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20230901

PRÓLOGO DE V.C.

P R Ó L O G O

 

Prólogo Para Hablar de Caza.
Rehala cruzando el Jándula.

          Manolo Moreno, es un hombre de campo y letras, que es una combinación feliz y frecuente, en este oficio de la caza.

         Cuando lo conocí, en su Sierra de Andújar, -muchos años ha-, ya ejercía de cronista montero. Armado de pluma y papel, daba fe pública de lo visto y vivido, de modo que, era cuestión de tiempo, que trascendiera de la mera crónica, a la obra mayor; ¡y lo ha hecho!, y, además, con un diccionario comentado de jerga cinegética, que yo creo que es su obra natural, porque muy poca gente hay en este país, que haya disfrutado más que él, del apócrifo magisterio, que dan las muchas jornadas de monte y morral.

         “Un libro –decía Borges- es una cosa entre las cosas, un volumen perdido que puebla el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos”. 

 

Los grandes consumidores de literatura cinegética son sin duda los cazadores, esto dota al gremio, de una vasta memoria común, predestinada a ser compartida. Sin duda, esta obra está destinada a sobrevivirnos al autor y a mí, y espero que también será compartida y que llegará el día, en que algún predecesor la encontrará entre mis cosas, y quizá, porque haya sentido la misma llamada que nosotros, la abrirá, porque será “otro hombre destinado a estos símbolos”, y probablemente, nos dedique algún benigno recuerdo a ambos.

 

Es éste un libro de oficio, donde se detalla el rito a través de la jerga, que es el modo privado y peculiar de comunicarse los cómplices. De su riqueza se deduce, que la caza no fue nunca una ocupación banal, ni caprichosa; la caza, es el oficio preciso, donde se concertó la misteriosa síntesis de la razón con el instinto. El Verbo, se hizo hombre alrededor de la hoguera de los cazadores, y de aquella alquimia sobrenatural, brotó la lengua. ¡Son las palabras!, el tosco mineral con el que se amalgamaron las tribus.

 

          Cualquier compendio, dijo un sabio, es un sucio compendio, y estoy de acuerdo, por lo que no pretendo con este prólogo, ningún extracto, sólo, prevenir al lector que no es éste un libro para ser contado, no es un libro argumental, es un libro de palabras y epigramas, ¡son balas, no batallas!, lo que cuenta... Palabras decía, que nos evocan aromas de la sierra y quedan aquí registradas, con su fragancia de zumo de jara...

 

            Yo soy de los que piensa, que la máxima gloria de los pueblos reside en sus escritores, y sé, porque lo práctico, que escribir es un ocio muy trabajoso. Esta obra que está en tus manos, tengo la certeza que esconde esclavas horas de esfuerzo, una odisea literaria, a cuyo disfrute nos convoca el autor, con esta pléyade de significados, con los que se articula, la arcana liturgia cinegética que nos une.

 

             Manuel, es uno de esos extraños espíritus de la causa, al que sin querer, y con frecuencia, el campo se le vuelve gramatical y literario, por lo que uno sospecha, que esta obra no estará huérfana mucho tiempo. Mientras llegan las nuevas, el autor nos invita con esta opera prima, a un rececho intelectual, como es disfrutar de la mágica fascinación que esconden las palabras, y eso, a los políglotas de la pólvora, nos viene de perlas.

                                                                                    Jesús Caballero Martínez


      ¡Caza disfrutando, disfruta cazando! 


Manuel Moreno Rueda

Andújar - 2006

Septiembre - 2023 

20230801

PÓRTICO A PARA HABLAR DE CAZA

 

PÓRTICO


Ricardo Médem Sanjuan.
Ricardo Medem Sanjuan



“Para hablar de caza”

 

 

A veces se trabaja toda una vida para avanzar apenas un metro, pero así crecieron las grandes montañas, avanzando siglo a siglo metro a metro.

 

 

Golpe a golpe, verso a verso (Machado)

 

 

Palabra a palabra, dicho a dicho, sentencia a sentencia, refrán a refrán...

 

 

 

 

                  Como ha hecho Manuel Moreno Rueda, el autor de este Diccionario que, durante toda su vida en la sierra, pero, sobre todo, durante los últimos once años, se ha dedicado a coleccionar palabras “Para Hablar de Caza” de una manera correcta sin que se pierdan las expresiones, el argot, que desde tiempo inmemorial han venido utilizando las gentes del campo y de los montes para entenderse mejor, para definir mejor los sentimientos, las cosas y las circunstancias de su entorno.

 

             Persona sencilla y buena, apegada al campo, con vocación de educar y pasión por cazar, piensa, y piensa bien, que la precisión de hablar con propiedad sobre cualquier tema, pasa por una escrupulosa selección de la terminología empleada a la hora de componer el mensaje, por lo que ha ido recopilando las palabras raras o curiosas de la jerga de los cazadores que ha escuchado o leído; las ha ido seleccionando para después definirlas correctamente y adobarlas, a veces, con sinónimos, antónimos o una cita en la que aparece el término; en ocasiones le ha llamado la atención el hecho anecdótico con el que ha enriquecido también la propia definición. Cumple con ello los tres principios de la Real Academia Española, que deben ser inspiradores de su labor: Limpia, fija y da esplendor. Porque son las palabras, las palabras escritas las que forman ya parte del patrimonio de la venatoria y que con esta obra se rescata y se perpetúa.... 

 

 

 Palabra a palabra,  dicho a dicho, sentencia a sentencia,  refrán a refrán...

 

         Muchas gracias querido Manolo por tu aportación a la cultura venatoria, tan valiosa, tan loable, tan generosa y tan académica, con “Para Hablar de Caza”.


 

Ricardo Medem Sanjuán


      ¡Caza disfrutando, disfruta cazando! 


Manuel Moreno Rueda

Andújar - 2006

Octubre - 2023 

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