MANCADA
Se reconoce con este nombre al periodo de muda del plumaje de algunas aves, como ciertos patos, que, durante algunas fechas del verano quedan privados de su cualidad de poder volar, por este motivo.
La mancada se nota más en especies como los patos que, hacen una muda simultánea de todas las plumas que le permiten volar. Lo hacen de una vez, de una tacada, es una muda radical.
Las aves, cuando están en el periodo de la mancada, pierden de golpe todas sus plumas remeras: rémiges primarias y secundarias, impidiéndoles este hecho el poder levantar el vuelo.
Es como si estos animales se quedasen mancos sin poder utilizar sus extremidades superiores para su función habitual. Los patos se desplazan con gran torpeza intentando recuperar los movimientos a los que están acostumbrados, pero fracasando en el intento y sin lograr el efecto perseguido.
Se mueven como si estuvieran heridos o lisiados, volviéndose más vulnerables y convirtiéndose frecuentemente en presa de sus depredadores.
En la naturaleza, cualquier movimiento defectuoso de un animal es interpretado rápidamente por los predadores como una oportunidad para poder capturarlo. De hecho, algunas especies, como las perdices o las palomas, se mueven con cierta dificultad -como si estuvieran tullidas o heridas- para atraer a sus perseguidores cuando les atacan y tienen a sus crías muy pequeñas.
Este periodo se inicia con los primeros calores del verano y los machos de la familia de las anátidas en general, suelen reunirse, como mecanismo de defensa, formando grandes grupos.
Realizan una migración de muda a unas zonas que ellos escogen y donde se sienten más protegidos, llamadas “cuarteles de mancada”. Durante este tiempo lucirán un plumaje menos vistoso que les permite camuflarse con mayor facilidad denominado “plumaje de eclipse”.
Las hembras suelen comenzar esta muda simultánea en fechas posteriores a los machos.
La alimentación influye de manera determinante en este tipo de muda, llegando algunos años a no realizarla.
Durante estas fechas, las aves que sufren la mancada se vuelven más vulnerables y apenas se les oye parpar como lo hacen en otras fechas, manifestándose más huidizas y reservadas.
Los atractivos machos que, el resto del año gozan de un plumaje muy vistoso, y que les diferencia de sus respectivas hembras, en cambio, en este periodo se parecen bastante a ellas, luciendo un plumaje grisáceo que poco a poco va mejorando hasta conseguir en otoño su elegante plumaje nupcial.
La mancada fue aprovechada en algunas épocas para mitigar la hambruna que atacaba parte del territorio español y en otras ocasiones también fue una práctica furtiva.
En la zona de las marismas del Guadalquivir existió el manconero, que era la persona que capturaba patos en la época de la mancada. Esto es una actividad furtiva, que se practicó como una forma de subsistencia y se solía hacer en la parte más meridional de la marisma que es donde se acumulaba la poca agua que quedaba en verano. Como en la marisma quedaban varias partes secas, los manconeros podían desplazarse a pie buscando los patos que se recluían en las zonas con agua.
“El sistema que se arbitraba era que los hueveros y manconeros
habían de pagar a la finca un canon,
siendo el guarda el encargado de ello…
Ahora bien, el canon suponía
un evidente decremento de las ganancias para los manconeros,
por lo que algunos lo eludían.”
La época en la
que se produce la mancada coincide con época de veda en la que la caza de estas
aves está prohibida. Ni que decir tiene que cazar patos en esta fecha, aparte
de ser una caza ilegal o furtiva es poco ética.
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!
Manuel Moreno
Agosto 23
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