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VAQUEO y SALTEO

  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20230601

CAZA MAYOR HOY

 
Relieve de una finca de montería.
Embalse del Guadalmena


LA CAZA MAYOR HOY

Dentro de la caza mayor, aquí nos vamos a centrar en lo que hace referencia a la montería y sus especies. España es un país ideal para la explotación de cérvidos en general, según se desprende de la abundancia natural de venados, gamos, corzos... y de su ancestral existencia en nuestras sierras.

En la actualidad goza de gran aceptación una  de nuestras tradicionales modalidades de caza mayor, se trata de la montería. A pesar del halagüeño porvenir  y de sus buenas condiciones con respecto al hábitat para la cría y explotación de los animales de esta especie, sería ingenuo pensar que el  nivel de nuestras explotaciones cinegéticas ha tocado techo o ni tan siquiera ha llegado a conseguir altas cotas de producción, dentro de sus posibilidades. Se hace necesario un replanteamiento del sistema en general y buscar un modelo de explotación más adecuado.

La cruda y dura realidad es que no podemos, en estos momentos,  ofrecer ni la cantidad ni la calidad de dichas especies, para que económica y cinegéticamente España resultase ser un prototipo de buena gestión. El mejor argumento para mantener, mejorar y favorecer la caza es hacerla rentable económicamente.

El considerar que el tratamiento de la caza mayor deba seguir haciéndose como antaño, no deja de ser un argumento retrógrado y de todo punto inadmisible, dado que el hombre desde que está sobre la tierra, ha basado su desarrollo en una actualización y adaptación en todos los sentidos a los tiempos en los que vive.

Sería algo más que anecdótico e incluso, si se me permite, bastante pintoresco, el intentar emular, ya casi en el siglo XXI a los primitivos pobladores de nuestros montes en temas de caza.

Valga la hipérbole para resaltar el desfase y la poca actualización que en términos generales están viviendo nuestras explotaciones agropecuarias, como fiscalmente suelen denominarse.

Por más que nos gustase y aún a pesar nuestro, el primitivo animal salvaje que se desarrollaba en la intacta naturaleza no es el actual animal salvaje de hoy y por desgracia, la intacta naturaleza hace tiempo que dejó de serlo. Hoy la desnaturalizada naturaleza es incapaz de ejercer sus fueros de selección y perfeccionamiento originarios y además, testarudamente nos empeñamos en mantener el mismo modelo de explotación, modelo que ahora con los condicionamientos actuales, nos conduciría irremediablemente a un proceso que bien podríamos calificar de degenerativo.

Si no cazamos persiguiendo a la carrera o con lanzas, sino con modernos y potentes rifles ayudados por precisas y sofisticadas miras, ¿por qué no  utilizamos también los prodigios de la técnica para conseguir un mayor desarrollo en calidad y cantidad? Bien es cierto y justo es reconocerlo, que algunos propietarios de este  tipo de explotaciones, se han  preocupado y siguen intentando esforzarse por mejorar, pero por desgracia, no es la norma general.

Analicemos, aunque sólo sea de forma somera, algunas de las circunstancias de la actual situación:

    

          1. EL HABITAT

        

Encinas, pinos, quejigos, alcornoques y robles.
Encinas, pinos y robles.

Quizás deslumbrados por la belleza natural de nuestras sierras, nos hemos quedado en la puerta, sin ver lo que hay dentro.

Muchos somos los que conocemos el aspecto exterior de nuestros montes,  pero pocos los que conocen la riqueza y  las carencias que éstos encierran.

Necesitamos conocer el estado real del enfermo y posteriormente decidir qué terapia es la más aconsejable.

Se hace necesario, como punto de partida, realizar un estudio concienzudo, que aprovechando los avances que la moderna tecnología pone a nuestra disposición, resulte esclarecedor de la situación actual.

Muchos son los sectores de  nuestra sociedad  que bien desde una óptica de rentabilidad económica o desde otra, la conservacionista y de equilibrio  del medio ambiente, coinciden y abogan por la necesidad de realizar estudios técnicos  para mejorar estas explotaciones.

   

     ¿Qué aspectos resultan importantes y debemos conocer?

Todos los que nos puedan aportar alguna luz de solución, pero básicamente es conveniente  que en este estudio  se aprecien aspectos como:

    a) Análisis geológico, geofísico e hidrogeológico del suelo y del subsuelo.

    b) Análisis hidrogeológico y disponibilidad de las aguas.

    c) Análisis de la vegetación más representativa y objeto del consumo de los animales.

    d) Analítica de algunos desmogues para comprobar qué sustancias han absorbido.

    e) Estudio de las vísceras de los animales muertos.

    f) Estudio de plagas o epidemias que afecten a la vegetación y a las reses.

    g) ¿Qué variedades de sembrados pueden realizarse con éxito?

    h) Conocer la densidad y la proporción entre edades y sexos, así como la apreciación de la población total. Estudio de la fauna cinegética existente actualmente en comparación con los parámetros óptimos y deseables, a conseguir.

    i) Características de la finca y el entorno que permiten otras  explotaciones y su grado de compatibilidad.

    j) Otras varias:

*  Una visión  general del estado  de la finca,  que en este caso,  muy bien puede facilitarla el experto de campo, el guarda. El mismo será el que nos dé su  lectura particular  de los signos por él apreciados en el campo y que posteriormente  habrán de ser interpretados por el responsable de la investigación.

*  Se hace necesaria una división en sectores o pequeñas manchas de  la finca, dentro de cada una de las cuales, se realizarán estudios  pormenorizados que nos retraten tanto las carencias como las potencialidades del hábitat.

  

     ¿Qué utilidad puede tener este estudio?

Pues ocurre otro tanto que con las huellas o signos  que podamos interpretar del campo,  así como de la lectura que cada uno pueda hacer de lo observado. Es una fuente de informaciones.

Las posibilidades son amplias y este estudio nos aportará información  sobre:

- Qué tenemos de forma natural y qué es lo que nos falta respecto  a los nutrientes que precisan los animales.

- Qué preparación previa del suelo o subsuelo, incluso modificaciones  ambientales, deben realizarse (pantanos, sondeos, roturaciones...

- Qué zonas son las más adecuadas para sembrar.

- Qué variedades hemos de utilizar en los sembrados.

- Qué tratamientos hemos de seguir sobre la vegetación o sobre los   animales.

- Qué zonas conviene clarear, talar, limpiar,...

- Con qué tipo de abonos debemos tratar en cada zona.

- Cuáles son las posibilidades reales de producción de alimento de la finca.

- Cuál es la población máxima que permite la finca sin tener que sobrealimentar.

- Qué tipo de caza podemos practicar con éxito sin deteriorar el equilibrio.

- Dónde conviene hacer nuevas instalaciones de graneros, comederos, carriles, observatorios, capturaderos... y que tipo o forma debe tener la construcción.

- Además de otras muchas que nuestra creatividad nos  pudiera suscitar.

   

 Aunque lo ideal es que las propuestas de mejora, abarquen tanto a la finca como al ganado, algunos propietarios consideran, con no poco acierto,  que los recursos económicos que se empleen, para mejorar, deben recaer  sobre la finca  directamente, que en definitiva allí  quedan, más que sobre las reses, ya que éstas pasan y lo otro perdura. Pues bien, he aquí, que esta inversión no sólo recae fundamentalmente sobre la finca, sino que este planteamiento nos va a permitir establecer el orden prioritario de las actuaciones que hemos de emprender, con una positiva y bien argumentada visión de futuro, redundando en definitiva en beneficio de la caza.

   

 

          2. LOS  SUELOS
La tierra que conforma la cubierta y el relieve de una finca de montería.

        Los suelos, sobre todo en las zonas de la sierra, cada día se están quedando más áridos y la climatología en general tampoco contribuye positivamente a la existencia, de forma natural, de recursos para la alimentación de los animales.

Algunas zonas de nuestra sierra son ya pobres en sustancias minerales (oligoelementos y  macro-elementos) tan necesarios para la nutrición básica de estos animales.

Pero, para una adecuada nutrición, ¿Cuáles son las sustancias necesarias que tiene el suelo de nuestra finca y cuáles le faltan?

El desconocimiento de la respuesta a esta pregunta, hace que cuando hemos sobrealimentado, lo hayamos hecho dando "palos de ciego".

El no facilitar las sustancias necesarias  para la nutrición básica,  hace que en ocasiones nos encontremos con fincas en las que los animales están gordos, pero en cambio no están bien nutridos y por lo tanto el desarrollo de su trofeo es incompleto.

 La situación de incultivo de la mayoría de los suelos, aun teniendo en su composición las sustancias precisas,  hace que éstas no puedan ser absorbidas por mucha vegetación o lo han sido en  muy poca cantidad y por lo tanto por los animales que allí viven, mostrando carencias de este tipo.

El no afrontar de forma tajante y contundente  la erosión de los suelos es otra circunstancia que devalúa progresiva e irremediablemente la riqueza de los mismos.

De estas reflexiones podrían salir algunas actuaciones en concreto que  pudieran solucionar, en parte, alguno de los problemas planteados, pero teniendo en cuenta las siguientes consideraciones:

 - Una absorción de productos aditivos por el suelo sólo puede  realizarse por medio de filtración de humedades (lluvias, riego artificial...)

 - Si falta el elemento agua, es decir, la fuente para la imprescindible reacción físico-química, deben proyectarse  macro- espacios  (comederos, donde a los animales se les facilita continuamente durante todo el año los elementos  necesarios de proteínas y grasa, minerales -cal, fósforo...-  y vitaminas.  Esto puede realizarse por medio de:

                a) Plantaciones artificiales con riego por aspersión.

    b) Ofreciendo en las instalaciones elementos adquiridos del exterior (heno, alfalfa, maíz, sal, piedras vitamínicas...)

- La base, por lo tanto, es el agua disponible (humedad relativa, precipitaciones, temperatura media, agua superficial y del subsuelo) y solamente una valoración de los datos climáticos  con un estudio exhaustivo del elemento agua, incluso con proyectos de captación almacenamiento de transporte, dará la contestación a la cantidad de fauna cinegética soportable en cada finca y la forma de su realización, indicada en los apartados a) y b) anteriores.

 - El análisis físico-químico del hábitat existente sólo puede mejorarse después de considerar lo expuesto anteriormente.

   

 

          3. POSIBILIDADES NUTRICIONALES

 

La cubierta vegetal es alimento y cobijo para las reses.
Vegetación de una mancha de montería

Algunos propietarios preocupados por el tema  han buscado algún producto que contenga nutrientes básicos, sin conocer las necesidades de su caso en concreto, dando esto como resultado la superabundancia de algunas sustancias y la carencia total de otras, quedando por tanto incompleta la nutrición básica. De esta manera estaremos malgastando nuestros esfuerzos económicos.

La actual comercialización de los desmogues contribuye a perjudicar el equilibrio natural, ya que antes cuando no se comercializaban y quedaban  diseminados por el campo, los venados ingerían parte de estas cuernas royéndolas y de esta forma obtenían las sustancias que ya habían transformado el año anterior y que estaban acumuladas en esos desmogues.  Será cuestión de valorar en cada caso si no merece la pena sustituir los desmogues por otra sustancia más rentable.

Para que la nutrición básica de estos animales sea correcta, deberemos facilitarles en cada momento de su crecimiento, la posibilidad de disponer de una forma u otra, (natural o artificialmente), de las cantidades apropiadas de agua, energía, vitaminas, proteínas y minerales, que deberán constituir la fuente de reservas para su adecuado desarrollo.

Pensemos que un trofeo muy bueno, en circunstancias naturales plenamente favorables, puede llegar a costarnos alrededor de los 10 a 13 años de vida del animal, si pretendemos rentabilizarlo, hemos de procurar bajar este tope.

Una adecuada nutrición puede dar lugar a productos de mejor calidad en  menos tiempo, posibilitando también que haya mayor cantidad.

   

        

          4. LAS  MANCHAS  DE  VEGETACION

        

Árboles, plantas y arbustos forman la cubierta vegetal o monte.
Vegetación de finca montera

La vegetación para este tipo de animales  constituye un factor importantísimo, tanto desde el punto de vista de su capacidad nutriente, como desde el de facilitarles abrigo y cobijo.

Resulta algo más que interesante, el conocer las posibilidades nutrientes de las variedades de vegetación existentes en la finca y también la analítica de las sustancias nutrientes que son capaces de contener y por tanto transmitir mediante su consumo.

Cuando estos animales, antiguamente, vivían en zonas donde no había alambradas, ellos podían recorrer libremente grandes distancias para encontrar el tipo de vegetación que necesitaban en cada momento. Es decir, aunque las variedades de vegetación que necesitaba para su  desarrollo, no las encontrase en su entorno próximo, tenía la posibilidad de ir en su busca.

 Hoy en día, la existencia de alambradas, limita considerablemente esta posibilidad, por eso hemos de cuidar la cantidad y la calidad de vegetación precisa para estos menesteres.

 Se cree que el organismo del animal es capaz de transformar algunas sustancias que encuentra en su dieta en otras similares a las que necesita y que no existen  en su entorno. Para que pueda darse esta filigrana de la naturaleza, el animal necesitará una tranquilidad que sólo puede disfrutar cuando se encuentra cómodamente emboscado. Pero el que determinadas carencias pudieran subsanarse de esta forma, constituye un  factor que retrasa, o cuando menos ralentiza, la evolución  natural del desarrollo de estos animales.

Aunque no existe problema de comunicación entre los individuos de la especie, dentro de las grandes manchas de vegetación, ya que este tipo  de animales utilizan la comunicación química, es conveniente que el espacio esté dividido en sectores claramente diferenciados, primero para facilitar su estudio y posteriormente para que las posibles acciones de mejora  que podamos emprender, resulten más practicables.

El que las manchas de vegetación espesa, no sean excesivamente  grandes, facilita las potencialidades de defensa contra posibles incendios y favorece la tarea a la hora de montear.

También el suelo deberá estar racionalmente distribuido en lo que respecta a las zonas dedicadas a sembrados y próximo a ellos existirán zonas de monte espeso que propicie el encame de las reses. Esta misma racionalidad hemos de utilizarla a la hora de establecer otras zonas como barbechos,  encinares en forma de dehesa, monte bajo, mondas o cortafuegos...

   

          5. LAS  INSTALACIONES

        

La construcción de modernas instalaciones supone la posibilidad de emprender modernas actuaciones de mejora, teniendo en cuenta que se adapten al entorno natural, que permitan su utilización sin perjuicio para la fauna cinegética (nidos, accesos, manipulación...) y que prevean la evacuación de residuos. Siempre que se decida construir una instalación, habrá de tenerse en cuenta el uso concreto que se le va a dar y las posibilidades de fácil transformación de las mismas para otros usos futuros.

La forma de distribuir en el terreno los comederos, bebederos, observatorios, graneros, capturaderos, enrejados en los carriles, pastores eléctricos...  obedecerá a  un planteamiento conjunto y globalizado de la totalidad de la finca. 

Además de la ubicación, la forma de la construcción permite que se puedan o no aplicar distintos tipos de productos y la posibilidad de emprender actuaciones o tratamientos muy concretos en los que la  configuración de  las construcciones nos permita manipular lo más cómoda y seguramente a los animales. El capturar y manipular algunos individuos sólo es admisible en los casos imprescindibles y para los que no existe otra posibilidad.

Incluso la ubicación de cada instalación y sobre todo de las viviendas, deberá responder a una argumentación lógica y prevista con anterioridad, obedeciendo a criterios prácticos que faciliten, por el lugar de su construcción, una serie de alternativas por sí mismas o de forma pasiva.

De todas formas, del estudio realizado y de los proyectos de mejora planteados será  de donde salga no sólo el lugar, sino la forma y el tipo de instalaciones que tendremos necesidad de construir.

   

          6. LAS  VALLAS

        

No debemos, ni queremos entrar ahora en una valoración de si las vallas o cercados sí o no. La auténtica realidad es que existen de forma generalizada y esta circunstancia será tenida en cuenta a la hora de establecer una serie de medidas para conseguir mejoras en general. 

El que la  mayoría de los cotos estén cercados, impide el tránsito de forma  natural de las reses de unas zonas a otras, dificultando por tanto que los animales encuentren en cada momento las sustancias necesarias para  su equilibrada alimentación y correcta nutrición.

No sólo es ésta la única deficiencia que se desprende de los cercados, podríamos enumerar la consanguinidad, las densidades inadecuadas, los biotopos incompletos que obedecen a lindes artificiales...

Pero todo lo que tiene el empleo de las vallas no van a ser dificultades, también tiene otros aspectos positivos,  que por supuesto deben ser considerados y utilizados.  Por ejemplo, el cercar las zonas de sembrados, para que constituyan un auténtica despensa de alimentos, el poder construir capturaderos selectivos que nos permitan el tener a los animales clasificados, atendiendo a distintos criterios de  actuación... pero sobre todo, la mayor ventaja es que podemos plantear un plan a largo plazo,  con la seguridad de que la mayoría de los animales que comienzan pueden llegar a terminar,  ya que les resulta casi imposible salir de los cercados. 

En definitiva,  las  vallas existen de forma  generalizada y hemos de procurar utilizarlas inteligentemente  para beneficio de la caza.

   

          7. LA  SITUACION  HIGIENICA

        

La higiene, tanto de la vegetación (plagas que  afecten a los árboles y plantas), como de la población animal (enfermedades, parásitos...) deberá ser controlada para que no constituya un perjuicio para el desarrollo de las reses.

Hasta hace  muy poco tiempo, estos animales no tenían más enfermedad que la producida por el plomo de las escopetas. Hoy ya tienen varias, en  algunas fincas se han observado ciertos individuos afectados por unos  tumores en las vísceras y gran cantidad de parásitos. Esperemos que no  llegue a ser nada considerable y dentro de poco lo podamos relatar como una anécdota.

Aunque la mayor mortandad de estos animales no suele darse por problemas de higiene, sino que se suele dar, sobre todo, por la  superpoblación de un cercado que no disponga de alimentos naturales  suficientes y en el que el responsable de la explotación,  no haya procurado paliar  la  situación; es preciso que los problemas de higiene y salud estén controlados.

En gran cantidad de fincas, para asegurar el abastecimiento de agua en el  estío, han sido construidos pequeños pantanillos, que se convierten a finales del verano, en un foco con múltiples posibilidades de contagio de  enfermedades y parásitos, por descender el nivel de sus aguas y quedar al descubierto todo un lodazal, que es utilizado como bañas y bebederos.

 A estos pantanillos, suelen acudir animales de todo tipo, algunos  enfermos mueren allí mismo y las  posibilidades de contagio se multiplican considerablemente.

Esta situación deberá ser tenida muy en cuenta, tomando las medidas oportunas para que la situación higiénica de los animales sea  la  deseada y de esta forma el suministro de agua, no se transforme en un medio de difusión de enfermedades y parásitos.

   

          8. INVESTIGACION

        

Hemos de señalar que en este apartado debería existir no sólo el  esfuerzo por parte de los particulares en realizarla, sino que la Administración debería contribuir de forma conjunta y coordinada para buscar nuevas propuestas de mejora.

Lógicamente en investigación son  los  científicos  los que tienen la palabra y el campo de  acción  para desarrollar innovaciones que contribuyan a la mejora de la especie y  por tanto de la calidad de los trofeos.

De todas formas, cualquier persona preocupada por el tema, con ingenio es capaz de establecer iniciativas que puedan ser perfeccionadas con posterioridad.

De entre los muchos intentos que he oído en este tema, se me ocurre comentar a continuación, bajo el título de experiencias, algunas hipótesis que bien podrían ser viables para realizar una experiencia. Algunas de  ellas, nos consta, han vislumbrado atisbos de realidad al constituir la  experimentación de algún particular en concreto.

Jaras, lentiscos, retamas... componen el monte.
Aquí pueden convivir en armonía ciervos, gamos, cabras y jabalíes.

   

   

          9. E X P E R I E N C I A S

   

     * Sobrealimentar un grupo de venados selectivos.

Después de la montería, se deberán encerrar en un cercado no excesivamente amplio, pero que disponga de agua, vegetación y encames suficientes, un grupo de los mejores venados selectivos. Se les facilitará comida y con una sobre-alimentación, fundamentalmente a base de productos que mejoren en el siguiente año el crecimiento de la cuerna.

Se soltarían en el resto de la finca en las fechas posteriores a la berrea, cuidando de que en el resto de la finca existan grandes machos "campeones". De no ser así soltaríamos sólo a los mejores, nunca a los defectuosos.

De esta forma, "aseguraríamos" parte del éxito de la montería, en la  calidad, sobrealimentando sólo a un reducido número de animales y también una selección de la especie.

     

     * Introducir ejemplares seleccionados.

Ateniéndose a criterios de selección de la especie, se podrían introducir en la finca un número no superior al 2 % de ejemplares machos de la población existente. Si observamos que las hembras tienen poca rentabilidad reproductora, podríamos plantear la introducción de algunas de ellas.

El objetivo es mejorar la calidad de la especie, introduciendo sangre selecta.

   

     * Sobrealimentar varetos seleccionados.

Capturaremos un grupo de varetos de aquellos que desde el principio manifiestan cualidades positivas tanto de su morfología como de su trofeo, se introducirán en un cercado y se les procurará nutrir básicamente.

Se soltarían del cercado después de la berrea.

De esta forma, conseguiremos un ahorro de hasta 3 ó 4 años de vida de animal en el desarrollo del trofeo. Un vareto correctamente nutrido, puede convertirse al año siguiente en un venado de 10 puntas perfectamente.

   

     * Sobrealimentar gabatos desde los 40 ó 50 días de vida.

Capturar gabatos con esa edad, después de que hayan sido amamantados y sobrealimentarlos añadiéndole compuestos alimenticios ricos en calcio.

Conseguiremos individuos bien nutridos desde los primeros momentos de su vida, abreviando el tiempo que dura su desarrollo.

        

     * Separar las hembras de los machos selectivos.

Para esta experiencia se puede aprovechar el periodo que dure un régimen cinegético especial (3 a 5 años), en el que sólo convivirán con las hembras los grandes machos considerados como de mejor raza.

De esta forma aseguraremos una descendencia muy clasificada.

   

     * Practicar la inseminación artificial.

En la cría intensiva de otras especies, esto es una práctica muy frecuente, pero aquí todavía no parece estar muy extendida.

Desde el punto de vista de la genética sería incluso posible la implantación de embriones en hembras campeonas.

   

     * Revolver el polvo de desmogues triturados con el alimento.

Triturar los desmogues del año, hasta reducirlos a polvo y mezclarlo con alimento o con sal común, lo que se le facilitaría al ganado en las fechas de febrero, en comederos elevados a 1 m. del suelo.

Esta actuación puede facilitarle a los animales el aporte de sustancias que a partir de ahora va a necesitar para favorecer el desarrollo de su cuerna.

   

     *  La decornación parcial de algunos ejemplares antes  de la berrea.

Esta práctica consiste en cortar la cuerna recién descorreada, por encima de la luchadera a aquellos ejemplares que todavía son jóvenes y que no nos van a ser útiles, por ahora, ni desde el punto de vista de la  reproducción, ni desde el de la montería, puesto que aún no tienen trofeo de calidad.

Durante el periodo que dura la formación de la cuerna, los venados van acumulando en la misma su reserva de hormonas virilizantes, que después, una vez llegada la fecha de la berrea, bajarán al organismo y  propiciarán el celo. La decornación paraliza esta actividad.

Al cortarle la cuerna se consiguen mejoras como:

        - Que el animal realizará una berrea con muchísima menor intensidad y por lo tanto su desgaste físico será  menor, posibilitándole abordar los tiempos venideros  con una mayor reserva de nutrientes en su organismo,  contribuyendo a un desarrollo mejor y más temprano.

        - Otra será, el que los individuos que padreen, generalmente serán aquellos machos seleccionados y considerados campeones, purificando la especie.

        - Otra ventaja es que ante la posibilidad de tener que dar una  montería este año, estos ejemplares, no van a ser cazados por la  inexistencia de trofeo (claro está, a los que se les ha practicado la decornación). Se supone que el hecho de que la decornación se le practique por encima de la luchadera es para evitar un proceso de atrofia que posteriormente podría impedir el que las sustancias virilizantes  acumuladas en la cuerna, bajasen al organismo y propiciasen el celo.

        - Además las cuernas que se han cortado en ese momento, si que están cargadas de esas  sustancias, que desde hace siglos, civilizaciones como la china, la india, la egipcia... han utilizado para el  tratamiento de la impotencia sexual del hombre, así como para trastornos cutáneos y enfermedades en general de la piel, dada su riqueza en esteroides y andrógenos. Cuando  menos, a nosotros, nos servirá para elaborar con sal  común, un buen compuesto alimenticio para los machos.

   

        * Practicar sólo la modalidad de rececho selectivo.

Durante un periodo de varios años, sólo se practican modalidades de  caza selectiva,  pudiendo ofertarse la  caza de trofeos de mucha calidad, con la idea de molestar lo mínimo posible a los animales de la finca.  Esta práctica suele hacerse en  fincas que tienen animales de varias especies como gamo, corzo, muflón...

De esta forma la población total de los animales  de la finca, no sólo crece en cantidad sino en calidad, obteniéndose similares resultados económicos.

   

     * Propiciar que se adelante el periodo de la berrea.

A finales de agosto, principios de septiembre, cuando la cuerna ya está terminada, se les pone sal común revuelta con polvo de haber triturado los restos de las cuernas a las  que se les practicó la decornación. Poner grabaciones sonoras de la berrea del año anterior. Construir sobre los comederos una red de micro-difusores o aspersores, que hagan que aumente el grado de humedad y puedan procurar que el periodo de celo se adelante.

Si conseguimos adelantar las fechas de inicio de la berrea, las crías nacerán en fechas más tempranas, disponiendo de mayor y mejor calidad de alimento para su desarrollo.

No cabe duda que algunas de estas experiencias, puedan resultar hasta pintorescas y sin duda producto de un derroche de imaginación, pero en definitiva, eso es lo que nos proponemos y casi seguro, de algunas de ellas, puedan surgir otras más profundas y más practicables.

   

          9. OTRAS  EXPLOTACIONES  COMPATIBLES

        

Lamentablemente una  finca de caza mayor es hoy en  día una explotación que ocupa grandes extensiones de terreno y con poca o baja rentabilidad económica. Por tanto, el tener en cuenta, otras formas compatibles en la explotación, constituye un factor a considerar, a la hora de poder abaratar costos y conseguir una mayor rentabilidad de la totalidad de la explotación.

No debemos dejar de lado,  el hecho de que algunas actuaciones de  mejora,  puedan ser vendibles en alguno de  sus aspectos, pero de todas formas hoy en día, son varias las fincas que alternan  una explotación de caza  mayor,  con otras actividades como viveros, granjas cinegéticas, apicultura, explotaciones de animales estabulados de pura raza, ganadería de bravo...

Este aspecto,  en los tiempos actuales,  constituye la clave para la supervivencia primero y después para  la  rentabilidad de cotos de caza mayor,  que diariamente elevan su calidad y prestigio.

 Lo ideal sería no tener que plantear esta posibilidad, pero hay que buscar la rentabilidad económica y la especialización del personal.  De no  existir  explotaciones   compatibles,  habría ocasiones en las que  el personal dedicado  habitualmente a estos trabajos  quedaría sin ocupación, por falta real de tareas y no podríamos utilizar nuevamente sus servicios, por tener éste, que buscar otras ocupaciones laborales. Y buscando explotaciones compatibles, aseguramos, que la experiencia adquirida diariamente por las personas que trabajen  en nuestra explotación,  va a ser utilizada en  beneficio del lugar donde  la  adquirieron,  ya que estos trabajadores tendrán aquí su empleo, durante la mayor parte del año.

   

 

          10. DENOMINACION  DE  ORIGEN

        

Fincas de caza mayor de la Sierra de Andújar.
Sierra de Andújar

En otras actividades  económicas,  se ha comprobado, como el estilo corporativo,  ha permitido  solucionar  gran  cantidad de problemas y  convertir explotaciones anticuadas  y decadentes, en modernas, pujantes y prestigiosas entidades.

El que los esfuerzos se  malgasten de  forma individual, nos paraliza y cuando menos, nos estaciona en la evolución y desarrollo de una colectividad.

Desde  las Instituciones  deben  abordarse  planteamientos y propuestas encaminadas a aunar esfuerzos,  que se traduzcan beneficiosamente en una mejora del entorno para la colectividad.

La "denominación  de origen"  conllevaría la coordinación de criterios,  entre  los miembros,  a la hora  de comercializar los productos y en el terreno de la investigación, podrían abaratarse los costos económicos, de forma considerable.

Algunos propietarios  plantean la dificultad que tienen para poder vender todos los años la caza a precios  rentables, de esta forma,  también  se  encontraría seguramente,  mejor  solución al problema,  eso sí,  siempre  que  fuésemos  capaces  de conseguir calidad en la zona.

No significa esto,  que la fórmula de  las denominaciones de origen pueda ser  la solución para  abordar nuestra problemática, pero sí sería aconsejable,  tanto económica como socialmente elaborar planes de actuación conjunta desde esta óptica.

Existen zonas en  las que sus afinidades  nos  apuntan la necesidad de tener que emprender alguna labor en este sentido.

 En definitiva, el planteamiento de este artículo no persigue dar soluciones concretas a cada una de las circunstancias analizadas; lo que  pretende, es plantear la necesidad de nuevos argumentos y sobre todo de un enfoque actual, que suponga, primero la  adaptación real a los tiempos en que vivimos y después, el procurar utilizar los recursos de los que disponemos, ofreciendo soluciones nuevas, ingeniosas y congruentes con  las ideas de progreso y respeto  por  la Naturaleza.

 

    

¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

 

Manuel Moreno

Septbre - 96

Noviembre - 24

 

INTRODUCCIÓN

Caza y Montería.
INTRODUCCIÓN

    Que la actividad de la caza se encuentra en la actualidad completamente regulada por un sinfín de leyes, reglamentos, órdenes y decretos es una consecución para algunos y una traba para otros, pero en definitiva es el reconocimiento de una actividad lícita que evoluciona con el paso de los años.

    ¿Por qué un 
Vocabulario Cinegético? 

Pues 
Para Hablar de Caza.

Las ideas y los conocimientos se sustentan físicamente en las palabras y cuando no las conocemos, también desconocemos en gran parte esas ideas y conocimientos.

Para distinguir si algo tiene vida, lo primero que observamos es si tiene la condición de moverse o de cambiar. Pues el lenguaje está en continuo cambio y movimiento, y esa evolución permanente, adaptándose a cada tiempo, obedece a la clave del progreso de la humanidad:

Evolucinar con el tiempo  

y mejorar con la experiencia.


Que el mundo de la caza, en general, ha evolucionado paralelamente a la humanidad es algo que nadie pone en duda. ¿Qué seguirá evolucionando? Pues suponemos que sí.

De la épocas más remotas, pues sólo nos quedan algunos vestigios como pinturas rupestres, fósiles, restos de armas de piedra o de otros materiales, etc.

Pero, desde que apareció la escritura y el pensamiento fue capaz de viajar a lomos de las palabras, la sabiduría de la humanidad en todos los ámbitos, ha crecido exponencialmente a un ritmo vertiginoso.

Por eso, las actividades humanas, entre ellas la caza, no se deben valorar de una forma sincrónica. Es erróneo. Es mucho más acertado hacerlo de una forma diacrónica.

El conocimiento de nuevas palabras 

también enriquece su saber.

Que el mundo de la caza, en general, ha aportado nuevas palabras cada vez que sus  técnicas, modalidades, normas... han venido transformándose con el inexorable paso del tiempo es una evidencia contrastable. Y donde mejor se puede comprobar esto es en la lectura reposada de los textos antiguos. Textos que no sólo difieren en la forma de algunas palabras sino en la exigencia ortográfica de su escritura pero que continúan expresando la misma esencia de la caza.

Esos textos nos han venido a traer una información amplia y compleja no sólo de lo que dicen sino de cómo lo dicen.

A veces, las palabras eran ya conocidas pero aportaban algunas acepciones diferentes según el lugar o la zona. 

Otras veces, lo que he recogido han sido expresiones enteras como dichos o sentencias que resumen pensamientos más complejos.

Todo esto nos va sirviendo para conocer una evolución de esta actividad en tiempos anteriores y del estado en el que se encuentra en la actualidad.

Que el mundo de la caza, en general, es blanco habitual de innumerables críticas de diversos sectores sociales, es una realidad tan indeseable como evidente para los propios cazadores.

          Que, en una sociedad que presume de pluralista, la imagen del cazador es vilipendiada y vituperada con más frecuencia de la merecida, unas veces desde la más completa ignorancia del tema, otras desde intereses partidistas y en otras hasta por costumbre; es otro hecho desgraciadamente cotidiano.

        Que, maliciosamente el concepto de cazador llega a convertirse a veces en algo tan ambiguo que pretende incluir en esta misma denominación a personas diametralmente opuestas en su forma y en el fondo de su proceder, es una práctica asidua.

         Que la caza, al igual que otras actividades practicadas por el ser humano, están en continua evolución, transformándose y adaptándose a los nuevos tiempos, es una rutina diaria generadora de cultura.

            Que el ser humano es cada vez más urbano (quizás, por eso, surja en él la necesidad de un mayor contacto con la naturaleza), y ello provoque un conocimiento disfrazado, irreal y hasta utópico del mundo natural, es otra desafortunada circunstancia de la nueva era.

             Que aparezcan, cada día, nuevas personas que se inician en la práctica venatoria sin haber disfrutado antes de un verdadero aprendizaje, como era tradicional, y que desconcertados por la situación actual se desorienten o aparten de los verdaderos valores de la actividad cinegética, es una coyuntura real, aventurada y digna de consideración.

    Por lo que, 
hace falta que el cazador goce 
de una vasta cultura cinegética, 
de un conocimiento profundo 
de las técnicas de caza 
y unos saberes precisos 
sobre las especies animales y vegetales 
 del medio en el que 
se desarrolla frecuentemente su actividad; 
siendo capaz 
de expresarse 
con propiedad y precisión.

       Que la caza es una actividad que viene siglos demostrando su utilidad para el conveniente y necesario control de los herbívoros es algo que ya no discute nadie.

Caza en la naturaleza
Escenario natural de caza
                  

            Por ello, 

desde estas páginas, 

queremos dedicar unos artículos con enfoque didáctico, 

que a pesar de que a los monteros y cazadores veteranos 

pueden aportarles muy poco o casi nada nuevo, 

seguro que, para los más noveles, 

esos que ahora se inician en este noble arte venatorio, 

podrán ofrecerles unos referentes claros de cuales son 

los modelos de comportamiento 

que han permanecido inalterables 

con el paso de los años y que 

atesoran los principales valores para prestigiar nuestra caza, 

además de adoptar una actitud consecuente 

ante los nuevos cambios.

Todo esto, podría catalogarse como un Manual de Montería o de la Caza en general que nos lleve a tener un conocimiento amplio del tema desde sus orígenes hasta los tiempos actuales y nos permita vislumbrar un futuro más esperanzador que el que ahora se percibe.

         De esta forma, contribuiremos a esbozar una serie de ideas que nos permitan centrarnos mejor y, de paso, retratar a los intrusos, ilícitos, farsantes, seudo-cazadores, escopeteros y oportunistas con los que no nos identificamos ni nos favorece que lo hagan y que, en realidad, tanto están perjudicando a la CAZA.


Necesitamos 

un prototipo de cazador 

que sea culto.


        Que sea culto cinegéticamente hablando, con una amplia cultura venatoria, tanto en caza menor como en caza mayor. En la montería o en el arte de venar, a través del conocimiento de detalles y de los entresijos de esta actividad secular, sobre el sorteo, el puesto, el lance, el monteo, el noviazgo, las modalidades, la mancha o las armadas nos acercaremos a un conocimiento más profundo del mundo de la caza en general y de la montería en particular, y comprenderemos porque en ella, todas estas experimentadas tradiciones tienen su razón de ser.

 Conoceremos con precisión un vocabulario específico, en el que además se aplican términos del argot para darle más sabor y autenticidad al texto y se complementa con una selección de curiosas e interesantes anécdotas para hacerlo más agradable y sugerente.

          Dada la brevedad y la parquedad de espacio del que disponemos en estas páginas es muy posible que, no aparezcan todos los aspectos que serían deseables, pero no obviamos ni queremos menospreciar la importancia que la práctica y experiencia personales pueden tener para los noveles, así es que, desde aquí, (y en eso sí que los veteranos pueden aportar mucho), recordamos a los expertos que su comportamiento siempre debe ser el que pueda ofrecerse como modelo de imitación para los que se inician.


 Con todo esto, 

aspiramos a que el que nos lea, 

se dé cuenta de que en la caza 

siempre ha sido una constante 

el “cazar con cabeza” 

pero hoy en día lo es aún más, 

porque los recursos cinegéticos que, 

siempre son escasos y limitados, 

hoy tampoco sobran, 

lo que los convierte en 

un bien cada vez más deseado.


           Con la llegada al mundo de la caza de la llamada montería comercial, algunas costumbres se encontraron con un periodo de cambio y las tradiciones se adaptaron a los nuevos tiempos.

            La transformación y evolución es una muestra de vida, pero ese cambio ha de contribuir siempre a mejorar los tres elementos esenciales: el medio, las personas y las formas.

            En el medio se incluyen el hábitat y los animales que lo pueblan.

            En las personas, evidentemente a todos los humanos que hacen posible y perdurable esta actividad.

            En cuanto a las formas nos referimos a las modalidades de caza y a las actúa iones externas con las que damos a conocer nuestra visión y manera de entender el asunto.

            La caza en sí misma es una actividad útil, loable y admirable y, además, como se ha venido demostrando con el paso del tiempo, genera bienes aprovechables y sostenibles, favoreciendo el contacto del ser humano con el mundo natural.

            Cuando se toma la decisión de recoger la cosecha cinegética de una finca es porque antes se ha planificado y trabajado para poderla producir.

        Una vez que el producto está para recogerlo, la actuación sigue siendo concienzuda y metódica, como nos lo demuestra la complejidad del proceso completo.

 

La sierra, oficina de la caza.
Paisaje de montería


        Llegada la hora de la verdad, el ciclo ha de completarse y cada responsable ha de seguir contestándose: ¿Qué, ¿Cuánto, ¿Cuándo y Cómo? Respuestas que traen como consecuencia la idoneidad demostrada de un proceso secular que asegura la perdurabilidad de todos los recursos tanto cinegéticos como ambientales. La evidencia más palpable es el excelente estado de conservación que ostentan los territorios dedicados a esta modalidad de caza y el hecho de que en la actualidad todas las zonas monteras tradicionales españolas están, sin excepción, convertidas en Parques Naturales o Parques Nacionales dado el alto valor que atesoran como espacios naturales.

Por todo ello:

¡Conservemos la caza!

 

   ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

 Manuel Moreno 

Enero - 23

Naturaleza y Caza.




20230501

EL MÉRITO DE SER MORRALERO


Morralero y cazador.
Morralero acompañando a un cazador veterano

 EL MÉRITO  DE SER MORRALERO

 Aprendiz de cazador, 

morralero en el argot cinegético. 


        Morralero se le llama a aquel mozalbete que, cautivado por la caza, pero sin tener aún edad para usar armas, acompaña a cazadores expertos, llevando tan sólo una gran carga de ilusión y  su morral a la espalda.

                 

Su función era la de asistir a un afamado y experto cazador de confianza, acompañándole, observándole y, ante todo, aprendiendo a su lado y sobre el terreno, el noble oficio de la caza.

En esta fase, el morralero era un meritorio, que tenía que pagar un duro tributo por su formación cinegética y aunque en la tarea estaba no sólo de oyente, únicamente participaba realizando trabajos menores.

A veces, ayudaba en los zapeos, apiolaba los conejos, las liebres o las perdices y a lo que podía aspirar era, a encarar las piezas con su garrote.

A lo sumo, cuando su aprovechamiento empezaba a hacerse manifiesto y, sólo en ocasiones muy especiales, se le premiaba permitiéndole disparar sobre un conejo o alguna sencilla pieza de menor.

 Así, día tras día, iban transcurriendo las primeras sesiones del más duro y efectivo aprendizaje del futuro cazador, el ser morralero.

Pasados los primeros años y, cuando los progresos y la edad eran suficientes, ya comenzaba a cazar. Al principio, se iniciaba en la caza menor con una escopeta de pequeño calibre, a menudo eran las del 28 o las del 20. Más tarde, después de haber demostrado rigurosamente una larga serie de suficiencias, llegarían los primeros e inolvidables lances de la caza mayor.


 

Antiguo mosaico de Caza. BNE
Mosaico de caza                         Biblioteca Nacional de España

 Esta sería la parte práctica que encontraría su complemento teórico, con aquellas noctámbulas e inolvidables tertulias cinegéticas, mantenidas a la luz del candil, cuando al rescoldo de la agonizante candela se mezclaba el frío de la noche con el escalofrío del emocionante relato.

  Aún hoy, muchos monteros veteranos gozan recordando aquellas charlas, que más que una charla de teoría, eran el más auténtico tratado de cacería. Tuve la suerte de escuchar varias de aquel menudo hombre, de ojos pequeños, de mirada siempre imperativa, templado por las dificultades, colmado de experiencias, pletórico de sabiduría, enjuto de carnes, de tez curtida por la mucha vida en la sierra y de rostro arrugado, pero por cuyas arrugas fluían ríos de experiencia venatoria. Era mi abuelo, José Quilino, hombre de carácter fuerte, de palabra consecuente, amante de la caza en su más noble y recto proceder; excelente montero que hace años se nos fue de cacería al cielo.

 Lo más frecuente era ser morralero con un familiar próximo o con un amigo de confianza al que se le reconociera como buen cazador y de valores auténticos, ya que de esa tarea dependía gran parte de la formación venatoria, ética y humana del principiante.

Una enorme cantidad de conocimientos, técnicas, recursos y conductas, que eran tratados de forma puramente didáctica, a la vez que recreativa, por lo que el aprendizaje resultaba muy gratificante.

En este periodo se solía vivir con toda intensidad y de forma práctica, la noche de antes, colmada de cábalas, preñada de ilusión, preparando los apechusques, desbordando la imaginación, recorriendo con la mente cada mata, cada "cañá", cada silleta, cada majano de los que se habrían de patear al día siguiente.


Morralero y cazador, dos ilusiones e una.
La ilusión de ser Morralero


En esos días de meritorio morralero se aprendía a buscar el socaire del barranquete, la grandeza de la solana y el rigor de la umbría; a escatimar las huellas, a huir del solano, a buscar las querencias, a encontrar los encames, a descubrir los pasos, a imaginar las huidas... a hablar el lenguaje de la sierra.

También se podía comprender fácilmente la importancia de observar las reglas y normas de seguridad para no sufrir ni provocar accidentes. A preparar y disfrutar el lance con toda serenidad y a vivirlo tan intensamente que sus emociones y sensaciones se grabasen para siempre en la memoria.

Se aprendía a no dejar nunca una res herida sin rastrearla hasta el día siguiente si hacía falta; buscando y siguiendo con tesón el rastro, empapándose de aromas y colores.

También se comprendía lo importante que es, no sólo, disfrutar escuetamente del lance, sino saborear y esforzarse por hacer todas las tareas de la caza, sacando las piezas cazadas del monte; cargándolas sobre el aparejo de la bestia; realizando el desuello de las piezas y hasta a emplear las más ingeniosas maneras de aviar la caza.

Tareas que hoy en día se menosprecian por algunos, sin saber que en ellas sigue comprobando el cazador conceptos elementales, como el comportamiento de su munición, o la trayectoria del tiro, o la diferente morfología de las piezas de caza. Prácticas y técnicas muchas de ellas que contribuyen a atemperar los impetuosos deseos del cazador y que le impregnan por su vivencia, cierta moderación y prudencia en su actuar.

¿Cómo no? también se enseñaba la importancia de ser respetuoso con la naturaleza y con las personas y, por supuesto, a saborear la tertulia e incluso hasta a echar con gracia e ingenio la imprescindible mentira, la cual hace elegantemente retractarse al osado escopetero que, tan sólo, lleva unos días siendo cazador de toda la vida.

El morralero podía experimentar y aprender como mimetizarse tras una jara, a moverse con el sigilo de un gato, a emplear la astucia de un zorro, a aguantar con la entereza de un "matrero", a tener vista de águila, a usar la vigorosa gallardía del ciervo perseguido por una collera de ágiles podencos, a sacar el coraje del navajero acosado por aguerridos mastines, a tener los reflejos de un lince veloz y la altanería y majestuosidad de las rapaces que desde arriba todo lo ven con serenidad.


                  Bella estampa, la que se le sabía dibujar a los ojos del morralero y que, aún hoy, tanto trabajo nos cuesta a la mayoría plasmar, ya que, apenas en retazos, tan sólo algunos la consiguen esbozar.


                     ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             


                                                                          Manuel Moreno

Abril - 23

LA CAZA ES DEPORTE ¿SÍ O NO?

 LA CAZA ES DEPORTE 

¿SÍ O NO?

Antiguo dibujo de la rosa de los vientos. BNE
 Biblioteca Nacional de España


        Antes de entrar en materia, 

lo primero que debemos de hacer es ponernos de acuerdo 

en el significado exacto de las palabras que utilizamos, 

para coincidir en ÉL y 

que todos llamemos de la misma forma a la misma cosa, 

idea o hecho.

En castellano el único organismo

 al que se le reconoce la potestad para 

definir los significados de las palabras 

es la RAE. 

Pues veamos lo que dice exactamente la RAE de estas palabras clave:


CAZAR. -

1.- Buscar o seguir a las aves, fieras y otras muchas clases de animales para cobrarlos o matarlos.

2.- Adquirir con destreza algo que no se esperaba.

3.- Entender algo rápidamente.

4.- Prender, cautivar la voluntad de alguien con halagos o engaños.

5.- Sorprender a alguien en un descuido, error o acción que desearía ocultar.

6.- Sujetar las piezas silvestres que vagan en libertad.

Esta palabra procede del griego y a su vez es derivado del verbo hebreo ‘cazin’ que quiere decir lo mismo que ‘sub jugum mittere,  sed cum percusione quadam’ que es sujetar aquello que seguimos hiriéndolo o matándolo, y caza es ‘cosa sujeta’.

VENADO. - 

1.- Ciervo.

2.- Res de caza mayor, particularmente oso, jabalí o ciervo.

Del latín ‘venatus’ caza.

En la edad media, venado era la pieza de caza mayor obtenida en la acción de ‘venar’. Se diferenciaba la acción de ‘venar’ de la de 'cazar.‘Venar’ era aplicado a la caza mayor, mientras que 'cazar' era aplicado a la cetrería y a otras modalidades de caza menor.

VENATORIA. -

1.- Perteneciente o relativo a la montería.

Esta palabra en su etimología viene del latín "venari" cazar y del sufijo "torio" que indica concerniente o perteneciente, la forma latina se dice "venatorius"

CINÉGETICA. - 

1.- Arte de la caza.

Etimológicamente es un préstamo (s. XIX) del griego kynegetikós 'relativo a la caza', derivado de kynegétes 'cazador', 'el que lleva perros a la caza'; compuesto de kïon, kynós 'èrro' y agein 'conducir'.

Si nos atenemos estrictamente a este significado original de la palabra, con el vocablo cinegético estaríamos nombrando correctamente al podenquero o al cazador de menor que también conduce a sus perros para realizar su tarea.

PREDADOR.-

1.- Saqueador, que saquea.

2.- Dicho de un animal: Que mata a otros de distinta especie para comérselos.

DEPREDADOR. -  Que depreda.

DEPREDAR. - 

1.- Robar, saquear con violencia y destrozo.


Admiradas plumas españolas 

han escrito sobre el tema, 

catalogando a la caza 

como una actividad puramente deportiva, 

cosa que sin ser del todo incierta 

no obedece fielmente a la verdad 

por los motivos que más adelante expondré.


Una coincidencia entre el deportista y el cazador es el respeto por la norma, como si se lo autoimpusiera su propio 'código de honor'.

Evidentemente que la actividad cinegética tiene un componente deportivo, pero además, tiene otros componentes que hacen de esta actividad algo más complejo y que le permiten al cazador ser una pieza clave para lograr el equilibrio, y también, evadirse y di-vertirse en comunión con su ancestral medio, la naturaleza.

Cuando el cazador con su actividad se comporta como un 'predador inteligente' que 'preda', lo hace persiguiendo un fin y acatando unas reglas. Este ser se convierte en un elemento activo más de la pirámide ecológica, y en ese momento, la caza no es una actividad propiamente deportiva. Entre otras cosas, porque la pugna no se da entre dos seres de la misma especie y, no se persigue ganar al otro, sino apoderarse de él.

Ciertamente, tampoco es deporte cuando el que caza, no se comporta como un verdadero cazador, sino que actúa como destructor de la caza o 'furtivo' y se comporta como un DEPREDADOR.


Al igual que, 

tampoco es deporte 

cuando se capturan animales, vivos o muertos, 

con fines científicos 

para realizar estudios de diversa índole.


Maliciosamente se ha equiparado en ocasiones al acto de la caza con una predación e incluso comparando a los cazadores con los depredadores. Argumento un poco retorcido y bastante torticero si nos atenemos al significado que la RAE otorga a esas palabras.

Por otra parte, si nos fijamos en el significado que la RAE da a la palabra 'cinegética', podemos observar que concede a la caza el rango de arte. Pues hablemos claro. La actividad cinegética es un arte al igual que la actividad venatoria.

Considerar a la actividad de la caza en general sólo como un deporte, es un error ya que el significado de ambas palabras -caza y deporte- sólo coincide en parte y, en algunas ocasiones, una palabra abarca conceptos e ideas que la otra no los acoge. En cada actividad se persiguen objetivos, unos coincidentes y otros diferentes.

El deporte es una actividad física que el ser humano realiza como pasatiempo o por diversión, para competir consigo mismo y con otros seres de su misma especie.

En la caza hay formas de practicarla que pueden ser consideradas como coincidentes con el deporte porque incluyen conceptos de competitividad entre sus practicantes, o la sola actividad física o el ocio; en cambio, hay otras formas de caza en las que los fines que se persiguen no son sólo estos y, en ese momento, ya no estaríamos hablando de la caza como deporte.


Si el cazador es un deportista porque la caza es un deporte, el cazador sólo será:

1.- Un competidor consigo mismo o con otros cazadores.

2.- Un practicante de una actividad física ejercida como juego o competición, normalmente al aire libre.

3.- Una persona que se recrea en lo que hace, utilizando esta actividad como pasatiempo, por placer o diversión.

 El fin último que persigue ese deportista es ejercitarse físicamente en su juego, buscando su propia felicidad y satisfacción o superación personal.

 


 En cambio, no se considera sólo deporte cuando con la caza se persiguen otros fines en los que el cazador es:

1.- Un buscador, seguidor y capturador de los animales objeto de su caza.

2.- Un poseedor de destrezas de observación, de rastreo, de disparo y manejo de armas en general para abatir a las piezas de caza.

3.- Un gestor que aporta soluciones aplicando planes técnicos a corto y largo plazo para mitigar los problemas acucian a la fauna y a la flora.

4.- Un agente activo que aporta medios propios para la conservación, gestión y desarrollo de las especies cinegéticas y no cinegéticas.

5.- Un celador del buen estado sanitario de la fauna y la flora colaborando con investigaciones específicas.

6.- Un cosechador racional de los recursos cinegéticos producidos en sus acotados.

7.- Un productor de riqueza económica para el entorno donde se desarrolla la actividad cinegética.

8.- Un luchador contra enemigos del medio como fuegos, sequías...

9.- Un benefactor para las especies vulnerables o protegidas que también pueblan los territorios de caza.

10.- Un conservador de razas de animales (perros, aves...) empleados como auxiliares en diversas modalidades de caza.

11.- Un continuador de las tradiciones que han demostrado ser actividades eficaces y positivas para la naturaleza a lo largo de siglos de existencia.

12.- Una persona que se ocupa en la caza y al que no le achican las inclemencias del tiempo ni las duras exigencias y esfuerzos que le demanda el mantenimiento de acotados y esta afición.

13.- Una persona formada con unas actitudes y conocimientos que ha de demostrar en un examen de caza basado en un completo temario de contenidos, que le califican para desarrollar su función.

14.- Una persona que periódicamente ha de pasar un reconocimiento médico y demostrar ante un gabinete especializado que posee aptitudes necesarias para la práctica de la actividad.

15.- Una persona que cada poco tiempo pasa una revisión y demuestra ante la intervención de armas de la guardia civil que sus armas se encuentran en perfecto estado para cumplir su cometido y que no están manipuladas.

16.- Un defensor apasionado y amante de la naturaleza y de los lances que ésta le brinda, que no decae ante las adversidades que se le presentan.

17.- Un individuo que se agrupa y se asocia para conseguir amplificar sus potencialidades como agente activo en la mejora de la naturaleza.

18.- Un contribuyente de recursos pecuniarios en forma de licencias, tasas y otros impuestos que gravan a la caza.

19.- Un colaborador con agricultores y ganaderos para proteger sus actividades productivas al tiempo que se desarrollan las especies cinegéticas.

20.- Un elemento imprescindible para lograr el equilibrio del medio y un garante para la conservación a largo plazo de los recursos naturales, ya sea practicando la caza con muerte o sin muerte.

 

Como conclusión diré que 
la caza es una actividad algo más compleja 
que la puramente deportiva, 
-que lo es, solamente, 
cuando se practica como actividad de ocio, 
para competir o 
para ejercitarse físicamente-, 
en cambio, cuando persigue además, 
cualquiera de los otros 20 puntos 
enumerados anteriormente 
es una actividad cinegética 
mucho más compleja y 
diferente a la deportiva.



   NOTA: 

        En los textos que repoduzco de otros autores, en algunos de ellos, aparecen faltas de expresión, de acentuación o de ortografía en general, y ello se debe a que reproduzco siempre el texto tal cual lo he encontrado y es por lo que siempre aparecerá entrecomillado.


“Caza disfrutando, disfruta cazando”

   

                                                                                                   Manuel Moreno

Agosto - 23


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