CHIRRIÓN
BNE
Era un carro de gran tamaño, hecho normalmente de hierro y madera y que, entre otros usos, se empleaba en la caza para ocultarse en su interior y aproximarse a las piezas, de manera similar a como se hacía con el cabestrillo.
Los agricultores y ganaderos empleaban este tipo de carro para transportar paja, forraje o grano; usando como fuerza motriz bestias como mulos, caballos o bueyes. Los cazadores observaron que las piezas de caza se confiaban pronto y no recelaban cuando el chirrión les pasaba cerca.
Este carro emitía un sonido chirriante y estridente, de ahí su nombre. En latín chirriar se dice “stridere”, es un sonido repetitivo y desagradable emitido por maderas o hierros que rozan entre sí. Este ruido lo detectan los animales del campo desde lejos y, como el carro tirado por animales, se va aproximando lentamente, se familiarizan con él y, al no ver a la persona que lo conduce, no huyen ni se asustan, permitiendo el acercamiento del cazador.
Los cazadores construían un cajón grande de madera, con mirillas o troneras que cargaban en el carro y en el que se ocultaban, disimulándolo con ramas o forraje y desde donde dirigían a las bestias de tiro que debían estar entrenadas previamente para evitar que se asustasen de los tiros.
El chirrión o carro se empleó para cazar todo tipo de animales montaraces, desde grullas, avefrías o patos hasta venados o gamos. Esta antigua forma de acercarse, ocultándose así, se empleó también para cazar avutardas que son muy desconfiadas y enseguida levantan el vuelo al detectar cualquier signo que les resulte extraño. Usaban una técnica similar a la del boezuelo o caballo de cabestrillo, pero en esta ocasión lo que se empleaba era un carro cubierto de esteras y tirado por una bestia.
Existen varias referencias escritas de esta técnica en el pasado, como la que cito a continuación de Barahona de Soto en “Diálogos de Montería” del s.XVI.:
“…También está sujeta á esta forma de caza, aunque particularmente estos dos géneros de aves se suelen cazar también con chirrión ó carro, á imitación del caballo de cabestrillo, y aguardan más de esta manera: que el que va guiando el carro ha de saber dar su rodeo, porque en viéndolas se ha de tener luego afuera y dalles su rodeo redondo de la manera que dijimos en la caza del perro de muestra; ha de llevarse el carro esterado, con que se cubra el que va dentro guiando las muías porque no le vean; y si viere que se asperean mucho, tire de la muía contraria hacia ellas, y en tornándose [á] asegurar, tire de la que está hacia la caza acercándosele, teniendo cuenta de mirar lo que la caza hace por un agujero que llevará la es tera; y el que hubiere de tiralles ha de ir cubriéndose con todo el carro en par de la rueda contraria de la caza, y de que empareje por bajo del viento ó á la mitad de él procure hallarse á tiro, y pase delante el del carro y quédese el cazador sentado y emballestando el codo sobre la rodilla para podelle tirar…”
BARAHONA DE SOTO, L.: Diálogos de la Montería. s. XVI. Ed. Sociedad de Bibliófilos Españoles. Madrid. 1890. Pág. 389.
En este caso como en otros muchos, una técnica concreta puede dar lugar a determinadas variedades de la misma, adaptándose a las circunstancias de cada lugar y así se viene aplicando desde los tiempos más remotos.
NOTA:
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!
Manuel Moreno
Dcbre - 23

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