MANUSCRITOS DE CAZA X
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| Portada del libro BNE |
Tratado de la Caza al Vuelo
Este libro se escribió en el 1654 por D Fernando Tamariz de la Escalera y fue publicado en Madrid por Diego Díaz con el título de
“Tratado de la Caza del Buelo”
En aquella época, el arma que se utilizaba era el arcabuz, que para la caza del vuelo debería ser de: “cinco palmos de cañón, dos dedos más o menos y de once a doce adarmes de cabida de munición” para manejarlo con más facilidad y porque así la mira está más cerca del punto. Si es menor de estas medidas se designa “chizgate” y si era de mayor tamaño se llamaba “mosquete”
Explica detalladamente y, fijándose en todos los pormenores, como se ha de realizar la carga del arcabuz para evitar que se desiguale la puntería.
Hace una curiosa advertencia, que tiene toda la lógica, y es que el arcabuz no debe estar demasiado tiempo cargado para evitar reventones del cañón, ya que:
“Y advierto que cuando sucede estar un arcabuz cargado mucho tiempo no es seguro el dispararle por la unión que allí ha hecho la pólvora con el cañón por ser la calidad de el hierro húmeda, y el salitre también lo es, con que se une allí en la cámara por la razón de la consistencia, y va arriesgado á reventar ó á dar una coz, con que no se consigue la perfecta puntería; y así, es mejor sacar la carga con el sacatrapos, y más seguro.”
Cuando dice “coz” se refiere al retroceso del arma en el momento del disparo.
En cuanto a la cantidad de pólvora aconsejada para cargar el arcabuz, señala la conveniencia de quedarse siempre más bien corto y dice:
“Y en cuanto á la carga de pólvora, digo: que siempre se ha de echar una cuarta parte de los adarmes que el arcabuz hace, como al de doce adarmes de cabida le toca tres de pólvora…”
Y en cuanto a la munición, deshaciendo un antiguo entuerto, también nos señala la cantidad más aconsejada:
“Y en cuanto al cargar de munición, digo: que el refrán antiguo de pólvora poca y munición hasta la boca» es falso, porque se ha de echar munición poca…”
También hace un extenso relato de las advertencias y precauciones que ha de tomar el cazador para evitar accidentes con el arma.
Ya en el Capítulo V ataca el tema de cómo el cazador debe cazar con el perro perdiguero y buscar las perdices. Se debe cazar en silencio, siguiendo al perro y sin matear, para irse tras las menos perdices, cargando sobre las más, y yendo muy despacio, pues suelen dar por lo menos 3 voladas hasta que se empiezan a aguantar.
No sólo hace hincapié en la seguridad personal del cazador sino también en la que éste debe ofrecer a sus compañeros para evitar desafortunados accidentes.
Señala que en el desarrollo de las perdices hay tres tiempos en el año:
· Polluelos (de julio a octubre)
· Pollos (de octubre a febrero)
· Adultos (después de febrero)
Detalla las costumbres de las perdices en cada época del año y dónde buscarlas para darles caza.
Después hace referencia a los tipos de vuelo que tiene la perdiz y como se resumen a cuatro para poderlos tirar bien:
-Al hilo o en arpón, sirgada, atravesada y repullada.
Cuando dice sirgada, se supone que quiere decir sesgada, que no es ni atravesada ni al hilo.
Hace referencia a un tipo de tiro que se hace con la perdiz y que, según él, otorga al cazador que lo hace bien el rango de “maestro” y es el que se hace desde arriba con la perdiz volando hacia abajo.
Para ser un perfecto tirador ha de ostentar las siguientes reglas:
· Conocimiento.
· Reportación y
· Prontitud.
Señala como sólo el cazador experto y consumado realiza los tiros llamados a tenazón con la eficiencia deseada.
Para consultar el libro en su primera publicación puedes hacer clip en el siguiente enlace:
Tratado de la Caza al Vuelo de Fernando Tamariz de Escalera
Para terminar este tratado de la caza del vuelo el autor añade un apéndice a cerca de las propiedades del perro perdiguero y en qué aspectos hemos de fijarnos a la hora de escoger los cachorros. Y lo conveniente que es que los perros de caza estén muy “manoseados” por su dueño.
Ya en el s. XVII se aconsejaba dejar al cachorro en muestra todo el tiempo que él fuese capaz de aguantarla.
Manuel Moreno
Septiembre - 24
