BODOQUES Y BODOQUITOS
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| Bodoques y bodoquitos |
En las zonas de campiña, cuyos suelos suelen ser de tierra
arcillosa, suele haber pocas piedras o cantos rodados que sirvan como munición arrojadiza.
Este tipo de tierra es la más apropiada para hacer barro los
alfareros, barro que una vez cocido obtiene una consistencia dura similar a la
de una piedra. Característica que fue
aprovechada para elaborar bodoques y bodoquitos, que no eran otra cosa que bolas
de barro cocido que se empleaban como proyectiles con diversas armas.
Los materiales y herramientas, como casi siempre, los que
había más a mano y la técnica era bien sencilla. Se hacían bolas de barro de
tamaño similar al de una canica o algo más gordas. Estas bolas se ponían a
cocer al rescoldo de las brasas de una lumbre, no importaba que se manchasen de
ceniza y se dejaban bastante tiempo cocer cubiertas por un montón de brasas que
se tapaban con ceniza. Los medios empleados más básicos no podían ser. Pasadas
unas horas el barro había perdido toda su humedad estaba duro, con la consistencia de una piedra.
Lo más frecuente era ponerlas a cocer por la noche y, pasado este tiempo, al
día siguiente por la mañana ya estaban duras.
Estas bolitas de barro servirían de proyectiles para una
gran variedad de armas, que iban desde las más elementales a algunas más sofisticadas
como las ballestas.
Otra técnica empleada era hacerlas de chatarra de plomo que
era derretida en el fuego y después
moldeada en rudimentarios crisoles hechos de barro o arena húmeda. Estos
bodoques de plomo tenían una mayor densidad y poseían una gran potencia y alcance.
Tanto es así, que aseguraban, que podían llegar a atravesar una armadura a
cierta distancia.
“Isabel
Clara Eugenia se mostraba partidaria del empleo del virote, flecha empenachada con vistosas plumas de colores (ave
mortal. la llamaron los vates de la época) que permitía apreciar la trayectoria
del proyectil y el blanco hecho sobre la pieza perseguida. Catalina ponderaba
las excelencias del bodoque, consistente
en bala de plomo, capaz de atravesar una armadura a gran distancia.”
CABRER de VILLALOBOS, A.: “Cacerías reales”,
Revista Cinegética Ilustrada nº 44, febrero 1927, Pág. 23.
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| Bodoques |
Si eran de mayor tamaño recibían el nombre de bodoques y solían ser lanzados con hondas o ballestas y los de tamaño más pequeño eran lanzados con toda clase de tirachinas y tirabeques. Estos estaban construidos con una horquilla con un mango inferior, generalmente de madera y con unas gomas, atada una a cada brazo de la horquilla y después, unidas por un trozo de cuero o badana que se llamaba “pedrero”, por ser el lugar en donde se sujetaban las piedras o bodoquitos que eran lanzados como proyectiles.
Estas rudimentarias armas eran las predilectas de la
chiquillería para iniciarse en su práctica cazadora.
¡Caza disfrutando, disfruta cazando!
Manuel Moreno
Marzo - 24


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