
INTRODUCCIÓN
Que la actividad de la caza se encuentra en la actualidad completamente regulada por un sinfín de leyes, reglamentos, órdenes y decretos es una consecución para algunos y una traba para otros, pero en definitiva es el reconocimiento de una actividad lícita que evoluciona con el paso de los años.
Para distinguir si algo tiene vida, lo primero que observamos es si tiene la condición de moverse o de cambiar. Pues el lenguaje está en continuo cambio y movimiento, y esa evolución permanente, adaptándose a cada tiempo, obedece a la clave del progreso de la humanidad:
Evolucinar con el tiempo
y mejorar con la experiencia.
Que el mundo de la caza, en general, ha evolucionado paralelamente a la humanidad es algo que nadie pone en duda. ¿Qué seguirá evolucionando? Pues suponemos que sí.
De la épocas más remotas, pues sólo nos quedan algunos vestigios como pinturas rupestres, fósiles, restos de armas de piedra o de otros materiales, etc.
Pero, desde que apareció la escritura y el pensamiento fue capaz de viajar a lomos de las palabras, la sabiduría de la humanidad en todos los ámbitos, ha crecido exponencialmente a un ritmo vertiginoso.
Por eso, las actividades humanas, entre ellas la caza, no se deben valorar de una forma sincrónica. Es erróneo. Es mucho más acertado hacerlo de una forma diacrónica.
El conocimiento de nuevas palabras
también enriquece su saber.
Que el mundo de la caza, en general, ha aportado nuevas palabras cada vez que sus técnicas, modalidades, normas... han venido transformándose con el inexorable paso del tiempo es una evidencia contrastable. Y donde mejor se puede comprobar esto es en la lectura reposada de los textos antiguos. Textos que no sólo difieren en la forma de algunas palabras sino en la exigencia ortográfica de su escritura pero que continúan expresando la misma esencia de la caza.
Esos textos nos han venido a traer una información amplia y compleja no sólo de lo que dicen sino de cómo lo dicen.
A veces, las palabras eran ya conocidas pero aportaban algunas acepciones diferentes según el lugar o la zona.
Otras veces, lo que he recogido han sido expresiones enteras como dichos o sentencias que resumen pensamientos más complejos.
Todo esto nos va sirviendo para conocer una evolución de esta actividad en tiempos anteriores y del estado en el que se encuentra en la actualidad.
Que el mundo de la caza, en general, es blanco habitual de innumerables críticas de diversos sectores sociales, es una realidad tan indeseable como evidente para los propios cazadores.
Que, en una sociedad que presume de pluralista, la imagen del cazador es vilipendiada y vituperada con más frecuencia de la merecida, unas veces desde la más completa ignorancia del tema, otras desde intereses partidistas y en otras hasta por costumbre; es otro hecho desgraciadamente cotidiano.
Que, maliciosamente el concepto de cazador llega a convertirse a veces en algo tan ambiguo que pretende incluir en esta misma denominación a personas diametralmente opuestas en su forma y en el fondo de su proceder, es una práctica asidua.
Que la caza, al igual que otras actividades practicadas por el ser humano, están en continua evolución, transformándose y adaptándose a los nuevos tiempos, es una rutina diaria generadora de cultura.
Que el ser humano es cada vez más urbano (quizás, por eso, surja en él la necesidad de un mayor contacto con la naturaleza), y ello provoque un conocimiento disfrazado, irreal y hasta utópico del mundo natural, es otra desafortunada circunstancia de la nueva era.
Que aparezcan, cada día, nuevas personas que se inician en la práctica venatoria sin haber disfrutado antes de un verdadero aprendizaje, como era tradicional, y que desconcertados por la situación actual se desorienten o aparten de los verdaderos valores de la actividad cinegética, es una coyuntura real, aventurada y digna de consideración.
Que la caza es una actividad que viene siglos demostrando su utilidad para el conveniente y necesario control de los herbívoros es algo que ya no discute nadie.
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| Escenario natural de caza |
Por ello,
desde estas páginas,
queremos dedicar unos artículos con enfoque didáctico,
que a pesar de que a los monteros y cazadores veteranos
pueden aportarles muy poco o casi nada nuevo,
seguro que, para los más noveles,
esos que ahora se inician en este noble arte venatorio,
podrán ofrecerles unos referentes claros de cuales son
los modelos de comportamiento
que han permanecido inalterables
con el paso de los años y que
atesoran los principales valores para prestigiar nuestra caza,
además de adoptar una actitud consecuente
ante los nuevos cambios.
Todo esto, podría catalogarse como un Manual de Montería o de la Caza en general que nos lleve a tener un conocimiento amplio del tema desde sus orígenes hasta los tiempos actuales y nos permita vislumbrar un futuro más esperanzador que el que ahora se percibe.
De esta forma, contribuiremos a esbozar una serie de ideas que nos permitan centrarnos mejor y, de paso, retratar a los intrusos, ilícitos, farsantes, seudo-cazadores, escopeteros y oportunistas con los que no nos identificamos ni nos favorece que lo hagan y que, en realidad, tanto están perjudicando a la CAZA.
Necesitamos
un prototipo de cazador
que sea culto.
Que sea culto cinegéticamente hablando, con una amplia cultura venatoria, tanto en caza menor como en caza mayor. En la montería o en el arte de venar, a través del conocimiento de detalles y de los entresijos de esta actividad secular, sobre el sorteo, el puesto, el lance, el monteo, el noviazgo, las modalidades, la mancha o las armadas nos acercaremos a un conocimiento más profundo del mundo de la caza en general y de la montería en particular, y comprenderemos porque en ella, todas estas experimentadas tradiciones tienen su razón de ser.
Conoceremos con precisión un vocabulario específico, en el que además se aplican términos del argot para darle más sabor y autenticidad al texto y se complementa con una selección de curiosas e interesantes anécdotas para hacerlo más agradable y sugerente.
Dada la brevedad y la parquedad de espacio del que disponemos en estas páginas es muy posible que, no aparezcan todos los aspectos que serían deseables, pero no obviamos ni queremos menospreciar la importancia que la práctica y experiencia personales pueden tener para los noveles, así es que, desde aquí, (y en eso sí que los veteranos pueden aportar mucho), recordamos a los expertos que su comportamiento siempre debe ser el que pueda ofrecerse como modelo de imitación para los que se inician.
Con todo esto,
aspiramos a que el que nos lea,
se dé cuenta de que en la caza
siempre ha sido una constante
el “cazar con cabeza”
pero hoy en día lo es aún más,
porque los recursos cinegéticos que,
siempre son escasos y limitados,
hoy tampoco sobran,
lo que los convierte en
un bien cada vez más deseado.
Con la llegada al mundo de la caza de la llamada montería comercial, algunas costumbres se encontraron con un periodo de cambio y las tradiciones se adaptaron a los nuevos tiempos.
La transformación y evolución es una muestra de vida, pero ese cambio ha de contribuir siempre a mejorar los tres elementos esenciales: el medio, las personas y las formas.
En el medio se incluyen el hábitat y los animales que lo pueblan.
En las personas, evidentemente a todos los humanos que hacen posible y perdurable esta actividad.
En cuanto a las formas nos referimos a las modalidades de caza y a las actúa iones externas con las que damos a conocer nuestra visión y manera de entender el asunto.
La caza en sí misma es una actividad útil, loable y admirable y, además, como se ha venido demostrando con el paso del tiempo, genera bienes aprovechables y sostenibles, favoreciendo el contacto del ser humano con el mundo natural.
Cuando se toma la decisión de recoger la cosecha cinegética de una finca es porque antes se ha planificado y trabajado para poderla producir.
Una vez que el producto está para recogerlo, la actuación sigue siendo concienzuda y metódica, como nos lo demuestra la complejidad del proceso completo.
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| Paisaje de montería |
Por todo ello:
¡Conservemos la caza!
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!
Manuel Moreno
Enero - 23


