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| Jabalí en huida |
¿MACHO O HEMBRA?
DISTINGUIR LOS MARRANOS MACHOS
DE LAS HEMBRAS EN MONTERÍA
No resulta muy fácil, en
el monte, a la carrera y con la emoción del lance, poder distinguir en décimas de
segundo cuál es el macho y cuál es la hembra, pero hay algunos pequeños
detalles que nos pueden ayudar a clarificar nuestras dudas.
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| Jabalí al que se le aprecian los colmillos |
1º.- Si observamos el “pincel” o “botón peneano”
en el centro de la barriga, es un macho claramente.
2º.- Si al huir observamos los testículos,
evidentemente es un macho, la matrícula de la retaguardia no engaña.
3º.- El que se aprecie la mandíbula de arriba abultada
o arqueada por las amoladera es un signo claro de ser macho.
4º.- Si se ve de cerca y se pueden observar las
navajas grandes o colmillos sobresaliendo, es macho seguro. Aunque algunas
hembras muy viejas pueden también confundirnos.
5º.- El tamaño puede confundirnos, si existen “arochos”
y “albares” mezclados. Un “arocho” suele tener la parte trasera
muy descargada (culito de pollo), en cambio, todo su cuerpo se agranda desde la
paletilla hacia delante y, aún con poco peso, suelen tener grandes trofeos. Un “albar”
suele ser bastante más voluminoso y más ceniciento de pelaje.
6º.- La matriarca dirige al grupo y suele ir seguida
de rayones y bermejos con otras hembras y algunos machos jóvenes. Los grandes
machos las siguen en época de celo, pero la tendencia en su comportamiento es
la de ir por libre y nunca son los que dirigen al grupo.
7º.- El volumen no es muy
distintivo pero las hembras suelen ser más barrigonas mientras que los machos
suelen ser más voluminosos, compactos y sólidos en los cuartos delanteros,
altos de morrillo y ambos erizan su cresta de cerdas para intimidar. La
forma del tronco en el cuerpo en los
machos es triangular y caída hacia la grupa, hundiéndose en los riñones.
8º.- El morro o jeta tiene forma de cuña gruesa en los
machos. En las hembras, el hocico es afinado y puntiagudo. La nariz chata y
aplastada, la cola enroscada, el cuerpo tubular, las orejas grandes o caídas,
el pelo ralo, el color rosado en la nariz o blanco en el pelaje, son síntomas
de hibridación con los cerdos domésticos. Las paletillas gruesas y fuertes son
propias de los verracos. El rabo, lo suelen llevar enhiesto en su huida tanto
hembras como machos.
9º.- Los grandes machos suelen ir casi siempre solos,
manifestando un comportamiento receloso y aguantan valientemente el acoso de
los perros, si son pocos, provocando largas “ladras de parado”. Cuando
ya se concentran muchos, les obligan a salir huyendo a gran velocidad entre la
espesura.
10.- Machos y hembras se desplazan con el típico “trote
cochinero” y hacen paradas de “escucha” mostrando sus
pequeñas orejas tiesas y enhiestas en señal de alerta, pero son los machos, los
que huyen más rápidos, ya que las hembras vienen esperando a su prole. Cuando
están preñadas y su preñez es avanzada, su caminar se muestra lento y fatigoso.
Si entra al puesto solo, zorreado y es de aspecto compacto, cargado su peso en
la parte delantera, suele ser siempre un gran macho.
Y después de haber tenido en cuenta todas estas ideas,
sólo nos queda acertar y tener suerte de que el trofeo de la pieza abatida sea
el deseado, y si no es así, afinaremos más en la próxima ocasión que se nos
presente otro lance.
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| Marrana con rayones |
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!
Manuel Moreno
Septiembre – 25



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