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VAQUEO y SALTEO

  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20250601

ÁGUILAS CON BÚHO

 

El búho real es una rapaz de gran tamaño
Búho real o Gran Duque

CAZA DE ÁGUILAS CON BÚHO 

 

Afortunadamente hoy en día, tanto las unas como los otros, están protegidos por ley, pero eso no siempre fue así. Entre otras cosas, porque a estas especies se las consideraba como animales dañinos para el hombre, ya que vivían a su costa y de lo que a éste pertenecía. 

Águilas, búhos, linces, lobos, garduñas, comadrejas, tejones, turones, gatos monteses... eran considerados alimañas, bestias perniciosas que había que aniquilar y, como tales, fueron un estorbo para los intereses de la sociedad de algunas épocas.  

Se cazaban en todas las fechas del año, se destruían sus nidos y cobijos, la persecución era para limpiar el campo de su presencia. 

Tal era el nivel de aversión hacia algunas especies que, desde los ayuntamientos, se proclamaban bandos o edictos para sensibilizar a la población en su lucha y se ofrecían recompensas por sus capturas: 

·        En las Actas Capitulares de Andújar en 1650, se indica que para protegerse de los daños del lobo se dispuso elaborar una lista de los cazadores existentes en la ciudad y obligarles a cada uno a presentar cada año un lobo, y al que no lo hiciese, se le impondría una multa. 

·        Ya desde 1742, en las Ordenanzas Municipales de Baños de la Encina, en la que refiriéndose al lobo se dice:  

“El peligro para el ganado menor, sobre todo en la época paridera, que representa la proliferación de lobos en territorio serrano, se previene con la creación de corrales destinados preferentemente al ganado cabrío y lanar”. 

·        Martínez Reguera (1881) indica: 

 “el decreto de 4 de mayo de 1834, ordenando se abonen ochenta reales por cada loba preñada muerta, sesenta por cada loba vacía y 40 por cada lobo, por cuyo motivo los cazadores que encontraban un elemento de subsistencia con la matanza de estos carniceros, la han abandonado por otra más productiva.” 

“En Montoro (Sierra Morena de Córdoba) y otros pueblos limítrofes en cuyo presupuesto olvidan la consignación correspondiente, o la hacen mezquina e inaceptable, han acostumbrado los cazadores de lobos a irlos exhibiendo a los ganaderos y agricultores, entre quienes recolectan las expresiones de su gratitud, cuya propina eventual y voluntaria no estimulaba a los cazadores”. 

·        El Reglamento de la Ley de Caza en 1903 prescribía en el Art. 69 que los ayuntamientos pagasen como recompensa por matar: 

“Un lobo 15 ptas. Una loba 20 ptas. Un lobezno o un zorro 7,5 ptas. Una zorra 10 ptas. 

Una garduña, un gato montés, un lince, un turón o una cría de zorro 3,75 ptas. cada uno. 

Por cada ave de rapiña de tamaño igual o superior al milano 4 ptas. Se pagaron 2 ptas. por cada una de los demás rapaces, y se pagaba 1 peseta por cada cría de ave rapaz.” 

 

·        La Administración creó las Juntas de Extinción de Animales Dañinos. El reglamento de estas Juntas tenía como fin organizar, impulsar y fomentar por todos los medios posibles la persecución y total extinción de los animales dañinos (artículo 1, Decreto de 11 de agosto de 1953).  

“Se establecían premios para fomentar su captura, que consistían en 800 Ptas. por loba; 500 Ptas. por lobo y 200 pesetas por el lobezno.” 

 

La lucha contra estos animales pretendió, no la reducción parcial de sus poblaciones, sino la aniquilación total de ellas, para lo que se empleó hasta el veneno, y a punto estuvieron de conseguirlo. 

Se emplearon a fondo en esta idea. Surgieron los alimañeros. Personas que se dedicaban a capturarlas y después las exhibían ante los ganaderos y responsables de la administración por lo que eran recompensados con una cuantía económica. Unas veces portaban ejemplares muertos a lomos de bestias de carga con las que recorrían los pueblos ganaderos, aldeas, cortijadas, majadas y hateriles; en otras ocasiones, los presentaban en los ayuntamientos en los que ya tenían estipulada una cuota por cada ejemplar. 

Y esta visión del problema no solo existió en España, sino que era compartida por una gran parte del mundo “civilizado” y como prueba de ello en 1887, en Francia, M. A. de la Rué publicó una obra titulada “Les animaux nuisibles et sa destruction” en la que se daban métodos y las estrategias para luchar contra estas especies catalogadas como dañinas y perniciosas.

En otras partes, la tendencia era similar. En España, Rodríguez Ramos, M. en 1900 publicó en Madrid “La destrucción de los animales dañinos” 

La idea de considerar a estos animales como dañinos, se mantuvo en el tiempo y en el espacio durante largos periodos desde el s. XVIII hasta el s. XX y en varios países del mundo. 

La majestuosidad del águila imperial.
Águila imperial en el Parque de Monfragüe

Se analizó el comportamiento de los animales y se idearon curiosas técnicas para su captura, entre ellas, la de las águilas con búho que nos ha resultado muy peculiar e ingeniosa. 

Se observó que la relación entre las unas y los otros era de rechazo permanente. Al ser las dos rapaces competidoras, se odiaban mutuamente y entre ellas luchaban para expulsarse de sus territorios de caza.  

Los búhos habitan en casi todas las zonas de la tierra y se cree que su existencia es muy anterior a la de las águilas, las cuáles vinieron a hacerle la competencia.  

Las águilas construyen nidos, en cambio los búhos utilizan otros que encuentran. Los búhos atacan a las águilas con las que se tropiezan por la noche. Unas disponen de una visión de grandísima calidad durante el día, los otros la tienen para la oscuridad, pero cazan percibiendo los sonidos de su alrededor y se orientan mejor gracias a su finísimo oído situado de forma asimétrica a ambos lados de la cabeza. 

Ambos, águilas y búhos son especies que se sitúan en los escalones más elevados de la pirámide ecológica, ya que tienen pocos depredadores naturales. 

Si un águila, mientras estaba campeando, descubría la imagen de un búho; rápidamente se lanzaba a por él. 

Era tal el poder de atracción que, en ocasiones, el reclamo era un ejemplar de búho naturalizado, e incluso se habla de que, algunas reproducciones artificiales también funcionaban. 

Comportamiento, que fue observado por el hombre y que aprovechó para utilizar la figura de un búho como reclamo que, colocado en una zona despejada, fuese fácilmente visible y descubierto por las águilas, atrayéndolas de esta forma hacia sus proximidades.  

Después, para culminar el lance, que casi siempre se producía al vuelo, las capturaría empleando redes que se interponían entre el reclamo y la pieza, o también, de forma más expeditiva con armas de fuego. Cuando se empleaban redes, el águila era capturada casi siempre viva e ilesa. 

Lógicamente el cazador habría de ocultarse entre la vegetación o construyendo en las proximidades una huta o chamizo al efecto para no ser descubierto y, desde donde debía efectuar el disparo o accionar los mecanismos, si la captura la hacía con redes. 

No fue una técnica de caza muy practicada y extendida, sino que fue, por su peculiaridad y extravagancia, una modalidad minoritaria y dichosamente no tuvo muchos adeptos. 

Lo cierto es que muchas especies, por estos motivos, estuvieron y aún están al borde de la desaparición de algunos territorios.

 

De lo que se deduce que: 

los resultados de las intervenciones humanas en la Naturaleza 

hay que analizarlos a corto y a largo plazo 

y medirlas muy bien 

para no contribuir a un desequilibro, 

porque lo que hoy puede verse 

como algo útil y efectivo, 

mañana puede acarrearnos indeseadas consecuencias. 

 

¡Caza disfrutando, disfruta cazando! 

 

Manuel Moreno 

Junio - 25 

 

MONTERÍA DE BUITRÓN

 MONTERÍA DE BUITRÓN

 

Ilustración de un manuscrito de Monteria.
Montería a buitrón BNE

Esta modalidad de montería a buitrón se practicó en varias zonas de España, cobrando especial mención en las montañas de Galicia, dado lo abrupto de su terreno y la idiosincrasia de sus gentes que, ya practicaban una técnica parecida para capturar a los caballos que criaban en libertad en sus montañas.

Se reunía gran cantidad de personas para hacer estas cacerías, construyendo unas empalizadas o enramadas, formando unos extensos ensetados con estacas de considerables altura al que le cosían y entretejían ramas de monte. Estas construcciones se iban estrechando poco a poco para conducir a las reses hacía una zona donde el terreno hacía un rehoya, que podía ser natural o excavada en la tierra por los propios vecinos de donde los venados, gamos y jabalíes no podrían escapar fácilmente.

Desde los montes cercanos conducirían a las reses, monteándolas de una punta a la otra del monte y entrando en forma de rondón  hasta conseguir llevarlos al final de las empalizadas en donde se encontraba una honda rehoya del terreno, cuyos bordes estaban protegidos con puntiagudas y afiladas estacas. Allí, las reses que en su huida terminaran entrando y serían rematadas con lanzas.

Esta técnica es muy similar a la descrita como montería de redes.  

En el Libro de la Montería en la versión de Gonzalo Argote de Molina, se dedica el capítulo XXXI a la montería a buitrón.

Como detalle curioso, parece ser que las monterías de redes eran practicadas exclusivamente por los reyes y grandes señores, mientras que éstas de buitrón eran protagonizadas por los lugareños y aldeanos de la zona.

 

 

              ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                                         Manuel Moreno 

                                                                                          Junio - 25

20250501

BOZERÍA Y CLAMOROSA

 BOZERÍA Y CLAMOROSA

            Dado que la ortografía en los antiguos manuscritos no era uno de los puntos fuertes del texto escrito, es frecuente ver escrita la palabra bozería/vocería de las amabas formas, e incluso de otras, pero parece ser que sus significados eran diferentes. Queda claro que el concepto vozería y armada son diferentes.
 

            He visto escrito el término vocería para referirse al ruido de voces y gritos de la montería que es la zambra o zarabanda.

Vocería también se empleaba como sinécdoque por montería. Y como sinónimo, el término clamorosa dado el clamor que producía. Clamorosa es un antiguo nombre que se dio a la montería por el gran aparato de hombres, armas, caballerías, trompas, rehalas... que se empleaban en las cacerías de reses y que producía un clamor significativo.

Y también he visto escrito bozerías, boçerías y bocerías con ambos significados, aunque me inclino, en parte, a pensar como Domingo Pliego que dice que las bozerías eran unas construcciones o cercas de piedra que se colocaban en la cuerda de las montañas con unos portillos para obligar a que las reses tuvieran que pasar por allí. Aunque su argumentación etimológica no me termina de convencer. La referencia de la existencia de las bozerías o vozerías aparece ya en el Libro de la Montería.

 

Por tanto, parece más correcto pensar que vocería es un grupo de personas que, en la montería antigua, entraban al monte dando voces y haciendo ruido para levantar la caza y dirigirla hacia las armadas. Antiguamente vozería y la componían los monteros de a pie, los guías y perreros. También ojeadores.

 

“… no por esso debe dejar el cavallero que corre el monte de ordenar, y poner sus armadas, y vozería, y los renuevos, y atalayas, y enviar las buscas por la orden que se ha dicho…”

VALLÉS, MOSSÉN, J.: Libro de la acetrería y montería. S. XVI. Libro Quinto Capit. XVI.

 

“… y repartida la gente por los diferentes puestos, se comenzó la caza con grande estruendo, grita y vocería, de manera que unos a otros no podían oírse, así por el ladrido de los perros, como por el son de las bocinas…”

 

CERVANTES SAAVEDRA, M.: Ingenioso Hidalgo D. Quijote de la Mancha. Capít. XXXIV.

 

Aunque se ha empleado este significado también para bozería, en realidad, no es exactamente así. Ver bozería.

 

“Vocería o vocerío es el lugar donde ante el posible paso de las reses se colocan los ojeadores para dirigir a las mismas hacia las armadas, que son los grupos de cazadores situados en una línea de terreno, en una zona o mancha de caza, esperando, acechando las reses que levantan los ojeadores y los perros.”

PALLEJA, J. de.: Enciclopedia Universal d la Caza. Barcelona. 1969. I Págs. 84 y II Pág. 504.

 

CASARIEGO, J.E.: Vocabulario de castellano medieval en el Libro de la Montería. Págs. 318 y 325.

 

 

Las bozerías eran líneas de ojeadores, que solían colocarse en los pasos más escarpados e iban acompañadas en ocasiones de cercados permanentes, construidos de piedra seca para estrechar el paso de las reses y obligarlas a pasar por un punto determinado, donde ocasionalmente se colocaban algunos cazadores. Aunque lo normal era colocar las bozerías rodeando todo el monte menos la zona a donde se colocaban las armadas que era hacia donde se procuraba dirigir la caza. Bocerías. Boçerías.

Las vocerías eran líneas de ojeadores solamente.

 

“En las monterías de oso, la bozería iba por las cumbres o cimas de los montes, por donde el oso intentaría romper para escapar, de manera que los voceadores, o batidores, tenían que enfrentarse a las duras cuestas a primera hora de la mañana. En las de puerco, las bozerías se desarrollaban por zonas menos escabrosas, aunque a menudo se combinaban las batidas de oso y de puerco.”

DOMINGO PLIEGO.: 2011.

 

DEL PINO, J.L.: Caza y cazadores en la Castilla Bajomedieval. Universidad de Córdoba.1996.

 

                Aquí están parte de los datos que he recopilado y cada uno que concluya lo que considere más apropiado.
 

 

              ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                                         Manuel Moreno 

                                                                                          Mayo - 25


20250430

PARANY O BARRACA

 

Imagen completa del parany
Parany o barraca. Tus lances.

PARANY O BARRACA 

 

El parany es un método ancestral de caza de zorzales de más de 2.000 años de antigüedad que se practicaba en algunos países mediterráneos como Italia, Grecia, Francia o España. Especialmente en las regiones más próximas al mar: Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Aragón, El Midi, el Rosellón, la Provenza, El Piamonte, Lombardía, la Toscana, Trentino…  

Se reconoce también por otros nombres como “puestos de cazar”, “paranzas”, “algarrobos de barraca”, “trampas” o simplemente “barraca”.  Los franceses la llaman “la chasse aux gluaux” y los italianos “trappola” que quiere decir trampa.  

Son unas elementales y básicas construcciones realizadas en torno a una singular formación vegetal, de las que aparecen pocas en el entorno y eso las hace más atractivas para que los pájaros acudan hasta ellas buscando su refugio y cobijo. El o los árboles que componen la barraca, son generalmente algarrobos o “garroferas” u olivos en la Comunidad Valenciana, y son podados de una forma especial al objeto de facilitar la colocación del armadijo de caza. En la zona de Aragón son las carrascas o “cajigos”, además de las higueras y los olivos.  

 Estas construcciones tienen una pequeña tapia circular, normalmente de piedra seca o cañizo, que bordea al grupo vegetal y que suele podarse de una forma especial. Interiormente alberga una especie de andamiaje que permite subirse a colocar las “rametas” con las que se impregnarán las aves de su liria, impidiéndoles el vuelo y cayendo presas al suelo. Los pajareros llamaban a la liga “guizque” también “llonje” que más concretamente era el ajonje obtenido de la achicoria o del cardo ajonjero.  

Refiriéndose al muérdago del que también se obtenía esa sustancia pegajosa, reza un antiguo proverbio:  

“El pájaro caga su propia desgracia” porque el pájaro come las bayas del muérdago que él ha sembrado y luego servirán para hacer el visco con el que será atrapado. Y es que se creía erróneamente, que estas semillas, sólo podían germinar después de defecarlas y una vez digeridas por las aves.  

Antiguamente, se capturaban con varetas enviscadas una gran diversidad de especies de aves, hasta palomas torcaces.  

Los reclamos tradicionales son el “xiulet” y el pájaro enjaulado:  

·          El “xiulet” es un silbato que se toca con la boca y que estaba fabricado con distintos tipos de madera o caña, posteriormente pasaron a ser metálicos.  

 

·          El pájaro enjaulado para ser empleado como reclamo en el parany por los “paranyers o parañeros”, procedía de las primeras capturas realizadas por ellos mismos al principio de la temporada, ya que su alimentación durante el resto del año era compleja y dificultosa.  

 

Se cree que el tipo de canto más eficaz como reclamo era aquél denominado de alerta, ya que los zorzales al escuchar la llamada de alerta suelen agruparse para expulsar al forastero. Tanto es así, que se veía cómo los cazadores usaban un mochuelo o una lechuza para asustar a los reclamos y que estos emitieran sonidos de alarma que atraerían a una bandada.  

Tanto el reclamo vivo como el silbato tenían un reducido alcance de efectividad en el espacio, por eso, se empleó el “embudo acústico” que era igualmente eficaz a mayor distancia.  

 

Estructura de la barraca
Armadijo del parany
La construcción de la instalación se hacía aprovechando las ramas de los árboles de la barraca, sobre los que se cruzaban una serie de palos, unos verticales llamados “cimales” y otros horizontales llamados “perchas” -“palanquetas” en Aragón-, a los que se le hacían unas hendiduras, separadas entre sí de 5 a 10 cm, en las que se introducían unas varetas de unos 15 a 20 cm, impregnadas en visco y colocadas todas ellas en paralelo a modo de dientes de peine.  

Las varetas podían ser de esparto, mimbre, avena, etc. y se untaban en liga o muérdago con el método del “trenzado”, para el que se cogían manojos de varetas y se impregnaban todas juntas de una vez.  

 


Los árboles del parany recibían todos los años un tipo de poda especial para que las ramas crecieran hacia arriba dejando entre ellas unos espacios para poder instalar posteriormente el aparejo descrito antes.   

La imagen de estos árboles podados así durante varios años consiguió convertirse en un icono peculiar, característico y representativo de la zona, que en la actualidad luce en algunas rotondas y parques públicos de localidades como Villarreal, Costur, Betxi, Onda, Ribesalbes,  y otras muchas más.   


 

Icono del parany en parques y rotondas
Icono del parany en parques y rotondas. Apaval.

Además, en estos pueblos, con motivo de sus fiestas, se realizan concursos de silbadores o “xiuladors”. Concursos que alcanzan el rango de europeos y se repiten por diversas poblaciones europeas. Silbadores que son reconocidos con diferentes denominaciones en cada lugar, por ejemplo: “chîlet” en Francia, “chioccolo” en italiano y “reclamo bucal” para el resto de España.  

Ya van más de 21 ediciones de concurso europeo. Por ejemplo, en 2016 se celebró en Aubagne (Francia), en 2018 en Alcanar (Tarragona) etc.  

 

Existen diversas asociaciones tanto en Francia, Italia y España que promueven la recuperación y conservación de estas tradiciones, entre ellas:

AECT (Asociación Europea de Chasses Traditionnelles), de Italia (ANUUMigratoristi y FIdC / UCIM), de Francia (AICO y FDC du VAR), de España (APAVAL), con la FACE (Federación de Asociaciones de Caza y Conservación de la Fauna Sauvage de l’UE) y el CIC (Consejo Internacional para la Conservación de Animales y Vida Silvestre – Delegación Italiana). 

 

Hay ciudades europeas como Sacile en Italia y de España la ciudad de Villarreal (Castellón) que se han hermanado por sus vínculos con el parany.  

 

Ello da idea de lo que ha calado esta ancestral modalidad de caza en la identidad cultural de estas poblaciones.   

 

La caza de aves con liga es una actividad ancestral que ya practicaban los griegos y que empleaban para ello una sustancia que llamaban “ijxiva” en tiempos de Teofrasto, conocido como el padre de la botánica en el s. IV a.C. Se cree que fueron ellos, los griegos, los que introdujeron esta modalidad de caza, primero en la Galia y después en Hispania. 

Vicent Albaro, estudioso e investigador del parany, recabó mucha información al respecto y decía de esta caza:  

·      “En Cabrera de Mar, Barcelona, en una necrópolis ibérica, se encontraron cuatro enterramientos de guerreros en una amplia fosa, con ajuar cerámico y restos de animales, entre los cuales se identificaron huesos de zorzal, prueba irrefutable de que la caza del zorzal en la península Ibérica data de más de 2.250 años”. 

Caza de aves con liga en ánfora griega.
Ánfora griega

 


·      la representación más antigua hasta hoy conocida sobre una escena de pájaros con liga es una escena pintada sobre un ánfora griega de figuras negras que se conserva en el Museo Nacional de Tarento, en Italia. 

 


·      “En el Tratado de Caza y Pesca de Opiano, (siglo II antes de Cristo), se muestra en varias miniaturas con asombrosa coincidencia este tipo de caza, un códice ilustrado que constituye un testimonio único de la antigüedad, en cuanto a la descripción detallada de la caza de pájaros mediante red, con liga y reclamo, e incluso describe con todo tipo de detalles decorativos, una pajarera”. 

En la Edad Media, ya aparece una prueba documental irrefutable sobre el uso de la liga para cazar, fechado el 17 de junio de 1237 en la Carta Pobla de Sant Mateu:   

·      “En el nombre de Cristo...yo hermano Hugo de Julalquer, Maestre de la Orden del Hospital, autorizo a los cazadores del parany que puedan cazar desde la fiesta de San Miguel hasta la Cuaresma”. 

La caza con liga se ve reflejada en la poesía de Juan de Arquijo (1567-1623):   

·      “En segura pobreza vive Eumelo con dulce libertad, y le mantienen las simples aves, que engañadas vienen a los lazos y ligas sin recelo”. 

También en el s. XVI, San Juan de la Cruz nombra la caza con liga en su obra:   

·      “Dos veces trabaja el pájaro que se asentó en la liga, es a saber: el desasirse y limpiarse en ella...” 

Además, existen referencias al parany en el siglo XVIII:   

·      Así, el Museo de la Cerámica de l’Alcora guarda varios protocolos notariales en los que se refleja como el ayuntamiento de la villa alquilaba algunos árboles ubicados en fincas de titularidad municipal para ser empleados como parany en época de caza. 

 

 

En los últimos tiempos, la caza de parany viene pasando por momentos controvertidos legalmente, ya que dependiendo de cómo se aplique, puede ser considerada como una modalidad de caza no selectiva y, además, el empleo de la liga tiene dificultad para limpiar el plumaje de las aves que se quieren dejar en libertad.  

 

Parany o barraca.

Recientemente, 3 departamentos de la Universidad de Valencia:  Departamento de Ingeniería Rural,  Departamento de Ciencia Animal, y el Departamento de Estadística e Investigación Operativa han realizado un estudio comparativo del método tradicional con  el que se establece por el Decreto 135/2000 del Gobierno Valenciano, por el que se regula la caza del parany o barraca, concluyendo:

-          “Turdus philomelos es la especie más cazada en la modalidad tradicional denominada parany o barraca.

-          Durante 14 horas de observación han caído en el parany un 5,3% de los ejemplares en paso migratorio.

-          En el método establecido por el Gobierno Valenciano se capturan menos ejemplares.

-          Es necesario una revisión de los conceptos masivo y selectivo aplicados a las técnicas o modalidades de caza tradicional, así como una mayor claridad desde el punto de vista jurídico. “

 

 

En Francia pasó por dificultades similares que luego consiguieron superarse y se autorizó con condiciones especiales que permitieron la adecuada convivencia de esta modalidad con la ley de protección de aves de la CE.  

 

Una asociación de paranyers ha propuesto adaptar la caza tradicional aplicándolo en sus árboles monumentales, empleando un sistema que denominan “cesto malla” que permite la captura en vivo de los zorzales, sería una opción interesante para evitar la desaparición de esta modalidad de caza tradicional y todo su valiosísimo acervo cultural.  

 

Posiblemente cuando los cazadores españoles consigan demostrar que la caza con liga en el parany es una actividad que:  

·       Se practica en condiciones controladas para permitir una forma de captura selectiva y en pequeñas cantidades.  

·       Se regule cada temporada en la orden de vedas ateniéndose a las condiciones reales de las poblaciones del zorzal de cada año.  

·       Se regulen los tipos de liga y sustancias limpiadoras no dañinas ni perjudiciales para las aves.  

·       Se regule el uso de los tipos de reclamo que pueden emplearse.  

·       Se regulen fechas o periodos de caza (dos meses) y número de capturas por cazador.  

·       Se empleen técnicas de limpieza de liga adecuadas para no dañar a los animales capturados.  

·       Se imponga la obligación de liberar en perfectas condiciones las especies no cinegéticas capturadas.  

·       Se reconozca que es una modalidad tradicional que se aplica de forma racional y que no causa un impacto negativo considerable en las poblaciones de zorzales.  

Volverá a formar parte de la cultura venatoria de estos pueblos que vienen aplicándola tantos años a lo largo de la historia, porque cuando se ha mantenido activa durante periodos tan largos es porque es una práctica útil para la agricultura, perdurable y no destructiva.  

Según el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en respuesta al Consejo de Estado del Gobierno de Francia tras una consulta en relación a la caza con liga dijo:  

“En consecuencia, debe concluirse que la conservación de un método de caza tradicional con fines recreativos puede reconocerse como un uso prudente de las especies de aves en cuestión. Por tanto, podrá justificar la ausencia de otra solución satisfactoria y de una excepción con arreglo al artículo 9, apartado 1, letra c) de la Directiva sobre Aves, siempre que se cumplan los demás requisitos de dicha excepción. En particular, el método de caza debe limitarse a un pequeño número de las especies en cuestión.” 

Esta notificación fue difundida el 26 de diciembre de 2020 por la Federación Ornitológica Cultural Silvestrista Española que ha defendido la vía cultural para demostrar que el silvestrismo es una actividad legal que cumple con la Directiva de Aves.

Camino análogo se podrá recorrer con el parany, siempre y cuando se puede demostrar:

-          que esta modalidad está arraigada en la cultura regional,

-          que sus capturas son en pequeñas cantidades,

-          en condiciones estrictamente controladas

-          y respetando el criterio de selectividad. 

 

¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

 

Manuel Moreno

Mayo - 25



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