BOEZUELO
El boezuelo es una antigua práctica de caza que se realizaba ocultándose detrás de un buey entrenado para ello o dentro de un aparejo construido al efecto para realizar la misma función. De esta forma la aproximación a la pieza se hacía con más facilidad porque los animales montunos recelaban menos.
También “el buey de caza”, “montería de buey”, “el cabestrillo” y en textos muy antiguos “boyezuelo”.
“…Usan en algunas partes de Alemania y Francia
algunos monteros ir a monteria que llaman del Buy [Buey]. La qual se haze
llevando hecho de lienço armado sobre arcos [aros] ligeros una forma de Buey
pintado con su cabeza [caveza] y cuernos y dentro de ell se mete el montero con
los aparejos de la caza, y caminando devisa [ve] por ventanillas que [ell
tiene, la caza que ay [hail en el monte y dexandole [dejandole] plantado sobre
palillos que trae sale por un lado por donde no sea visto de la caza y tira la
que [h]a descubierto (111, cap. XI) …”
ARGOTE de MOLINA, G.: Libro de la Montería. Sevilla 1582.
El cabestrillo, antiguamente, era una técnica de caza, en la que el cazador, se ocultaba detrás de un animal (caballo o buey) o un aparejo construido al efecto. También se realizaba a veces con un caballo, llevándolo sujeto del cabestro o sus riendas. Cabestreo.
Se utilizó en diversas formas y para diferentes especies y, a veces, con ayuda de otros instrumentos como cencerros y cencerrillas, especialmente para cazar perdices.
También se le decía “Montería de cabestrillo.”
En la zona de las marismas del Guadalquivir, lo hacían escondiéndose detrás de un caballo, al que le hacía pasar el cabestro por una argolla atada a la parte de abajo de una mano para que al tirarle bajase la cabeza, simulando que estaba pastando y así se confiaran más los patos y el resto de los animales.
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“Buey de cabestrillo”. “…
Se llama el que tiene enseñado el cazador a aguardar el tiro de arcabuz, y para
que esté sujeto se le echa una trahilla de cerdas por debaxo de los cuernos,
que desde alli con un lazo passa a afianzar una oreja. Covarr. dice se le da
este nombre porque guia el buey a1 cazador…”
PEDRAZA GAITÁN, P.: Libro de la Montería, Manuscrito del S. XVII-XVIII. Capt. XI.
Había que practicar y enseñar al caballo poco a poco a cabestrear que, Barahona de Soto nos lo explica cómo se adiestraba y dirigía al “caballo de cabestrillo” cogido en corto del cabestro o ronzal y con ayuda de otra persona.
“…Primero
se le ha de enseñar a andar de diestro sueltamente, y si al principio estuviere
muy duro en esto, llevarle ha uno de diestro y darle ha otro compañero con una
varilla en las ancas dejándolo pascer de cuando en cuando, y después se le
enseñará a cabestrear, que es llevando la una mano el cazador a dos o
tres palmos de la boca del caballo y su cuerpo en par del caballo, y sin que
deje de ir a buen paso alguna vez se reparará sin voluntad del que lo lleva…”
BARAHONA DE SOTO, L.: Diálogos de la Montería. s. XVI. Ed. Junta Andalucía 2018. Pág. 456. ISBN 978-84-9959-309-8.
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En la zona de Extremadura existió una variable de esta técnica denominada el “chirrión” que era una antigua forma de cazar grullas y avutardas con un carro, empleando una técnica similar a la del boezuelo o caballo de cabestrillo, pero en esta ocasión lo que se emplea es un carro cubierto de esteras y tirado por una bestia. A veces era un carro cargado de forraje. También carro.
“…También está sujeta á esta forma de caza, aunque particularmente
estos dos géneros de aves se suelen cazar también con chirrión ó carro,
á imitación del caballo de cabestrillo, y aguardan más de esta manera:
que el que va guiando el carro ha de saber dar su rodeo, porque en viéndolas se
ha de tener luego afuera y dalles su rodeo redondo de la manera que dijimos en
la caza del perro de muestra; ha de llevarse el carro esterado, con que se
cubra el que va dentro guiando las muías porque no le vean; y si viere que se
asperean mucho, tire de la muía contraria hacia ellas, y en tornándose [á]
asegurar, tire de la que está hacia la caza acercándosele, teniendo cuenta de
mirar lo que la caza hace por un agujero que llevará la es tera; y el que
hubiere de tiralles ha de ir cubriéndose con todo el carro en par de la rueda
contraria de la caza, y de que empareje por bajo del viento ó á la mitad de él
procure hallarse á tiro, y pase delante el del carro y quédese el cazador
sentado y emballestando el codo sobre la rodilla para podelle tirar…”
BARAHONA DE SOTO, L.: Diálogos de la Montería. s. XVI. Ed. Sociedad de Bibliófilos Españoles. Madrid. 1890. Pág. 389.
En el s. XVII, en la obra de la Celestina hay también una referencia a esta modalidad de caza diciendo:
“El falso boezuelo con su blando cencerrear trahe las perdices a la red”
La Celestina, ed. 1607, f. 111.
Todo esto nos viene a demostrar como la caza ha ido evolucionando con el paso de los años y como cada cazador ha aportado su granito de arena para perfeccionar lo que ya otros antecesores suyos fueron poniendo en práctica.
NOTA:
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!
Manuel Moreno



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