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VAQUEO y SALTEO

  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20230901

LA CUERNA DEL VENADO

En la parte de la roseta se aprecia una gran calcificación
Secciones de la cuerna por la parte de la roseta.
 

LA CUERNA DEL VENADO

 No es exactamente el número de candiles 

el mayor indicativo de un trofeo, 

sino que depende de 

sus dimensiones, peso, envergadura, belleza (color, perlado, puntas) 

e incluso 

de la cantidad de defectos que se le puedan atribuir, 

como una implantación irregular 

o una pronunciada asimetría.

 

 Descripción

La cuerna del venado es de tipo caduco, es decir, que se renueva cada año. Su forma es ramificada, con varias terminaciones o puntas.

La parte por la que se une a la cabeza del animal se llama roseta y es el punto exacto por donde se desprende cada año.

Desde la roseta hacia arriba nos encontramos con la primera punta que, normalmente, es la más larga y a la que se le denomina luchadera, a la siguiente punta se le llama segunda luchadera o contraluchadera a la que le sigue más arriba es la punta central y a las demás se las conoce con el nombre de puntas o candiles, siempre que tengan más de 2 cm. Antiguamente bastaba con que se pudiese colgar la caracola del perrero.

Al conjunto de candiles que rematan la parte superior de la cuerna y por encima de la punta centrales se le llama corona. A la máxima separación entre las dos cuernas se le llama envergadura.

 

Trofeos de cuerna de venado.
La coloración de la cuerna del venado varía de unos lugares a otros.

El relieve rugoso que tiene la cuerna recibe el nombre de perlado. La coloración de las astas de los venados puede variar de unos lugares a otros mostrando distintas tonalidades, (Foto 1) esto se debe a circunstancias como la alimentación y fundamentalmente la vegetación con la que se curte, al ser restregada continuamente mientras se le desprende del correal.

 La resina y el tanino de la corteza de los árboles ultimarán esa tonalidad pardo-negruzca que suelen ostentar los buenos trofeos al final de su desarrollo. Los extremos más salientes de los candiles suelen tener un color más claro por la erosión que sufren; raramente se astillan y nunca se escobillan como ocurre con otro tipo de astas, como la de los bóvidos.  

En su superficie exterior puede observarse cómo se fueron labrando en la misma una serie de finos canales dándole una apreciación al tacto rugosa y perlada. Cuanto mayor, de mejor calidad. La parte interior es de color blanco, aparece en sus zonas más periféricas muy compacta y dura, dado que, en ella, es donde se ha producido el mayor proceso de calcificación.  Pero es en su porción más hacia el centro, donde la textura es más porosa y no posee médula. No es fácilmente combustible, aunque al hacerlo se desprende un característico y desagradable olor.

La composición de la cuerna se ha comprobado que es a base de sales minerales fundamentalmente cálcicas y fosfóricas y además de otras sustancias en menor proporción.

Aparte de esclero-proteína y minerales como el cobre, cobalto, zinc… entran en su composición fosfato de cal, carbonato de cal, fosfato de magnesio, cloruro sódico, sulfato cálcico, etcétera. Las cuernas poseen gran dureza, siendo muy resistente a la tensión con más de 2550 kg/cm2. Y a la comprensión con cerca de 3700Kgs/cm2.

Tienen una estructura similar a la de los huesos largos y poseen varias ramificaciones. No es exactamente el número de candiles el mayor indicativo de un trofeo, sino que depende de sus dimensiones, peso, envergadura, belleza (color, perlado, puntas) e incluso de la cantidad de defectos que se le puedan atribuir, como una implantación irregular o una pronunciada asimetría.

 

Su desarrollo

En el gabato, a los 7 meses de edad, comenzarán a desarrollársele dos bultitos en la frente, por los que en la siguiente primavera -primer año-, le saldrán dos varetas, y que le darán el nombre de vareto. De ellas se desprenderá al llegar la época de desmogue.

Al segundo año, dependiendo del grado de su nutrición, de su salud y de las características propias de su herencia, pueden ocurrir dos cosas:

-          que arroje dos varetas con unas horquillas, que, en este caso, le darán el nombre de horquillón.

-          O que arroje una cuerna con varios candiles -se han visto casos de hasta con 10 candiles-.

A partir de este momento la cuerna se irá desarrollando progresivamente cada año, hasta el periodo de 10 a 15 años, fecha en la que suele dar el mejor trofeo que es capaz de conseguir el animal. Esta circunstancia se da en la situación de desarrollo salvaje y con una alimentación muy favorable.

El desarrollo del cuerno de tipo perenne dura toda la vida del animal y cuanto más viejo, mayor trofeo, pero en el venado el mayor desarrollo de su trofeo va directamente relacionado con el momento de su vida en el que el animal ha alcanzado su mayor grado de desarrollo físico y de vigor sexual, o sea en el punto álgido de su vida.

Después de esa edad, el animal irá entrando en un periodo de decadencia, dado que empieza a perder su vigor, observándose una debilitación de la cuerna, primero de la parte superior y después de su totalidad, mermando progresivamente la calidad del trofeo.

La vida media de estos animales en torno en el entorno salvaje, si no se cazasen, estaría alrededor de los 18 a 20 años.

Una circunstancia que afecta al crecimiento de la cuerna es que el animal sufra alguna fractura de hueso, ya que, de ser así, ese año su cuerna aparecería con deformaciones.

También está muy directamente relacionado con el desarrollo de la cuerna, el que el animal pueda sufrir lesiones en sus testículos, que cuando funcionan perfectamente se convierten en el auténtico motor que impulsa el desarrollo de la misma.

Existen experiencias de cómo afecta al desarrollo del trofeo la castración de estos animales, ya sea simple, doble, en su periodo precoz o tardío.

La cuerna constituye la principal reserva de sustancias, procedentes de sus testículos, para potenciar el celo. Es el “almacén” o “envase”, por lo tanto, el tamaño de la cuerna guardará relación con el funcionamiento de sus testículos y con la gran cantidad de sustancias producidas por estos y que deban almacenarse en ella.

El ciclo correspondiente al desarrollo de la cornamenta está íntimamente ligado a su ciclo sexual.

Partiendo de aquí, el desarrollo del venado prevé el tamaño de ese “almacén” de reserva, de forma que, si al final el animal se encuentra en el punto álgido de su vida y si en su dieta encuentra las circunstancias adecuadas para su nutrición, ese año el animal dará el máximo rendimiento que es capaz de conseguir.

Existen varias teorías acerca del proceso de crecimiento de la cuerna:

-          Unos defienden que crece de dentro a fuera, por superposición de capas, crecimiento que es más propio del cuerno de tipo perenne que de los del tipo caduco como son éstos.

-          Otros opinan que, como el gamo, la cornamenta crece de fuera adentro en todo su trayecto.

-          Otros pensamos que crece desde la roseta hacia la corona, recibiendo su aporte desde el correal y ultimando su desarrollo con un proceso de calcificación, desde arriba hacia abajo, que culmina en la zona de la roseta.

 

El correal cubre la cuerna del venado temporalmente.
El correal cubre la cuerna durante su crecimiento.

De una forma u otra, lo que sí es cierto es que existe una capa que rodea al cuerno durante su crecimiento, conocida vulgarmente como correal (Foto 2).

Por este tejido, de tipo cutáneo, dermo-vascular y conjuntivo, fluye un aporte sanguíneo-nutricio para alimentar el crecimiento de la nueva cuerna.

El estar cubierta de borra o correal es porque está en proceso de formación y por su interior circula sangre que, además, después ya no circulará.

La cuerna es bastante blanda cuando se está desarrollando, pudiendo dañarse fácilmente si se ejerciese fuerza sobre ella o destrozarse si se golpea con alambradas u otros objetos, quedando de forma que nos recuerda al aspecto de un estropajo.

Una vez que el venado se desprendió de la cuerna del año anterior, es decir, desmogó, le quedó la parte del cráneo por donde soportaba la cuerna al descubierto. En este momento, como si de curar la herida existente se tratase, comienza a regenerar nuevamente la cuerna. Le crece como una piel, que le servirá de envoltorio a la nueva cuerna hasta que termine de desarrollarse. Desde ahora irá creciendo “la piel” con una masa porosa en su interior, desde abajo hasta arriba, pero siendo alimentada desde la piel hacia el interior.

Cortes transversales de una cuerna.
Diversos cortes transversales seccionando la cuerna en desarrollo junto a desmogues. Foto 3.

 Al seccionar longitudinalmente una cuerna en desarrollo (Foto 3), podemos apreciar, como en la parte más alejada del cráneo, es donde está dándose el más intenso proceso de crecimiento, ya que aquí es donde más sangre aparece. (Foto 4).

Capas interiores de la cuerna de un venado.
Sección longitudinal de la cuerna en desarrollo. Foto 4.

 

En el resto, la cuerna está ya mejor formada, empezando a verse los inicios del proceso de calcificación que se dará en las zonas más periféricas del cuerno, quedando el centro, como si fuese una esponja impregnada de diversas sustancias.

Si observamos en este mismo corte, el trozo de hueso que une la cuerna con el cráneo, podemos apreciar como existen algunos vasos que todavía comunican la cuerna con el cráneo (Foto 5).

 

Diversos cortes de una cuerna de venado.
Secciones de la cuerna en formación junto al pivote que la une al cráneo.

Esta zona actuará como filtro, dejando pasar las sustancias que deban descender al resto del organismo y acumulando en él otras que serán las que obstruyan este flujo quedando finalmente necrosado estos canales.

Por la parte inferior de la roseta, podemos observar un reborde hacia fuera que, se supone, podía tener la función de estrangular algunas venas, por las que fluía la sangre con los aportes necesarios para dar lugar a la formación de la nueva cuerna.

Además, en este reborde de la roseta, se pueden apreciar unos pequeños orificios que la traspasan y que no han llegado a cerrarse totalmente. (Foto 6)

 

Roseta de la cuerna de un venado.
                                        Reborde de la roseta y los orificios que la traspasan que fueron venas.

A finales del verano, se desprenderá a tiras el correal, indicándonos que la cuerna ha terminado de crecer. Es en este momento, cuando el animal restriega continuamente su cuerna con los arbustos se encuentra a su alrededor, para ayudar a que se desprenda la borra que tenía envolviéndola y que ahora ya tiene cumplida su función.

 

Su utilidad

Todo el proceso de formación de la cuerna hasta la llegada del celo, el animal habrá ido acumulando en ella una serie de sustancias que después tendrán que bajar al resto del organismo para potenciar la actividad sexual en la berrea, es decir, primeramente, le sirve como “almacén” y después como arma. El animal la utilizará durante el periodo que dura la berrea, como arma defensiva y ofensiva para intentar imponer sus posibilidades de procrear.

En algunas ocasiones se puede observar cómo determinados ejemplares se ayudan con la cuerna para varear los árboles y así derribar su fruto.

Existe la creencia de que la cuerna del ciervo es el antídoto contra la picadura de la víbora, basada tal vez en la leyenda de que:

En cierta ocasión, encontrándose la víbora y el venado dilucidando un problema, acerca de si en las umbrías daba el sol durante todo el año o nunca, decidieron apostar cada uno por lo que defendía. La apuesta consistía en que, si la víbora perdía, se quedaría ciega y, si por el contrario el perdedor era el venado, a éste se le caerían las cuernas. Los dos perdieron, la una quedó ciega y el otro quedó mocho. 

Pero la auténtica realidad es que al ser porosa la parte interior de la cuerna, ésta absorbe por capilaridad el veneno y la sangre de la herida, justificando esto el que muchos arrieros lleven colgado al cuello de sus bestias un trozo de luchadera para estos menesteres.

Otra utilidad, que le daban en las antiguas civilizaciones clásicas, al polvo de triturar la cuerna del venado, era como afrodisíaco y también en medicina se le ha utilizado para combatir enfermedades cutáneas.

Desde el punto de vista del cazador, representa el trofeo que le recordará el resultado de un emocionante lance de caza. También los no-cazadores, la utilizan en la decoración de alguna de sus viviendas. 

Además, en la industria moderna es utilizada para fabricación de botones, lámpara, perchas, llaveros...

 

¿Por qué se cae?

Las auténticas razones habría que buscarlas en el código genético de la especie, de todas formas, cuándo termina la berrea, comienza a producirse en el interior de la base de la roseta un proceso de necrosamiento de los finos conductos por los que circulaba el referido aporte de sangre, hormonas virilizantes y demás sustancias. Este proceso de necrosamiento es provocado por la acción del filtro con la que actúa la base de la roseta, permitiendo el flujo de determinadas sustancias en dirección hacia el resto del organismo, impidiendo el paso de otras y que se van acumulando en esta zona, de forma que se produce un taponamiento o un exceso de calcificación que, finalmente impedirá el tránsito de cualquier fluido, dando como resultado la muerte de la cuerna y su posterior caída.

A este desprendimiento de la cuerna se le llama desmogue y se produce siempre por el mismo sitio, debajo de la roseta.

Si cortamos verticalmente un desmogue desde la roseta, podemos observar este fenómeno ya concluido. (Foto 7)

 

Diversas secciones de un desmogue de venado.
Cortes de la cuerna por la parte de la roseta donde el color blanco delata una mayor calcificación.

        La acumulación de calcio en esta zona por encima de la roseta, no se producen todos los ejemplares de la misma forma.

El que la cuerna sea de tipo caduco, nos hace pensar que la utilidad principal para la que se desarrolló -ser reserva del organismo de sustancia virilizantes-, fue cumplida al final de la berrea y ahora, cuando este año vuelva a tener la misma necesidad, la cantidad de sustancias que va a almacenar, posiblemente, será mayor. Por lo tanto, el envase ya no le sirve y, es por lo que, tendrá que “fabricarse” otro nuevo.

Características de los desmogues

Al observar una cuerna de desmogue, podemos apreciar datos como el momento del desarrollo de la vida en que se encuentra el venado al que corresponde. Si el desmogue por la parte de la roseta es convexo significa que se trata de un animal joven, en proceso de desarrollo y cuando más acentuada sea esta convexidad, más le queda todavía por desarrollar. Si la superficie de la roseta es completamente plana el animal estará llegando al momento en el que puede darnos el mayor trofeo de su vida, se dice, que está tocando techo. Si la superficie de la roseta es cóncava, significará que el animal ha llegado al punto álgido de su desarrollo y ha comenzado su período de decadencia, creciéndole cada año a partir de ahora un trofeo de menor calidad. (Foto 7).

Los primeros desmogues en caer serán los de los grandes machos y, progresivamente, después lo irán haciendo los de menor edad y calidad. También serán los venados más grandes los primeros que comiencen a desarrollar la nueva cuerna. Los venados más jóvenes no suelen desprenderse de sus cuernas hasta finales de abril o principios de mayo y por tanto son los últimos en empezar a regenerarlas. La coloración de los desmogues, nos indica si hay suficiente vegetación, para que estos, restregando su cuerna, puedan ostentar el color pardo-negruzco con el que suelen estar curtidos los buenos trofeos.  

La palabra cuerna hace referencia a la cornamenta de tipo caduco (venado, gamo, corzo...) y que se renueva cada año, en cambio, el término cuerno es empleado para aquellos de tipo perenne que crecen sin desprenderse durante toda la vida del animal, como los de los bóvidos y caprinos.

 

¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

 

Manuel Moreno 

Publicado en Caza y Safaris nº 122 noviembre 93

Septiembre - 23

 

PRÓLOGO DE V.C.

P R Ó L O G O

 

Prólogo Para Hablar de Caza.
Rehala cruzando el Jándula.

          Manolo Moreno, es un hombre de campo y letras, que es una combinación feliz y frecuente, en este oficio de la caza.

         Cuando lo conocí, en su Sierra de Andújar, -muchos años ha-, ya ejercía de cronista montero. Armado de pluma y papel, daba fe pública de lo visto y vivido, de modo que, era cuestión de tiempo, que trascendiera de la mera crónica, a la obra mayor; ¡y lo ha hecho!, y, además, con un diccionario comentado de jerga cinegética, que yo creo que es su obra natural, porque muy poca gente hay en este país, que haya disfrutado más que él, del apócrifo magisterio, que dan las muchas jornadas de monte y morral.

         “Un libro –decía Borges- es una cosa entre las cosas, un volumen perdido que puebla el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos”. 

 

Los grandes consumidores de literatura cinegética son sin duda los cazadores, esto dota al gremio, de una vasta memoria común, predestinada a ser compartida. Sin duda, esta obra está destinada a sobrevivirnos al autor y a mí, y espero que también será compartida y que llegará el día, en que algún predecesor la encontrará entre mis cosas, y quizá, porque haya sentido la misma llamada que nosotros, la abrirá, porque será “otro hombre destinado a estos símbolos”, y probablemente, nos dedique algún benigno recuerdo a ambos.

 

Es éste un libro de oficio, donde se detalla el rito a través de la jerga, que es el modo privado y peculiar de comunicarse los cómplices. De su riqueza se deduce, que la caza no fue nunca una ocupación banal, ni caprichosa; la caza, es el oficio preciso, donde se concertó la misteriosa síntesis de la razón con el instinto. El Verbo, se hizo hombre alrededor de la hoguera de los cazadores, y de aquella alquimia sobrenatural, brotó la lengua. ¡Son las palabras!, el tosco mineral con el que se amalgamaron las tribus.

 

          Cualquier compendio, dijo un sabio, es un sucio compendio, y estoy de acuerdo, por lo que no pretendo con este prólogo, ningún extracto, sólo, prevenir al lector que no es éste un libro para ser contado, no es un libro argumental, es un libro de palabras y epigramas, ¡son balas, no batallas!, lo que cuenta... Palabras decía, que nos evocan aromas de la sierra y quedan aquí registradas, con su fragancia de zumo de jara...

 

            Yo soy de los que piensa, que la máxima gloria de los pueblos reside en sus escritores, y sé, porque lo práctico, que escribir es un ocio muy trabajoso. Esta obra que está en tus manos, tengo la certeza que esconde esclavas horas de esfuerzo, una odisea literaria, a cuyo disfrute nos convoca el autor, con esta pléyade de significados, con los que se articula, la arcana liturgia cinegética que nos une.

 

             Manuel, es uno de esos extraños espíritus de la causa, al que sin querer, y con frecuencia, el campo se le vuelve gramatical y literario, por lo que uno sospecha, que esta obra no estará huérfana mucho tiempo. Mientras llegan las nuevas, el autor nos invita con esta opera prima, a un rececho intelectual, como es disfrutar de la mágica fascinación que esconden las palabras, y eso, a los políglotas de la pólvora, nos viene de perlas.

                                                                                    Jesús Caballero Martínez


      ¡Caza disfrutando, disfruta cazando! 


Manuel Moreno Rueda

Andújar - 2006

Septiembre - 2023 

20230804

MANCADA

 

La mancada de acuáticas es una actividad oportunista.

MANCADA


Se reconoce con este nombre al periodo de muda del plumaje de algunas aves, como ciertos patos, que, durante algunas fechas del verano quedan privados de su cualidad de poder volar, por este motivo.




           La mancada se nota más en especies como los patos que, hacen una muda simultánea de todas las plumas que le permiten volar. Lo hacen de una vez, de una tacada, es una muda radical.

Las aves, cuando están en el periodo de la mancada, pierden de golpe todas sus plumas remeras: rémiges primarias y secundarias, impidiéndoles este hecho el poder levantar el vuelo.

Es como si estos animales se quedasen mancos sin poder utilizar sus extremidades superiores para su función habitual. Los patos se desplazan con gran torpeza intentando recuperar los movimientos a los que están acostumbrados, pero fracasando en el intento y sin lograr el efecto perseguido.

Se mueven como si estuvieran heridos o lisiados, volviéndose más vulnerables y convirtiéndose frecuentemente en presa de sus depredadores.


En la naturaleza, cualquier movimiento defectuoso de un animal es interpretado rápidamente por los predadores como una oportunidad para poder capturarlo. De hecho, algunas especies, como las perdices o las palomas, se mueven con cierta dificultad -como si estuvieran tullidas o heridas- para atraer a sus perseguidores cuando les atacan y tienen a sus crías muy pequeñas.


Este periodo se inicia con los primeros calores del verano y los machos de la familia de las anátidas en general, suelen reunirse, como mecanismo de defensa, formando grandes grupos.

Realizan una migración de muda a unas zonas que ellos escogen y donde se sienten más protegidos, llamadas “cuarteles de mancada”. Durante este tiempo lucirán un plumaje menos vistoso que les permite camuflarse con mayor facilidad denominado “plumaje de eclipse”.

 Las hembras suelen comenzar esta muda simultánea en fechas posteriores a los machos.

La alimentación influye de manera determinante en este tipo de muda, llegando algunos años a no realizarla.

Durante estas fechas, las aves que sufren la mancada se vuelven más vulnerables y apenas se les oye parpar como lo hacen en otras fechas, manifestándose más huidizas y reservadas.

Los atractivos machos que, el resto del año gozan de un plumaje muy vistoso, y que les diferencia de sus respectivas hembras, en cambio, en este periodo se parecen bastante a ellas, luciendo un plumaje grisáceo que poco a poco va mejorando hasta conseguir en otoño su elegante plumaje nupcial.

La mancada fue aprovechada en algunas épocas para mitigar la hambruna que atacaba parte del territorio español y en otras ocasiones también fue una práctica furtiva.

En la zona de las marismas del Guadalquivir existió el manconero, que era la persona que capturaba patos en la época de la mancada. Esto es una actividad furtiva, que se practicó como una forma de subsistencia y se solía hacer en la parte más meridional de la marisma que es donde se acumulaba la poca agua que quedaba en verano. Como en la marisma quedaban varias partes secas, los manconeros podían desplazarse a pie buscando los patos que se recluían en las zonas con agua.

 

                               “El sistema que se arbitraba era que los hueveros y manconeros 

habían de pagar a la finca un canon, 

siendo el guarda el encargado de ello…

                                      Ahora bien, el canon suponía 

un evidente decremento de las ganancias para los manconeros, 

por lo que algunos lo eludían.”


ACOSTA NARANJO, R.: Pan de Marisma. Sevilla. 2004. Pág. 104.  I.S.S.N.: 1138-8153


 
    Como estos animales que estaban sufriendo la mancada, se movían con bastante dificultad, podían ser capturados sólo con las manos, sin necesidad de emplear trampas ni armas.


La época en la que se produce la mancada coincide con época de veda en la que la caza de estas aves está prohibida. Ni que decir tiene que cazar patos en esta fecha, aparte de ser una caza ilegal o furtiva es poco ética.
 

¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

                                                                                                                              Manuel Moreno

Agosto 23


20230801

PÓRTICO A PARA HABLAR DE CAZA

 

PÓRTICO


Ricardo Médem Sanjuan.
Ricardo Medem Sanjuan



“Para hablar de caza”

 

 

A veces se trabaja toda una vida para avanzar apenas un metro, pero así crecieron las grandes montañas, avanzando siglo a siglo metro a metro.

 

 

Golpe a golpe, verso a verso (Machado)

 

 

Palabra a palabra, dicho a dicho, sentencia a sentencia, refrán a refrán...

 

 

 

 

                  Como ha hecho Manuel Moreno Rueda, el autor de este Diccionario que, durante toda su vida en la sierra, pero, sobre todo, durante los últimos once años, se ha dedicado a coleccionar palabras “Para Hablar de Caza” de una manera correcta sin que se pierdan las expresiones, el argot, que desde tiempo inmemorial han venido utilizando las gentes del campo y de los montes para entenderse mejor, para definir mejor los sentimientos, las cosas y las circunstancias de su entorno.

 

             Persona sencilla y buena, apegada al campo, con vocación de educar y pasión por cazar, piensa, y piensa bien, que la precisión de hablar con propiedad sobre cualquier tema, pasa por una escrupulosa selección de la terminología empleada a la hora de componer el mensaje, por lo que ha ido recopilando las palabras raras o curiosas de la jerga de los cazadores que ha escuchado o leído; las ha ido seleccionando para después definirlas correctamente y adobarlas, a veces, con sinónimos, antónimos o una cita en la que aparece el término; en ocasiones le ha llamado la atención el hecho anecdótico con el que ha enriquecido también la propia definición. Cumple con ello los tres principios de la Real Academia Española, que deben ser inspiradores de su labor: Limpia, fija y da esplendor. Porque son las palabras, las palabras escritas las que forman ya parte del patrimonio de la venatoria y que con esta obra se rescata y se perpetúa.... 

 

 

 Palabra a palabra,  dicho a dicho, sentencia a sentencia,  refrán a refrán...

 

         Muchas gracias querido Manolo por tu aportación a la cultura venatoria, tan valiosa, tan loable, tan generosa y tan académica, con “Para Hablar de Caza”.


 

Ricardo Medem Sanjuán


      ¡Caza disfrutando, disfruta cazando! 


Manuel Moreno Rueda

Andújar - 2006

Octubre - 2023 

PRÓLOGOS DE CAZA

 PRÓLOGOS DE CAZA

El prólogo en los libros de caza.
Prólogos de Caza

 

            Muchos son los libros que se han escrito sobre temas venatorios y muchos de ellos tienen en el inicio un prólogo como aperitivo antes de meterse de lleno en los contenidos. Todos ellos tienen dos cosas en común:

        - Una, valoran la obra que prologan.

        - Otra, esgrimen razones que defienden y ensalzan la actividad tratada, en este caso la caza y el cazador.

            Quizás uno de los más famosos fue el que José Ortega y Gasset escribió al libro de "Veinte años de Caza Mayor" del Conde de Yebes. Más que un prólogo, es un ensayo sobre la caza que tuvo especial relevancia en Alemania, donde fue considerado como argumento fundamental en la formación de los guardabosques alemanes.

        En este prólogo Ortega dice para matizar y ensalzar el término de la cinegética cosas como:

         “… Hombre y perro han articulado uno en otro su sendo cazar, y esto representa la cima de la venación, que se hace cinegética. De tal modo es la caza con perro perfección y dechado de la cacería, que el sentido propio del término cinegética ha llegado a aplicarse a todo el arte venatorio, cualesquiera que sean sus formas. Convendría, sin embargo, reobrar contra este uso, porque resulta demasiado ridículo llamar cinegética a una actividad en que muchas veces no interviene el perro…”

ORTEGA Y GASSET, J.: Prólogo de Veinte años de caza mayor. Sevilla 1942. ISBN: 84-95375-06-0.

           En realidad, este prólogo tiene afirmaciones rotundas para unos, y controvertidas para otros. 

           "No se caza porque se mata, se mata porque se caza"

             Y que, como son muchas y muy jugosas, no las voy a entrar a valorar, pero, sí que creo que deben ser leídas, pensadas y repensadas porque son muy interesantes en su particular defensa de la caza. 

            Tiene una descripción del momento en el que entran las rehalas al monte que para mí es magnífica.

             Otro prólogo muy famoso es el de Félix Rodríguez de la Fuente a la Enciclopedia de la Caza "Arte y técnica del buen cazador" de Ed, Vergara. en el que confiere al cazador, ya sea animal u hombre el papel de:

         "guardian de los pastos y los frutos... que actúa como verdadero forjador, como una formidable fuerza selectora que, implacablemente, va mejorando las condiciones anatómicas, fisiológicas y psíquicas de todas sus presas."

        "No es la cantidad de capturas lo que forma y ennoblece al cazador, sino la calidad de las mismas" 

        Con su peculiar forma de expresarse, hace una gran defensa de la caza y de los cazadores en general. La mayor parte de sus palabras siguen hoy teniendo vigencia para la defensa de la caza y la naturaleza.

         Y continuando la senda de Ortega afirma:

        "No mates, caza. Porque no es lo mismo matar que cazar"

         Sin duda, muchísimos son los prólogos que merecerían traerse aquí para valorarlos y reconocer sus méritos en defensa de la caza, pero, creo que no sería procedente. Entre los demás, haré especialmente mención a aquél, con el que, Jesús Caballero me hizo el honor de prologar mi libro "Para hablar de Caza" en el que además de, obsequiarme con inmerecidos halagos, en su defensa de la caza esgrime:

        "...la caza nunca fue una ocupación banal, ni caprichosa; la caza, es el oficio preciso, donde se concertó la misteriosa síntesis de la razón con el instinto..."

         He tenido el honor de prologar un libro a un buen amigo y, creedme, no es tarea fácil componerlo literariamente y ser original en la utilización de argumentos novedosos. Vaya desde aquí mi gratitud y reconocimiento para esos grandiosos y elaboradísimos prólogos en defensa de la caza.


            ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!


                                                                                        Manuel Moreno

julio - 23

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