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VAQUEO y SALTEO

  Biblioteca Nacional de España VAQUEO Modalidad de caza mayor, consistente en esperar a las reses que vienen de vuelta a su encame diurno d...

20250430

PARANY O BARRACA

 

Imagen completa del parany
Parany o barraca. Tus lances.

PARANY O BARRACA 

 

El parany es un método ancestral de caza de zorzales de más de 2.000 años de antigüedad que se practicaba en algunos países mediterráneos como Italia, Grecia, Francia o España. Especialmente en las regiones más próximas al mar: Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Aragón, El Midi, el Rosellón, la Provenza, El Piamonte, Lombardía, la Toscana, Trentino…  

Se reconoce también por otros nombres como “puestos de cazar”, “paranzas”, “algarrobos de barraca”, “trampas” o simplemente “barraca”.  Los franceses la llaman “la chasse aux gluaux” y los italianos “trappola” que quiere decir trampa.  

Son unas elementales y básicas construcciones realizadas en torno a una singular formación vegetal, de las que aparecen pocas en el entorno y eso las hace más atractivas para que los pájaros acudan hasta ellas buscando su refugio y cobijo. El o los árboles que componen la barraca, son generalmente algarrobos o “garroferas” u olivos en la Comunidad Valenciana, y son podados de una forma especial al objeto de facilitar la colocación del armadijo de caza. En la zona de Aragón son las carrascas o “cajigos”, además de las higueras y los olivos.  

 Estas construcciones tienen una pequeña tapia circular, normalmente de piedra seca o cañizo, que bordea al grupo vegetal y que suele podarse de una forma especial. Interiormente alberga una especie de andamiaje que permite subirse a colocar las “rametas” con las que se impregnarán las aves de su liria, impidiéndoles el vuelo y cayendo presas al suelo. Los pajareros llamaban a la liga “guizque” también “llonje” que más concretamente era el ajonje obtenido de la achicoria o del cardo ajonjero.  

Refiriéndose al muérdago del que también se obtenía esa sustancia pegajosa, reza un antiguo proverbio:  

“El pájaro caga su propia desgracia” porque el pájaro come las bayas del muérdago que él ha sembrado y luego servirán para hacer el visco con el que será atrapado. Y es que se creía erróneamente, que estas semillas, sólo podían germinar después de defecarlas y una vez digeridas por las aves.  

Antiguamente, se capturaban con varetas enviscadas una gran diversidad de especies de aves, hasta palomas torcaces.  

Los reclamos tradicionales son el “xiulet” y el pájaro enjaulado:  

·          El “xiulet” es un silbato que se toca con la boca y que estaba fabricado con distintos tipos de madera o caña, posteriormente pasaron a ser metálicos.  

 

·          El pájaro enjaulado para ser empleado como reclamo en el parany por los “paranyers o parañeros”, procedía de las primeras capturas realizadas por ellos mismos al principio de la temporada, ya que su alimentación durante el resto del año era compleja y dificultosa.  

 

Se cree que el tipo de canto más eficaz como reclamo era aquél denominado de alerta, ya que los zorzales al escuchar la llamada de alerta suelen agruparse para expulsar al forastero. Tanto es así, que se veía cómo los cazadores usaban un mochuelo o una lechuza para asustar a los reclamos y que estos emitieran sonidos de alarma que atraerían a una bandada.  

Tanto el reclamo vivo como el silbato tenían un reducido alcance de efectividad en el espacio, por eso, se empleó el “embudo acústico” que era igualmente eficaz a mayor distancia.  

 

Estructura de la barraca
Armadijo del parany
La construcción de la instalación se hacía aprovechando las ramas de los árboles de la barraca, sobre los que se cruzaban una serie de palos, unos verticales llamados “cimales” y otros horizontales llamados “perchas” -“palanquetas” en Aragón-, a los que se le hacían unas hendiduras, separadas entre sí de 5 a 10 cm, en las que se introducían unas varetas de unos 15 a 20 cm, impregnadas en visco y colocadas todas ellas en paralelo a modo de dientes de peine.  

Las varetas podían ser de esparto, mimbre, avena, etc. y se untaban en liga o muérdago con el método del “trenzado”, para el que se cogían manojos de varetas y se impregnaban todas juntas de una vez.  

 


Los árboles del parany recibían todos los años un tipo de poda especial para que las ramas crecieran hacia arriba dejando entre ellas unos espacios para poder instalar posteriormente el aparejo descrito antes.   

La imagen de estos árboles podados así durante varios años consiguió convertirse en un icono peculiar, característico y representativo de la zona, que en la actualidad luce en algunas rotondas y parques públicos de localidades como Villarreal, Costur, Betxi, Onda, Ribesalbes,  y otras muchas más.   


 

Icono del parany en parques y rotondas
Icono del parany en parques y rotondas. Apaval.

Además, en estos pueblos, con motivo de sus fiestas, se realizan concursos de silbadores o “xiuladors”. Concursos que alcanzan el rango de europeos y se repiten por diversas poblaciones europeas. Silbadores que son reconocidos con diferentes denominaciones en cada lugar, por ejemplo: “chîlet” en Francia, “chioccolo” en italiano y “reclamo bucal” para el resto de España.  

Ya van más de 21 ediciones de concurso europeo. Por ejemplo, en 2016 se celebró en Aubagne (Francia), en 2018 en Alcanar (Tarragona) etc.  

 

Existen diversas asociaciones tanto en Francia, Italia y España que promueven la recuperación y conservación de estas tradiciones, entre ellas:

AECT (Asociación Europea de Chasses Traditionnelles), de Italia (ANUUMigratoristi y FIdC / UCIM), de Francia (AICO y FDC du VAR), de España (APAVAL), con la FACE (Federación de Asociaciones de Caza y Conservación de la Fauna Sauvage de l’UE) y el CIC (Consejo Internacional para la Conservación de Animales y Vida Silvestre – Delegación Italiana). 

 

Hay ciudades europeas como Sacile en Italia y de España la ciudad de Villarreal (Castellón) que se han hermanado por sus vínculos con el parany.  

 

Ello da idea de lo que ha calado esta ancestral modalidad de caza en la identidad cultural de estas poblaciones.   

 

La caza de aves con liga es una actividad ancestral que ya practicaban los griegos y que empleaban para ello una sustancia que llamaban “ijxiva” en tiempos de Teofrasto, conocido como el padre de la botánica en el s. IV a.C. Se cree que fueron ellos, los griegos, los que introdujeron esta modalidad de caza, primero en la Galia y después en Hispania. 

Vicent Albaro, estudioso e investigador del parany, recabó mucha información al respecto y decía de esta caza:  

·      “En Cabrera de Mar, Barcelona, en una necrópolis ibérica, se encontraron cuatro enterramientos de guerreros en una amplia fosa, con ajuar cerámico y restos de animales, entre los cuales se identificaron huesos de zorzal, prueba irrefutable de que la caza del zorzal en la península Ibérica data de más de 2.250 años”. 

Caza de aves con liga en ánfora griega.
Ánfora griega

 


·      la representación más antigua hasta hoy conocida sobre una escena de pájaros con liga es una escena pintada sobre un ánfora griega de figuras negras que se conserva en el Museo Nacional de Tarento, en Italia. 

 


·      “En el Tratado de Caza y Pesca de Opiano, (siglo II antes de Cristo), se muestra en varias miniaturas con asombrosa coincidencia este tipo de caza, un códice ilustrado que constituye un testimonio único de la antigüedad, en cuanto a la descripción detallada de la caza de pájaros mediante red, con liga y reclamo, e incluso describe con todo tipo de detalles decorativos, una pajarera”. 

En la Edad Media, ya aparece una prueba documental irrefutable sobre el uso de la liga para cazar, fechado el 17 de junio de 1237 en la Carta Pobla de Sant Mateu:   

·      “En el nombre de Cristo...yo hermano Hugo de Julalquer, Maestre de la Orden del Hospital, autorizo a los cazadores del parany que puedan cazar desde la fiesta de San Miguel hasta la Cuaresma”. 

La caza con liga se ve reflejada en la poesía de Juan de Arquijo (1567-1623):   

·      “En segura pobreza vive Eumelo con dulce libertad, y le mantienen las simples aves, que engañadas vienen a los lazos y ligas sin recelo”. 

También en el s. XVI, San Juan de la Cruz nombra la caza con liga en su obra:   

·      “Dos veces trabaja el pájaro que se asentó en la liga, es a saber: el desasirse y limpiarse en ella...” 

Además, existen referencias al parany en el siglo XVIII:   

·      Así, el Museo de la Cerámica de l’Alcora guarda varios protocolos notariales en los que se refleja como el ayuntamiento de la villa alquilaba algunos árboles ubicados en fincas de titularidad municipal para ser empleados como parany en época de caza. 

 

 

En los últimos tiempos, la caza de parany viene pasando por momentos controvertidos legalmente, ya que dependiendo de cómo se aplique, puede ser considerada como una modalidad de caza no selectiva y, además, el empleo de la liga tiene dificultad para limpiar el plumaje de las aves que se quieren dejar en libertad.  

 

Parany o barraca.

Recientemente, 3 departamentos de la Universidad de Valencia:  Departamento de Ingeniería Rural,  Departamento de Ciencia Animal, y el Departamento de Estadística e Investigación Operativa han realizado un estudio comparativo del método tradicional con  el que se establece por el Decreto 135/2000 del Gobierno Valenciano, por el que se regula la caza del parany o barraca, concluyendo:

-          “Turdus philomelos es la especie más cazada en la modalidad tradicional denominada parany o barraca.

-          Durante 14 horas de observación han caído en el parany un 5,3% de los ejemplares en paso migratorio.

-          En el método establecido por el Gobierno Valenciano se capturan menos ejemplares.

-          Es necesario una revisión de los conceptos masivo y selectivo aplicados a las técnicas o modalidades de caza tradicional, así como una mayor claridad desde el punto de vista jurídico. “

 

 

En Francia pasó por dificultades similares que luego consiguieron superarse y se autorizó con condiciones especiales que permitieron la adecuada convivencia de esta modalidad con la ley de protección de aves de la CE.  

 

Una asociación de paranyers ha propuesto adaptar la caza tradicional aplicándolo en sus árboles monumentales, empleando un sistema que denominan “cesto malla” que permite la captura en vivo de los zorzales, sería una opción interesante para evitar la desaparición de esta modalidad de caza tradicional y todo su valiosísimo acervo cultural.  

 

Posiblemente cuando los cazadores españoles consigan demostrar que la caza con liga en el parany es una actividad que:  

·       Se practica en condiciones controladas para permitir una forma de captura selectiva y en pequeñas cantidades.  

·       Se regule cada temporada en la orden de vedas ateniéndose a las condiciones reales de las poblaciones del zorzal de cada año.  

·       Se regulen los tipos de liga y sustancias limpiadoras no dañinas ni perjudiciales para las aves.  

·       Se regule el uso de los tipos de reclamo que pueden emplearse.  

·       Se regulen fechas o periodos de caza (dos meses) y número de capturas por cazador.  

·       Se empleen técnicas de limpieza de liga adecuadas para no dañar a los animales capturados.  

·       Se imponga la obligación de liberar en perfectas condiciones las especies no cinegéticas capturadas.  

·       Se reconozca que es una modalidad tradicional que se aplica de forma racional y que no causa un impacto negativo considerable en las poblaciones de zorzales.  

Volverá a formar parte de la cultura venatoria de estos pueblos que vienen aplicándola tantos años a lo largo de la historia, porque cuando se ha mantenido activa durante periodos tan largos es porque es una práctica útil para la agricultura, perdurable y no destructiva.  

Según el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en respuesta al Consejo de Estado del Gobierno de Francia tras una consulta en relación a la caza con liga dijo:  

“En consecuencia, debe concluirse que la conservación de un método de caza tradicional con fines recreativos puede reconocerse como un uso prudente de las especies de aves en cuestión. Por tanto, podrá justificar la ausencia de otra solución satisfactoria y de una excepción con arreglo al artículo 9, apartado 1, letra c) de la Directiva sobre Aves, siempre que se cumplan los demás requisitos de dicha excepción. En particular, el método de caza debe limitarse a un pequeño número de las especies en cuestión.” 

Esta notificación fue difundida el 26 de diciembre de 2020 por la Federación Ornitológica Cultural Silvestrista Española que ha defendido la vía cultural para demostrar que el silvestrismo es una actividad legal que cumple con la Directiva de Aves.

Camino análogo se podrá recorrer con el parany, siempre y cuando se puede demostrar:

-          que esta modalidad está arraigada en la cultura regional,

-          que sus capturas son en pequeñas cantidades,

-          en condiciones estrictamente controladas

-          y respetando el criterio de selectividad. 

 

¡Caza disfrutando, disfruta cazando!

 

Manuel Moreno

Mayo - 25



20250401

MONTERÍA DE REDES

MONTERÍA DE REDES


Las monterías de redes requerían de gran aparataje y de mucho personal, lo que las hacía exclusivas de los reyes y grandes señores. 

Se buscaba una salida del monte donde se colocaban unas extensas redes verticales de unos dos metros a los lados de una zona que, por la forma del terreno, obligaría a las reses a tener que tomar esos pasos y a modo de grandes mangas conducían hasta allí a venados, gamos o jabalíes.

La logística y el personal que se empleaba para esta forma de cazar no era proporcional a los resultados que se obtenían normalmente, ya que éstos, solían ser más bien escasos.

Los hacían entrar en interior, acosándolos con una gran línea de batidores a pie, con perros y caballos debidamente ordenados, donde habían colocado los filopos. Los filopos eran unas mangas de grandes lienzos  de redes que, a veces eran sustituidos por una enormes empalizadas enramadas, para obligar a llevar a las piezas de caza a unos lugares más estrechos donde eran lanceados.

Se cree que esta modalidad de caza era originaria de Alemania en donde era practicada por el emperador Maximiliano cuando fue mandatario en estos territorios.

Es muy similar a la que denominaron montería de buitrón.

 De la montería de red encontramos cumplida información en el capítulo XXI de Libro de la Montería.

 

 

              ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!             

                                                                                         Manuel Moreno 

                                                                                          Abril - 25


PALOMAS, PASA Y CONTRAPASA

 

Pasa de palomas torcaces
Pasa de palomas

PALOMAS, PASA Y CONTRAPASA 

 

Se llama pasa al viaje que realizan algunas especies de aves migratorias desde sus territorios de verano, en latitudes norteñas, hacia los de invernada que son más meridionales y cálidos. Conocida también como migración postnupcial u otoñal, se suele dar en los meses de septiembre a noviembre. 

La característica fundamental de la pasa es que los desplazamientos que realizan las aves son muy largos y regulares en el tiempo. No tienen nada que ver con los desplazamientos de nomadeo o dispersión. 

Se llama contrapasa al regreso de las aves migratorias a sus territorios de cría. También conocida como prenupcial o primaveral y es el itinerario inverso a la pasa, aunque su ruta es algo más oriental. La contrapasa se suele producir en marzo. 

En 1979 se publica en Europa la ley 79/409 conocida como Directiva de Aves, por la que se prohíbe la caza de las especies de aves durante su periodo de reproducción o migración pre-reproductora, y durante su trayecto de regreso hacia su lugar de nidificación. 

La Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, publicada en el BOE 299, de 14 de diciembre de 2007 prohíbe la caza de aves migratorias durante su trayecto de regreso a los lugares de cría, en el caso de especies migratorias, por lo que queda prohibida la caza en contrapasa. 

La caza en contrapasa se prohibió en Navarra ya en los años 90, en cambio, en Vizcaya, Álava y Guipúzcoa se autorizó en los años 1998 y 1999 hasta el 2006. 

 


Especies 

La paloma torcaz es la de mayor tamaño
Torcaz o torcaza

Las palomas torcaces, también llamadas torcazas, son la de mayor tamaño y las más robustas. Su plumaje es de color gris azulado por la espalda y gris con tintes vinosos en el pecho. Lo más característico son el collar y las manchas blancas de las alas. Los jóvenes no tienen la mancha blanca del cuello y en ellos predominan los tonos pardos. 

Son de costumbres gregarias, formando bandos y reuniéndose tanto en las zonas de comederos como en las de dormitorios. Ponen 2 o 3 puestas de abril a agosto de 2 huevos blancos cada una. Su nido es muy elemental construido en los árboles con ramitas secas. 

Se alimentan de semillas, hierbas y de hayucos y bellotas en el invierno. 


La paloma bravía tiene el obispillo blanco
Paloma bravía

Las palomas bravías son más pequeñas que las torcaces y se caracterizan por dos bandas negras que tienen al final de las alas. Otra característica singular es que tienen el obispillo blanco. Su plumaje en el dorso y en la pechuga es gris azulado, la cabeza y el cuello la suelen tener más oscura y, a veces, tienen unos reflejos metálicos de color verde. Las que se han hibridado con las caseras presentan una variedad de plumaje que abarca desde los tonos blancos, los pardos e incluso los negros.

 

Se alimentan de semillas, de hierbas y acostumbran a ir más bien solas o en pequeños bandos. Anidan en huecos, cuevas y roquedos. Hacen también 2 o 3 puestas al año de dos huevos.  

 


Las palomas zuritas son de tamaño parecido a las bravías con las que suelen hibridarse. Su cuello suele tener un plumaje en tonos metálicos verdosos, que no lo tienen los jóvenes, y el resto de cuerpo carece de las bandas blancas características de las torcaces o las bandas negras, características de las bravías. 

Consumen semillas, hierbas y, en la montanera, comen también las bellotas de encinas, alcornoques, quejigos o coscojas. 

Crían en ruinas, zonas urbanas, roquedos y en los huecos de los árboles. Su puesta es similar a las otras dos variedades y acompañan en la migración a los bandos de torcazas. 

En las palomas no existe el dimorfismo sexual, por eso cuando hay que distinguirlas es preciso abrir la cloaca con una especie de alicates con pinzas y quedan al descubierto el recto y el oviducto izquierdo de la hembra (un orificio estrellado) o en el caso del macho se aprecia al abrir la cloaca el recto en el centro y dos puntitos, que son los orificios genitales por donde sale el semen. 

 


Modalidades 


Puesto fijo situado en los pasos tradicionales de sus rutas migratorias. En algunas zonas pirenaicas se pueden ver entre el paisaje de hayedos y robledales unas altas torretas que forman parte de las palomeras, las navarras son las más importantes.   

Los bandos empiezan a pasar desde el amanecer en los días despejados, soleados y con viento del norte o del este.  Paran de pasar en el centro del día y lo reanudan por la tarde. Con el viento del norte suelen volar más altas que cuando sopla suave el viento del sur. Con el viento norte se abaten menos palomas, aunque se refuerce la munición empleada y ya se sabe: 

“A la torcaz, mientras no le veas el collar, no le has de tirar” 

Esta sentencia hace referencia a la distancia en la que ya pueden ser vulnerables para el tiro de escopeta. 

Los cazadores apostados en sus puestos en los collados de las montañas observan el horizonte y cuando detectan la aproximación de un bando suelen comunicarse entre ellos con silbidos que alertan de su llegada. 


Con cimbel, es otra forma de cazar la paloma cerca de sus comederos, atrayéndola con cimbeles y reclamos vivos o artificiales. Los cimbeles pueden ser: vertical o de bomba, carrusel, veleta, de rodillo, de arrastre lateral o de balancín, entre los que está el típico italiano llamado ribaltino”. 

Los cazadores están ocultos en unas construcciones mimetizadas con ramas, helechos… desde donde manejan los cimbeles.  De ahí que también se le llame a esta modalidad choza con cimbel. 


Al salto, se suele emplear esta forma en las zonas de comedero, aunque las palomas son bastantes ariscas y recelan en exceso, levantándose muy largas y consiguiéndose pocas capturas con esta técnica. 


Palomeras con red, es una modalidad tradicional y singular declarada Bien de Interés Cultural (BIC) practicada exclusivamente en los collados de la zona navarra de Etxalar, que es donde están los pasos de menor altitud sobre el mar.   

Esta modalidad se practica en grupo y es la actividad en sí misma un derecho perteneciente a la familia Gaztelu, que es la encargada de contratar a las personas que intervienen en la misma: 

  • - Ocho de ellas están subidas en las palomeras,  

  • - otro grupo agita trapos blancos atados a palos y  

  • - otros cuatro recogen las palomas vivas que han quedado atrapadas en las redes. 

Toda la actividad es dirigida desde una torre de piedra denominada torre principal de palomeras que termina en un habitáculo de madera desde donde el director da un toque de turuta o corneta para avisar de que se acerca un bando de palomas y cuando da dos toques, es que ya pueden disparar las escopetas que se encuentran situadas detrás para aprovechar las palomas que no han entrado a las redes. 

Estratégicamente se sitúan entre los árboles unas torres metálicas de unos 20 m. de altura, mimetizadas con la vegetación, llamadas “trepas” a los lados de un pequeño valle de más de 1 km de ancho a la entrada, que se va encauzando en su parte más alta y estrecha hacia el collado de Usategieta donde están colocadas las redes verticales.  Cuanto más alejadas de las redes más separadas las torres, que las de uno y el otro lado van formando un embudo hacia las redes. 

Los palomeros colocados en estas torres, los “paleteros”  forman una especie de callejón hasta las redes, lanzan unas raquetas de madera que se llaman makilas  y auxiliados con un trapo blanco atado a un palo llamado zatarra que, al agitarlos, hacen ruidos similares a los disparos de escopeta, sirven para asustarlas y obligarlas a descender por debajo de las copas de los árboles, dirigiéndolas a las zonas donde se encuentran las redes.   

 Las redes son cuadrangulares, de 15x18 m y están sujetas por el lateral de la base al suelo. Funcionan con cuerdas, contrapesos y poleas que las elevan en forma de plano inclinado en la dirección por donde les entran las palomas. Al accionar la palanca del palomero caen las redes apresando a las palomas, que así quedan enredadas.   

Las redes, en los días muy limpios y despejados, son prácticamente invisibles, en cambio, en los días de niebla se ven bastante. Son seis en total y cada una de estas redes tiene nombre propio: Kalamua, Monua, Elutsa (la más grande), Miarra, Fortuna y Lakaina. 

Las palomas descienden y se agrupan porque al observar las raquetas blancas que les lanzan, les provocan el mismo efecto que cuando les atacan los halcones y este comportamiento es su forma de defensa.  

Esta modalidad se remonta, por lo menos al año 1378, ya que, según Zubieta, es de esta fecha de la que data un documento del arzobispado de Pamplona que así lo corrobora. 

El paso de Etxalar es uno de los de menor altitud de los Pirineos y se encuentra ya en la muga (término, frontera, linde o límite) con Francia. Tiene de pueblo vecino en la parte gala a Sara, con el que anualmente hacen uso de un acuerdo de cesión de terrenos comunales para cazar la paloma. 

En Francia, existen referencias escritas de otra modalidad en la que utilizan redes para capturar la paloma en los bosques. 

En Italia, se empleaban las famosas paielles que eran unas redes horizontales que se extendían en el suelo y se cebaban con bellotas para atraer a las palomas. 

En este país también tenían unas construcciones en forma de torres mimetizadas con ramajes y plantas, desde las que antes disparaban con hondas piedras blanqueadas para bajar a las palomas que volaban altas y dirigirlas a las redes. 

Utilizaban un tipo de reclamo denominado piccioncelle que los sueltan en el puesto y haciéndoles volar de un sitio a otro en dirección opuesta o transversal a la que traen las torcaces, éstas obedecen con facilidad al engaño. Y se usan junto con otros tipos de señuelos. 





 Pasos y rutas 

Una vez iniciado octubre se empiezan a ver en el cielo grandes bandos de palomas torcaces que cruzarán por diferentes pasos estos montes del Pirineo hasta bien entrado noviembre. 

Existen muchísimos pasos ubicados todos ellos en la zona pirenaica, pero para que sea más fácil entender las diferentes rutas migratorias, los dividiremos en tres grandes grupos: 


  • Pasos del País Vasco.  

  • Los más importantes están en Irún, aunque hay algunas aves que no pasan por el Pirineo sino por el mar, proceden de las Landas que cruzan el mar y se adentran en tierra firme cerca de Bilbao. 

  • El de Urrugne que es el paso más pegado a la costa y por donde suelen ser más numerosas las entradas de paloma. 

  • Sare en la zona vasca francesa. 

  • Existen otros pasos ya en tierra adentro y lejos de la frontera francesa, en los que los pasos de paloma son especialmente abundantes, como son Orzaute, Cestona, Echegárate, Arlabán, Zumarraga, Zaratz, Ondarroa, Durango, Urquiola, Orduña, Amurrio…  

 

  • Pasos de Navarra. 

  • El de Quinto Real,  

  • El de Luzaide-Valcarlos en el valle de Lindux, 

  • Valcarlos, en Roncesvalles ya casi en la frontera francesa. 

  • Batzan, Arnegui 

  • Y cerca de Huesca está Guibelea en las cercanías del monte Ori (Iraty). 

  • Otros pasos de interior son Monte Perdón, Mukosoroa, Lindoux, Puerto Echauri, Orbaiceta, Tafalla, Lerín, Abarzuza, Zufia, Valle de Arce, Arive, Aibar…  

- En Roncesvalles, al norte de Navarra, en un paisaje de hayedos y robledales, concretamente en el alto de Ibañeta con 1057 m. sobre el nivel del mar es uno de los mejores puntos para observar el tránsito de palomas. 

 

 

  • Pasos de Cataluña. 

  • Minervois 

  • Gruissan 

  • Gerona 

  • Tarragona 

  • Estos pasos continúan por la costa mediterránea, zonas de interior y se adentran en la Comunidad Valenciana donde ya la concentración de ejemplares se empieza a diluir. 

En el centro del Pirineo oscense se observan pasos de palomas que no mantienen continuidad. 

Todas estas rutas tienen como destino de los 2 o 3 millones de palomas que las usan, las zonas de invernada, situadas entre el centro de Portugal, Extremadura, oeste de Castilla la Mancha y Sierra Morena, aunque ya se reparten y crían en gran parte de la península Ibérica. 



Censos 

En 2018 y 1999 posiblemente fueron los años de mejores cifras en los pasos migratorios, llegándose a contabilizar más de un millón de palomas en un solo día, por ejemplo, en Valcarlos. 

Los años 1999, 2002, 2005, 2008, 2012, rondaron los 2.000.000 de entradas contabilizadas, picos que se suelen alcanzar casi cada tres años. 

Se argumenta que las palomas torcaces europeas cada año se quedan más en tierras francesas ya que allí encuentran cada vez más alimento en forma de rastrojos de maíz, cantidad de bellotas y hayucos. 



Historia y costumbres 

Las palomas cazadas se cuentan por docenas. 

Por toda la zona navarra de Etxalar tienen la costumbre de festejar el éxito de haber conseguido las 100 docenas de palomas lanzando un cohete. Hay años que ni se llegó a alcanzar esta cantidad, pero en el caso del año 2016 se vivió una temporada de las mejores, llegando a cazar en un solo día, 23 docenas. Este año consiguieron capturar en sus redes 139 docenas, más 9 palomas, que hacen un total de 1677, cantidad que no se alcanzaba desde 2007. 

Hacen una especie de campeonato entre las demás palomeras de la zona, que son en total nueve, las que emplean o han empleado redes, premiándose la que más palomas consigue con la txapela grande”, galardón que en 2016 ha conseguido la palomera de Etxalar con el primer puesto. Le siguieron: en segundo puesto Napal con 1581 palomas, el tercer lugar, fue con 1019 para Lanne, el cuarto Oskix con 789, el quinto para Lantabat con 579, el sexto para Lechunberry que consiguieron 572, el séptimo Aldude con 352, el octavo para Sara con 293 y el noveno al que se le otorga la “boina pequeña” fue para Behorlegui con 26 palomas. 

Como se ve entre las nueve palomeras que cazan con redes, consiguen 6888 palomas. 

La ilusión de ver un bando que entra rozando las copas de los árboles al puesto del cazador es una imagen que se repite año tras año en la imaginación de cada palomero que la disfruta a su manera.  

 

Desde tiempos remotos las palomas han causado la “fiebre azul” en los cazadores que acostumbran a soportar vientos, frio o nieve tras los lances que ellas les ofrecen.  



 ¡Caza disfrutando, disfruta cazando!              

Manuel Moreno

Abril - 25 


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