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MANUSCRITOS DE CAZA VII
Hª DE LAS AVES Y DELOS ANIMALES
ARISTÓTELES. 1621
Viene a nuestras páginas la referencia de
esta obra escrita por Aristóteles
Estagerita y posteriormente traducida de latín en romance por el vecino
de Murcia Don Diego de Funes y Mendoza.
Antaño, para poder publicar un libro,
había que obtener previamente licencias, permisos y autorizaciones de los
poderes eclesiásticos, y pagar unas tasas según los pliegos que componían la
obra, y sin los que no era posible su publicación. Todas ellas, aparecen al
inicio de la obra y un extenso prólogo, así como, la relación de los libros y
autores citados, que fue necesario para elaborar esta historia; lo que hoy sería
considerado como un contrastado estudio científico.
Añade a modo de índice, lo que antes se
llamaba la “Tabla de los capítulos del
libro”, en donde se reflejan los contenidos ordenados y paginados para su
mejor consulta.
La obra está dividida en dos libros,
llamados “Primero Libro” y “Segundo Libro”
El Primero tiene 48 capítulos dedicados
todos ellos a las aves y el Segundo 36, dedicados a mamíferos y reptiles.
Es muy curioso y llamativo el leer nombres
de especies animales muy raras y otras ya desaparecidas como: caprimulgo,
murceguillo, cornichuela, alción, merla, eginto, moxcareta, trochillo, gálgulo,
crocuta, manticora, cerastes (serpiente venenosa de cuatro cuernos) …
Otros, aparecen nombrados con sinónimos de
los actuales apelativos como: íspida que era el martín pescador, moticila que
era la pajarilla de las nieves, el alieto o águila marina…
Aparecen innumerables referencias de
autoridad, frases de renombrados autores, tanto en latín como en griego para
ejemplificar las costumbres y comportamientos de las diversas especies
animales.
Existen multitud de descripciones,
abundando en los rasgos distintivos de cada especie e indicando los usos que el
hombre ha hecho de estas especies a través de los tiempos.
Hay múltiples comentarios y referencias
que adolecen de rigor científico y se basan en la creencia popular y
tradicional. Por ejemplo, refiriéndose al ciervo dice:
“El ciervo que huye
medroso
De su enemigo cegado,
Fácilmente es despeñado”
Continúa más adelante diciendo que el
ciervo no tiene hiel en el cuerpo, más Aristóteles dice que la tienen la cola o
en los intestinos y que son tan amargos que los perros no los quieren comer.
Pensaban que “el pulmón de cabrito comido en ayunas quitaba la borrachez”
Habla de un animal que nombra como pigargo:
“El Pigargo, a quien
algunos llaman unicornio, (aunque sin razón) es especie de cabra montés. Tiene
cuernos y barbas como el cabrón…”
Además de la descripción detallada y de las
características de cada especie animal, cuenta curiosidades, usos y costumbres
del aprovechamiento que el hombre ha hecho de estos animales a lo largo de la
historia.
Termina la obra con una “tabla” ordenada alfabéticamente, de las
más de 170 especies de aves y otros animales que se nombran en el libro,
poniendo sus nombres en español, latín y griego.
Más que un libro de zoología, que también lo es, es un libro de consulta de curiosidades antiguas.
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!
Manuel Moreno
Junio - 24
