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ATALAYEO
El término atalayeo viene de atalayar que es observar secretamente desde lejos y desde un punto elevado.
El atalayeo es una técnica de observación que, aplicada a la caza mayor,
consiste en prestar atención al amanecer y desde un puntal elevado, a los
animales que se mueven hacia sus refugios diurnos para descubrir sus
movimientos.
“…
Como iba diciendo, les propuse la caza al atalayeo, por
reunir el terreno muy buenas condiciones para ello, y encontrando mi indicación acertada, se procedió desde aquella mañana á vigilar desde las
alturas el movimiento de las reses, para lo cual salíamos en parejas antes de
venir el día, y á las ocho regresábamos todos al rancho, para comer las migas y
dar conocimiento de los encames que cada uno había visto…”
COVARSÍ, A.: Narraciones de un montero. Badajoz 1898. Pág. 222.
Es el
atalayeo una estrategia que nos va a permitir tener información precisa de cómo
se mueven tranquilamente los animales sin sentirse observados ni presionados, y
qué caminos son los utilizados y por los que sienten mayor preferencia. Esos
caminos y veredas hacia sus lugares de encame, cuando los hacen de buenas,
suelen repetirlos diariamente, y será muy importante conocerlos con precisión,
ya que eso nos permitirá posteriormente ubicar la situación exacta de los
puestos en los que hay que hacer la espera para coincidir con las piezas
elegidas sin alertarlas previamente.
Esta
vigilancia se puede realizar al amanecer y nos permitirá conocer los lugares en
los que se encaman las reses después de sus careos nocturnos, lo que se puede
corroborar posteriormente observando las huellas que han dejado en esos
caminos.
Es muy
útil el empleo de prismáticos o cualquier instrumento de visión lejana, ya que
así, la precisión de nuestra observación será mucho mayor.
También se puede realizar al atardecer para lo que deberíamos conocer de antemano los lugares donde acostumbran a encamarse las reses durante el día, para observarlos desde el momento en que se levantan y salen de sus encames.
Tanto
si es al amanecer, como si es al atardecer, el tiempo de observación será breve
y limitado, por lo que deberemos acertar con precisión el momento de su marcha
que será ajustado a las costumbres de los animales.
Cuando
lo que pretendemos es levantar a los animales de sus encames, la modalidad de
caza recibe el nombre de salteo.
En
cambio, cuando lo que pretendemos es salirle al encuentro en su camino de paso
inverso, en el momento en el que salen las reses de sus encames para dirigirse
a las zonas de comederos o viceversa, se le llama vaqueo.
Sería
más correcto escribir “baqueo” ya que esta palabra parece estar más
directamente relacionada con baquía que es el conocimiento práctico de las
sendas, atajos, caminos, ríos, etc., de un lugar determinado. De todas maneras,
en los textos antiguos se puede ver escrito de ambas formas.
Esta
técnica la aplican los cazadores y también los guardas para descubrir los
movimientos de los furtivos y poder cogerlos “in fraganti”
en sus desplazamientos por el monte.
Lógicamente
estas prácticas se daban con mayor frecuencia en otros tiempos en los que el
monte no estaba tan poblado de reses como ahora y no existían las cercas de hoy
que conminan los movimientos de las reses a territorios más reducidos.
El
conocimiento más o menos preciso de estas costumbres de los animales, nos
permitirá también elegir con mayores probabilidades de acierto, los mejores
lugares para situarnos dependiendo del viento, la visibilidad, la niebla o el
sol. Circunstancias que pueden influir y alterar significativamente el resultado
de la cacería.
Independientemente del resultado final, la contemplación del entorno, la belleza del paisaje y la serenidad que nos transmite la práctica de esta actividad ya es, en sí misma, un regalo para nuestros sentidos.
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!
Manuel Moreno
Octubre - 25

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