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VAQUEO y SALTEO

  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20251201

CONDICIONES DE UN BUEN RECLAMO

 

Condiciones de un buen reclamo
Reclamo de perdiz cantando


CONDICIONES QUE DEBE REUNIR UN BUEN RECLAMO. 

 

En primer lugar, nos vamos a fijar en las condiciones que diferencian a un buen macho de una hembra y así nos aseguramos de que nuestro reclamo será macho: 

·        Nos fijaremos en la cabeza y observaremos el ojo, las cejas anchas y el tamaño de la cabeza que, deben ser grande, ya que las hembras la tienen más pequeña. 

·        Las plumillas de los “tufos” deben ser de un solo color, solo amarillas. 

·        Las plumas del “collar” negras zaínas. 

·        El pico ha de ser grueso y encorvado, pero no picudo, ya que las hembras lo tienen fino y sin curvatura. 

·        La gola debe ser siempre redondeada, las picudas son signo de hibridación. 

·        El volumen ha de ser grande y la postura engallada: “un tío de buena planta”, ya que las hembras son pequeñas y suelen andar como aplastadas. 

·        El comportamiento ha de ser noble, agresivo, desafiante, altivo y confiado; lo contario son características de las hembras algo más miedosas. El macho es más tranquilo, sin movimientos bruscos. Debe mirar de frente. Que intente picar en la mano cuando se la acercamos. Que sea manso. 

·        Las patas deben ser de rojo intenso, cortas y recias con los dedos largos, sobre todo el dedo central que es un signo para delatar a las hembras que lo tienen más corto. Suelen tener espolones y la anchura y el grosor de ellos es grande en los machos y algo más pequeño en aquellas hembras que los tienen. 

·        La longitud de la caña de la pata en la hembra es menor que la del macho. 

·        Las plumas han de ser de colores vivos e intensos, sedosas, especialmente en los espejuelos. Bien colocadas y no erizadas.  Además, es señal de buena salud.  

·        En el canto, la hembra no suele dar de pie ni piñonear, tampoco hacen el claqueo y en general el canto es más aflautado, aunque también hay machos de canto aflautado y suelen ser muy efectivos. 

Las hembras suelen ser huidizas, esquivas, desconfiadas, broncas y muy observadoras, además, de menor tamaño que el macho. 

Todo esto no quiere decir que no haya reclamos estupendos, aunque presenten alguna condición contraria a las enumeradas anteriormente. Esto es en teoría. 


CONDICIONES DEL BUEN RECLAMO

Todo reclamo macho de perdiz, para ser bueno, debe reunir las condiciones siguientes:  

“1.- Que sea voluntario para salir cantando en el campo.  

2.- Que sea constante en sus trabajos.  

3.- Que reciba con suavidad a las perdices del campo que se le aproximen. 

4.- Que siempre siga cuchicheando y besando en voz baja, por más que sienta los tiros.  

5.- Que no le intimiden los bichos ni estorbos que suelen encontrarse en el campo.  

6.- Que en todos los puestos que se le den se porte bien.” 

GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, A.:  Tratado de caza del macho y hembra de perdiz reclamo, 1886. Madrid. Cpít. V 


Muchísimas razones más, podríamos añadirle a este supuesto reclamo perfecto. Es muy difícil que un pájaro reúna todas las condiciones que le pedimos, pero cuantas más tenga, mejor será. Más bondadoso y de mejor calidad será su trabajo. 

Reclamando desde arriba

PRUEBA PARA DESCUBRIR ESTAS CONDICIONES

Lógicamente para descubrir estas condiciones se debe hacer una prueba en la que hace falta emplear bastantes conocimientos y tiempo de observación. 

La prueba consiste en observar si reúne las seis condiciones antes descritas y hacer un uso suave y oportuno del amplio repertorio de tipos de cantes existentes, sin manifestar excesivos defectos. 

Además, el resultado final de la prueba que hagamos a nuestro posible reclamo va a depender también en un alto porcentaje de nuestro conocimiento sobre el tema. Un cazador novel no será capaz de hacer una valoración tan profunda y precisa como la de un cazador veterano y experimentado. 

Hay expertos que aconsejan que la prueba se haga en dos días y en diferentes cazaderos. Y otros consideran que estas pruebas son menos confusas en los meses de principio de otoño. 

Aconsejan que estas pruebas se hagan en la sierra donde suele haber más rapaces y fauna de todo tipo que afecta directamente al reclamo. 

Se debe preguntar el precio antes de salir a probarlos, ya que si la prueba va bien el precio se incrementará bastante. 

Saber en qué momento del celo se encuentra cuando se prueba es fundamental, pues si el pájaro está muy encelado tenderá a cantar más que si no lo está.  

Al igual que conocer la edad exacta del reclamo es muy importante para la prueba, ya que los de segundo celo suelen tener comportamientos muy irregulares que pueden incitarnos a pensar de manera equivocada. Y el tercer celo el más difícil porque incluso los mejores reclamos, suelen manifestarse temerosos en esa época. A partir del cuarto año ya se le pueden pedir todos los tipos de cantes a un reclamo y sus mejores condiciones, que si no las tiene difícilmente aparecerán ya.

Y, aun así, no podemos asegurar que un pájaro que superó la prueba satisfactoriamente luego no vaya a presentar defectos que durante la prueba no se percibieron y es porque dependiendo de las circunstancias sus comportamientos suelen ser también bastante diferentes en unas y otras. 

Parafraseando el símil taurino, la faena del buen reclamo debe ser: 

“Templar y mandar” 

Y es que la función de un reclamo es discutir con suavidad con los de su especie, pero sin apabullar. Que el campo crea que vencerá al intruso. Si el intruso es muy potente, el del campo se amilanará y no se atreverá a entrar a la pelea en la plaza.  

Tener un pájaro de “larga hebra” como se dice en el argot es bastante difícil y, a veces, la mayoría de los considerados como los mejores que hay, son sólo “medias cucharas” en la mayor parte de las ocasiones. 

Hay quien opina que al reclamo de campo también le afecta la época en la que fue enjaulado la primera vez. Es decir, en la época en que se ha cogido de pollo. Afirmándose que no se deben coger pollos del campo para reclamo más tarde de septiembre. 

Antonio González en su tratado de caza del macho y hembra de perdiz reclamo nos dice al respecto: 

“Los reclamos machos responden, en lo general, según la época en que se haya cogido de pollo, condición indispensable para que puedan llegar á ser de punta. 

Pollos de perdiz
Perdiz con su pollada

Responden, sin embargo, en una pequeña proporción los enjaulados cuando no son machos hechos, por la circunstancia natural de que, siendo el requisito más indispensable la suavidad en los pájaros de jaula, estas cualidades se encontrarán en los pollos cogidos hasta la época en que entran á fijarse en las hembras, con preferencia á los que, una vez dentro del propósito de manifestarse enamorados y complacientes con sus compañeras, despiertan condiciones que descomponen su naturalidad para ser aplicado á este objeto, muy diferente al que vino al mundo. Cogido de polluelo, aun dentro del mes de Septiembre, puede domesticársele con más probabilidades de mansedumbre que no si se da lugar á que entre la época en que aspira á salir de esa situación inocente que tan proverbial es en la temprana edad. Su condición es el ser tímido generalmente como no proceda de una raza de las que resultan con cuero de sangre, así como los cogidos después del mes de Octubre, que resultan fuertes y broncos. De esta alternativa resulta la disyuntiva de que la educación del pollo necesite mayor esmero, alentándole en su timidez, en cambio de necesitar aplacar el ímpetu de los cogidos en edad madura.
 

El pequeño responderá, si se cría con esmerado cariño; en cambio que el de mayor edad será eventual responda por su precisa condición. En el primer caso será muy conveniente cansarlo muy poco en el celo de aquel año: en el caso segundo, será muy oportuno dejarlo sin sacar. El pollo necesita alguno que otro ensayo en el año que ha sido enjaulado, dándole resistencia y costumbre para entrar en la pelea consiguiente á que se le destina; y el pájaro viejo, ó sea el cogido en mayor edad, precisa dominar los ímpetus que ha empezado á desarrollar paulatinamente, al conocer las impresiones que forzosamente experimentan en la transición que media al pasar de pollos á machos.” 

Y es que la mansedumbre debe ser otra cualidad que debe ostentar el buen reclamo, ya que ello contribuirá a que sea más suave y tranquilo en la jaula, lo que ayuda a que las montesinas no recelen de la jaula. 

El cazador que haya cazado en el periodo en el que las perdices se encuentran todavía formando bandos, que es el periodo de cambio o transición a que se hace referencia, se habrá percatado de dos hechos primordiales que corroboran lo antes dicho:  

·        Primero, que, en estas fechas, los machos ya empiezan a ir buscando a las hembras con la intención de emparejarse. 

·        Segundo, el interés que empiezan a manifestar por picarse entre ellos exponiendo así su forma natural de defensa y la predisposición instintiva para la lucha que propiciará las encarnizadas peleas del celo posterior.  

Sabidas estas circunstancias y particularidades, no hay duda para asegurar que los reclamos machos de campo deben ser cogidos de pequeños. Y más exactamente antes de que acabe septiembre, ya que después empiezan a prepararse las hormonas para lo que se ha dado en llamar la “picaílla de San Martín” allá por mediados de noviembre.  

 


Condiciones de un buen reclamo
Reclamos de perdiz en el terrero


UTILIDAD DE LA PERDIZ CON RECLAMO MACHO. 

“Su empleo se fundamenta en la conveniencia de reducir la presencia de machos viejos de la especie con escasa capacidad de reproducción, pero muy avezados en las lides del apareamiento, por lo que desplazan a otros machos que en principio tendrían mayor valor para la reproducción.” 

 


DEFECTOS DE UN RECLAMO MACHO DE PERDIZ 

Son varios los comportamientos que el reclamo puede tener en la jaula y que son considerados como motivo de penalización al valorar su calidad: 

·        Que alambree. 

·        Que se rebote. 

·        Que de saltos y pechugadas. 

·        Que de vueltas como queriendo salirse. 

·        Que se aplaste. 

·        Que haga calladas largas sin motivo.

·        Que regañe en exceso. 

·        Que reciba mal o que no reciba. 

·        Que no haga el entierro. 

·        Que no salga de nuevo después de haberle tirado. 

No todos los días del año se comportan igual, ni en todos los cazaderos se dan las mismas circunstancias. Lo dicho más arriba, hace referencia a lo que se considera o no correcto. A menudo un reclamo manifiesta abiertamente cualquiera de los defectos señalados antes y después no se le vuelve a ver esa conducta nunca más. 

 

 “Al final, el toro y el perdigón en la plaza dicen lo que son” 

 

  ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!            

Manuel Moreno  

 Diciembre - 25 


CORRICÁN

 

CORRICÁN

 

El pero alano es un perro de presa español.
Alanos del Collado del Diablo

            El corricán es una montería al salto con alanos que desde antaño se venía practicando según reza en textos antiguos como el Tratado de la Montería del s. XV. 

        Únicamente se practicaba esta modalidad en cotos de caza mayor ya que los alanos podían hacer presa incluso sobre otras reses no cinegéticas. 

            Normalmente y dado el peligro que puede suponer para el resto de animales domésticos soltar un grupo de alanos para cazar en las inmediaciones de un cortijo, siempre se apoyaban con algún o algunos podencos. Estos son más selectivos y suelen estar acostumbrados a no latir a los animales domésticos. Descubrían la res de caza y cuando éstos le ladraban insistentemente era el momento de soltar a los alanos que hasta el momento se habían llevado sujetos y si, ya andaban sueltos, porque se llevaba un rato cazando, cuando estaban acostumbrados a cazar con los podencos, perseguían sólo la ladra de los podencos a la cuál acudían con gran celeridad y empeño.


              Por la similitud sonora de la palabra corricán, también es nombrado erróneamente como correcán, término que en la actualidad se aplica para definir otro concepto diferente y que no guarda relación con la forma de cazar descrita anteriormente. No tiene nada que ver con el correcán cuando este se refiere a un lugar adaptado para que los perros puedan salir a retozar con cierta libertad. A veces, también he visto emplear este término confundiéndolo con el curricán que es un arte de pesca y con el que tampoco tiene nada que ver. 

 

             El corricán es la caza con perros alanos. Montería al salto o por el rastro. Correcán. 

             De latín currere + canis. 

            “…ay tres tipos de cacería, dice, la caza real, el corrican y la caza de noche…” 


 

ANÓNIMO.: Tratado de Montería. s. XV. Ed. Duque de Almazán. Madrid 1936. Pág. 612, 262, c. XI. 

 (Atribuido a FERNANDO LUCAS DE IRANZO)











  ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                                                                      Manuel Moreno 

                                                                                                                        Diciembre - 25 

20251101

DE COMO CONSERVAR LA CAZA

Agua corriente, fuente de vida

DEL MODO DE CONSERVAR LA CAZA MUERTA.

 Empezaremos por la caza menor y después continuaremos con la mayor.

   


      Primero eviscerar la caza

Lo primero, tanto en una como en la otra, es eviscerar las piezas de caza, ya que las tripas y el bandullo es lo primero que corrompe la carne.

Si se trata de perdices, palomas o tórtolas, para todas ellas hay un método de sacarle las tripas sin necesidad de rajar. Describiré como lo he hecho con las perdices y en los demás casos será de forma similar.

Se prepara un palito delgado de jara o algo similar que tienen un abultamiento donde le salen las ramitas laterales, después se le deja ese abultamiento y se corta el palito a una distancia de unos 20 cm.

Se introduce por el orificio anal y se le da un par de giros hacia un lado, después se extrae suavemente y debe salir la tripa vuelta, ahora con los dedos terminaremos de extraerla entera y ya queda eviscerada la perdiz.

He visto a algunos cazadores que lo hacen con una de las plumas más largas de la perdiz, una vez que le han doblado en el extremo del cañón por donde están incrustadas en el ala. Se hace de la misma forma que con el palito.

Si se quieren colocar por pares, se arrancan dos plumas largas de las alas, se raspan con la uña y machacan un poco para que queden más flexibles,  se anudan por extremo terminal de las plumas y luego se pasan por los orificios de las narices de las perdices, se vuelven a anudar las plumas y esta pareja de perdices quedan apicoladas y apareadas por pares, es decir, unidas de dos en dos por los picos.

En el caso de conejos y liebres, se hace una rajita en el abdomen de unos 8 o 10 cm. se coge el conejo por la cabeza con la mano izquierda y por la patas traseras con la mano derecha , dejando la rajita por la parte exterior y se sacude con fuerza hacia afuera, y saldrán las tripas enteras, hemos de asegurarnos que no ha quedado dentro el mondongo, en caso de que haya quedado dentro, lo sacamos con los dedos y el conejo ha quedado destripado. Conviene revisar la parte entre los jamones, donde suele quedar la vejiga de la orina y un trozo de tripa con algunas cagarrutas, que también hay que extraerlas.

        

        Segundo limpiarla  y desangrarla bien

Conviene desangrar la cavidad torácica y dejar la membrana del diafragma cortada. Por último se le extrae la hiel de las asadurillas y el conejo o liebre ha quedado perfectamente hateado.

Si hay algún conejo o liebre que por la fuerza de la boca de los perros o porque se le haya reventado el mondongo por el tiro, hay que limpiarlo bien con agua y será de los primeros en consumirse para evitar que se corrompa la carne.

Si queremos dejarlo con la piel y preparado para colgarlo, se puede apiolar por las patas que se hace así:

Se pelan y desgarran dos dedos interiores de una pata y después se hace lo mismo con el dedo interior de la otra pata y se pasa una uña del dedo pelado por entre el hueso y el tendón de la otra pata, después se vuelve a hacer lo mismo con el segundo dedo por el que ya hemos introducido y así quedan entrelazados y apiolados conejos y liebres.

Si quisiéramos desollarlo, le haríamos una rajita a la piel, perpendicular a la columna, a la altura de los riñones, cogemos con una mano la piel por un lado de la raja y con la otra por el otro lado de la raja, tiramos con fuerza para ambos lados y sale toda la piel con mucha facilidad. Ahora, sólo nos queda sacar las patas traseras y el rabo y por la otra parte las manos y la cabeza, cortándole las orejas. Si no pensamos aprovechar la cabeza, se corta por el cuello y ha quedado desollado el conejo.


        Protegerla y Hatearla

Siempre debe protegerse del sol, de las moscardas y se procurará que no se venteen en exceso. Tradicionalmente, había cazadores que solían meterle a los conejos unas ramitas de romero o de cualquier planta aromática, son costumbres que no sirven para nada y no las aconsejo.

Se dejan enfriar y cuando la carne está fría se pueden meter en bolsas para conservar la carne y se congelan.

Las perdices y conejos congelados pueden aguantar hasta cuatro o cinco meses en el congelador sin perder sabor. A medida que los tengamos más tiempo congelados  la carne tiende a deshidratarse y merma el sabor que ésta tenía en los primeros días. Y si no se protege con bolsas de congelación la carne se quema, como dicen los entendidos.

En tiempos pasados, como no había congeladores, se enterraba la caza en el suelo o se metía en fresqueras construidas para ello. Pero la conservación duraba poco tiempo así y se tuvieron que idear otros métodos alternativos como el ahumado, salazones, cecinas, escabeches, marinados, secados al sol después de salados y conservados en aceite o en manteca.

He comido exquisitas perdices cocidas en adobo o escabechadas y conservadas en botes al baño maría que, es otro sistema muy eficaz de conservación.

Con respecto a la caza mayor, nos encontramos con los mismos problemas y además, las piezas son más grandes, por eso, lo primero es destriparlas pronto y evitar que les dé mucho tiempo el sol y que no estén en contacto con las moscas.

En el caso de los jabalíes machos, lo primero que debe hacerse es castrarlos para evitar que la carne sepa a montuno.

Una vez desbandullados o destripados, se suelen poner boca abajo para que terminen de desangrarse y se limpien mejor.

A los cervunos se les suele sacar también la tráquea y a los cerdosos se les hace el "envero" en el esófago.

A todas las piezas de caza mayor se les cortan las patas por las articulaciones de la rodilla o del garrón. También se les quita la cabeza y se les abre la cavidad torácica, rompiendo la membrana del diafragma para que se desangren mejor.


            Conservarla

Hoy en día, casi todo pasa por el envasado al vacío y por la congelación pero siguen empleándose otros sistemas tradicionales que permiten una durabilidad mayor de estas carnes de caza.

Cuando los trozos de carne son más gruesos, su interior se conserva mucho mejor y permite una congelación por más tiempo.

En el caso de las carnes de caza mayor, surgió otro método muy eficaz para su conservación con especias como la pimienta y el pimentón dando lugar a unos exquisitos embuchados. También el adobo inmerso en aceite frito o en manteca.

Y curiosamente las cecinas, en el caso de la carne de ciervo, en la parte de Sierra Morena, donde se hacen los típicos tasajos. Que son unas tiras carne que se ha tenido 24 horas en salmuera y después se dejan secar para consumirlas más tarde. Dura así mucho tiempo, ya que es una especie de deshidratación natural de la carne y al estar sazonada con sal no le atacan los insectos.

Y el método más popular, es la elaboración de diferentes chacinas aliñadas con sabrosas especias: salchichones, chorizos, morcones...

Como se puede comprobar una vez más, la necesidad ha propiciado que el hombre, haciendo uso de su inteligencia e ingenio, haya aplicado útiles soluciones al problema de la conservación de las carnes de caza.

 

              ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                                         Manuel Moreno 

                                                                                          Noviembre - 25

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