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| Pasa de palomas |
PALOMAS, PASA Y CONTRAPASA
Se llama pasa al viaje que realizan algunas especies de aves migratorias desde sus territorios de verano, en latitudes norteñas, hacia los de invernada que son más meridionales y cálidos. Conocida también como migración postnupcial u otoñal, se suele dar en los meses de septiembre a noviembre.
La característica fundamental de la pasa es que los desplazamientos que realizan las aves son muy largos y regulares en el tiempo. No tienen nada que ver con los desplazamientos de nomadeo o dispersión.
Se llama contrapasa al regreso de las aves migratorias a sus territorios de cría. También conocida como prenupcial o primaveral y es el itinerario inverso a la pasa, aunque su ruta es algo más oriental. La contrapasa se suele producir en marzo.
En 1979 se publica en Europa la ley 79/409 conocida como Directiva de Aves, por la que se prohíbe la caza de las especies de aves durante su periodo de reproducción o migración pre-reproductora, y durante su trayecto de regreso hacia su lugar de nidificación.
La Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, publicada en el BOE Nº 299, de 14 de diciembre de 2007 prohíbe la caza de aves migratorias durante su trayecto de regreso a los lugares de cría, en el caso de especies migratorias, por lo que queda prohibida la caza en contrapasa.
La caza en contrapasa se prohibió en Navarra ya en los años 90, en cambio, en Vizcaya, Álava y Guipúzcoa se autorizó en los años 1998 y 1999 hasta el 2006.
Especies
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| Torcaz o torcaza |
Las palomas torcaces, también llamadas torcazas, son la de mayor tamaño y las más robustas. Su plumaje es de color gris azulado por la espalda y gris con tintes vinosos en el pecho. Lo más característico son el collar y las manchas blancas de las alas. Los jóvenes no tienen la mancha blanca del cuello y en ellos predominan los tonos pardos.
Son de costumbres gregarias, formando bandos y reuniéndose tanto en las zonas de comederos como en las de dormitorios. Ponen 2 o 3 puestas de abril a agosto de 2 huevos blancos cada una. Su nido es muy elemental construido en los árboles con ramitas secas.
Se alimentan de semillas, hierbas y de hayucos y bellotas en el invierno.
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| Paloma bravía |
Las palomas bravías son más pequeñas que las torcaces y se caracterizan por dos bandas negras que tienen al final de las alas. Otra característica singular es que tienen el obispillo blanco. Su plumaje en el dorso y en la pechuga es gris azulado, la cabeza y el cuello la suelen tener más oscura y, a veces, tienen unos reflejos metálicos de color verde. Las que se han hibridado con las caseras presentan una variedad de plumaje que abarca desde los tonos blancos, los pardos e incluso los negros.
Se alimentan de semillas, de hierbas y acostumbran a ir más bien solas o en pequeños bandos. Anidan en huecos, cuevas y roquedos. Hacen también 2 o 3 puestas al año de dos huevos.
Las palomas zuritas son de tamaño parecido a las bravías con las que suelen hibridarse. Su cuello suele tener un plumaje en tonos metálicos verdosos, que no lo tienen los jóvenes, y el resto de cuerpo carece de las bandas blancas características de las torcaces o las bandas negras, características de las bravías.
Consumen semillas, hierbas y, en la montanera, comen también las bellotas de encinas, alcornoques, quejigos o coscojas.
Crían en ruinas, zonas urbanas, roquedos y en los huecos de los árboles. Su puesta es similar a las otras dos variedades y acompañan en la migración a los bandos de torcazas.
En las palomas no existe el dimorfismo sexual, por eso cuando hay que distinguirlas es preciso abrir la cloaca con una especie de alicates con pinzas y quedan al descubierto el recto y el oviducto izquierdo de la hembra (un orificio estrellado) o en el caso del macho se aprecia al abrir la cloaca el recto en el centro y dos puntitos, que son los orificios genitales por donde sale el semen.
Modalidades
Puesto fijo situado en los pasos tradicionales de sus rutas migratorias. En algunas zonas pirenaicas se pueden ver entre el paisaje de hayedos y robledales unas altas torretas que forman parte de las palomeras, las navarras son las más importantes.
Los bandos empiezan a pasar desde el amanecer en los días despejados, soleados y con viento del norte o del este. Paran de pasar en el centro del día y lo reanudan por la tarde. Con el viento del norte suelen volar más altas que cuando sopla suave el viento del sur. Con el viento norte se abaten menos palomas, aunque se refuerce la munición empleada y ya se sabe:
“A la torcaz, mientras no le veas el collar, no le has de tirar”
Esta sentencia hace referencia a la distancia en la que ya pueden ser vulnerables para el tiro de escopeta.
Los cazadores apostados en sus puestos en los collados de las montañas observan el horizonte y cuando detectan la aproximación de un bando suelen comunicarse entre ellos con silbidos que alertan de su llegada.
Con cimbel, es otra forma de cazar la paloma cerca de sus comederos, atrayéndola con cimbeles y reclamos vivos o artificiales. Los cimbeles pueden ser: vertical o de bomba, carrusel, veleta, de rodillo, de arrastre lateral o de balancín, entre los que está el típico italiano llamado “ribaltino”.
Los cazadores están ocultos en unas construcciones mimetizadas con ramas, helechos… desde donde manejan los cimbeles. De ahí que también se le llame a esta modalidad choza con cimbel.
Al salto, se suele emplear esta forma en las zonas de comedero, aunque las palomas son bastantes ariscas y recelan en exceso, levantándose muy largas y consiguiéndose pocas capturas con esta técnica.
Palomeras con red, es una modalidad tradicional y singular declarada Bien de Interés Cultural (BIC) practicada exclusivamente en los collados de la zona navarra de Etxalar, que es donde están los pasos de menor altitud sobre el mar.
Esta modalidad se practica en grupo y es la actividad en sí misma un derecho perteneciente a la familia Gaztelu, que es la encargada de contratar a las personas que intervienen en la misma:
- Ocho de ellas están subidas en las palomeras,
- otro grupo agita trapos blancos atados a palos y
- otros cuatro recogen las palomas vivas que han quedado atrapadas en las redes.
Toda la actividad es dirigida desde una torre de piedra denominada torre principal de palomeras que termina en un habitáculo de madera desde donde el director da un toque de turuta o corneta para avisar de que se acerca un bando de palomas y cuando da dos toques, es que ya pueden disparar las escopetas que se encuentran situadas detrás para aprovechar las palomas que no han entrado a las redes.
Estratégicamente se sitúan entre los árboles unas torres metálicas de unos 20 m. de altura, mimetizadas con la vegetación, llamadas “trepas” a los lados de un pequeño valle de más de 1 km de ancho a la entrada, que se va encauzando en su parte más alta y estrecha hacia el collado de Usategieta donde están colocadas las redes verticales. Cuanto más alejadas de las redes más separadas las torres, que las de uno y el otro lado van formando un embudo hacia las redes.
Los palomeros colocados en estas torres, los “paleteros” forman una especie de callejón hasta las redes, lanzan unas raquetas de madera que se llaman “makilas” y auxiliados con un trapo blanco atado a un palo llamado “zatarra” que, al agitarlos, hacen ruidos similares a los disparos de escopeta, sirven para asustarlas y obligarlas a descender por debajo de las copas de los árboles, dirigiéndolas a las zonas donde se encuentran las redes.
Las redes son cuadrangulares, de 15x18 m y están sujetas por el lateral de la base al suelo. Funcionan con cuerdas, contrapesos y poleas que las elevan en forma de plano inclinado en la dirección por donde les entran las palomas. Al accionar la palanca del palomero caen las redes apresando a las palomas, que así quedan enredadas.
Las redes, en los días muy limpios y despejados, son prácticamente invisibles, en cambio, en los días de niebla se ven bastante. Son seis en total y cada una de estas redes tiene nombre propio: Kalamua, Monua, Elutsa (la más grande), Miarra, Fortuna y Lakaina.
Las palomas descienden y se agrupan porque al observar las raquetas blancas que les lanzan, les provocan el mismo efecto que cuando les atacan los halcones y este comportamiento es su forma de defensa.
Esta modalidad se remonta, por lo menos al año 1378, ya que, según Zubieta, es de esta fecha de la que data un documento del arzobispado de Pamplona que así lo corrobora.
El paso de Etxalar es uno de los de menor altitud de los Pirineos y se encuentra ya en la muga (término, frontera, linde o límite) con Francia. Tiene de pueblo vecino en la parte gala a Sara, con el que anualmente hacen uso de un acuerdo de cesión de terrenos comunales para cazar la paloma.
En Francia, existen referencias escritas de otra modalidad en la que utilizan redes para capturar la paloma en los bosques.
En Italia, se empleaban las famosas “paielles” que eran unas redes horizontales que se extendían en el suelo y se cebaban con bellotas para atraer a las palomas.
En este país también tenían unas construcciones en forma de torres mimetizadas con ramajes y plantas, desde las que antes disparaban con hondas piedras blanqueadas para bajar a las palomas que volaban altas y dirigirlas a las redes.
Utilizaban un tipo de reclamo denominado “piccioncelle” que los sueltan en el puesto y haciéndoles volar de un sitio a otro en dirección opuesta o transversal a la que traen las torcaces, éstas obedecen con facilidad al engaño. Y se usan junto con otros tipos de señuelos.
Pasos y rutas
Una vez iniciado octubre se empiezan a ver en el cielo grandes bandos de palomas torcaces que cruzarán por diferentes pasos estos montes del Pirineo hasta bien entrado noviembre.
Existen muchísimos pasos ubicados todos ellos en la zona pirenaica, pero para que sea más fácil entender las diferentes rutas migratorias, los dividiremos en tres grandes grupos:
Pasos del País Vasco.
Los más importantes están en Irún, aunque hay algunas aves que no pasan por el Pirineo sino por el mar, proceden de las Landas que cruzan el mar y se adentran en tierra firme cerca de Bilbao.
El de Urrugne que es el paso más pegado a la costa y por donde suelen ser más numerosas las entradas de paloma.
Sare en la zona vasca francesa.
Existen otros pasos ya en tierra adentro y lejos de la frontera francesa, en los que los pasos de paloma son especialmente abundantes, como son Orzaute, Cestona, Echegárate, Arlabán, Zumarraga, Zaratz, Ondarroa, Durango, Urquiola, Orduña, Amurrio…
Pasos de Navarra.
El de Quinto Real,
El de Luzaide-Valcarlos en el valle de Lindux,
Valcarlos, en Roncesvalles ya casi en la frontera francesa.
Batzan, Arnegui…
Y cerca de Huesca está Guibelea en las cercanías del monte Ori (Iraty).
Otros pasos de interior son Monte Perdón, Mukosoroa, Lindoux, Puerto Echauri, Orbaiceta, Tafalla, Lerín, Abarzuza, Zufia, Valle de Arce, Arive, Aibar…
- En Roncesvalles, al norte de Navarra, en un paisaje de hayedos y robledales, concretamente en el alto de Ibañeta con 1057 m. sobre el nivel del mar es uno de los mejores puntos para observar el tránsito de palomas.
Pasos de Cataluña.
Minervois
Gruissan
Gerona
Tarragona
Estos pasos continúan por la costa mediterránea, zonas de interior y se adentran en la Comunidad Valenciana donde ya la concentración de ejemplares se empieza a diluir.
En el centro del Pirineo oscense se observan pasos de palomas que no mantienen continuidad.
Todas estas rutas tienen como destino de los 2 o 3 millones de palomas que las usan, las zonas de invernada, situadas entre el centro de Portugal, Extremadura, oeste de Castilla la Mancha y Sierra Morena, aunque ya se reparten y crían en gran parte de la península Ibérica.
Censos
En 2018 y 1999 posiblemente fueron los años de mejores cifras en los pasos migratorios, llegándose a contabilizar más de un millón de palomas en un solo día, por ejemplo, en Valcarlos.
Los años 1999, 2002, 2005, 2008, 2012, rondaron los 2.000.000 de entradas contabilizadas, picos que se suelen alcanzar casi cada tres años.
Se argumenta que las palomas torcaces europeas cada año se quedan más en tierras francesas ya que allí encuentran cada vez más alimento en forma de rastrojos de maíz, cantidad de bellotas y hayucos.
Historia y costumbres
Las palomas cazadas se cuentan por docenas.
Por toda la zona navarra de Etxalar tienen la costumbre de festejar el éxito de haber conseguido las 100 docenas de palomas lanzando un cohete. Hay años que ni se llegó a alcanzar esta cantidad, pero en el caso del año 2016 se vivió una temporada de las mejores, llegando a cazar en un solo día, 23 docenas. Este año consiguieron capturar en sus redes 139 docenas, más 9 palomas, que hacen un total de 1677, cantidad que no se alcanzaba desde 2007.
Hacen una especie de campeonato entre las demás palomeras de la zona, que son en total nueve, las que emplean o han empleado redes, premiándose la que más palomas consigue con la “txapela grande”, galardón que en 2016 ha conseguido la palomera de Etxalar con el primer puesto. Le siguieron: en segundo puesto Napal con 1581 palomas, el tercer lugar, fue con 1019 para Lanne, el cuarto Oskix con 789, el quinto para Lantabat con 579, el sexto para Lechunberry que consiguieron 572, el séptimo Aldude con 352, el octavo para Sara con 293 y el noveno al que se le otorga la “boina pequeña” fue para Behorlegui con 26 palomas.
Como se ve entre las nueve palomeras que cazan con redes, consiguen 6888 palomas.
La ilusión de ver un bando que entra rozando las copas de los árboles al puesto del cazador es una imagen que se repite año tras año en la imaginación de cada palomero que la disfruta a su manera.
Desde tiempos remotos las palomas han causado la “fiebre azul” en los cazadores que acostumbran a soportar vientos, frio o nieve tras los lances que ellas les ofrecen.




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