizar también tiene dos móviles distintos: por una parte la pieza (acosada por las rehalas) y, por otra parte, el proyectil.

            La distancia recorrida por el proyectil en un segundo, se puede obtener valorando las tablas de balística que nos ofrecen los diferentes fabricantes en sus cartuchos. Por ejemplo:

            El cartucho 30-06, H-Mantel, 180 grains de RWS, según el fabricante, sale de la boca del cañón a 840 m/s y llega a los 100 metros con una velocidad de 755 m/s lo que nos demuestra que recorrería los 150 primeros metros en unas 2 décimas de segundo aproximadamente.

            Distancia recorrida por la pieza en una décima de segundo según su velocidad.

           

      Km./h.                    10            20               30                40               50

    cm./0´1s.               27´7         55´5            83´3          111´1          138´8

 

           

             Como se puede ver en la tabla anterior cualquier cuerpo que se desplace a una velocidad de simplemente 30 Km/h, recorrerá en una décima de segundo 83´3 cm. bastará con hacer los elementales cálculos matemáticos para comprobarlo.

            Lo que nos demuestra que con tan sólo un tiempo de reacción de 1 décima de segundo, el tiro se nos quedaría trasero, porque durante ese corto periodo de tiempo la pieza de caza habrá avanzado si es que va a esa velocidad 83´3 cm.

            La sensibilidad de nuestra percepción visual es limitada.

            Un venado acosado por una rehala puede superar fácilmente los 40 Kms./h  y, en tan sólo una décima de segundo, habrá avanzado una distancia equivalente o superior a la longitud de su propio tronco. En la quinta parte de un segundo, a esta velocidad, habrá avanzado 222 cm. y no digamos nada, si se trata de un gamo o de un muflón bastante más pequeños y mucho menos de un corzo, que quizás por eso ha merecido el apelativo de tragabalas. De ahí, la explicación lógica de aquellos monteros que dicen haber adelantado el tiro más de dos metros.

            Lo que nos demuestra que si el tiro de caza con piezas en movimiento lo hiciéramos siguiendo la misma técnica que en el tiro al blanco, siempre nos quedaríamos retrasados, unas veces más que otras, dependiendo de la velocidad y la distancia a la que pasase la pieza objeto de nuestra caza y teniendo también en cuenta nuestro propio tiempo de reacción, que lógicamente varía de un cazador a otro.

            Según algunos expertos que se han preocupado de medirlo científicamente, se puede situar el tiempo medio de duración de un disparo de caza de un tirador normal, en torno a las dos décimas de segundo.

            Todo ello sin tener en cuenta el aumento  del tiempo de reacción óptica originado por el cansancio. Después de un trabajo regular de dos horas que haya originado cierta fatiga, se ha comprobado un aumento de los tiempos de reacción óptica de 6/100 de segundo.

 

 

   Tipos de tiro a piezas en movimiento:

                      1.- De acompañamiento o siguiendo la pieza. Normalmente es el tipo de tiro más ejecutado por la mayoría de los monteros, entre otras cosas, porque al tener que corregir el tiro con menor distancia tiene menos posibilidades de error. Consiste en acompañar a la res apuntada en su carrera, corriendo la mano a la vez que se gira el cuerpo y en el preciso momento de apretar el gatillo se le aplica un leve tirón con la mano izquierda, buscando la posición en la que teóricamente hemos calculado que se encontrará el proyectil con el punto vital del animal.

            Con la práctica, cada montero comprobará por sí mismo, la fuerza que debe aplicar a ese tirón dependiendo de las circunstancias de cada lance, indudablemente cuanto más fuerte sea el tirón, mayor será la cantidad de espacio que le damos a la corrección del tiro.

            Otros suelen tirar al borde de la silueta del animal en la zona del pecho, si es que el animal corre completamente atravesado.

                    2.- Adelantando. Es otra forma de hacer el tiro en montería, en el que se pretende hacer que coincidan las dos trayectorias, la del proyectil y la de la pieza, para lo cual el cálculo que se realiza es fundamental. En este caso la distancia de corrección del tiro que se aplica es mucho mayor que en el tiro de acompañamiento, y por supuesto, ya no se da el leve tirón del brazo izquierdo. Algunos hablan de correcciones superiores a los dos metros

                     3.- A tenazón. Es cuando la pieza nos ha sorprendido y no disponemos de mucho terreno para efectuar el disparo, suelen ser los más errados por los noveles, en cambio, los que efectúan con más facilidad los expertos. Es el típico tiro que pide el jabalí en los cortaderos reducidos o zonas enmontadas.

            Considerando la orografía del terreno, los tiros pueden ser: 

                    - de abajo hacia arriba, 
                    - en horizontal y 
                    - desde arriba hacia abajo, 

siendo éstos últimos los que habitualmente más se fallan.

               Los monteros veteranos, dicen que los tiros hacia abajo (cuando el cazador está en alto y la res corre por la hondonada debajo de nosotros) no son buenos. No les falta razón, pues la trayectoria que describe la bala en el cuerpo del animal al apuntarle al codillo, está muy próxima a quedarse fuera y no tocar a la pieza. Ver gráfico. Hay que buscar siempre la trayectoria que describirá el proyectil al entrar en el cuerpo del animal y así valorar los puntos vitales que puede alcanzar; de esta forma podremos imaginar con bastante aproximación cual es el punto por donde debe entrar el proyectil.

             Existe otra línea de trayectoria muy importante y que hay que tener en cuenta, es la que describe el animal en su carrera, respecto al cazador.

              Cuando la res corre completamente atravesada delante del montero, esta trayectoria es la más adecuada y siempre que se prevea que en un momento la res puede situarse en esta posición, hay que dejarla cumplir, debe buscarse ese momento para efectuar el disparo, dejándola avanzar hasta que nos ofrezca el plano completo de la paleta, es el mejor momento porque también la superficie del blanco será mayor.

               Cuando la res corre ascendiendo completamente de espaldas a nosotros, procuraremos elevar el tiro.

           Cuando la res corre en el mismo plano horizontal, completamente de frente hacia nosotros, debemos tirar al centro del pecho, en el caso del venado y a la cabeza en el caso del jabalí.

           Cuando corre en línea oblicua hacia nosotros, debemos apuntar hacia delante, buscando el terreno que ocupará la res en los siguientes instantes..

         Otra sentencia clara en  el argot montero es "la caza la mata la imaginación", porque imaginando la posición que ocupará la res instantes después, según la trayectoria que lleva, así podremos apuntar.

                Teniendo en cuenta la posición de la res debemos seleccionar el mejor punto de impacto, buscando el centrado más lógico que nos permita obtener el menor margen de error.

              El lema de "Alza, punto de mira y codillo" cobra más piezas de caza que las sofisticadas armas actuales con todos sus accesorios, siendo esto válido para el tiro a res parada.

               Puede resultarnos un ejercicio útil de familiarización con nuestra arma el encarar en la oscuridad, con la mayor rapidez y repetidamente, intentando apuntar por la noche a una luz lejana.


 Los 

monteros veteranos 

dicen que 

los tiros hacia abajo 

no son buenos.


           

Duración del disparo

            El disparo es el conjunto de la función de dos "máquinas", una natural, el cazador y otra artificial, el arma. El funcionamiento de estas dos máquinas es muy rápido para las apreciaciones de tiempo a las que estamos acostumbrados, para entenderlo, tendremos mentalizarnos y trabajar con unidades de tiempo muy pequeñas, en torno a un segundo o fracciones del mismo.

Jabalí en huida


            El tiempo que se necesita para realizar un disparo, aunque parezca instantáneo, tiene una duración y es el resultado de sumar el tiempo de:

            1º.- Realizar la operación cerebral completa, después de haber reconocido la pieza objeto de nuestro disparo. Esta operación consiste en:

                        -Buscar los elementos de puntería.

                        -Localizar el animal con los elementos de puntería.

                        -Apreciar y establecer la corrección del tiro.

                     -Procesado todo esto en el cerebro y dadas las correspondientes órdenes a los músculos que lo ejecutan, queda aún otra más, es el momento de la decisión  del disparo.

            El tiempo necesario para que una sensación óptica anterior pueda traducir por un movimiento, después de haber recorrido en el organismo un circuito sensitivo motor, en sujetos sanos, es de 19/100 de segundo por término medio. Indudablemente, un cerebro entenado dará mejor resultado que uno inexperto. Las sensaciones táctiles y auditivas son mucho más rápidas que las oculares, por lo que el ojo es el más lento de estos tres sentidos.


                2º.- Realizar la acción mecánica completa el arma, consistente en:

                        -Presión sobre el gatillo para accionar mecánicamente el percutor.

                        -Inflamación del fulminante y de la pólvora.

                        -Explosión.


                3º.- Recorrido del proyectil:

                        -En el interior del cañón.

                        -En el aire, la distancia desde el cañón a la pieza.

            

            Como fácilmente puede deducirse de lo anteriormente dicho, no todas las personas, pueden hacer un disparo en el mismo periodo de tiempo, sino que éste variará de unos cazadores a otros, según sus características y estado.

            En general, podremos fijar una duración mínima de un disparo a cien metros, por encima de las dos décimas de segundo, que ya es una velocidad considerable.

           

 

    Corrección del tiro

            Teniendo en cuenta la trayectoria y velocidad del animal, la distancia, la caída del proyectil, nuestro tiempo de reacción (variable de unas personas a otras), y la forma de tirar, cada montero decidirá el punto donde debe apuntar para realizar una corrección precisa.

            Como se puede deducir de lo anteriormente expuesto, los múltiples cálculos a efectuar para valorar exactamente la corrección del tiro son muy complejos y, por tanto, resulta imposible realizarlos en tan breve espacio de tiempo; sin embargo, será la práctica intensa y la experiencia la que nos haga intuir más que saber cuál es la distancia adecuada en cada caso.

            Se debe tirar tanto más adelante cuanto más lejos esté la pieza del cazador.

            A la hora de efectuar la corrección del tiro deberemos tener también en cuenta nuestra forma de hacer el tiro; si lo hacemos de acompañamiento, es decir, siguiendo con el arma a la pieza o lo hacemos con el arma parada sin seguir a la pieza en su trayectoria. Haciéndolo con  el arma parada, necesitaremos poner una mayor distancia de corrección en el tiro.

Jabalí corriendo


           

 

  Momento del disparo

            Suele decirse en el argot, que toda pieza de caza, en un momento concreto del lance, "enseña la muerte", refiriéndose con ello, al momento en que se nos presenta la pieza ofreciéndonos las mejores condiciones para realizar el disparo. Es frecuente en cazadores expertos, sobre todo, en la menor y cuando se caza en mano, el hecho de que salga una pieza y disparen a unísono dos o tres cazadores, oyéndose una única detonación, ello es debido a que todos han visto a la vez el mejor momento del disparo.

            Siempre debe sorprendernos el disparo, para evitar que nuestro cuerpo se agarrote y produzca, como consecuencia del miedo al retroceso, el fatal golpe de hombro, (movimiento involuntario que distorsiona el acto de apuntar), y que como acto reflejo, realizan algunos cazadores, sobre todo, al utilizar grandes calibres. Contribuyendo, con ello, a deshacer la línea de puntería, formada por ojo de cazador, alza, punto de mira (o centro de la retícula del visor) y el punto elegido para disparar.

            A todo lo anterior, cabe añadir la dificultad natural que entraña el tener que apuntar, convulsionados por la emoción que nos transmite a todo montero, el hecho de ver aparecer majestuosamente y rajando el monte, a esa joya de la creación que es un venado acosado por una rehala o un escurridizo navajero que relampaguea vertiginosamente por los claros del montarral.

 


  ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                                                                      Manuel Moreno 

                                                                                                                        Julio - 24 

ALEGRO Y ZAPEO

Alegro y zapeo son modalidades de caza de conejos.

ALEGRO Y ZAPEO


El alegro es una forma antigua de cacería u ojeo de conejos hecha solamente con perros, en vez de con ojeadores. Eso sí, un cazador dirigía a los perros, que apretaban la caza hacia la zona en donde se encontraban otros cazadores apostados para tirarla en su huida. 

Eran llamados también ojeos o zapeos, generalmente se hacía esta modalidad a los conejos pero se podían buscar también las liebres, y resultaba muy divertida por el gran número de lances que se producían.

También se oye haleos, jaleos y aleos, términos que pueden referirse a la caza mayor.

“… al hablar de los perros zarzaleros, podencos y quitadores, que la reunión de estas tres clases forma lo que se llama reala, que sirve para los alegros, ó sean ojeos hechos con perros en lugar de ojeadores, y en los cuales hacen aquellos una gran parte de la cacería, cuando son en número suficiente. El nombre mismo de alegros que se dá á esta especie de cacerías, indica la diversión que ofrece…” 

HIDALGO, C. y GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, A.: Tratado de caza. Madrid 1845. Pág. 131.


Zapear es echar la caza suavemente hacia los puestos que ocupan los cazadores. Ahuyentarla en una dirección determinada. 

Para organizar bien esta modalidad y que se pueda zapear con éxito, es preciso tener en cuenta las querencias naturales de los animales que pretendemos zapear, ya sean liebres, conejos, o bien caza mayor. 

Si al ahuyentar a los animales, lo hacemos a favor de querencia, estos se dirigirán con facilidad hacia la zona que hemos previsto como los apostaderos de los otros cazadores. Por ejemplo, zapeando a conejos, dirigir la operación hacia una zona de madrigueras sería lo correcto, en cambio, si lo hacemos en dirección contraria sería un error y la caza la tendríamos que tirar a la "media vuelta", en sentido contrario de la marcha y sólo tiraría el que zapea.

Impropiamente, también se dice "chantear", que en este sentido significa espantar furtivamente a las reses de la mancha en las fechas inmediatamente anteriores a la montería.

El zapeo se refiere a la acción y al efecto de zapear. Y también se refiere a la porción de terreno o parte del monte que se caza de una vez. 


Cuando esta modalidad se practica con pocos cazadores es preferible coger poca extensión de terreno de una vez, hacer "zapeillos" cortos. No es así de recomendable, cuando lo que zapeamos son las liebres, ya que éstas se suelen levantar desde lejos y entonces los zapeillos deben de ser más largos.


Los jabalíes cuando vienen apretados por los perros, frecuentemente toman el "canuto" hacia abajo; aunque si se levantan y huyen "zorreados" lo suelen hacer en cualquier dirección. 


Los jabalíes en los cercones tienden a buscar las partes altas de los cerros como harían los venados, en cambio en monte abierto, huyen en dirección contraria, hacia abajo. Y lo suelen hacer con el clásico "trote cochinero"


El zapeo se da tanto en la caza menor como en la mayor, recibiendo el nombre "manchoneo" cuando se hace por pequeñas manchas de monte. 


Frecuentemente se oye el vulgarismo “sapeo” con idéntico significado, para referirse a lo mismo que hemos dicho anteriormente.

 

Luego, lo que diferencia el alegro del zapeo es que el alegro se practica sólo con perros y sin ojeadores y el zapeo sí emplea perros.




¡Caza disfrutando, disfruta cazando! 

 

Manuel Moreno 

Julio - 24 


 

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