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| Símbolos de los Monteros de Espinosa. BNE |
MONTEROS DE ESPINOSA
La hazaña originaria
que prestigió a los Monteros de Espinosa, fue allá por el año 1.006, cuando
Sancho Garci-Fernández, rey de Castilla e hijo del famoso conde Fernán
González; al perder una batalla contra los moros, fue
hecho prisionero y murió a consecuencia de las heridas sufridas en la batalla,
después:
Le sucedió
en el poder su hijo el Conde Sancho García, pero en aquella época, su madre, la Condesa
Doña Aba, que ya estaba viuda, se enamoró de un rey moro de Córdoba, y quería
casarse con él.
El rey moro
accedió pero con la condición de que se casaría con ella si mataba al Rey
Sancho su hijo. Así con su casamiento, el moro recibiría el Reino de Castilla.
La Condesa
determinó cumplir la condición, para lo cual hizo un veneno con hierbas
ponzoñosas y estaba resuelta a dárselo a beber a su hijo cuando volviera de
caza.
Supo la traición una “cobijera” de la condesa, que así llamaban a la camarera los antiguos. Esta cobijera estaba casada o abarraganada con un criado del conde, y se lo dijo a él, su pareja, para que previniese a su señor, advirtiéndole de
que se guardase de beber lo que había de darle su madre la condesa, pues le
importaba en ello la misma vida.
“Hizolo el criado leal (preservando con el aviso
tempestivo a toda Castilla de la sujeción infame del moro) y oído del Conde,
aunque dudoso se recelò cuerdo de tomar
la bebida.
Dandosela, pues, Don Aba al hijo, que cansado, y sediento volvía de
la caza, èl rogò cortès a su madre bebiesse primero, rehusó cautelosa la
Condesa: replicò sospechoso el Conde, y visto, que no quería beber, confirmando
su recelo con aquella porfia (de donde dicen se originò la costumbre de España,
que oy se observa en Vizcaya, de beber primero las mujeres, que los hombres) la
obligó por la fuerza a que bebiese la confeccion mortal, que ella le había
preparado.
Bebiò la Condesa, y al punto, obrando aquel veneno
el ùltimo letargo, muriò. Entristecido el Conde…”
El marido de
la "cobijera" se llamaba Sancho y era natural de Espinosa. Este escudero o criado
es el origen de los Monteros de Espinosa que guardan el Palacio de Castilla; y
esta guarda le fue dada por el apercibimiento, que este Escudero hizo a su
Señor…
“…Agradecido, pues, el Conde del aviso que Sancho,
en mira del bien universal de Castilla, y defensa de la vida de su Príncipe, le
había dado por orden de la Camarera su mujer, les hizo à entrambos muchas
mercedes; entre otras libertò, à devoción de Sancho, à los Nobles de Castilla
de la obligación, que tenían de ir à la Guerra sin sueldo, y del servicio de
los cinco maravedís, que solia dàr cada Hijo-Dalgo por sì, no yendo a la
hueste.
Y pareciéndole, que su lealtad se havia originado de
la buena sangre que tenía, y que esta la participaba de la tierra donde era,
quiso de allí adelante guardassem à su Real Persona, y las de sus Descendientes
en Palacio, Sancho, como natural de Espinosa, y los Nobles de aquella Villa,
parientes suyos, y de la Camarera su mujer, y los hijos, y descendientes de
entrambos…
Nombrò pues al Conde cinco, que empezasen à gozar
del Privilegio. El primero fue Sancho, Mayordomo que antes era del Conde,…
…Y no le hizo su Montero Mayor, como se refiere al
ayre Garci Alonso de Torres; porque ni hubo entonces Montero Mayor de Espinosa,
ni jamàs le hà habido despuès acà de este Oficio.
De passo se note, de los otro
quatro fueron los nombres: Flarcines Pelaez, Armenter Telloiz, Munio, y Ioanes
Ovekiz, que todos eran de la Camara del Conde…
…Llamaronse Monteros, ò porque Sancho tenìa el
apellido de Montero… ò porque Sancho diò al Conde el aviso de la traycion en un
Monte, estando à caza, y de ay, es lo seguro, se derivò tener este nombre, que
oy conservan.”
DE LA ESCALERA GUEVARA,
P.:
“Origen de los Monteros de Espinosa”
Madrid. 1735.
El origen de los Monteros de
Espinosa nos lo cuentan en un libro titulado así y escrito por D. Pedro de
Escalera Guevara en Madrid en el año 1735 y dedicado a Felipe V “El Animoso”.
Este libro consta de dos partes, la
primera constituida por diez capítulos y la segunda por otros catorce
capítulos. En donde habla del poderoso Don Sancho García, Conde y Señor de
Castilla y quien fue el criado que reveló la traición.
Después va desgranando los
privilegios y oficios que les fueron concedidos a los Monteros de Espinosa por
los sucesivos Reyes de España.
Este libro es una reimpresión para
evitar que cayeran en el olvido las preminencias, honras y privilegios conseguidos hace más de setecientos
años (allá por el 1006) para los cinco monteros nombrados por el Conde Don
Sancho como fieles guardas de su persona.
Dormían siempre alguno en la
antesala donde dormía el rey y custodiaban la llave de los aposentos reales.
Por la mañana vigilaban qué extraños
amanecían en palacio y si no podían explicar el motivo de su presencia los
prendían o incluso podían matarlo si no lo cogían vivo.
Les daban solares y terrenos en el
pueblo burgalés de Espinosa, porque para ingresar en la corte los jovenes debían
educarse primero a vivir a Espinosa. Y si casaban fuera eran obligatorio irse
el primer año a vivir con sus mujeres a Espinosa de los Monteros.
El rey d. Alonso El Bueno, I de
Castilla los aumentó primero hasta 23 y en una ocasión después 12.
El Santo Rey Don Fernando los
acrecentó y después el Emperador Carlos V los redujo a 48.
Los Reyes Católicos les dieron el
privilegio de que no pagasen la Alcabala.
El Rey Don Pelayo les dio el escudo
de sus armas.
Doña Juana les dio el derecho de la
Torá por el que cobraban a los judíos 12 maravedís por cada torá, allí por
donde pasara el rey.
Felipe II, cuando se retiró al
Escorial, nombró 8 monteros que de día y de noche guardas en su real persona.
A lo largo de su existencia irían
consiguiendo cada vez más privilegios tanto de trato como económicos.

Portada del Libro del Origen de los Monteros de Espinosa.
El inicio del libro está ilustrado
con una estampa que aglutina varios de los símbolos y leyendas que representan
a los Monteros de Espinosa:
-
“En
la mitad del círculo, que forma una serpiente, está un Espino de Majuelas,
Armas antiguas de la Villa de Espinosa.
-
En
el Espino un escudo ordinario con corona, y en el campo de él un castillo,
Armas de los condes de Castilla: Y porque el tercero de ellos crió los Monteros
de Espinosa.
-
A
los lados del castillo, y al pie de él esto: C.S. Munificientia, que en nuestro
vulgar importa: Beneficio, liberalidad del Conde Don Sancho.
-
Por
blason de esta merced penden dos cambrones del Espino dos manojos de a tres
llaves, uno por vanda, y los Monteros traen estos manojos en los reposteros de
sus camas, en significación de que antiguamente tenían ellos, no solo la
custodia de nuestros Reyes, pero también la del Palacio por la noche.
-
Acompañanle
dos Canes, sentados en unas Colunas (en cuyo campo están cinceladas unas
Cigarras, cada cual con un Hacha ardiendo), y en el medio circulo de la llama
esta palabra Vigilia, en ablativo.
-
Encima
de las cabezas tienen unas Piezas, a hechura de Medias Lunas, que llaman
Guardas, y se las ponen los hombres de armas en los codos, para guarda de
ellos. VA escrito en cada una Custodia.
-
En
las Colunas ay un lugar de Columela partido en dos trozos asi: Quis custos
incorruptior? Quis excubitor vigilantior? En castellano quiere decir: Qué guarda
más fiel? Que centinela mas vigilante?
-
Fidelidad,
y vigilancia en ningún animal se halla mejor que en el Perro, guarda del hombre
y símbolo de la lealtad… Lindo symbolo para criados de Reyes.
-
Terminase
este círculo con una serpiente, que muerde su extremidad, pintura con que
significaron los antiguos lo eterno.
-
Y
en el tercio medio de la serpiente ay estas palabras latinas: Fidi, et generosi
potentisimis Hispaniae Regibus aeternum addicti vigiles.
Que importan: Los
Leales, y generosos, dedicados eternamente a ser guardas de los Poderosisimos
Reyes de España. Significan en estos los Monteros, que aunque nada ay eterno en
esta vida, y ellos no lo pueden ser en el ejercicio de su oficio, lo son a lo
menos en el deseo…”
En capítulo
VIII del libro dice algunos de los nombres de los Monteros de Espinosa que sirvieron
en la Casa Real con otros oficios de ella. El número de los Monteros de
Espinosa que llegaron a ser en aquella época sirviendo en la Casa Real fueron cuarenta
y ocho, entre cuyos nombres están:
"... Juan Lopez de Bíbanco, Hernando de Bibanco, Lope
García de Porras, Diego García de Solares, Diego Ruiz de la Escalera Velasco,
Antonio de Velasco, Diego Zorrilla Evangelista, Marañon de Porras, Juan Corral,
Juan Saravil Mendoza, Andres Baraona, Pedro Saravia de la Riba, Fernando Ortiz,
Pero Ortiz, Diego García Quintano, Rodrigo Alonso , Cristóbal Alonso, Francisco
Ruiz, Bernardo de Solares, Juan Baraona, Pedro de Salazar, Pero Cabello, Pedro
Saravia Quintano, Juan Saravia…”
“Y deste linaje se preciaba el cardenal
Don Diego de Espinosa, que tan gran personaje fue en estos reinos, cuya
hacienda heredó D. Diego de Espinosa, Aposentador mayor de Su Majestad,
caballero del hábito de Santiago, y de cuyo apellido y linaje son Joan
Fernandez de Espinosa, señor de las villas de Ampudia y Villa García, del
Consejo de Su Majestad, y su Tesorero general de España, y el Licenciado
Hierónimo de Espinosa, Oidor de la Real Chancillería de Valladolid, y el
Maestro Fray Joan de Espinosa, dé la Orden de los Predicadores, famoso por la
excelencia de su pulpito, y sin otros muchos caballeros deste linaje y
apellido.”
Después que al reino de España se le uniera
la Casa de Borgoña por casamiento de la reina doña Juana con el rey Filipo el
Primero, se introdujo en el servicio de la Casa Real de Castilla la usanza y
costumbres de la Casa Extranjera, y así, por orden del rey, hacen guardia a su Real persona los archeros de a caballo
de la Casa de Borgoña, y a las personas Reales de la Reina y su familia,
Príncipes e Infantes.
Los Monteros
de Espinosa, se encargaban de la guardia personal de la casa real, tanto es así
que cuando se desnudaba el príncipe, estaban presentes los monteros, hasta que
se había despojado de sus ropas. Visitaban y revisaban todo el aposento donde dormía
el rey o su familia, para que no quedase en él ninguna persona extraña; y si era el aposento de la reina, cerraba la puerta una dueña de honor que llamaban la "azafata",
que es la persona en cuyo poder están los tocados de la reina, y quedaban los monteros
en la sala anterior haciendo guardia hasta la mañana. Y si era el aposento del
príncipe, los monteros cerraban la puerta y guardaban la llave, manteniendo la
guardia por turnos durante toda la noche.
Eran la lealtad, fidelidad, custodia y vigilancia de las personas reales las funciones que
debían realizar los Monteros de Espinosa.
Al principio les nombraba el rey, más tarde, para que alguien pudiera ingresar
a formar parte del grupo de los Monteros de Espinosa debía seguirse un complejo protocolo:
El título del oficio de Montero se
despachaba por Su Majestad por renunciación en el Consejo de Cámara, y con él
se requería a los Monteros que estaban haciendo el oficio en la corte que
representaban cuerpo de oficio.
Y estos juntos nombraban a un Alcalde y dos Monteros
de los más antiguos de la villa de Espinosa, que se encontrasen presentes a la
información que allí se había de hacer de las calidades del que se presentaba.
Debía de ser hijodalgo de solar conocido,
natural de padre y abuelo de aquella villa, de linaje limpio, “sin raza de moro, ni judío, y que
no haya tenido oficio vil, mecánico ni bajo, y que sea de edad de más de veinte
y cinco años”.
Se hacían indagaciones por el
Alcalde y Monteros, y ambas se presentaban al Mayordomo Mayor y Contadores de
la Casa de Castilla, los cuales con ellas, siendo aprobadas, las asentaban en
los libros de la Casa, y gozaba de sus privilegios.

“Y deste linaje se preciaba el cardenal Don Diego de Espinosa, que tan gran personaje fue en estos reinos, cuya hacienda heredó D. Diego de Espinosa, Aposentador mayor de Su Majestad, caballero del hábito de Santiago, y de cuyo apellido y linaje son Joan Fernandez de Espinosa, señor de las villas de Ampudia y Villa García, del Consejo de Su Majestad, y su Tesorero general de España, y el Licenciado Hierónimo de Espinosa, Oidor de la Real Chancillería de Valladolid, y el Maestro Fray Joan de Espinosa, dé la Orden de los Predicadores, famoso por la excelencia de su pulpito, y sin otros muchos caballeros deste linaje y apellido.”
Después que al reino de España se le uniera la Casa de Borgoña por casamiento de la reina doña Juana con el rey Filipo el Primero, se introdujo en el servicio de la Casa Real de Castilla la usanza y costumbres de la Casa Extranjera, y así, por orden del rey, hacen guardia a su Real persona los archeros de a caballo de la Casa de Borgoña, y a las personas Reales de la Reina y su familia, Príncipes e Infantes.
Los Monteros de Espinosa, con el paso de los años,
y como contraprestación por sus leales servicios
fueron ganando privilegios poco a poco
y ocupando diversos oficios en la corte.
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!
Manuel Moreno
Noviembre - 23

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