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  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20231101

MONTEROS DE ESPINOSA

 

Los símbolos de los Monteros de Espinosa. BNE
Símbolos de los Monteros de Espinosa. BNE

MONTEROS DE ESPINOSA

La hazaña originaria que prestigió a los Monteros de Espinosa, fue allá por el año 1.006, cuando Sancho Garci-Fernández, rey de Castilla e hijo del famoso conde Fernán González; al perder una batalla contra los moros, fue hecho prisionero y murió a consecuencia de las heridas sufridas en la batalla, después:

 

Le sucedió en el poder su hijo el Conde Sancho García, pero en aquella época, su madre, la Condesa Doña Aba, que ya estaba viuda, se enamoró de un rey moro de Córdoba, y quería casarse con él.

El rey moro accedió pero con la condición de que se casaría con ella si mataba al Rey Sancho su hijo. Así con su casamiento, el moro recibiría el Reino de Castilla.

La Condesa determinó cumplir la condición, para lo cual hizo un veneno con hierbas ponzoñosas y estaba resuelta a dárselo a beber a su hijo cuando volviera de caza. 

Supo la traición una “cobijera” de la condesa, que así llamaban a la camarera los antiguos. Esta cobijera estaba casada o abarraganada con un criado del conde, y se lo dijo a él, su pareja, para que previniese a su señor, advirtiéndole de que se guardase de beber lo que había de darle su madre la condesa, pues le importaba en ello la misma vida.

 

“Hizolo el criado leal (preservando con el aviso tempestivo a toda Castilla de la sujeción infame del moro) y oído del Conde, aunque dudoso se recelò  cuerdo de tomar la bebida. 

Dandosela, pues, Don Aba al hijo, que cansado, y sediento volvía de la caza, èl rogò cortès a su madre bebiesse primero, rehusó cautelosa la Condesa: replicò sospechoso el Conde, y visto, que no quería beber, confirmando su recelo con aquella porfia (de donde dicen se originò la costumbre de España, que oy se observa en Vizcaya, de beber primero las mujeres, que los hombres) la obligó por la fuerza a que bebiese la confeccion mortal, que ella le había preparado.

Bebiò la Condesa, y al punto, obrando aquel veneno el ùltimo letargo, muriò. Entristecido el Conde…”

 

El marido de la "cobijera" se llamaba Sancho y era natural de Espinosa. Este escudero o criado es el origen de los Monteros de Espinosa que guardan el Palacio de Castilla; y esta guarda le fue dada por el apercibimiento, que este Escudero hizo a su Señor…

 

“…Agradecido, pues, el Conde del aviso que Sancho, en mira del bien universal de Castilla, y defensa de la vida de su Príncipe, le había dado por orden de la Camarera su mujer, les hizo à entrambos muchas mercedes; entre otras libertò, à devoción de Sancho, à los Nobles de Castilla de la obligación, que tenían de ir à la Guerra sin sueldo, y del servicio de los cinco maravedís, que solia dàr cada Hijo-Dalgo por sì, no yendo a la hueste.

Y pareciéndole, que su lealtad se havia originado de la buena sangre que tenía, y que esta la participaba de la tierra donde era, quiso de allí adelante guardassem à su Real Persona, y las de sus Descendientes en Palacio, Sancho, como natural de Espinosa, y los Nobles de aquella Villa, parientes suyos, y de la Camarera su mujer, y los hijos, y descendientes de entrambos…

Nombrò pues al Conde cinco, que empezasen à gozar del Privilegio. El primero fue Sancho, Mayordomo que antes era del Conde,…


…Y no le hizo su Montero Mayor, como se refiere al ayre Garci Alonso de Torres; porque ni hubo entonces Montero Mayor de Espinosa, ni jamàs le hà habido despuès acà de este Oficio. 

De passo se note, de los otro quatro fueron los nombres: Flarcines Pelaez, Armenter Telloiz, Munio, y Ioanes Ovekiz, que todos eran de la Camara del Conde…


…Llamaronse Monteros, ò porque Sancho tenìa el apellido de Montero… ò porque Sancho diò al Conde el aviso de la traycion en un Monte, estando à caza, y de ay, es lo seguro, se derivò tener este nombre, que oy conservan.”

 DE LA ESCALERA GUEVARA, P.: “Origen de los Monteros de Espinosa” Madrid. 1735.


El origen de los Monteros de Espinosa nos lo cuentan en un libro titulado así y escrito por D. Pedro de Escalera Guevara en Madrid en el año 1735 y dedicado a Felipe V “El Animoso”.  

Este libro consta de dos partes, la primera constituida por diez capítulos y la segunda por otros catorce capítulos. En donde habla del poderoso Don Sancho García, Conde y Señor de Castilla y quien fue el criado que reveló la traición.

Después va desgranando los privilegios y oficios que les fueron concedidos a los Monteros de Espinosa por los sucesivos Reyes de España.

Este libro es una reimpresión para evitar que cayeran en el olvido las preminencias, honras  y privilegios conseguidos hace más de setecientos años (allá por el 1006) para los cinco monteros nombrados por el Conde Don Sancho como fieles guardas de su persona.

Dormían siempre alguno en la antesala donde dormía el rey y custodiaban la llave de los aposentos reales.

Por la mañana vigilaban qué extraños amanecían en palacio y si no podían explicar el motivo de su presencia los prendían o incluso podían matarlo si no lo cogían vivo.

Les daban solares y terrenos en el pueblo burgalés de Espinosa, porque para ingresar en la corte los jovenes debían educarse primero a vivir a Espinosa. Y si casaban fuera eran obligatorio irse el primer año a vivir con sus mujeres a Espinosa de los Monteros.

El rey d. Alonso El Bueno, I de Castilla los aumentó primero hasta 23 y en una ocasión después  12.

El Santo Rey Don Fernando los acrecentó y después el Emperador Carlos V los redujo a 48.

Los Reyes Católicos les dieron el privilegio de que no pagasen la Alcabala.

El Rey Don Pelayo les dio el escudo de sus armas.

Doña Juana les dio el derecho de la Torá por el que cobraban a los judíos 12 maravedís por cada torá, allí por donde pasara el rey.

Felipe II, cuando se retiró al Escorial, nombró 8 monteros que de día y de noche guardas en su real persona.

A lo largo de su existencia irían consiguiendo cada vez más privilegios tanto de trato como económicos.

 

Origen de los Monteros de Espinosa. BNE
Portada del Libro del Origen de los Monteros de Espinosa.

El inicio del libro está ilustrado con una estampa que aglutina varios de los símbolos y leyendas que representan a los Monteros de Espinosa:

-   “En la mitad del círculo, que forma una serpiente, está un Espino de Majuelas, Armas antiguas de la Villa de Espinosa.

-   En el Espino un escudo ordinario con corona, y en el campo de él un castillo, Armas de los condes de Castilla: Y porque el tercero de ellos crió los Monteros de Espinosa.

-   A los lados del castillo, y al pie de él esto: C.S. Munificientia, que en nuestro vulgar importa: Beneficio, liberalidad del Conde Don Sancho.

-   Por blason de esta merced penden dos cambrones del Espino dos manojos de a tres llaves, uno por vanda, y los Monteros traen estos manojos en los reposteros de sus camas, en significación de que antiguamente tenían ellos, no solo la custodia de nuestros Reyes, pero también la del Palacio por la noche.

-   Acompañanle dos Canes, sentados en unas Colunas (en cuyo campo están cinceladas unas Cigarras, cada cual con un Hacha ardiendo), y en el medio circulo de la llama esta palabra Vigilia, en ablativo.

-   Encima de las cabezas tienen unas Piezas, a hechura de Medias Lunas, que llaman Guardas, y se las ponen los hombres de armas en los codos, para guarda de ellos. VA escrito en cada una Custodia.

-   En las Colunas ay un lugar de Columela partido en dos trozos asi: Quis custos incorruptior? Quis excubitor vigilantior? En castellano quiere decir: Qué guarda más fiel? Que centinela mas vigilante?

-   Fidelidad, y vigilancia en ningún animal se halla mejor que en el Perro, guarda del hombre y símbolo de la lealtad… Lindo symbolo para criados de Reyes.

-   Terminase este círculo con una serpiente, que muerde su extremidad, pintura con que significaron los antiguos lo eterno.

-   Y en el tercio medio de la serpiente ay estas palabras latinas: Fidi, et generosi potentisimis Hispaniae Regibus aeternum addicti vigiles. 

Que importan: Los Leales, y generosos, dedicados eternamente a ser guardas de los Poderosisimos Reyes de España. Significan en estos los Monteros, que aunque nada ay eterno en esta vida, y ellos no lo pueden ser en el ejercicio de su oficio, lo son a lo menos en el deseo…”

 

En capítulo VIII del libro dice algunos de los nombres de los Monteros de Espinosa que sirvieron en la Casa Real con otros oficios de ella. El número de los Monteros de Espinosa que llegaron a ser en aquella época sirviendo en la Casa Real fueron cuarenta y ocho, entre cuyos nombres están:

 

"... Juan Lopez de Bíbanco, Hernando de Bibanco, Lope García de Porras, Diego García de Solares, Diego Ruiz de la Escalera Velasco, Antonio de Velasco, Diego Zorrilla Evangelista, Marañon de Porras, Juan Corral, Juan Saravil Mendoza, Andres Baraona, Pedro Saravia de la Riba, Fernando Ortiz, Pero Ortiz, Diego García Quintano, Rodrigo Alonso , Cristóbal Alonso, Francisco Ruiz, Bernardo de Solares, Juan Baraona, Pedro de Salazar, Pero Cabello, Pedro Saravia Quintano, Juan Saravia…”


“Y deste linaje se preciaba el cardenal Don Diego de Espinosa, que tan gran personaje fue en estos reinos, cuya hacienda heredó D. Diego de Espinosa, Aposentador mayor de Su Majestad, caballero del hábito de Santiago, y de cuyo apellido y linaje son Joan Fernandez de Espinosa, señor de las villas de Ampudia y Villa García, del Consejo de Su Majestad, y su Tesorero general de España, y el Licenciado Hierónimo de Espinosa, Oidor de la Real Chancillería de Valladolid, y el Maestro Fray Joan de Espinosa, dé la Orden de los Predicadores, famoso por la excelencia de su pulpito, y sin otros muchos caballeros deste linaje y apellido.”


Después que al  reino de España se le uniera la Casa de Borgoña por casamiento de la reina doña Juana con el rey Filipo el Primero, se introdujo en el servicio de la Casa Real de Castilla la usanza y costumbres de la Casa Extranjera, y así, por orden del rey, hacen  guardia a su Real persona los archeros de a caballo de la Casa de Borgoña, y a las personas Reales de la Reina y su familia, Príncipes e Infantes.

 Los Monteros de Espinosa, se encargaban de la guardia personal de la casa real, tanto es así que cuando se desnudaba el príncipe, estaban presentes los monteros, hasta que se había despojado de sus ropas. Visitaban y revisaban todo el aposento donde dormía el rey o su familia, para que no quedase en él ninguna persona extraña; y si era el aposento de la reina, cerraba la puerta una dueña de honor que llamaban la "azafata", que es la persona en cuyo poder están los tocados de la reina, y quedaban los monteros en la sala anterior haciendo guardia hasta la mañana. Y si era el aposento del príncipe, los monteros cerraban la puerta y guardaban la llave, manteniendo la guardia por turnos durante toda la noche.

 Eran la lealtad, fidelidad, custodia y vigilancia de las personas reales las funciones que debían realizar los Monteros de Espinosa.

Al principio les nombraba el rey, más tarde, para que alguien pudiera ingresar a formar parte del grupo de los Monteros de Espinosa debía seguirse un complejo protocolo:

El título del oficio de Montero se despachaba por Su Majestad por renunciación en el Consejo de Cámara, y con él se requería a los Monteros que estaban haciendo el oficio en la corte que representaban cuerpo de oficio.

 Y estos juntos nombraban a un Alcalde y dos Monteros de los más antiguos de la villa de Espinosa, que se encontrasen presentes a la información que allí se había de hacer de las calidades del que se presentaba.

Debía de ser hijodalgo de solar conocido, natural de padre y abuelo de aquella villa, de linaje limpio, “sin raza de moro, ni judío, y que no haya tenido oficio vil, mecánico ni bajo, y que sea de edad de más de veinte y cinco años”.

Se hacían indagaciones por el Alcalde y Monteros, y ambas se presentaban al Mayordomo Mayor y Contadores de la Casa de Castilla, los cuales con ellas, siendo aprobadas, las asentaban en los libros de la Casa, y gozaba de sus privilegios.


Los Monteros de Espinosa, con el paso de los años, 

y como contraprestación por sus leales servicios 

fueron ganando privilegios poco a poco 

y ocupando diversos oficios en la corte.

 

 

 ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                              Manuel Moreno 

                                                                                                                        Noviembre - 23 

 


 

 

 




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